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Javier F. Barrera

Donostistorias

Marianistas 1983-2018: Aldapeta Alma Mater

marianistas

Hay abrazos que duran 35 años. Como el de la semana pasada. No era ni un aula ni el patio de Marianistas sino el restaurante Astelena, en Loviejo. Por delante no había ni un examen ni un partido sino una cena de antiguos alumnos de la promoción de Marianistas de 1983. Han pasado 35 años y no han sido más largos que un abrazo. De Txan, de Joaquín, de Eduardo, de Teresa, de Txema, de Álvaro, de Eva o de cualquier otro de los compañeros o de las compañeras de pupitre. Déjame que te cuente cómo empezó todo esto. Es una Donostistoria de las buenas.

Todo empieza cuando uno asume el reto de emular al Sancho Panza del Quijote o al Gabrielillo de los Episodios Nacionales de Galdós. Como me acabo de pasar un par de siglos, igual es mejor quedarme en Iñigo de Balboa, el mozalbete de Oñate que viaja a Madrid a buscar al Capitán Alatriste, del que dice: “No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente”. Me gusta esa forma de describir a lo Charles Dickens, y es la que a su vez puede servir para retratar a una generación de cincuentones, nuestra querida protagonista de una noche de sonrisas sin lágrimas.

¿Cómo definirnos? ¿Qué es lo que nos une? ¿Qué es lo que nos ha mantenido tanto tiempo? ¿Qué es lo que nos ha hecho ser tan felices durante tan larga jornada?  ¿Cómo explicarlo? Hay que buscar un concepto. Nada mejor que el de ‘Alma Mater’, Madre Nutricia, la Madre del Conocimiento. Se refiere a la Universidad, y los anglosajones siempre dejan claro en sus currículos cuál es su Alma Mater: ‘Harvard’, escriben. ‘Stanford’, ‘Oxford’, ‘Princeton’, ‘Cambridge’.

Nosotros, al menos el que esto escribe, este pasado viernes se ha dado cuenta que su Alma Mater es Marianistas. Es Aldapeta Alma Mater, desde aquél lejano ya año 1971 hasta el más lejano todavía -seguimos siendo tan mayores como el niño que hemos dejado de ser-, 1983. Y es en este largo periodo de tiempo en el que se forjaron una serie de valores, creencias, renuncias, aprendizajes, experiencias, compromisos, saberes, materias, pensamientos y certezas que han durado toda la vida. Y, misteriosamente, cada uno con su camino, cada uno con su mochila, cada uno con sus decisiones, creo que seguimos compartiendo de algún modo personal, íntimo, muy nuestro, las virtudes de este listado.

Es lo que tiene Marianistas, se llame ahora como se llame, que eran tipos duros que te preparaban para la vida. Aunque te salieras de la senda, ya que siempre es una tentación mirar fuera, siempre tenías un armazón que te podía dar la oportunidad de resurgir. Esa poderosa arma se llama educación, y es junto a la poesía, un arma que siempre está cargada de futuro. Y es en ese futuro para el que nos prepararon entonces en el que vivimos ahora. Qué diabólico juego de palabras, pero ahí estábamos todos. Los que fuimos y a todos los que echamos de menos.

LOS QUE FUIMOS

Los que fuimos sumamos treinta. Hace diez años, llegamos a ser sesenta. Y salimos en El Diario Vasco, en los papeles. Esta vez nos lo hemos pasado tan bien que primero dijimos que íbamos a repetir no cada diez años, sino cada cinco. Alguien creó un grupo en Whatasapp y ya quedó claro desde el primer momento que todos queríamos ser incluidos. Lo primero que se dijo es que la próxima debería ser en 2020, dentro de dos años, y ya esta mañana de lunes, apenas 72 horas después de la cena, había una extraña unanimidad para quedar directamente el año que viene. Buena señal.

La jornada empezó con una visita al colegio, que en vez de en ruinas está en obras, prueba fehaciente de que el paso de los años fortalece todo lo que ve crecer Aldapeta. El siguiente punto de la cita, cada uno iba apuntándose cuando podía, fue en la modesta terraza del Kata 4, entre el Urumea y el María Cristina. De ahí, al Astelena, donde vi a gente que hacía 35 malditos años que no había visto. Y nos reconocimos, como siempre, con más o menos dificultad, porque el paso de los años deja su huella, claro está. Nada que, una vez acomodados en la mesa, fuera resuelto en cuanto las anécdotas y los recuerdos peleaban por conquistar su lugar en la conversación.

Ahí estábamos Mertxe Alonso, Juan Cruz Altuna, ÁLvaro Altuna, ALberto Álvarez, Carolina Aristizabal, José Arruti, Teresa Arteche, Mikel Audicana, Luis Azqueta, Eva Campo, Ignacio De Juana, Eduardo Fernández Lagunilla, Iñigo Garciarena, Juan Lanchares, Óscar Mallaina, Patxi Martínez Ibarreta, Joaquín Martínez Fonseca, Amaia Martínez Zalla, Nuria Navarro, Juan Otegui, Álvaro Ordinas, Lourdes Párraga, Blanca Pérez de Albeniz, Carlos Pintor, Coro Ruiz Santamaría, Elena Sancho, Elisa Uralde y Elena Vázquez. #Equipazo

Terminamos bailando en un garito de la Consti, en su día se llamaba Lanbroa, no diré más. Ahí vi a chicas de Letras dándolo todo al ritmo de ‘Siempre Así’, y a viejos compañeros de pupitre pegar saltos mientras AC/DC arrancaba su mítico riff del ‘Highway to Hell’, yo que los vi en directo en 1981 en el Velódromo de Anoeta acompañado de otros mismos miembros de esta promoción de 1983.

No se me ocurre mejor forma de terminar esta Donostistoria de nuestro paso por los Marianistas con las líneas que Elisa, compañera de promoción, envió al director de Summa Aldapeta. Sencillas, sabias y ciertas:

“Buenos días Javier
Unas líneas de agradecimiento por la acogida de Pedro al grupo el viernes. Todo salió redondo desde el inicio en el colegio. Visitamos las aulas, patios, terrazas y como colofón, una oración de acción de gracias en la capilla de la comunidad. Un momento de mucha emoción. Luego, la cena en un ambiente de unión, alegría y disfrute gastronómico. En definitiva, momentos para recordar y agradecer a la vida. Todo esto comenzó en las aulas de Marianistas y 35 años después sigue vivo”.

Como un buen abrazo.

“Esta vez has dado en el blanco, con dos flechas tres dianas para ser exactos, es magia con precisión…”

PD
Me brotan los recuerdos. Los dejo apuntados par la próxima cena
-Recuerdos de Alberto Mozo con los discos de la Movida
-Algo de Nacha Pop
-Los éxitos de 1982-1983
-Villa Belén Quién juega a guardias ya ladrones
-Situación política en 1983
-Villanueva, Damboriena y el Bicho. Tan solo dos días de fiesta desde Jardín de Infancia hasta COU. Uno fue por el fallecimiento de Bicho, el otro cuando la Real ganó la Liga.
-COU: La fiesta de Navidades, el Bataplan y el vestido de Jayone
-La Tamborrada de Marianistas a San Bartolomé
-Porkys en Gros
-El viaje de fin de estudios a Ibiza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Temas

Regreso a la ortodoxia punk

Sobre el autor

Nacimos en Donosti con el Baby Boom de los sesenta y nos encontramos en mitad de todo: de nuestra vida, de nuestros sueños y de nuestros fracasos. Es hora de recuperar la ilusión perdida y nada mejor que un regreso a la ortodoxia Punk para criticar todo con una sonrisa.

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