Diario Vasco
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Autor: aminondo
El elefante de la desigualdad
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Asier Minondo | 04-04-2017 | 6:29| 0

Un elefante se ha hecho famoso en la economía: el elefante de la desigualdad de Branko Milanovic. Este economista de origen serbio, profesor de la City University de Nueva York, y que trabajó en el Banco Mundial durante más de 20 años, es uno de los mayores expertos en desigualdad en el mundo. El pasado año publicó un libro titulado Global Inequality: A New Approach for the Age of Globalization, en el que se incluía un gráfico similar al que aparece abajo y que, efectivamente, tiene la forma de un elefante levantando la trompa (yo tomo el gráfico de un trabajo anterior que publicó Milanovic con Lakner en 2015).

 

Fuente: Lakner y Milanovic (2015).

 

Para construir este gráfico, Milanovic utiliza datos de 120 países, que representan el 90% de la población mundial y el 95% de su PIB. En el eje horizontal se ordenan todas las rentas per cápita del mundo, de las más baja a la más alta. Milanovic no mide las rentas en valores absolutos (en euros o en dólares), sino en valores relativos, que se conocen como percentiles. Por ejemplo, el percentil 10 es la renta per cápita que deja debajo de sí al 10% de las rentas per cápita más bajas del mundo. El eje vertical mide cuánto ha crecido la renta per cápita en cada percentil durante el periodo 1988-2008. Este periodo es muy interesante, ya que durante el mismo se intensificó notablemente la integración de la economía mundial, con acontecimientos como la caída del Muro de Berlín, o la incorporación de China a la Organización Mundial de Comercio.

El gráfico muestra tres hitos importantes: 1) El crecimiento más alto se produce en las rentas per cápita que están en la mitad de la distribución (Punto A en el gráfico). 2) Las rentas que se sitúan alrededor del percentil 80 apenas experimentan crecimiento (las rentas alrededor del Punto B en el gráfico). 3) Las rentas muy altas tienen un fuerte crecimiento (el punto C en el gráfico). ¿Qué personas del mundo se encuentran en cada uno de estos puntos? Los habitantes que han visto crecer más su renta per cápita son los habitantes de China e India que en 1988 tenían una renta per cápita media en sus países. De hecho, el 90% de las personas que han visto crecer más su renta vivían en Asia. La mayoría de los habitantes con un menor crecimiento de la renta son las personas que en 1988 vivían en países como Austria, Alemania, Dinamarca y Estados Unidos, y que contaban con una renta media-baja en esos países. Finalmente, las personas con una renta per cápita muy alta, y que han visto crecer su renta de forma notable en el periodo 1998-2008, vivían mayoritariamente en países occidentales, y la mitad de ellos en Estados Unidos.

Como señala Milanovic, es razonable preguntarse si existe alguna relación entre el crecimiento de las rentas en los países asiáticos y el menor crecimiento de las rentas medias y bajas en los países occidentales. La globalización ofrece un nexo entre ambas rentas, ya que aumenta la demanda de productos intensivos en cualificación baja y media producidos en Asia y la renta de las personas que fabrican dichos bienes; y reduce la producción de esos bienes en las economías occidentales, haciendo descender la demanda de trabajadores que se situaban en los rangos de renta media-baja en esos países. Este es uno de los argumentos que ha utilizado Trump para ganar el voto de muchas personas cuyas rentas apenas han variado en términos reales en Estados Unidos durante las últimas dos décadas.

El gráfico muestra que la renta ha mejorado para el conjunto de la población mundial. Además, el mayor crecimiento de la renta en las clases medias de países como China e India ha permitido reducir, aunque muy levemente, las desigualdades a nivel global. El estudio también muestra que, a pesar de que exista desigualdad en renta dentro de cada país, las mayores diferencias se producen entre países. En concreto, si tomamos dos personas al azar en el mundo y comparamos su renta, el 75% de la diferencia se explicaría por el país en el que viven, y el 25% por la posición que ocupan en la distribución de la renta en cada país.

De acuerdo a Milanovic, si China, India e Indonesia siguen creciendo al ritmo actual la desigualdad disminuirá en el mundo. Esperemos que dentro de algunos años encontremos al elefante con la cola levantada y la trompa recogida.

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Euskadi: ¿Tierra natal de campeones ocultos?
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Asier Minondo | 28-03-2017 | 6:29| 0

Hoy tenemos un post invitado de Bart Kamp, Investigador Sénior de Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad

 

Entre la fauna de empresas que habitan en el ecosistema económico de un territorio hay una especie que suscita un creciente interés: el llamado ‘campeón oculto’ o en un término más operacional: el “líder de nicho”. Este término se refiere a empresas de tamaño mediano que actúan en nichos de mercados, a veces poco llamativos, donde pueden presumir de ser (uno de los) líder(es) a nivel mundial con una alta cuota de mercado. Son empresas para quienes las ventas en el exterior son de gran importancia; de hecho, una alta parte de su output es vendido en el extranjero. En muchos casos comercializan sus productos y servicios en decenas de países en todos los continentes del mundo. Tanto por su tamaño y porque en muchas ocasiones sus productos y servicios no se destinan al gran consumo, el perfil público de estas empresas es típicamente discreto.

El negocio de estas empresas consiste, típicamente, en proporcionar a otras compañías ciertos componentes, sistemas o máquinas que sirven para que estas últimas desarrollen un producto propio que luego introducen en el mercado final. De ahí que muchos líderes en nichos de mercado queden fuera de la vista del consumidor final. Para ilustrar este punto sirva este ejemplo: todos conocemos la marca de coche que conducimos, ¿pero cuántos conocen el fabricante de los airbags?

Estudios del Instituto Vasco de Competitividad han revelado que Euskadi cuenta con una densidad relativamente alta de esta especie de empresas: una ratio de aproximadamente 14 campeones ocultos por cada millón de habitantes. El siguiente mapa da un overview de ellos y, a título ilustrativo, se puede referir a empresas como Fuchosa, Lantek y Salto para tener una idea del tipo de empresas que se trata.

Ilustración 1: Muestra de líderes en nichos de mercado internacionales en Euskadi

Fuente: Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad.

Un resultado nada desdeñable en comparación con otros países donde se han hecho inventarios similares, como por ejemplo Francia y Alemania.

La pregunta “¿por qué alberga Euskadi un considerable número de líderes en nichos de mercado?” intriga a más de uno. Y desde que estudiamos este tema hemos oído diferentes conjeturas para explicarlo. Una que nunca hemos oído, pero que hemos deducido en base a observaciones propias y constataciones en el extranjero, es la siguiente: para explicar el fenómeno y la presencia de campeones ocultos en un territorio “hay que pensar que la periferia es el centro”. Aunque esta frase pueda sonar algo críptica, tiene su lógica. El hecho de que los campeones ocultos no vendan a consumidores finales obviamente hace que sean menos visibles o conocidos para el gran público. Pero no por eso tienen que estar o abundar en algún sitio geográfico concreto.

Por otra parte suelen ser empresas muy centradas en sus negocios, y muchas de ellas opinan que la exposición a los medios de comunicación o redes sociales les distrae de su misión central. Una misión que consiste en: servir de la mejor manera a su mercado objetivo; construir y vigilar su reputación en ese mercado; competir a escala mundial para desarrollar y mantener una posición de líder en los nichos que atienden. Pero tampoco por ello tienen que estar en algún sitio en particular.

¿Por qué entonces se encuentra una alta densidad de líderes en nichos de mercado internacionales (o: INMLs, por sus siglas en inglés) en zonas relativamente alejadas de los grandes centros de poder? En Alemania, por ejemplo, se encuentran en zonas como Baden-Württemberg (extremo Sur), y no cerca de Berlín. En Italia están sobre todo presentes en el eje septentrional entre Torino y Venecia, y no cerca de Roma. Y por lo que respecta a España, Euskadi es un claro hotspot y no es precisamente una zona vecina a Madrid.

Ilustración 2: Concentraciones de INMLs por países y distancia media a los capitales de país

Fuente: elaboración propia.

Para explicar este fenómeno hay que recurrir a razones que son en parte históricas y en parte sociológicas (véase también el post de Asier Minondo). En estudios alemanes al respecto se insiste mucho en la importancia de la des-centralización de los poderes en Alemania (y su federación de Länder) para comprender por qué se encuentran concentraciones de campeones ocultos en zonas periféricas. Algo similar ocurre en Italia: un país o estado que es la suma de reinos y condados separados que se unieron relativamente tarde, y donde las tensiones entre la capital y las zonas del norte sigue vivo. España, por su parte, ha tenido diferentes etapas y estilos de gobierno desde la primera revolución industrial. Probablemente ha sido más de carácter centrista en líneas globales. Aun así, dentro de este contexto Euskadi siempre ha intentado conservar (con más o menos éxito en el tiempo) su singularidad y soberanía. La distancia con el centro del país y del poder estatal ha sido, sin embargo, una constante.

Esa distancia y ese anhelo de libertad ¿en qué se traduce a nivel de las empresas? Entre otros aspectos, impulsa a las personas y las empresas a valerse por sí mismas. A no mirar a un Estado protector para sacar un negocio adelante. A no ser oportunista y a enfocar el negocio a largo plazo. Es por ello también que muchos líderes en nichos de mercado son empresas muy longevas y con un carácter familiar o cooperativo.

Estas empresas familiares y cooperativas son a su vez más fáciles de encontrar entre empresas industriales en zonas periféricas que en zonas urbanas o en capitales de países. Además, contribuyen frecuentemente a la cohesión entre empresas y su entorno, ya que suelen contar con directivos arraigados en la región, aunque tengan una orientación global para su negocio. Y aunque estos ingredientes son factores soft detrás de un eventual éxito en mercados mundiales, aportan consistencia al cocktail de iniciativa propia, de perseverancia, de enfoque y de unión de fuerzas, que hace más probable que emerjan y prosperen este tipo de campeones ocultos en un territorio.

Ahora bien, por todo lo anteriormente dicho, ¿puede esperarse una concentración de líderes en nichos de mercado internacionales en cualquier región periférica? En base a nuestras investigaciones, pensamos que la densidad de tales líderes en un territorio guarda relación con el porcentaje del Producto Interior Bruto territorial que proviene de actividades industriales por parte de empresas de origen local y con la presencia en mercados internacionales de dichas empresas. Junto a esto, inferimos que también tiene relación con la Weltanschauung (visión del mundo en su acepción alemana) de los empresarios y con las estructuras socio-políticas y tradiciones socio-económicas locales.

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Las diferencias de renta entre las comunidades autónomas y la velocidad de la Reconquista
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Asier Minondo | 07-03-2017 | 7:31| 0

El mapa que aparece abajo muestra el PIB per cápita de las comunidades autónomas españolas en 2015. Un color más intenso significa un mayor PIB per cápita y un color menos intenso un menor PIB per cápita. Es interesante observar que a medida que bajamos de norte a sur, a excepción de Madrid que fue la comunidad autónoma con mayor PIB per cápita en 2015, el color se va haciendo menos intenso. De hecho, las comunidades con un menor PIB per cápita en 2015 son las que se sitúan al sur: Extremadura, Andalucía, Castilla – La Mancha y Murcia.



¿Por qué las comunidades del sur de España tienen una menor renta per cápita? La renta per cápita se puede descomponer en dos ratios: 1) el número de ocupados entre la población total y 2) el PIB por ocupado. Las comunidades autónomas del sur de España tienen una menor tasa de ocupación, lo cual contribuye a su menor PIB per cápita. Sin embargo, las diferencias más importantes se producen en el PIB por ocupado, o productividad de los trabajadores. Estas diferencias se explican por la composición sectorial de la economía (por ejemplo, los trabajadores en la industria son mucho más productivos que en la agricultura), la formación de los trabajadores, la infraestructura y el espíritu empresarial.

Un estudio reciente, realizado por los profesores Daniel Oto Peralías y Diego Romero Ávila, sostiene que las diferencias en renta entre las comunidades autónomas pudieron nacer de un proceso histórico que concluyó hace más de 500 años: la Reconquista. Los autores muestran que en un primer periodo, de 711 a 1062, el proceso de Reconquista fue lento. En este primer periodo, las zonas liberadas se fueran repoblando de forma ordenada, con pequeños propietarios, y con una distribución de la tierra relativamente equitativa. Las zonas que se reconquistaron en este primer periodo se encuentran entre el río Duero y Tajo. Sin embargo, en un segundo periodo, de 1062 a 1266, y especialmente después de la Batalla de las Navas de Tolosa en 1212, el proceso de reconquista fue mucho más acelerado. Como el territorio liberado era mucho más amplio, la Corona no podía repoblarlo con pequeños colonos. Por ello, otorgó estas tierras a la nobleza, generando una gran desigualdad en la distribución de la propiedad. En definitiva, un proceso de reconquista lento generó una distribución de la tierra más igualitaria y una mayor capacidad de participar en el proceso político en algunas regiones; por el contrario, un proceso más acelerado generó una gran concentración del poder económico y político en otras regiones.

Los autores argumentan que estas diferencias en la concentración del poder político y de la riqueza perjudicaron a las regiones de reconquista rápida cuando llegó el proceso de industrialización. Los grandes terratenientes de estas zonas se opusieron al proceso de industrialización porque podía aupar al poder económico y social a nuevas clases, poniendo en cuestión el status quo. Además, para que se produjese un proceso de industrialización se requería de la participación de emprendedores y de una clase media con acceso a medios económicos y formación de las que carecían las regiones en las que la Reconquista fue rápida.

Mediante estimaciones econométricas los autores confirman que las regiones en las que la Reconquista fue más rápida tienen un PIB per cápita menor en la actualidad que el resto de regiones españolas. Los autores muestran, además, que este menor PIB per cápita se pudo deber a las peores condiciones de partida de las regiones donde la Reconquista fue más rápida cuando llegó el proceso de industrialización. En concreto, estas regiones tenían peores índices de formación, de salud, y una peor distribución de la riqueza.

A pesar de que el ritmo de Reconquista pudo frenar el proceso de industrialización en las zonas del sur de España, ¿no deberían de haber desaparecido ya las diferencias en PIB per cápita entre las regiones gracias a la mejora en la sanidad y en la educación en todas las regiones españolas durante el último siglo? ¿realmente puede perdurar tanto el efecto económico de un acontecimiento histórico? Los autores creen que sí. Un argumento poderoso es que la propia actividad industrial genera fuerzas que la conducen a seguir localizada en el mismo lugar. Así, una región que cuente con una ventaja de partida para industrializarse tenderá a mantener dicha industrialización en el tiempo. Además, la industrialización conlleva una mejora de las infraestructuras, la formación y la innovación que favorece a las regiones que contaban con una ventaja de partida.

El ritmo de la Reconquista es otro ejemplo de procesos históricos que tienen efectos económicos perdurables en el tiempo. En post anteriores analizamos los efectos de la esclavitud y de las misiones jesuitas. Para que luego digan que la historia no importa.

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Las exportaciones españolas están concentradas en pocas empresas
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Asier Minondo | 14-02-2017 | 7:38| 0

En España, casi 150.000 empresas realizaron ventas al exterior en el año 2015. Sin embargo, la mayor parte del valor exportado se debe a unas pocas empresas.

En un trabajo reciente, realizado en colaboración con Juan de Lucio, Raúl Mínguez y Francisco Requena, mostramos que la empresa que más exporta fue responsable del 3% del total del valor de las exportaciones de mercancías en España en el año 2015; las cinco empresas más exportadoras del 10%; las 50 más exportadoras de un tercio; las 200 más exportadoras de la mitad, y las 1.000 más exportadoras de dos tercios del total de las exportaciones españolas. Es decir, solamente el 0,68% de las empresas (1.000/147.378) fueron responsables de dos tercios de las exportaciones españolas en 2015.

Las empresas más exportadoras venden a más países y más productos que el resto de exportadores. En concreto, las empresas más exportadoras venden, en media, a 38 destinos internacionales y 57 productos diferentes, mientras que el resto de exportadores venden a 3 destinos y 5 productos. Los capítulos arancelarios más exportados por las primeras 1.000 empresas son equipo eléctrico y electrónico, maquinaria, automóviles, frutas y plástico.

El grado de concentración de las exportaciones por empresa es superior al que observamos en otras variables, como las ventas totales o el empleo. En concreto, mientras las 1.000 primeras empresas son responsables de dos tercios de las exportaciones, las 1.000 primeras empresas acumulan el 46% de las ventas, o el 29% del empleo.

Si unas pocas empresas dominan las exportaciones, éstas deben jugar un papel muy importante en la especialización comercial y en la dinámica de las exportaciones agregadas en España. Para analizar la especialización, calculamos la ventaja comparativa revelada de España en cada uno de los 96 capítulos arancelarios durante el periodo 2010-2012. Un país tiene ventaja comparativa revelada en un producto si la participación de ese producto en el total de las exportaciones del país es superior a la participación de ese producto en el total de las exportaciones mundiales. España tiene ventaja comparativa revelada en 45 de los 96 capítulos arancelarios. Destaca la especialización de España en corcho, alimentación, cerámica, automóviles, farmacia, prendas de vestir y productos siderúrgicos. Si eliminamos las 10 empresas más exportadoras de cada capítulo arancelario, España perdería ventaja comparativa revelada en 25 de ellos. Estos capítulos representan el 56% de los capítulos en los que España tiene ventaja comparativa revelada, y el 26% de las exportaciones españolas. Aunque no podemos determinar cuál sería el comportamiento del resto de exportadores si desaparecieran las 10 empresas más exportadoras en cada capítulo arancelario, los cálculos sugieren que, en muchas industrias, la especialización comercial puede estar determinada por unas pocas empresas. Ésto podría representar una debilidad, si dichas compañías deciden implantarse fuera de España, con la consecuente pérdida de la ventaja comparativa asociada.

 

Finalmente, analizamos la contribución de las empresas más exportadoras a la dinámica de las exportaciones agregadas de la economía española. La evolución de las ventas españolas de un producto en un destino se puede deber a factores específicos de ese producto y destino, como una reducción de aranceles, que afectan a todos los exportadores; o a factores específicos de cada una de las empresas exportadoras, como ganar una licitación. Nuestras estimaciones muestran que un tercio de la evolución de las exportaciones españolas durante el periodo 1997-2015 se explica por factores específicos de las 5 empresas más exportadoras en cada producto y destino. Este resultado pone de manifiesto que unas pocas empresas contribuyen de forma notable a la dinámica conjunta de las exportaciones españolas.

En definitiva, la concentración de las exportaciones en unas pocas empresas tiene importantes implicaciones sobre la competitividad exterior y las oscilaciones que a lo largo del tiempo se pueden observar en las exportaciones. En este sentido, cabe preguntarse sobre las consecuencias que la elevada concentración de las ventas al exterior tiene sobre la política comercial. Por ejemplo, si España quisiera impulsar las exportaciones, ¿debería concentrar su esfuerzo en las nuevas empresas exportadoras o en las empresas más exportadoras? ¿Con los instrumentos actuales, están atendidas las necesidades específicas de diplomacia comercial de los grandes exportadores? ¿Deberían centrarse las políticas de promoción exterior en la captación de inversiones de los grandes exportares mundiales? ¿Cómo podemos trasladar la capacidad competitiva de los grandes exportadores al resto de empresas del sector?

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Putin debería haber impuesto aranceles a Trump
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Asier Minondo | 24-01-2017 | 7:15| 0

Durante las últimas semanas Trump ha amenazado con fuertes sanciones y aranceles a empresas como Ford, General Motors o Toyota si trasladan la producción de Estados Unidos a México. La doctrina de Trump parece, a primera vista, de una lógica contundente: si Estados Unidos importa coches de México, en vez de comprar los coches fabricados en Estados Unidos, se reduce la producción de coches en Estados Unidos y con ello el empleo en este sector. Si no se permite el traslado de la producción a México, o si se establecen fuertes aranceles a los coches importados de México, los estadounidenses comprarán los coches fabricados en su país, favoreciendo el mantenimiento del empleo. Probablemente, estas medidas provocarán que los coches sean un poco más caros en Estados Unidos; sin embargo, parece razonable pagar un precio más alto por los automóviles si la recompensa es salvar empleos.

Sin embargo, esta doctrina pierde atractivo si el resto de países reacciona contra Estados Unidos introduciendo las mismas medidas que propone Trump. Por ejemplo, el pasado 12 de julio de 2016, la empresa estadounidense Boeing confirmó que la aerolínea de carga rusa Volga-Dnepr Group había firmado un acuerdo para adquirir 20 aviones de carga del modelo 747-800. Según la doctrina comercial de Trump, Rusia no debería haber permitido esta operación comercial, ya que Estados Unidos estaba robando empleos rusos. Si la empresa Volga-Dnepr Group hubiese comprado aviones de carga AN-124 fabricados por la empresa rusa Aviastar-SP, en vez de los Boeing estadounidenses, habría favorecido al mantenimiento del empleo manufacturero en Rusia. Por tanto, Putin debería haber impuesto fuertes aranceles a los aviones estadounidenses o debería haber amenazado a la empresa Volga-Dnepr Group con imponerle enormes sanciones si no compraba los aviones fabricados en Rusia. En este caso, la doctrina de Trump habría ido en contra de los empleos manufactureros en Estados Unidos.

Además, debido a que los procesos de producción se han fragmentado entre muchos países, imponer barreras a la importación puede provocar, paradójicamente, que se pierdan empleos en la industria de la exportación. Por ejemplo, muchas de las partes de los aviones de Boeing son fabricados por empresas extranjeras. Si estas partes no se pudieran importar, o si se tuvieran que importar a precios más caros, Boeing perdería parte de su competitividad, reduciéndose sus exportaciones y los empleos ligadas a ellas. Por ejemplo, según informa el semanario The Economist, de cada dólar que México exporta a Estados Unidos, 40 céntimos corresponden a productos intermedios estadounidenses que se han utilizado para fabricar los productos que se exportan.

Finalmente, si las empresas estadounidenses que fabrican productos intensivos en trabajo poco cualificado no trasladan el proceso de ensamblaje a países con costes salariales más bajos, cuando sus competidores sí lo hacen, dejarán de ser competitivas y no podrán mantener otros empleos de mayor valor añadido como los ligados a la tecnología, el diseño, o el marketing.

Estas reflexiones nos llevan a dos ideas importantes sobre el comercio internacional. El libre comercio provoca que los países se especialicen en aquello que saben hacer relativamente mejor: Estados Unidos aviones, México coches de gama media, y Rusia gas. Esta especialización mejora el nivel de vida de todos los países. Sin embargo, el comercio internacional también genera ganadores y perdedores dentro de cada país. Los perdedores son los trabajadores de las industrias que no pueden competir con las importaciones, y los vencedores son los trabajadores de las industrias que aumentan su producción por la exportación. El comercio internacional genera beneficios suficientes para que los ganadores compensen a los perdedores, y todavía sigan ganando. Sin embargo, no hay ninguna ley que asegure que los ganadores vayan a compensar a los perdedores.

Los perdedores en Estados Unidos son los trabajadores con una menor formación y los ganadores los trabajadores con una mayor formación. Por tanto, el comercio internacional ha ahondado las diferencias entre los trabajadores que partían de una situación peor y los que partían de una situación mejor. Trump ha sabido explotar esta brecha, culpando a los mexicanos y a los chinos de las desgracias de los trabajadores con menor formación, sin mencionar que los mexicanos y los chinos, con sus importaciones, también han favorecido a los trabajadores con mayor formación.

Aunque las medidas de Trump puedan frenar a corto plazo el traslado de algunos empleos, las diferencias en costes y la automatización harán que los empleos manufactureros menos cualificados y rutinarios vayan desapareciendo de los Estados Unidos. Que la doctrina de Trump sea errónea, no debería hacernos olvidar que muchos trabajadores se han visto perjudicados por el proceso de globalización. Sin embargo, la solución no es dejar sin empleo, temporalmente, al trabajador mexicano o chino. La solución es encontrar mecanismos para que los trabajadores perjudicados por la globalización o la automatización puedan tener un colchón de seguridad, y puedan acceder a las oportunidades en otros sectores. Que todavía no hayamos sido capaces de implantar estos mecanismos seguramente habrá contribuido a qué Donald Trump sea ya Presidente de los Estados Unidos.

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