Diario Vasco
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Autor: Jon Mikel Zabala
¿Refleja el color de tu coche el estado de la economía?
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Jon Mikel Zabala | 30-01-2018 | 8:00| 0

@jonmizabala

Como es bien conocido, la industria automovilística es uno de los principales pilares sobre los cuales se sustentan muchas economías. Por ejemplo, según los datos del INE, en España y para el año 2015, el sector de fabricación de vehículos de motor tuvo una producción de 82.222 millones de Euros, lo que representa aproximadamente el 4% del PIB nacional. Sin embargo, ¿es posible conocer el estado anímico de una economía a través del color de los coches que se venden en la misma? Hace breves fechas me hacía eco de un artículo publicado en el The Economist, en el que se formulaban esta misma pregunta, para el caso del Reino Unido.

Según el artículo, a finales de la década de los 1990s, los coches que compraban los británicos tenían colores brillantes, lo cual vincula con el supuesto optimismo de los primeros años de la administración laborista de Tony Blair. Hay que hacer notar que entre los años 1996-2000, el Reino Unido tuvo un crecimiento medio de su PIB del 3% interanual. Entre los años 2000-2008, los colores gris y plateado pasaron a prevalecer en los vehículos británicos. En estos años, el crecimiento medio del PIB fue del 1.65%, observándose ya una caída en el mismo del -1.3% entre los años 2007 y 2008. Entre los años 2009 y 2012, en medio de la crisis financiera, y con un crecimiento medio del PIB del -0.65%, el color dominante fue el negro. Desde el año 2013, año en el que el Reino Unido volvió a la senda del crecimiento positivo (1.4% del PIB), el color más preponderante pasó a ser el blanco. Sin embargo, esta preferencia cambió de forma radical en el momento en el que se celebró el referéndum del Brexit. Desde entonces, el color principal de las ventas de coches ha vuelto a ser el negro, representando el 19.4% de todos los coches británicos. Estos datos han sido verificados con la información de la que dispone la Agencia de Licencias de Conducir y de Vehículos del Reino Unido.

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Más allá de las especulaciones realizadas por The Economist, y por la posible influencia que el envejecimiento de la población pueda tener sobre las preferencias anteriores, lo cierto es que el color del vehículo juega un papel importante a la hora de determinar su valor de mercado. Varios estudios de Marketing han encontrado que aquellos colores que vienen determinados por las modas momentáneas (p.e. naranjas, amarillos, violetas) deprecian en mayor cuantía el valor de un vehículo, ya que podrían poner en desventaja a su propietario cuando trate de venderlo en el mercado de segunda mano. Por el contrario, los colores neutros como el blanco, el negro o el gris son apuestas más seguras, ya que son menos susceptibles de ser rechazados por los potenciables futuros compradores.

Además de ello, una investigación reciente de la Universidad de Kent, ha evidenciado que el negro es el color de automóvil menos seguro, ya que cuenta con más probabilidades de verse involucrado en accidentes de tráfico que los vehículos de colores claros (blanco, dorado y amarillo son los más seguros). Según estos resultados, los vehículos negros son más difíciles de ver, ya que no destacan tanto en comparación con la carretera. A la luz del día, los coches negros tuvieron un 12% más de probabilidad de estar involucrados en accidentes que los vehículos blancos, cifra que asciende al 47% al amanecer y al atardecer.

Parece pues que las evidencias no son demasiado halagüeñas para los amantes del lado oscuro. Esperemos que la fuerza los acompañe.

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¿Arruinan las redes sociales nuestras vacaciones?
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Jon Mikel Zabala | 19-12-2017 | 8:00| 0

@jonmizabala

Ya estamos en vísperas de Navidad, y con ello, empiezan a aparecer un montón de planes para este período invernal. Algunxs optarán por aprovechar para hacer esas cosas que no llegamos a hacer en nuestro día a día, como ir al banco o a las revisiones de especialidades médicas como el dentista o el oculista (entre otros), otrxs aprovecharán para quedarse en casa y leer libros o ver esas películas o series que tienen pendientes, y lxs más afortunadxs optarán por irse de vacaciones a algún otro pueblo, ciudad o país. Probablemente nuestrxs estudiantes se encuadren dentro de esta última opción, y es que los Millenials, como así se les conoce a aquellas personas que nacieron entre 1982 y 1999, tienen una pasión inherente por viajar.

Esta es una de las conclusiones a la que ha llegado un estudio realizado por la empresa Future Foundation para Expedia Inc., la agencia de viajes online más grande del mundo. El estudio, llevado a cabo en ocho países (Australia, Brasil, China, Alemania, Francia, Corea del Sur, Reino Unido y Estados Unidos), revela los hábitos y tendencias de viaje de la generación Millennial, entre las cuales caben destacar las siguientes:

Aversión al riesgo: Los Millennials tienen una gran aversión al riesgo. Según el estudio, quieren experiencias de viaje verificadas por sus redes sociales o por una fuente de confianza. En este sentido, el 43% se siente intimidado a viajar solo, no queriendo ser los primeros en probar algo nuevo o de lo que no cuenten con referencias.

Fanáticos del control pero flexibles: Al viajar, más del 60% de los Millennials quieren mantener la situación bajo control, o al menos, aparentar que dominan la situación en todo momento, y esperan que esta sensación de control al viajar venga de la mano del uso de la tecnología. La otra cara de la moneda del control es la flexibilidad, y el deseo de que sean los demás los que se adapten a sus necesidades. Así, el estudio apunta a que un viajero Millennial modifica su itinerario en más de un 20% de las ocasiones.

Generación “Yo Yo”: Los Millennials sienten que la privacidad de datos está sobrevalorada. El 80% espera que las compañías de viaje recomienden experiencias y viajes personalizados en base a los datos que van recolectando acerca de sus preferencias, necesidades y presupuesto. En este sentido, el 40% está preparado para proporcionar datos personales a los agentes de viajes online, si a cambio va a recibir descuentos especiales u ofertas relevantes.

Sin embargo, y por encima de todo, hay dos características que, personalmente, me han llamado la atención sobremanera.

Redefinición constante: Según el estudio, el 30% de los Millennials se entretienen de forma activa mediante la recopilación y el intercambio de imágenes de amigos, marcas y otras fuentes de confianza como los blogs, lo que les lleva a estar continuamente revisando su lista de destinos preferidos. En este sentido, el 42% afirma que las fotos de destinos que ven colgadas en sus redes sociales tienen una fuerte influencia a la hora de escoger el lugar en el que deciden pasar sus vacaciones.

Autenticidad, pero con apreciación social: 2 de cada 3 Millennials declaran que cuando viajan desean experiencias auténticas por encima de todo. Sin embargo, para que una experiencia sea considerada como auténtica por ellos, ésta necesita ser reconocida por sus redes sociales, porque de lo contrario pierde valor.

Las redes sociales constituyen un elemento indispensable para la generación Millenial. Pero también conllevan una serie de consecuencias que no son menores. Y es que como apunta el estudio, el 10% de las personas consultadas afirma tomar al menos 15 fotos en una misma pose hasta obtener una que les guste, a pesar del tiempo que ello les quita de poder disfrutar del destino donde se encuentren. Según los resultados, una persona gasta, en promedio, 9 horas semanales publicando estados y fotografías en redes sociales, a pesar de que el 44% admitió que, una vez de haber terminado sus vacaciones, tuvo la sensación de que Internet y la dependencia del terminal móvil y las redes sociales arruinaron su viaje en gran medida.

Desde mi punto de vista, el estudio mencionado arriba requiere de una importante reflexión no sólo por los propios Millenials, sino por la sociedad en general, ya que a pesar de que en el mismo se hace referencia a este grupo social, dudo mucho que las características apuntadas en él no sean extrapolables a otros grupos sociales. Y es que si la dependencia que la mayoría de las personas tenemos de demostrar a través de nuestras redes sociales lo bien que lo estamos pasando, en lugar de, simplemente, disfrutar del momento conlleva que la experiencia de viaje se empobrezca, tenemos un problema.

PD: Este es el último post de este año 2017. Nos vemos de nuevo en Enero de 2018, ordurarte Gabon zoriontsuak eta urte berri on guztioi!!!

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¿Y tú qué eres, zorro o erizo?
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Jon Mikel Zabala | 21-11-2017 | 8:30| 0

@jonmizabala

El pasado lunes 13 de noviembre, aún con las agujetas de la 53 Behobia-San Sebastián, se celebró la final de la Donostia Innovation League en la sección de Universidades. La Donostia Innovation League, organizada por Fomento San Sebastián, aspira a lograr que los jóvenes se impliquen en el desarrollo de la ciudad, proponiendo ideas innovadoras para dotar a la misma de un mayor dinamismo, y hacerla más atractiva. Para ello, se les propuso un reto a los alumnos de las Universidades de Deusto, EHU y Tecnun: dinamizar el río Urumea, generando una mayor actividad económica, consiguiendo una mayor movilización de la ciudadanía en dicha zona, y atrayendo nuevos eventos y actividades, valiéndose para ello de las soluciones tecnológicas aportadas por Ikusi.

En dicha sesión, además de representantes de las Universidades participantes en el reto, también estuvo Euken Sesé, Gerente de Fomento de San Sebastián, quien nos habló acerca del informe Davos sobre el futuro del trabajo, y las características que ellos han observado en las competencias más demandadas por las empresas, sobre lo cual ya hemos debatido con anterioridad en este blog (por ejemplo, aquí). Al escuchar a Euken me vino a la cabeza los debates que en más de una ocasión hemos tenido en nuestro departamento de Economía, sobre la veracidad que tienen las predicciones que a menudo se realizan sobre temas como el futuro del trabajo. Sin duda alguna dichos estudios de prospectiva tienen un elevado impacto mediático. Prácticamente la totalidad de nuestrxs lectorxs habrá leído o escuchando alguna vez afirmaciones como “las 10 profesiones que aún no existen y que marcarán el mercado laboral del futuro”, “el empleo del futuro aún no existe”, o que “el 85% de los empleos que habrá en 2030 no existen en la actualidad”. Pero, en qué medida se cumplen dichos augurios?

Jeffrey Funk, en su libro “Technology Change and the Rise of New Industries” plantea esta misma pregunta. Para responderla, Funk se centra en estudiar los informes publicados por MIT Technology Review, en los años 2001, 2003, 2004 y 2005, en los que se apuntaban a las 10 tecnologías más disruptivas con las que íbamos a convivir en el futuro. Tras observar la evolución que dichas tecnologías han tenido en términos de las ventas asociadas a las mismas en el año 2015 (productos que incluyen dichas tecnologías), el autor llega a las siguientes conclusiones:

  1. De las 40 tecnologías disruptivas identificadas (10 por año), sólo 1 (big data) supera a día de hoy los 100 billones de dólares en ventas.
  2. 3 de las tecnologías identificadas (smart grid, biometría, y almacenamiento de energía distribuido) superan los 10 billones de dólares en ventas.
  3. 1 tecnología (cristales fotónicos) tiene unas ventas de entre 5-10 billones de dólares.

 

¿En qué medida entonces los estudios del MIT Technology Review han sido efectivos a la hora de identificar aquellos nuevos mercados de tecnologías emergentes para el siglo XXI? La siguiente tabla identifica aquellas tecnologías que no fueron identificadas en las predicciones realizadas por el MIT, y que sin embargo, sí han dado lugar a mercados de un tamaño considerablemente significativo.

Tecnología Ventas mundiales en el año 2015 (en billones de dólares)
Smart phones $400
Computación en la nube $175
Internet de las cosas $130
Comercio electrónico para la ropa $ 65
Tabletas $ 60
Redes sociales $ 24
Ebooks $ 15 (sólo en el mercado de EEUU)
Wearables $ 14

El autor argumenta que muchos emprendedores, Universidades, fondos de inversión, empresas y gobiernos definen sus actuaciones en función de los mensajes que se incluyen en informes de prospectiva como el MIT Technology Review, a pesar de su escaso poder de vaticinio. ¿Cómo es posible que el MIT, una de las mejores Universidades del mundo, realice unas predicciones tan deficientes, y no sea capaz de redefinir la metodología seguida para poder tener una mayor probabilidad de acierto?

En su libro, el autor apunta a varias posibles explicaciones del por qué de las pobres predicciones tecnológicas realizadas por el MIT, y de entre todas ellas, considera que la fundamental es la del sesgo cognitivo. El autor argumenta cómo el MIT, una Universidad con un carácter principalmente tecnológico, para realizar sus predicciones se fundamenta en opiniones de ingenieros y científicos, excluyendo las opiniones de otros agentes sociales, que también tienen sus propias preferencias sobre el uso de las tecnologías, a pesar de que no estén directamente implicados en su desarrollo ni resulten tan cercanos al público al que se dirige el MIT. El sesgo cognitivo de los ingenieros y científicos radica en que sus pronósticos vienen exclusivamente determinados por el conocimiento (de carácter meramente científico) que tienen sobre la capacidad de generar nuevas tecnologías, pero sin considerar si dichas tecnologías van a tener una traslación potencial en forma de nuevos productos. Es decir, si la generación de nuevas tecnologías también va a conllevar la generación de nuevos mercados.

Philip Tetlock y Dan Gardner, en su libro “Superforecasting: the art and science of prediction” introducen la metáfora de los zorros y los erizos para explicar este sesgo. Los perfiles erizo tienen un amplio y profundo conocimiento sobre una disciplina o materia, mientras que los perfiles zorro cubren una amplia variedad de áreas, aunque sin tal nivel de profundidad. Según Tetlock y Gardner, los científicos e ingenieros a menudo nos comportamos como erizos, ya que nos limitamos a escuchar (leer) lo que dicen nuestros pares en revistas científicas, al contrario que los zorros que son capaces de relacionarse con una mayor variedad de actores y conocer sus necesidades y preferencias, para posteriormente poder darles una respuesta.

Tetlock y Gardner concluyen que los ingenieros y científicos carecen a menudo de perspectivas sistémicas que les ayuden a interpretar la realidad en la que estamos inmersos, más allá de nuestros laboratorios. Y esto es precisamente lo que los alumnos de la Universidad de Deusto mostraron en la final de la Donostia Innovation League. La capacidad de aportar una visión sistémica a un reto que nos afecta a todos. Enhorabuena a las premiadas!!!

Y tú qué eres, zorro o erizo?

PD: puedes conocer más acerca de la idea ganadora aquí.

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Robots, desempleo, competitividad y legislación
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Jon Mikel Zabala | 24-10-2017 | 12:07| 0

@jonmizabala

Hace unas semanas tuve la oportunidad de poder participar en la conferencia sobre política científica y de innovación que se celebra de manera bienal en Atlanta (Georgia). El día en el que la conferencia tocaba su fin, tuve la suerte de poder escuchar a Rob Atkinson. El Dr. Atkinson es el fundador y presidente de la Fundación de las Tecnologías de la Información y de la Innovación (ITIF), uno de los think tanks más importantes de Estados Unidos en lo que respecta al establecimiento de la agenda política norteamericana en lo referente a las políticas de apoyo a la innovación. El Dr. Atkinson ha presidido varias comisiones del congreso de los Estados Unidos sobre políticas de innovación, tanto durante el mandato de George Bush (padre), como durante los mandatos de Clinton y Obama. La charla que nos ofreció Atkinson fue una auténtica obra maestra para cualquier estudiante que quiera conocer más sobre los fundamentos de las políticas de innovación.

Entre el innumerable número de temas que trató en su exposición, que darían para todos los posts de esta temporada en Ekonomiaren Plaza, en el día de hoy me voy a centrar sobre el tema de los robots y la importancia que éstos tienen en la competitividad de un país. No se trata de un tema ajeno al Ekonomiaren Plaza, ya que tanto nuestros compañeros Asier Minondo (aquí y aquí) como Iñaki Erauskin (aquí) han escrito detalladamente sobre ello. En su exposición, Atkinson argumentaba que uno de los aspectos en los que claramente se está observando la pérdida de competitividad de los Estados Unidos en materia de innovación es precisamente en el grado de penetración que los robots están teniendo en la economía. Los resultados de una encuesta realizada en el año 2016 (no he podido encontrar la fuente y las anotaciones que tomé en Atlanta tampoco me han servido de mucho) revelaban que sólo el 12% de la población estadounidense creía que los avances en ciencia y tecnología contribuían a mejorar el nivel de bienestar de la sociedad. Uno de los países que tenía una mayor conciencia sobre la importancia del cambio tecnológico era Suecia con aproximadamente un 25% de su población. Con este contexto, Atkinson argumentaba que muchas empresas estaban teniendo dificultades a la hora de incrementar su productividad debido al rechazo social que padecían en la automatización de sus procesos. Naturalmente, cuando pensamos en EEUU se nos vienen a la imagen las innovaciones realizadas en las dos costas (Este y Oeste), pero EEUU es mucho más que Massachussets y San Francisco.

El argumento que se emplea para justificar dicho rechazo a la automatización es que precisamente los robots van a generar paro, empobrecimiento y pérdida de competitividad. Atkinson mostraba cómo esta creencia, basada en la percepción subjetiva de las personas, es a menudo incompleta, basándose en datos de EEUU. Sin embargo, no nos tenemos que ir hasta Washington para poder obtener este tipo de conclusiones. Un estudio financiado por BBVA research llega prácticamente a los mismos resultados.

En línea con los argumentos que ya se han expuesto en este blog con anterioridad, el estudio muestra cómo un robot adicional por cada mil empleados reduce la tasa de empleo y los salarios, siendo el efecto mayor en las industrias más susceptibles de ser expuestas a la introducción de la robotización, como aquellas en las que dominan las ocupaciones manuales y los trabajadores con bajo nivel educativo. Sin embargo, merece la pena realizar algunas matizaciones. Para poder ofrecer ciertas evidencias numéricas, se compara la densidad robótica (número de robots en la industria) con los datos de paro de algunas de las economías más importantes del mundo. Como se puede ver en la gráfica inferior, las economías con más densidad robótica (caso de Corea del Sur, Singapur, o Japón) tienen menos desempleo que aquellas con menores tasas de robots en la industria.

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Fuente: BBVA Research (2017)

Además de los análisis de los que Minondo y Erauskin se han hecho eco, el hecho de que la robotización no ha destruido empleo a lo largo de la historia también ha sido estudiado por otros como Paul KrugmanDaron Acemoglu o Anna Salomons. El hecho de introducir nuevas herramientas y bienes de capital en la producción libera trabajo de unas actividades para poder realizar otras de mayor valor añadido y menos susceptibles de ser automatizadas, de manera que de forma agregada el PIB ha ido creciendo a medida que se ha ido produciendo cambio técnico. Lo que sí parece evidente es que la automatización lleva asociada una mayor demanda de empleo de trabajadores con mayor cualificación, o competencias muy específicas y difíciles de alcanzar, en detrimento de aquellos trabajadores con menores tasas de formación, que están principalmente orientados a tareas manuales y/o rutinarias.

Como apunta Libremercado, la situación de España merece un particular énfasis, ya que a pesar de que cuenta con unos niveles de robotización similares a los de países como Finlandia, Austria, Países Bajos, Francia o Italia, los niveles de desempleo son muy dispares. En su exposición, Atkinson apuntaba a que el factor determinante de este comportamiento que él también observaba entre los diferentes estados norteamericanos, es en la legislación que se está desarrollando sobre los robots. Más allá de que desde la Comisión Europea se esté valorando una propuesta en base a la cual se esté barajando la posibilidad de una imposición fiscal a los robots, Atkinson concluía que la mayor parte de los estados reaccionan de manera defensiva frente a la “amenaza” de la automatización, poniendo impedimentos legales que la hagan más difícil, con la consiguiente pérdida de competitividad que ello va a conllevar a las empresas afectadas.

En línea con Harris y Krueger, Atkinson consideraba que es necesario modernizar las regulaciones laborales para el siglo XXI, adaptándose de manera proactiva a los nuevos contextos que se derivan del cambio técnico, y favoreciendo la incorporación de dichas tecnologías, en lugar de impedir el progreso, ya que ello sólo se volverá en nuestra contra. En este sentido, la educación de la ciudadanía, la educación de los empresarios y la de los políticos, así como la implementación de políticas “amigables con la innovación” son condiciones necesarias pero que sin duda no serán suficientes.

Y es que ya lo decía Seneca (4 a. C. – 65 d.C.): “Y si me preguntas cuál es el límite de las riquezas, te diré que primeramente tener lo necesario y después tener lo suficiente”.

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¿Cuáles son las habilidades más demandadas por el mercado laboral?
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Jon Mikel Zabala | 26-09-2017 | 7:00| 0

@jonmizabala

El pasado 4 de septiembre dábamos la bienvenida a lxs nuevxs alumnxs de primero de grado en la Universidad de Deusto. Las puertas de la Universidad se abrían para ellos, y todo eran nervios, dudas, vergüenzas, y silencios. En dicho acto de bienvenida, intervinieron algunxs de lxs decanxs de algunas de las facultades de la Universidad, quienes mencionaron una de las frases que cada vez estamos escuchando con mayor asiduidad. A saber, que cuando dicha cohorte de estudiantes salga al mercado, los trabajos en los que estarán empleados aún no existen a día de hoy, es decir, 5 años antes. A su vez, este tipo de evidencias traen asociadas otras relacionadas con los empleos que están en riesgo de desaparición, debido a que son más proclives a ser informatizados, y por lo tanto no requieren de mano de obra directa. A modo de ejemplo podemos citar una de las investigaciones más recientes realizada en este ámbito en Europa, y según la cual alrededor del 35% de los empleos actuales en el Reino Unido están en alto riesgo de informatización en los próximos 20 años, o el estudio reciente de la OCDE según el cual en España se perderán 3 millones de empleos en los próximos 10 años.

Este hecho plantea un reto a las Universidades, ya que debemos formar a lxs estudiantes en una serie de ámbitos con la finalidad de que adquieran unas habilidades y competencias para el mercado laboral futuro, pero que sin embargo nos son desconocidas en el presente. Para poder ayudar a identificar dichas habilidades, NESTA, una fundación dedicada al estudio de los retos asociados a la innovación en Reino Unido, ha realizado un interesante ejercicio (para el período 2014-2016). Utilizando millones de anuncios de trabajo proporcionados por la compañía Burning Glass, han registrado las competencias que se requieren para dichos empleos, identificando más de 11.000 tipos de habilidades. Estas habilidades han sido posteriormente asignadas a las ocupaciones, lo que permite construir un cuadro sobre las habilidades más demandadas, e identificar los cambios clave en las demandas de habilidades a través del tiempo para ciertas ocupaciones. Para ello, han construido un prototipo básico e interactivo en el que se identifican las habilidades requeridas por cada tipo de trabajo. Si quieres probar la herramienta, sólo tienes que pinchar aquí e introducir (en inglés) el tipo de empleo en el que estás interesadx.

Tras analizar el anterior mapa de competencias, NESTA ha concluido que las 10 principales habilidades que los empleadores buscan en los solicitantes de empleo son las siguientes:

  1. Habilidades de comunicación
  2. Habilidades de organización
  3. Planificación
  4. Servicio al cliente
  5. Habilidades financieras y contables
  6. Administración de empresas
  7. Trabajo en equipo/colaboración
  8. Escritura y edición de gráficos
  9. Estar orientado al detalle
  10. Ventas

Sin embargo, de dicho estudio se extraen más conclusiones. Anteriormente hemos visto cuáles eran las habilidades más demandadas por el mercado laboral. Pero, ¿y cuáles son aquellas habilidades que están mostrado un mayor crecimiento? Aquí el panorama cambia por completo, y se identifican competencias vinculadas al mundo hiperconectado:

  1. Big data
  2. Experiencia en industrias de tecnologías de la información y comunicación
  3. Contabilidad
  4. Capacidad de mejorar el desempeño de la organización
  5. Marketing digital
  6. Seguridad digital
  7. Gestión de la logística
  8. Desarrollo front-end
  9. Atención al cliente y al paciente
  10. Salud mental

Finalmente, la última lectura que se puede hacer es la de las actividades y habilidades que han experimentado las caídas más grandes, y que por tanto serían aquellas que el mercado laboral tiende a sustituir de forma más inmediata por la robotización y la informatización.

  1. Gestión de almacenes
  2. Habilidades básicas de Internet
  3. Diseño de materiales
  4. Diseño mecánico
  5. Publicidad
  6. Suscripción de seguros
  7. Ventas al por menor
  8. Enseñar inglés
  9. Control numérico por computadora (CNC)
  10. Varios

La aparición de “habilidades básicas de Internet” en este tercer bloque puede parecer contra-intuitivo en un mundo cada vez más digitalizado. Sin embargo, ello se debe a que se considera que se trata de una habilidad que debería venir “de serie”, y que por lo tanto no hay necesidad de mencionarla en los anuncios del trabajo. De igual modo, puede que algunas de las habilidades anteriores hayan dejado de ser relevantes, bien porque los empleadores ya no requieren de ella, o porque ahora están usando una palabra diferente para describirla (p.e. publicidad y marketing digital, gestión de almacenes y logística).

Parece ineludible que si queremos formar a buenos profesionales para el futuro que parece que se nos avecina va a ser necesario incrementar la cantidad de competencias vinculadas con el mundo digital, como la programación y la computación. Para poder adaptarse a dicha tendencia, este año, dentro de la Deusto Business School en el campus de Donostia-San Sebastián se inaugura el título propio en Digital Business Skills, que se ofrece de forma combinada con el grado en ADE. Dicho título añade a la formación del grado en ADE una profundización en el desarrollo de los conocimientos y las habilidades directivas necesarias para la gestión de empresas en la era digital. Sirva pues este post para dar la bienvenida también a este nuevo grado, a los alumnxs que lo van a cursar y a los compañerxs que van a participar en él, y para dar la enhorabuena a las personas que han trabajado para que éste sea posible. Ahora sólo queda esperar que sus resultados estén a la altura de lo demandado por el mercado. Eso sí, dentro de 4 años.

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