Diario Vasco
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Autor: mnavarro
Una interesante contribución de Alberdi al conocimiento de la economía vasca
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Mikel Navarro | 04-06-2013 | 4:52| 0

En mis colaboraciones en este blog, en el que intento presentar en un lenguaje divulgativo las características singulares o problemas de la economía vasca, hoy voy a recoger no los resultados de un trabajo propio, sino los de un veterano analista de la economía vasca: Alberto Alberdi Larizgoitia, que acaba de publicar, en la Dirección de Economía y Planificación del Gobierno Vasco, un interesante trabajo de título Crecimiento, competitividad, progreso técnico y distribución de la renta: análisis de la economía vasca desde 1980 y expectativas hasta 2015. En parte por ser una publicación no conocida por el gran público y en parte también porque en algunas de sus partes Alberdi utiliza un lenguaje un poco técnico y el trabajo es un poco largo, sus importantes y, en ocasiones, no habituales mensajes pueden pasar desapercibidos. Por eso he pensado que sería útil proceder a su divulgación con este post; aconsejo, no obstante, a todo interesado en la economía vasca con una mínima formación económica, que acuda directamente al original (clic aquí), para disfrutar de toda la riqueza y los matices que Alberdi impregna a sus trabajos.

Simplificando, los temas que trata Alberdi podrían agruparse en dos grandes grupos: por un lado, los relacionados con el crecimiento del PIB y de la productividad, y su estudio mediante la contabilidad del crecimiento; por otro lado, los relacionados con empleo, costes laborales, rentabilidad empresarial y distribución de la renta. Por limitaciones de espacio, mi exposición se centrará en los segundos, pues me permiten completar algunos análisis efectuados en anteriores posts (véase aquí y aquí).

Con respecto a los costes laborales, al igual que hacía en mi post antes citado, Alberdi también encuentra que los costes laborales nominales unitarios crecen en la CAPV y España mucho más que Europa antes de la crisis; y que, mientras que en España la pérdida de competitividad que de ello se deriva comienza a ser corregida desde que estalla la crisis, gracias a los crecimientos de productividad que se consiguen merced a la destrucción de empleo, en la CAPV los costes laborales nominales unitarios sólo comienzan a reducirse a partir de 2010, y además a un ritmo mucho menor (véase Gráfico 1). En efecto, cuando con la crisis el PIB de España y de la CAPV pasa a tener crecimientos negativos o muy pequeños (de magnitud muy similar), la economía española responde con fuertes reducciones del empleo, mientras que en la CAPV, al comienzo de la crisis (2009 y 2010), parte del ajuste, en lugar de tener lugar despidiendo trabajadores, tiene lugar reduciendo el número de horas trabajadas por operario (cosa que también sucede en Alemania). Pero ese modelo se agota pronto, y la CAPV pasa a inclinares decididamente por la destrucción de puestos de trabajo.

Gráfico 1: Evolución de los costes laborales nominales unitarios (Base 2005 UE-15 = 100)

Fuente: Extraído de Alberdi (2013)

Ese notable crecimiento de los costes laborales nominales unitarios ha sido compatible con una alta rentabilidad del capital en la CAPV, que, aunque se reduce un tanto con la crisis, “se mantiene ‒según Alberdi‒ en niveles relativamente altos”. Alberdi encuentra que a lo largo del período ha tenido lugar una redistribución de renta contraria al mundo del trabajo (excepto en los primeros años de la crisis, entre 2007 y 2011). Esa redistribución de renta contraria al trabajador no significa que el nivel de vida o los salarios reales de los trabajadores haya empeorado; sino que, con relación al conjunto de la renta generada en la economía, la parte que a ellos les corresponde disminuye. Esa compatibilidad entre mejora en los salarios reales y empeoramiento en la distribución de la renta de los asalariados se puede visualizar con un sencillo ejemplo. Imaginemos que estamos en un país, en el año t, en el que el PIB está compuesto solo de 4 panes, de los cuales los trabajadores reciben 2 en compensación por su trabajo y otros 2 los propietarios de los medios de producción. Y supongamos que en el período t+1, en el que no varía el empleo, debido a mejoras de productividad el PIB de ese país pasa a ser de 12 panes, y que de ellos 4 van a manos de los trabajadores y 8 a manos de los propietarios de los medios de producción. Pues bien, los salarios reales de los trabajadores han aumentado (han pasado de 2 a 4 panes), pero la parte que corresponde a los trabajadores en el total del PIB ha disminuido (ha pasado del 50% ‒2 de los 4 panes‒ al 33% ‒4 de los 12 panes).

Gráfico 2: Tasa de rentabilidad bruta del capital productivo

Fuente: Extraído de Alberdi

Conviene señalar que rentabilidad del capital no es lo mismo que rentabilidad empresarial. Alberdi calcula la rentabilidad del capital a partir del excedente bruto de explotación. Pero hay otros factores (intereses, amortización, impuestos…), además del beneficio empresarial, que entran dentro del excedente bruto de explotación. Para tener una idea de lo que sucede con la rentabilidad empresarial resulta necesario trabajar con datos de balances y cuentas de resultados de las empresas. Para España, es la Central de Balances del Banco de España la que facilita algunos datos al respecto (véase aquí y aquí); y para la CAPV, Eustat proporciona también ciertos datos (véase aquí). La ventaja que presenta la primera respecto a la segunda es la mayor actualidad de los datos, que llegan hasta 2012 inclusive. De ellos se desprende que ha tenido lugar una significativa reducción en la rentabilidad empresarial, pero que, aun así, a diferencia de lo que sucedió en la crisis de la primera mitad de los noventa, la rentabilidad que obtienen las empresas de su inversión en el activo sigue siendo positiva y supera claramente la del coste de sus recursos ajenos, de modo que las empresas españolas (especialmente las grandes, que son las más internacionalizadas), siguen teniendo apalancamientos financieros positivos.

Según Alberdi, el modelo de crecimiento vasco ha sido tradicionalmente un modelo dirigido por los beneficios, a diferencia del español que ha estado dirigido por los salarios. Alberdi caracteriza del siguiente modo el modelo vasco dirigido por los beneficios: “una economía pequeña, con fuerte sector industrial y muy abierta al exterior, en la que los avances de la productividad son moderados, pero en la que se produce un cambio significativo en la distribución de la renta a favor del excedente eso facilita la competitividad exterior, la financiación de la acumulación de capital a través de mayores beneficios y como consecuencia de todo ello se potencia la generación de empleo” (p. 42). Y Alberdi advierte: Lo que no es posible es pretender cambiar ahora a un modelo de crecimiento dirigido por los salarios y por los estímulos fiscales al consumo, porque no respondería ni a las condiciones estructurales de la economía vasca ni a las posibilidades de actuación de un sector público sujeto al proceso de consolidación fiscal impulsado desde Europa y desde el Estado y más cuando el ajuste en curso en el sector público vasco en 2013 va a tener un impacto recesivo claro. La endogeneidad del modelo vasco de crecimiento nunca ha descansado en la demanda interna (…), sino en la competitividad de un importante sector industrial que primero mejoró su eficiencia y ahora sus procesos de innovación para hacer realidad esa segunda gran transformación.” (p. 50)

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Inversión directa extranjera: un arma frente a la crisis
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Mikel Navarro | 14-05-2013 | 7:08| 0

En la grave situación de recesión económica y elevadas tasas de paro en que se encuentra la economía española y, en algo menor medida, la vasca, y ante las lúgubres perspectivas de crecimiento de la demanda interna, elevado endeudamiento del sector privado y graves dificultades de obtención de financiación del sistema financiero, las dos principales palancas existentes para crecer y, por consiguiente, crear empleo son la exportación y la inversión directa extranjera. De la primera nos ocupamos en un anterior post (véase aquí). En este post nos ocuparemos de la segunda.

Se denomina inversión directa la inversión internacional que lleva a cabo una institución en empresas que operan en otro país con objeto de mantener una posición permanente. Por tanto, no se contabilizan como inversión directa los movimientos a corto plazo y de carácter puramente financiero (como compra de deuda pública de ese país o similares). Cuando tratamos de esta inversión directa extranjera podemos referirnos tanto a flujos (entradas de capital en un período determinado) como a posición o stock (el total de capital extranjero que hay en un momento determinado, independientemente del momento en que haya entrado). Esto es, una cosa es cuánto capital extranjero ha entrado este año en el país; y otra, bastante diferente, cuánto capital extranjero hay en este año en el país.

La Secretaría de Estado de Comercio del Ministerio de Economía y Competitividad ofrece datos de los flujos de inversión directa, por sectores y por comunidades autónomas (véase aquí). Suelen presentar un problema: que la inversión se suele imputar a la comunidad donde está ubicada la sede de la empresa a la que va la inversión, aunque la inversión puede haber ido a la planta que esa empresa tiene en otra comunidad. Así, por ejemplo, una inversión directa efectuada en la planta de Mercedes en Vitoria, no se computaría como inversión en la CAPV, sino en Madrid. Como consecuencia, la comunidad autónoma en que reside la capital del estado y en la que por cercanía a los centros de poder y accesibilidad se ubican las sedes de muchas empresas, ven sobredimensionada su captación real de inversión directa, mientras que otras (entre las que se encuentra la CAPV) la ven infravalorada.

Los datos que la misma Secretaría de Estado publica de posición o stock de inversión (véase aquí) tratan de corregir ese hecho, repartiendo la inversión que recibe la empresa de acuerdo con el inmovilizado material y el empleo que la empresa tiene en sus establecimientos en las diferentes comunidades autónomas. El inconveniente que presentan, sin embargo, los datos publicados de posición es que son algo más viejos (mientras que los de flujos incluyen ya los de 2012 los de posición se quedan en 2010).

En lo que sigue, empezaremos el análisis por los datos de flujos, centrándonos en lo que ha sucedido desde el inicio de la crisis en España (2008) y desagregando los datos para aquellas comunidades autónomas con mayor nivel de renta (CAPV, Navarra, Madrid y Cataluña), que como veremos son también las que más concentran los flujos de inversión directa. Y posteriormente nos referiremos brevemente a los datos de stock. Finalmente, efectuaremos algunas reflexiones sobre los efectos y porqués de todo ello.

Del cuadro 1 se desprende que Madrid ha captado en el período 2008-2012 las dos terceras partes de la inversión directa extranjera venida a España. Le sigue a bastante distancia Cataluña, que ha captado en el conjunto del período un 16%, esto es, un porcentaje algo menor que lo que supone el PIB catalán dentro del español (19% en 2012). Exceptuando Madrid, ninguna comunidad autónoma logra captar un porcentaje de inversión directa extranjera equivalente al peso relativo de su PIB. En el caso de la CAPV y de Navarra, los porcentajes que han obtenido sobre su PIB suponen casi cuatro veces menos que en la media española, y son equivalentes a los que se obtienen en el conjunto de las restantes comunidades autónomas españolas (excluidas Madrid y Cataluña).

Cuadro 1: Inversión directa extranjera (en % del PIB y sobre total de España)

Fuente: Secretaría de Estado de Comercio.

Desde el punto de vista evolutivo, la inversión directa extranjera en España, que en 2007 y 2008 había conseguido buenos resultados (de modo que en 2008 llegó a alcanzar el 4,3% de la mundial, según la base de datos de Unctad), cae fuertemente en 2009 (mucho más que en el mundo, de modo que la española pasó a suponer el 0,9% de la mundial). Aunque posteriormente en algún año muestra cierta recuperación, en general la inversión directa extranjera en España sigue en niveles relativamente bajos, en comparación con los alcanzados justo antes de la entrada en crisis, aunque  parece haberse disparado en el último cuatrimestre de 2012. En el caso de la CAPV también se produjo una notable caída en 2009 y 2010; pero en los últimos años tiene lugar cierta recuperación, de modo que los niveles alcanzados en 2011 y 2012 superan los que se tenían al comienzo de la crisis (en parte, por los bajos niveles entonces existentes).

Pasemos ahora a analizar los datos de posición inversora, que, aunque referidos a 2010, dan una imagen más real del grado de penetración del capital extranjero en la economía. La comparación de los porcentajes de la caja de Posición (en la que no está corregido el efecto sede) con las de las cajas de Inmovilizado material y Empleo (en las que sí lo está), permiten ver la gran distorsión que introduce ese elemento. Así Madrid, sin corregir el efecto sede, concentra el 65% de toda la inversión directa extranjera, mientras que corregido se sitúa entre el 23% y 28%.  En el caso concreto de la CAPV la distorsión que introduce el efecto sede no es tan patente, pues los valores pasarían del 3,4% (sin corrección) al 3,8% o 4,9% (corregidos con el inmovilizado y el empleo, respectivamente).

Cuadro 2: Posición de la inversión directa extranjera en 2010

Fuente: Secretaría de Estado de Comercio.

Si se atiende a la posición de la CAPV después de la corrección, se observa que los porcentajes que corresponden a la CAPV en inversión directa extranjera (véanse Inmovilizado material y Empleo) son inferiores a los que le corresponden en PIB y, en menor medida, en empleo. Obsérvese que en las comunidades autónomas de referencia para la CAPV (a saber: Navarra y Cataluña), la situación es la contraria: poseen más capital extranjero que el que les correspondería conforme a su peso. Dado que en el período 2008-2012 la inversión bruta directa en ellas no ha sido tan destacada, cabe deducir que la penetración de capital extranjero en tales comunidades tuvo lugar en un período anterior a la crisis. Destaquemos, por último, que, aunque el porcentaje que alcanza el stock de capital extranjero en la CAPV con respecto al total de la economía española es menor que el porcentaje que supone el PIB o el empleo de la CAPV en el del total español, la foto que para esta Comunidad muestran sus datos de posición inversora (es decir, de stock) es más favorable que la que muestran los de inversión bruta (es decir, de flujos) antes comentados.

Cabría añadir, para completar la descripción del grado de penetración del capital extranjero en la CAPV que, según la base SABI-Informa, consultada on-line el 10 de mayo, había 504 empresas en la CAPV que tenían accionistas extranjeros controlando un 10% o más de su capital.

En suma, la CAPV tiene un grado de penetración de capital extranjero inferior al que le correspondería por su peso y al que presentan otras comunidades autónomas como Navarra y Cataluña que, por su estructura económica y nivel de desarrollo, cabría considerarlas más comparables con ella. Ese rasgo negativo se ha visto algo acentuado durante los años de crisis, si bien en 2011 y 2012  se ha suavizado un tanto.

Ciertamente, la inversión directa extranjera tiene pros y contras. Entre los aspectos positivos cabe mencionar la inversión, crecimiento económico y empleo que pueden generar, la competencia que introducen en los mercados, la tecnología y acceso a redes globales que pueden aportar. Los citados aspectos son más positivos cuando la inversión directa extranjera es del tipo greenfield (es decir, genera nueva capacidad productiva) que cuando responde a compras o adquisiciones de empresas vascas ya existentes. En este segundo caso la inversión puede comportar un vaciamiento de los llamados “headquarters” (o actividades de mayor valor añadido: I+D, ingeniería financiera…) hacia la matriz, una reducción de los lazos con la industria local y una mayor vulnerabilidad ante las crisis. Hay incluso casos en que una empresa se compra para adquirir su cartera de clientes y eliminar un competidor. Pero, generalmente, los factores positivos suelen predominar sobre los segundos. Es más, los factores negativos suelen ir muy ligados al tipo de ventajas que ha atraído al capital extranjero a esa región: subvenciones, costes laborales, mercado, infraestructuras físicas, cualificación de la mano de obra, infraestructuras de conocimiento, existencia de un clúster… En la medida que haya venido por los factores citados en primer lugar, más vulnerable será el territorio; pero en la medida en que venga por los últimos, más anclado estará al territorio el capital extranjero y más costoso le resultará abandonarlo.

A la hora de explicar el relativamente bajo nivel de capital extranjero existente en la CAPV, no cabe ignorar los negativos efectos que tuvo la existencia de ETA y la imagen de conflictividad. Otro factor también es la fuerte presencia del movimiento cooperativo, que impide la adquisición de tal tipo de empresas por otras empresas (incluido el capital extranjero). El propio tejido empresarial, en gran medida de pequeñas empresas y de tecnologías medias, tampoco resultaba muy atractivo para el capital extranjero. Por parte del Gobierno central tampoco ha habido actuaciones favorables a canalizar hacia la CAPV inversiones que van ligadas a mercados o decisiones públicas. Durante bastante tiempo, las políticas del Gobierno vasco tampoco pusieron el énfasis que otras comunidades, como por ejemplo la catalana, pusieron en la captación del capital extranjero.

En general, la economía vasca se ha caracterizado por una cierta endogamia, y por no explotar algunos activos fundamentales que posee para la atracción de capital extranjero. Ciertamente, no cabe pensar que en actividades manufactureras tradicionales y de productos estandarizados la CAPV vaya a atraer significativas cantidades de capital extranjero, pues como se vio en un post anterior sus costes laborales unitarios son claramente superiores a los que se pueden encontrar en las economías en transición, y ni qué decir en las economías emergentes asiáticas. Pero la CAPV posee importantes activos que, para competir en la sociedad del conocimiento, no se han puesto en valor y vendido en el exterior suficientemente: alto nivel educativo de su población (4ª región europea por educación terciaria y por ingenieros y científicos), amplia masa de investigadores (a un coste claramente inferior al europeo), ayudas públicas a la investigación claramente superiores a las de otros lugares (subvenciones, deducciones fiscales y tratamiento de patentes), buenas infraestructuras de I+D (BERC, CIC, centros tecnológicos, parques tecnológicos…), amplia red de clústeres, agradable entorno… Es necesario que, no sólo el Gobierno, sino también las empresas y la sociedad en general, se organicen en torno a un plan que posibilite que el capital internacional acuda allá donde la literatura dice que va a acudir de modo creciente: a donde está el talento.

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EAEko esportazioak gure lehiakortasunaren adierazle?
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Mikel Navarro | 23-04-2013 | 8:47| 0

Aurreko bi postetan herri baten lehiakortasuna neurtzeko dauden adierazle klaseez jardun dut (ikus hemen eta hemen). Gaurko postarekin, lehiakortasunean nola gabiltzan jakiteko maiz asko erabili ohi den beste adierazle batez arituko naiz: esportazioez. Lehendabizi lurralde baten lehiakortasuna neurtzeko esportazioek dituzten abantaila eta desabantailak agertuko ditut; eta, ondoren, (EAE) Euskal Autonomi Erkidegoaren esportazioen bilakaera azalduko.

Aurreko postean arakatutako lan-kostuen aldean ezberdintasun nabari bat dute esportazioek: inputeko adierazleak izan ordez, outputeko adierazleak dira. Hau da, lan-kostuak igotzen badira (input hori sartzen badut nire modeloan), esportazioek behera egitea espero liteke (nire modeloan output edo ondorioa hori izango da). Antzeko erlazioa ikusten genuen lehiakortasunaren neurketaz hasitako trilogia honen lehenengo postean: inflazioa handiagoa bazen herri batean (inputeko adierazlea), herri horretako biztanleko errenta okerragotzea espero zitekeen (outputeko adierazlea). Hori ez da, haatik, beti gertatzen, orduan egiaztatu genuenez: nahiz eta EAEn inflazioa beste tokietan baino hobeto ez joan, biztanleko errentaren bilakaera nahiko positiboa erakusten zuen gure herriak. Bada, oraingoan, antzeko zerbait ikusiko dugu lan-kostuen eta esportazioen bilakaeren artean. Horrek esan nahi al du lan-kostuek ez dutela zerikusirik esportazioetan? Ez. Lan-kostuen bilakaerak esportazioetan eragiten du. Baina lan-kostuez aparte, beste hainbat faktorek ere eragiten dute esportazioetan, eta batzuetan faktore horien indarra handiagoa da lan-kostuena baino. Oro har, zenbat eta sofistikatuagoa izan zure lehiatzeko estrategia, hainbat eta garrantzi gutxiago izaten dute lan-kostuek.

[Oharra: azalpen kontzeptual xume honen ondoren esportazioen indikadoreek planteatzen dituzten arazo metodologikoez interesaturik ez dagoen irakurlea joan dadila zuzenean, hurrengo lerroaldeak alde batera utzita, 1. Irudira eta haren ondoren egiten diren esportazioen datuen analisira]

Bestalde, lan-kostuen eta esportazioen arteko erlazioa aztertzeko garaian ez dugu ahaztu behar aldagai hauek berauek definitzeko edo aplikatzeko dauden zailtasunak. Lan-kostuak egokiro neurtzeko dauden zailtasunez aurreko postean aritu nintzen. Ager ditzadan, bada, ezer baino lehen, esportazioen datuak erabiltzeko dauden zenbait oztopo eta argitu beharreko puntu.

Esportazioekin argitu beharreko lehenengo gauza da guretzat zer den esportazioa edo zein esportazioz ari garen. Adibidez, EAEren esportaziotzat zer hartuko dugu: EAEtik kanpo saldutako guztia edo soilik Espainiatik kanpo saldutakoa. Nahiz eta formal eta teknikoki Espainian saldutakoa esportaziotzat kontsideratu behar den (horrela egiten du Eustatek, Euskal Estatistika Institutuak, irizpide tekniko hutsez, zenbait jenderen haserrea sortuz), lehiakortasunaren ikuspegi batetik, zuzenagoa dirudi EAEren esportazioen alderapena Espainiatik kanpo egiten diren salmentetan bakarrik zentratzeak. Izan ere, EAEko eta Espainiako merkatuetan aritzeko behar diren gaitasunak, nahiko antzekoak dira; aldiz, Espainiatik kanpoko merkatuetan jarduteko beste gaitasun batzuk behar izaten dira. Gainera, hori ez da, bakarrik, erregio bati planteatzen zaion dilema. Estatuei ere gero eta gehiago gertatzen zaie. Adibidez, zergatik kontsideratu esportazioa Espainiak Alemanian saltzen duena, eta ez kontsideratu, aldiz, AEBetako Texas estatuak Kalifornia estatuan egiten duena. Kasu horretan ere, AEBetako estatuentzat, AEBz kanpo egiten diren salmentak bakarrik hartzen ditugu kontuan; EBko estatuen kasuan, ostera, alderantziz jokatzen dugu (EB oraindik ere egiazko merkatu komun bat ez den seinale).

Beste arazo bat da zer esportazio hartu: ondasunenak bakarrik, edo ondasun eta zerbitzuenak, edo balantzaren kontu korronte guztiaren sarrerenak?. Izan ere, egitura produktiboan nekazaritzak eta industriak (eraikuntza kenduta) gero eta pisu gutxiagoa badute eta bien artean, balio erantsi guztitik herrialde aurreratuetan %20ra doi-doi iristen badira, zergatik zentratu esportazioen analisia hain murritza den ekonomiaren atal horrek ekoitzitako produktuetan? Luze joko luke dilema horretan batzuen eta besteen alde dauden arrazoiak xehatzeak, eta seguru asko, etorkizuneko beste post batean horretaz jardungo dugu. Hemen, arrazoi hirukoitz batengatik, ondasunen esportazioaz bakarrik arituko gara. Lehenik, datuen eskuragarritasuna eta gaurkotasunagatik: ondasunen esportazioei buruzko datuak eskueran daude (2012koak barne); zerbitzuenak, aldiz, askoz eskuragaitzagoak dira (bereziki EAErentzat) eta, gainera, haien fidagarritasuna askoz txikiagoa da (batik bat erregio batentzat estimatzen direnean). Bigarrenik, esportazio guztietatik hiru laurdenak ondasunenak izaten direlako, eta zerbitzuenak laurden bat besterik ez. Hirugarrenik, EAEko ekonomiaren bizkarrezurra industria delako eta, beraz, ondasunen esportazioetan zer gertatzen den jakiteak berebiziko garrantzia duelako.

Argitu beharreko hirugarren puntu bat da nola neurtuko ditugun esportazioak: bolumenean (hau da, termino errealetan) edo balioan (hau da, euro edo dolarretan, eta beraz, prezioek eta truke-tasek horietan duten eragina kendu gabe). Berriro ere, esportatutako bolumenen eboluzioari so egitea egokiena izango balitz ere, datuen eskuragarritasunagatik, eurotan esportazioek izandako eboluzioari begiratuko diogu gure analisian.

Azkenik, esportazioei bakarrik begiratzea arriskutsua da: herri baten salmentak kanpo-merkatuetan baliteke asko igotzea (eta, horrenbestez, herri horrek munduko esportazioetan duen kuota haztea), baina, aldi berean, herri horren inportazioak erruz emendatzea. Hau da, munduko esportazioetan kuota handitzea; baina barruko merkatuan zuen kuota galtzea. Hauxe gertatzen da, adibidez, herri bat kanpo merkataritzara irekitzen denean (Txinan, esate baterako). Aspaldian nazioarteko merkataritzan aritzen direnetan, ordea, fenomeno hori ez da horren maiz edo bortizki ikusten.

Azalpen metodologiko luze samar hauen ondoren, igaro gaitezen 2000-2012 urteetako esportazioen datuak arakatzera. Aro horren barruan bi denboraldi bereziko ditut: 2000-2008ko goraldi ekonomikoarena eta 2008-2012ko krisialdiarena (gutxienez, herrialde aurreratuetan). Herri guztietako esportazioak lehendabizi moneta unitate berdinean jarri ditut (eurotan) eta gero, zenbaki indizeetara pasa, 2008ko esportazioen datua berdin 100 eginez.

1. Irudia: Esportazioen balioen bilakaera 2000-2012 urteetan (2008 = 100)

Iturria: Unctad eta Eustat.

EAE: Euskal Autonomi Erkidegoa; ES: Espainia; CZ: Txekiar Errepublika; DE: Alemania; AEB: Amerikako Estatu Batuak

Zein dira, bada, 2000-2008rako denboraldian aurkitzen ditugun fenomenorik deigarrienak?

  • Herri gehienetan esportazioak handitzen badira ere, hazkunderik handienak garapen bideko edo trantsizioko herrialdeetan gertatzen dira, Txekiako lerroak eta datuek agerian uzten dutenez. Gehienetan garapen bideko eta trantsizioko herrialdeak munduko merkataritzara irekitzen ari dira eta haietan, esportazioekin batera, inportazioak ere handitu ohi dira.
  • Europako herrialde aurreratuetan esportazioen hazkundea antzeko samar izan zen, eta AEBetakotik nahiko ezberdina (azken honetan bi joera kontrajarriak antzeman zitezkeen: 2000-2003 eta 2003-2008 bitartekoak).
  • Europako ingurumari horretan EAEko esportazioek ongi samar eboluzionatu zuten: 2000-2003 urteetan geldituta egon ondoren, 2003-2008 aldian gorakada nabarmena izan zuten. Horren ondorioz, 2000-2008 denboraldi osoa hartuta, EAEko esportazioen hazkundea apur bat handiagoa izan zen Europako herrialde aurreratuena eta munduko batez bestekoarena baino. Edo bestela esanda, EAEren kuota munduko esportazioetan hazi zen. Diodan, bidenabar, antzeko aldi-banaketa daukagula ekoizkortasunaren bilakaeran EAEn: Espainian gertatzen ari zen bezalaxe 1998-2003 ekoizkortasunaren oso hazkunde motelak egon ziren EAEn; baina 2004tik aurrera, Espainian ekoizkortasunak motel segitu bazuen ere, EAEn emendatzen hasi zen ziztu bizian.
  • Esportazio-kuotek aditzera ematen duten lehiakortasunaren bilakaera ez dator bat unitate bakoitzeko lan-kostuen bilakaeratik (ikus nire aurreko posta) espero zitekeenarekin. Krisi aurretiko urteetan bai unitate bakoitzeko lan-kostuak eta bai truke tasa (hots, benetako truke-tasa erreala) handitzen ari ziren EAEn eta Espainian, eta, hortaz, lehiakortasuna okerragotuko zela pentsa liteke. Baina esportazioen balioen bilakaerari begiratuta, hain zuzen kontrakoa aurkitzen dugu.

Lan-kostuen adierazleekin zenbatetsitako truke-tasa errealak eta esportazioek Espainian izandako bilakaera kontrajarria azaltzeko, hainbat faktore aipatu izan dira (seguru aski, EAEn ere aplikagarriak izan litezkeenak). Espainiako enpresetan dagoen dualismoa (hots, bi multzo oso ezberdinak); produktuen kostu eta prezioen igoerak produktuetan egondako kalitate hobekuntzak jasotzeko duten ezintasuna; esportatzen diren produktuen konposizioan egondako aldaketak… Post honetan ez dugu arrazoi horietaz jarduteko betarik, baina irakurle interesatuak De la Dehesaren eta Antrasen azalpen labur eta argigarri batzuk aurki ditzake hemenhemen eta hemen.

Igaro gaitezen, orain, hurbilen zaigun denboraldira: 2008-2012 urteetara, alegia. Aro horretan nabarmentzen diren fenomenoak ondokoak dira:

  • 2009an nazioarteko merkataritzan egondako atzeraldi bortitzaren ondoren, berriro ere munduko esportazioak handitzen dira eta 2009tik aurrerako esportazioen batez besteko hazkundea biziagoa da krisi aurretik zegoena baino.
  • Europako herrialdeetan esportazioen hazkundea motelagoa da AEBetan eta, oro har, munduko batez bestekoan baino. Besteak beste, Europako merkatuen geldotasunari zor zaio hori. Izan ere, Europako herrien esportazioak neurri handi batean gainerako herri elkartekideen merkatuetara doaz (Espainiako eta EAEren kasuan, bi heren, gutxi gorabehera), eta merkatu horietan eskaria uzkurtuta dagoenez, haietan salmentak emendatzea nekezago gertatzen da.
  • EAEn 2009ko esportazioen beherakada handiagoa izan zen beste herrialdeetan baino. 2009tik aurrera euskal esportazioak suspertzen hasten dira beste herrialdeetako erritmo antzekoan. Baina 2012an, beste herrialdeetan (eta Espainian) ez bezala, EAEko esportazioak gelditu (eta are apur bat murriztu) egin dira.
  • Berriro ere, lan-kostuen bilakaeraren eta esportazioenaren artean erlazio automatikorik ez dagoela ageri zaigu: Txekian eta AEBetan unitateko lan-kostuak gehiago igo dira (eta AEBen kasuan, gainera dolarra garestitu da 2008ko tasaren aldean) eta, hala ere, haien esportazioen balioen hazkundeak ez nolanahikoak izan dira.

Zerk esplika lezake EAEko esportazioen bilakaera txarrago hori?

Arrazoi garbi bat esportazioen merkatuena izan liteke. EAEko esportazio gehienak EBko herrialdeetara doaz eta merkatu horietan eskaria aski geldituta dago. Horrek EAEko esportazioen hazkundea eragotzi edo balaztatu du nonbait. Dena den, arrazoi hori berori Espainiaren kasuan ere aipa liteke. Eta, hala eta guztiz ere, Espainiako esportazioen bilakaera krisialdian askoz hobea izan da EAEkoena baino. Zein dira, bada, Espainiako eta EAEko esportazioen bilakaera ezberdinaren atzean egon daitezkeen arrazoiak?

Arrazoi garbienetako bat unitateko lan-kostuak dira: 2008tik 2012ra Espainian 5,8 puntu gutxitu dira eta EAEn, aldiz, 2,2 puntu igo (ikus nire aurreko posta). Hala ere, 2010etik aurrera unitateko lan-kostuen bilakaera hori guztiz aldatu da EAEn: 2010-2012 urteetan 3 puntu jaitsi dira EAEn. Dena den, EAEko unitateko lan-kostu nominalean hasitako neurritasuna oraindik ere ez da bere fruitua ematen hasi.

Batek galde lezake: zergatik 2000-2008 urteetan lan-kostuen igoerek ez dute ia eraginik izan esportazioen bilakaeran eta orain bai? Gorago esan dudanez, esportazioen bilakaeran lan-kostuek bakarrik eragiten badute ere, kostu hauen eragina ezin da baztertu edo alde batera utzi. Areago, krisialdietan ekonomialari tradizionalek beharrezko jotzen duten barne-debaluazioak (hots, lan-kostuen jaitsierak eta) eraginkorragoa dirudi (behintzat, Espainian eta agian EAEn). Krisialdietan enpresek produktu-berrikuntza eta dibertsifikaziora jo ordez, erantzun tradizionaletara jotzen dute antza (kostuak kontrolatzera, esperimentuak alde batera uztera, aktibo ukiezinetan ez inbertitzera…). Salbuespen bakarra, esportazio-merkatuetan ematen da: barne-merkatua erori zaienez  eta beste erremediorik ez dutenez gero, enpresa askok esportatzeari eta merkatu berriak irekitzeari ekiten dio. Gainera, etxeko merkatua atzeraka doanean eta langabezia arazo larri bilakatzen denean, esportazioetan aurrera egitea ahalbidetzen duten faktore guztiez baliatu beharra dago, haien eragina txikia izanagatik ere.

Espainiako eta EAEko esportazioen beste faktore bereizle bat, batak eta besteak esportatutako produktuen konposizioa da. Oro har, Espainiako kanpo-merkataritza kontsumo-ondasunetan oinarrituta dago, eta EAEkoa ekipamendu eta bitarteko ondasunetakoan. Krisialdiekiko sentiberenak azken hauek dira, atzeraldi ekonomikoek inbertsioari kontsumoari baino gehiago erasaten diotelako.

Dena den, Espainiako eta EAEko emaitza ezberdin hauek azaltzerakoan, zalantza ere gelditzen zaigu ea oraingoan EAEko enpresak ez ote diren motelago ibili Espainian sortzen ari omen den (ikus hemen) enpresa talde dinamikoa baino (tamaina handiagoko enpresez osatua). Zalantza edo kezka horri, ordea, ezin erantzun edo baieztapen garbirik eman. Esan beharrik ez, oraindik asko falta zaigu ongi karakterizatzeko EAEko enpresen internazionalizazioa.

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Lan-kostuen bilakaera krisiaren aurretik eta krisiaren ondoren
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Mikel Navarro | 19-03-2013 | 12:35| 0

Nire aurreko postean azaldu nuenez, lehiakortasunaren neurketa bi ikuspegiz egin daiteke: bateko, lehiakortasunaren emaitzei so eginez (biztanleko errentari, adib.); besteko, lehiakorra izaten ahalbidetzen duten faktoreei begiratuz (biztanleriaren heziketa mailari, adib.). Bi neurkera horien emaitzak ez datoz bat kasu guztietan. Inflazioaren eboluzioak, adibidez, ez du beti ongi esplikatzen biztanleko errentaren eboluzioa (ikus aurreko posta) eta ezta munduko esportazio guztien aldean lurralde batekoek iritsitako kuota ere (etorkizuneko post batean erakutsiko dugunez). Izan ere, biztanleko errentaren edo esportazio-kuotaren bilakaeraren atzean, inflazio edo prezioez aparte, beste zenbait faktore egon daitezke jokoan.

Horrek ez du esan nahi prezioei buruzko adierazleek esportazioak bezalako aldagaietan (eta, hauen bitartez, hazkunde ekonomikoan, enplegu-tasan eta biztanleko errentan) eragiten ez dutenik. Espainian eta EAEn hurrengo urteetan barne eskaria nahiko motel ibiliko denez gero, orain pairatzen ari garen langabezi tasa handiak irensteko beharrezkoa zaigun hazkunde ekonomikoa eman dadin bide bakarra daukagu: esportazioa. Horrelako kasuetarako, ekonomiak eman ohi duen irtenbide nagusia jakina da: debaluazioa. Eurogunean barneratutako herrialdeek, ordea, aukera hori galdu dute eta, Krugmanek hainbat aldiz aldarrikatu duenez, lehiakorrak izan daitezen, askoz zailagoa den barne-debaluazioari ekin beharko diote (hots, barruko alokairuak eta errentak beheratu beharko lituzkete).

Produktu baten prezioan eragiten duten kostuen artean lanari loturikoek berealdiko garrantzia dute. Horregatik, post honetan, horietaz jardungo dugu. Bi lizentzia hartu dut horretarako. Batetik, euskal estatistikek lan-kostuei buruzko datuen argitalpenaren atzerapena gainditzeko asmoz, 2012rako zenbait estimazio egin dut EAEren kasuan, dagoeneko argitaratu diren datu bakanetan oinarrituz. Bestetik, EAEko datuak Europako erregioetarako datuekin ─nahiko zaharrak eta partzialak direnak─  alderatu ordez, zenbait herritakoekin alderatuko ditut: ohikoak diren Espainia, EB-27 eta AEBkoez gainera, Alemania eta Txekiar Errepublikakoak ere hartu ditut, azken hauen espezializazio sektorialak EAEkoarekin duen antzagatik (Alemaniakoa eredu aurreratuagoa izanik, eta Txekia atzeratuagoa).

Bilakaerari dagokionez, lan-kostuei buruzko adierazleak hiru multzotan sailkatuko ditut: soldatapeko bakoitzeko lan-kostuaren eboluzioarekin zerikusia dutenak, lehenik; produktibitatearekikoak, bigarrenik; eta unitate bakoitzeko lan-kostuekikoak, hirugarrenik.

  1. Soldatapeko bakoitzeko lan-kostuaren eboluzioa termino nominaletan adieraz daiteke (SLKN); edo, aurrekoari urte horretako inflazioa kenduz, termino errealetan (SLKR). Deflaktatzeko prezio-indize ezberdinak erabil badaitezke ere, nik hemen, soldatapekoen eros ahalmenaz kezkaturik, kontsumo-prezioen indizera jo dut.
  2. Produktibitate edo ekoizkortasuna, enplegatuta dagoen langile bakoitzeko sortzen den balio erantsi gordinaz (termino errealetan adierazita) neurtuko dut.
  3. Unitate bakoitzean dagoen lan-kostuaren bilakaera aurreko bi aldagaiek mugatzen dute: zenbat eta gehiago ordaindu langileari, orduan eta lan-kostu gehiago erantsiko zaio produkzio-unitate bakoitzari; eta, aitzitik, zenbat eta handiago izan ekoizkortasuna, lan-kostua hainbat eta unitate gehiagoren artean banatuko da eta unitate bakoitzari lan-kostu gutxiago itsatsiko zaio. Kontuan izan, bestalde, unitate bakoitzeko lan-kostuaren eboluzioa termino nominaletan (ULKN) edo termino errealetan (ULKR) adieraz daitekeela. Lehenengoa egokiagoa da lan-kostuek inflazioan (eta, honen bidez, lehiakortasunean) duten eragina ikusteko. Bigarrena, aldiz, lan-kostuek enpresen marjinari egiten dioten ekarpena zenbatesteko.

1. Taula: Lan-kostuen bilakaera (2008 = 100)

Iturria: Eustat, Eurostat, Ameco. Neronek landua.

Luze joko luke, hau bezalako post batentzat,  1. Taulan jasotako datu guztien azalpen zehatza. Horregatik, esanguratsuen diren elementuak nabarmentzera mugatuko naiz.

a)      Alokairuen igoera nahiko bizia izan zen EAEn krisi aurretiko urteetan. Krisia agertu zenean Espainian eta EAEn alokairuen doikuntza atzeratu zen, eta, gainerako lurraldeetan ez bezala, soldatapeko bakoitzeko lan-kostu errealek igotzen segitu zuten, bereziki Espainian (besteak beste, hasieran suntsitutakoak eraikuntzari loturiko balio erantsi gutxi eta soldata apalagoko lanpostuak zirelako). Baina 2010etik aurrera alokairu errealak biziki murrizten dira Espainian eta EAEn, langabeziaren berebiziko igoerak eta lan-merkatuan Gobernuak egindako erreformek alokairuak beheratzeko presio itzela egin dutelako.

b)      Espainiako eta EAEko alokairuen bilakaeren artean antz handia badago ere, ez da beste horrenbeste gertatzen ekoizkortasunaren bilakaerarekin.

  • Krisia aurretiko urteetan, lehiakortasunaren hazkundea hutsaren hurrengoa izan zen Espainian; EAErena, aldiz, gainerako herri aurreratuenen parekoa.
  • Krisia lehertu ondoren, Espainiak larrialdietan bere ekonomia enpleguaren kontura doitzeko daukan joera gaiztoa agerian utzi du berriro: ekoizkortasuna handitzen da enplegu-galerei esker. EAEn, ostera, krisiaren ondorengo ekoizkortasunaren hazkundea gainerako herrialdeena baino biziagoa izan arren, Espainiakoarena baino askoz neurritsuagoa izan da. Horrek ahalbidetu du enplegu-mailari hobeto eustea EAEn Espainian baino.

c)       EAE izan zen 2005-2010 denboraldian ULKNren hazkunderik handiena izan zuen lurraldea (printzipioz, lehiakortasuna okerragotu egiten zuena). Espainian ere 2009 arte antzeko eboluzioa antzematen da, baina urte horretatik aurrera ULKNak erruz jaisten dira, lan-kostu nominalen igoeren moderazioengatik eta, batez ere, ekoizkortasunaren handitzeengatik. EAEn ULKNren makurguneak 2010 arte itxaron behar izan zuen. Urte horren ondoren ULKNren murriztapena nabaria bada ere EAEn, murriztapen hori ez da Espainiakoa bezain bortitza. Dena den, beste lurraldeetan 2010 urteaz gero ULKNak igotzen direla kontuan hartuta, azken bi urteetan EAEren lehiakortasuna hobetu dela pentsa liteke.

d)      Enpresen marjinari dagokionez, krisi aurretiko urteetan EAEko ULKRak (eta, ceteris paribus, enpresen marjinak) egonkor mantendu ziren: ekoizkortasunaren handitzeekin eta bere produktuen prezioen igoerekin berdindu egiten zuten enpresek soldatapeko bakoitzeko lan-kostuen igoera. Krisia lehertzen denean, EAEn ULKRak franko igotzen dira (eta, horrenbestez, enpresen marjinak uzkurtu). Espainian, aldiz, enpresen marjinen murrizketa ez da ematen, enplegu murriztuz ekonomiaren produktibitatea biziki igotzen delako. Baina 2010tik aurrera, EAE jarraikitzen zaio Espainia 2009an hasitako bideari  eta ULKRren beheratzen dira nabariki (enpresen marjinen suspertzea errazten duena).

Laburbilduz, lehiakortasunaren bilakaera neurtzeko erabili ohi den ULKNri so egiten badiegu, EAEk krisi aurretiko urteetan izandako lehiakortasun-galerari gehitu beharko genioke krisiaren lehenengo urteetan (2008-2010) izandakoa. Urte horretatik aurrera indize horretan hobekuntza galantak ematen hasten dira EAEn, beronen lehiakortasuna berreskuratzea ahalbidetu beharko lukeena. Doikuntza atzeratu bazen ere, azken urteetan aurrera egin du tinko alokairuen zein ekoizkortasunaren aldetik.

Beno, post nahiko astuntxoa atera zaigu. Gaia, garrantzitsua izanagatik ere, ez zen samurra. Azterketa gainera, partziala egin dugu: lan-kostuen bilakaerari begiratu diogu, baina ez orain duten mailari. Gainera, honek guztiak esportazioen eboluzioarekin duen erlazioa erakustera ez gara iritsi. Falta zaigun hori ongi prestatzeko denbora behar dugu. Aste Santuen atarian gaude eta denok, irakurleok zein idazleok, atsedenaldi bat merezi dugulakoan gaude. Horregatik, oporrak hartuko eta hurrengo posta apirilaren 8an zintzilikatuko dugu. Bien bitartean, ongi ibili!

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¿Realmente ha perdido competitividad el País Vasco con relación a España?
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Mikel Navarro | 26-02-2013 | 8:27| 0

A semejanza del índice de los índices competitividad  que sobre la economía española publica el Banco de España (véase aquí), el Instituto Flores de Lemus de la Universidad Carlos III de Madrid acaba de publicar un índice de competitividad de las comunidades autónomas españolas (véase aquí), basado en el tipo de cambio real. Según el mismo, la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV) no habría ganado ni perdido competitividad con respecto al conjunto de comunidades autónomas españolas durante el período de boom económico de 1997-2007, pero su posición se habría deteriorado con respecto a dicho conjunto en el período de crisis 2007-2012.  Los medios de comunicación españoles, entre ellos El Correo, se hicieron eco de algunas de las conclusiones del breve informe elaborado por el citado instituto. En particular, según la noticia de El Correo de 19 de febrero: “El informe recoge que Aragón, Asturias, Castilla y León, Castilla La Mancha, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Murcia, Navarra, el País Vasco y La Rioja eran en 2012 menos competitivas con respecto al conjunto de España que en 1999”.  En el cuadro 1 adjunto el lector interesado puede observar quienes son las comunidades autónomas que ven mejorada  o deteriorada su posición competitiva: en el primer caso tienen signos positivos en las columnas relativas a tasas de apreciación o depreciación; y en el segundo, signo negativo.

Cuadro 1: Inflación media y tasas de apreciación (pérdida de competitividad, signo negativo) o depreciación (aumento de competitividad, signo positivo) en el tipo de cambio real con España.

Fuente: Instituto Flores Lemus. BIAM nº 73, febrero de 2013.

Tras la publicación de dicha noticia, enseguida nos empezaron a llegar llamadas a los investigadores de Orkestra, Instituto Vasco de Competitividad, solicitando nuestra opinión, una confirmación o denegación de esa pérdida de competitividad de la economía vasca, o simplemente una aclaración sobre la pertinencia de la metodología empleada para la medición de la competitividad. Una primera y rápida respuesta la ofreció James Wilson en el blog de Orkestra (hacer clic aquí), que algo ampliada también fue publicada en el blog personal que dicho investigador tiene en inglés (hacer clic aquí).

Básicamente, Wilson viene a decir, en primer lugar, que en los análisis de competitividad es importante determinar bien con quién uno se compara;  así, los estudios realizados al respecto indican que las regiones españolas con las que más compite la CAPV es con Cataluña y con Navarra (por su perfil industrial y avanzado), más que con Baleares, Canarias o Extremadura (que son las que en dicho índice han ganado competitividad); y que, justamente, con respecto a Navarra y Cataluña, el índice de competitividad de la CAPV había mejorado, en lugar de empeorado.  En segundo lugar, Wilson señala que la competitividad es una realidad muy compleja y que con un indicador tan simple, como es la evolución del índice de precios, dicha realidad no queda bien reflejada. Más en concreto, Wilson señala la conveniencia de distinguir diferentes tipos de indicadores (de resultados finales, de resultados intermedios, determinante subyacentes y los estructurales o fundamentales), pues un territorio puede estar presentando resultados muy diferentes de unos a otros. Es más, cuando se atiende a un único indicador para valorar la competitividad se carece de suficiente información para orientar a los decisores públicos sobre qué deben hacer. Es como, si el piloto de un avión, para guiar este, dispusiera solo de una medida para conocer su situación en todas las cosas que condiciona el vuelo y deben ser tomadas en cuenta en el pilotaje (velocidad, altura, depósito de gasolina, viento existente…).

Siendo todo lo anterior que expone Wilson correcto, con objeto de no repetirnos en este post voy a intentar aportar algo de luz al lector sobre cómo interpretar este tipo de indicadores desde otra perspectiva; y, tras ello, daré algunos datos que, también simples, permitan valorar mejor la posición y evolución competitiva de la CAPV.

En primer lugar hay que señalar que desde hace más de dos décadas (desde que la OCDE publicó a principios de los 90 el informe Technology and Economy: The key relationships) hay un cierto consenso entre los economistas en entender que la competitividad de un territorio hace referencia a la capacidad que posee para proporcionar un nivel de bienestar elevado a sus ciudadanos. Si se desea medir esa competitividad cabría hacerlo desde dos perspectivas diferentes: por un lado, mirando a los resultados, es decir, intentando medir el nivel de bienestar de los ciudadanos; y, por otro lado, tratando de ver cómo está el territorio en esos factores capacitadores o determinantes del nivel de bienestar.

Como indicador simple y directo del nivel de bienestar los economistas suelen tender a tomar el PIB per cápita. Ciertamente, hay bastante gente que cuestiona la relación existente entre el PIB per cápita y el nivel de bienestar. Pero, como mostró Iñaki Erauskin en este mismo blog (véase aquí), los últimos estudios muestran una relación positiva entre ambas variables, si bien también hay que reconocer que las medias pueden esconder importantes diferencias de unos ciudadanos a otros. Y es tal la facilidad existente hoy día para obtener para distintos territorios el PIB per cápita, que al final, por comodidad y rapidez, los economistas han tendido con frecuencia, para medir el nivel de competitividad de un territorio, a ver cómo se sitúa en términos de PIB per cápita.

En el gráfico 1 y 2 se sitúa la posición y evolución en PIB per cápita de la CAPV, los países de la UE15 y de la UE de la ampliación que por su nivel de desarrollo han entrado en la OCDE, EEUU y Japón, y los cuatro países BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en el período 2000-2007 (años de crecimiento económico) y en el de 2007-2012 (años de crisis económica). En el eje vertical expresamos el nivel de PIB per cápita alcanzado en el último año del período citado, y en el horizontal la variación experimentada por el PIB per cápita. Pues bien, del gráfico 1 se puede extraer que la CAPV había conseguido alcanzar un elevado nivel de PIB per cápita para 2007, último año del boom económico, de modo que, medido éste en términos de paridades adquisitivas, había llegado a superar al de la mayoría de los países de la UE (la excepción la constituían Luxemburgo e Irlanda). En variación, también mostraba un crecimiento muy superior al que mostraban los otros países avanzados, si bien dicho crecimiento era inferior al experimentado por los países de la ampliación y por los BRIC (señal del proceso de convergencia económica entre países desarrollados y en vías de desarrollo habido en este período). Del gráfico 1 se desprende también que, en contra de lo que decía el indicador de competitividad de precios empleado por el Instituto Flores de Lemus antes citado, la CAPV había aumentado sustancialmente su nivel de competitividad con respecto al conjunto de España en este período.

Gráfico 1: PIB per cápita en 2007 (en PPA-$) y tasa de variación anual acumulada del PIB per cápita real en el período 2000-2007.

Fuente: Elaboración propia a partir del FMI y de Eustat.

En cuanto al período de crisis, la fotografía que muestra el gráfico 2 es bastante distinta. La CAPV sigue todavía manteniendo en 2012 un elevado nivel de PIB per cápita, pero ahora es superada ya por cinco países europeos: Luxemburgo, Austria, Holanda, Suecia e Irlanda. En cuanto a la variación, además de ser superada nuevamente por los países BRIC (que siguen acortando distancias con los países avanzados) y por bastantes de los países de la ampliación, también lo es por buena parte de los países de UE-15: Alemania, Suecia, Austria, Bélgica, Holanda y Francia. Es más, salvo en Alemania, Suecia y Austria el PIB per cápita habría disminuido entre 2007 y 2012 en todos los países desarrollados. Nuevamente, con relación al conjunto de España, en contra de lo que sugería el índice de competitividad de precios, la CAPV muestra una evaluación favorable, pues ha visto disminuir menos su PIB per cápita en términos reales.

Gráfico 2: PIB per cápita en 2012 (en PPA-$) y tasa de variación anual acumulada del PIB per cápita real en el período 2007-2012

Fuente: Elaboración propia a partir del FMI y de Eustat.

Frente a esta perspectiva que mide la competitividad de un territorio por la capacidad que ha mostrado para proporcionar un nivel elevado de bienestar a sus ciudadanos, pero que no proporciona pistas sobre las bases en que ha sido capaz de hacerlo, habría otro enfoque de la competitividad que lo que trata es de atender a los factores que permiten a un territorio crecer más y aumentar su productividad (factores que son la base sostenible a largo plazo del crecimiento del PIB per cápita) o, también, que le permiten aumentar su cuota en los mercados internacionales (en el entendimiento de que si logra exportar más, también crecerá más y el PIB per cápita crecerá).

Entre los planteamientos que se centran en los factores determinantes de la competitividad son tres las principales aproximaciones. La más clásica es la que podríamos denominar aproximación macroeconómica, que sostiene que la competitividad de un territorio depende de su tipo de cambio real, es decir, de la evolución de su tipo de cambio, corregida por la diferencial de inflación entre ese territorio y sus competidores. Así, si la moneda de ese país se aprecia en términos nominales con respecto a las de otros países, o si su inflación supera a la de los países competidores, sus productos se encarecerán en los mercados internacionales, el saldo neto exportador empeorará, el nivel de actividad económica y empleo caerá y el bienestar se verá reducido. Es este enfoque el que está presente en los índices de competitividad que publica el Banco de España y el Instituto Flores de Lemus.

A la hora de buscar los determinantes del crecimiento de la productividad y del PIB per cápita otros han optado por la contabilidad del crecimiento. Así, el planteamiento más clásico de esta corriente sostiene que el crecimiento y la productividad dependerán de la dotación de capital físico, de capital humano y de la innovación de ese territorio.

Y, por último, tendríamos los planteamientos del tipo del World Economic Forum o del IMD, que tratan de considerar más de un centenar de posibles factores que influyen en la capacidad competitiva de un territorio, recogidos tanto de las estadísticas oficiales como de una encuesta de opinión a los directivos de las multinacionales de todo el mundo, y con ellos posteriormente se elabora un indicador sintético de competitividad, que se suele hacer público todos los años (véase aquí) y del que se suelen hacer eco todos los medios de comunicación.

Como ya hemos indicado, la fotografía que se desprende de una y otra aproximación puede ser muy dispar. ¿Qué puede explicar esas diferencias? ¿Cuál resulta preferible? Estas son preguntas con mucha enjundia para cuya respuesta ya no nos queda espacio en este post. Así que emplazamos al lector interesado a que se enlace al siguiente post que sobre esta cuestión publicaré en este mismo blog.

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