Diario Vasco

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Hola, donostiarra, gracias por compartirlo
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Alberto Moyano | 11-12-2014 | 18:49| 3

Lo tengo escrito varias veces, pero de vez en cuando conviene insistir: el oficio de donostiarra es un trabajo agotador. Para comprender en toda su dimensión el devenir de la ciudad es necesario ponerla por escrito, negro sobre blanco y, a continuación, leerla una y otra vez. Sólo así se roza la magnitud de la comedia.

Recapitulemos: el 17 de enero del presente año, miembros del colectivo Mugitu susituyeron el anuncio de DSS 2016 EU por un cartel contra el Tren de Alta Velocidad. El anuncio original, lo suficientemente críptico como para que no lo entiendan los foráneos y tan devorado periódicamente por la maleza que resulta del todo imposible cualquier intento de desentrañarlo, estaba instalado en una ladera del monte Igeldo, aunque no en la zona del barrio del que el primer edil de Donostia es vecino y pretende desanexionar de la ciudad porque una vez que asumió el cargo entendió que antes que persona es alcalde.

Esta primera ekintza generó su desconcierto. En un rapto de humor, el alcalde se deshinbió del asunto, no sin antes poner a disposición de la directora de Donostia 2016 las brigadas de limpieza cuyos servicios, ni que decir tiene, no fueron requeridos. A su vez, la Oficina de 2016 emitió un hilarante comunicado aclarando que la Capitalidad Cultural no se posicionaba en un principio a favor o en contra de ningún medio de transporte en general, ni de modalidad alguna de ferrocarril en particular. Es más: desde la Capitalidad Cultural se entendió todo este berejenal en clave de pujanza ciudadana y por lo tanto, de forma muy positiva.

El 26 de ese mismo mes, un grupo de ‘ciudadanos’ retiró el cartel en contra del TAV y restauró el anuncio de Donostia 2016. Ahora, el concejal socialista Denis Itxaso ha revelado que el grupo de elite encargado de restablecer la legalidad vigente en las laderas de Igeldo estaba conformado por el exalcalde Odon Elorza, los exediles Alberto Rodríguez y Jorge Letamendía y él mismo. «Era noche cerrada, hacía frío», ha contado Itxaso en un tono que remite directamente al «con viento de poniente» de Trillo con ocasión de la liberación del islote de Perejil. Ya años antes, el propio Elorza fue víctima de la iniciativa ciudadana en forma de pintadas insultantes en otro monte donostiarra, el Urgull. Por estos hechos, en principio más o menos habituales en cualquier ciudad, fue detenido nada menos que el presidente de la Asociación de Defensa del Patrimonio de San Sebastián, que cayó víctima del dispositivo de vigilancia de la Policía Municipal, por aquel entonces comandada por Ernesto Gasco –actual candidato a la Alcaldía e inexplicablemente ausente en la ekintza de enero-, mientras pintaba a golpe de spray leyendas tipo «Franco no ha muerto, gobierna en San Sebastián», «Odón deja Urgull en paz» o «Restaurante Aquarium, negocio privado en suelo público natural y protegido».

Y hasta aquí, los hechos conocidos, aunque inverosímiles. Para que el círculo se cierre sólo falta conocer las identidades de los miembros del colectivo Mugitu que usurparon el espacio de Donostia 2016 para colocar su cartel antiTAV. Si sus nombres resultaran conocidos estaríamos ante la sinfonía perfecta. Me pregunto qué estarán pensando los comisarios europeos sobre nuestra capitalidad, basada en el liderazgo compartido, la educación en valores, el acuerdo entre diferentes y la cultura para la convivencia. Ysobre todo, me pregunto: ¿Quién soy yo? ¿Qué hago aquí?

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Esto no tiene nada que ver con el voley playa
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Alberto Moyano | 01-12-2014 | 09:41| 2

Causa cuanto menos perplejidad  que la amplia información que todos los medios de comunicación incluyen en su sección de Deportes sobre el asesinato de un aficionado del Depor –43 años, casado, padre y todo un desafío a lo que nos habían contado sobre el síndrome de Peter Pan– arranque con el mantra de «esto no tiene nada que ver con el fútbol», como si la frase lo explicara todo. En realidad, prácticamente nada tiene que ver con el fútbol, lo que no impide que casi todo sea fútbol. Véase el reparto de tiempo en los informativos de televisión.

La FIFA no tiene nada que ver con el fútbol; las votaciones para el Balón de Oro, la Bota de Oro o cualquier otro galardón dorado poco tienen que ver con el fútbol; qué decir de sus correspondientes galas de entrega retransmitidas en directo; los coches deportivos de alta gama, las interminables previas de los partidos, las ruedas de prensa surrealistas, las moviolas, el carrusel de novias de futbolistas, los carruseles deportivos y las peticiones a la virgen antes de cualquier final ni remotamente tienen que ver con el fútbol; las apuestas, los maletines, los partidos amañados, los descensos de categoría, las remontadas inauditas no son exactamente lo que entedemos por fútbol; los padres abroncando a sus hijos desde la banda en los partidos infantiles, los «somos los mejores» en primera persona del plural cuando gana el equipo y los «son unos mataos» en tercera cuando pierde; la memez esa de «no siente los colores» en pleno apoteosis de la profesionalización; los cánticos ofensivos; las pitadas a los himnos; la quema de banderas a la vista de todos;  el lanzamiento de plátanos;las empalagosas quedadas de hermandad entre aficiones rivales y las quedadas para apalearse entre aficiones rivales no tienen nada que ver con el fútbol. Como tampoco lo tienen la imposición de los horarios futbolísticos por parte de las televisiones, la búsqueda de antepasados remotos  que permitan la nacionalización del crack de turno, la publicidad afásica que protagonizan los jugadores, los fraudes a Hacienda en los fichajes, los pagos en dinero negro, los derechos de imagen, la venta de ceñidas camisetas a aficionados adultos y francamente barrigudos o las tertulias televisivas de madrugada que cada semana analizan el partido del siglo. Nada de todo esto tiene que ver con el fútbol;no obstante, constituye la esencia el fútbol.

Cuando se dice que el fútbol es una excusa como cualquier otra para dar rienda suelta a la barbarie sólo se está contando media verdad. Es una excusa, sí, pero en absoluto como cualquier otra: es la mejor.

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True Nicolas
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Alberto Moyano | 24-11-2014 | 09:42| 2

Adolfo Suárez trajo el régimen de libertades a España en contra de prácticamente todos; Fraga convirtió a la extrema derecha a la democracia;el rey salvó la democracia el 23-F; el pueblo salvó la democracia el 23-F; los grandes empresarios se desviven por devolver a la sociedad una parte de todo lo que ésta les ha dado; el España-Malta que acabó con un 12-1 fue un partido limpio; «mi mayor defecto es que siempre digo la verdad, soy demasiado sincero»; «he venido aquí a ser yo mismo»; pagaremos ya se verá qué parte de la deuda, los trabajadores se jubilarán a los 60 años y se implantará la semana laboral será de 35 horas; el doping está prácticamente desterrado del deporte profesional en general y del ciclismo en particular; la duquesa de Alba fue una rebelde, muy cercana al pueblo; Aznar puso a España en el mapa de las relaciones internacionales; el conde de Barcelona diseñó  paso a paso prácticamente la Transición;el miedo está cambiando de bando; la reina Sofía es una gran profesional; hay que reivindicar el legado de los gobiernos de Felipe González; a partir de ahora, los partidos políticos van a aplicar severos códigos éticos; la Justicia es igual para todos; las encuestas electorales muestran una fotografía del momento; no es que ETA estuviera implicada en el 11-M, pero habría que investigar más hasta que se supiera toda la verdad; Irak tiene armas de destrucción masiva;lo peor de la crisis ya ha pasado; está bien pasar página, pero después de haberla leído; el objetivo es reciclar un 80% de los residuos; el dos veces Premio Nacional de Narrativa, Premio Planeta, académico, Premio Príncipe de Asturias, exdirector del Instituto Cervantes en Nueva York,  columnista en El País, y editado por Alfaguara y Seix Barral Antonio Muñoz Molina es un intelectural independiente, perseguido por su insobornable defensa de sus ideas;  la burbuja inmobiliaria benefició a unos pocos;  la infanta no sabía nada de las actividades de su marido;Rajoy, tampoco de las de Bárcenas; hay que construir entre todos un relato compartido basado en un suelo ético; los rojos empezaron la guerra civil en 1934; los antiabortistas son provida; sí se puede.

El contexto lo es todo. Y he aquí que irrumpe el ‘pequeño Nicolás’ y aún hay quien se extraña de que se le dé crédito.

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Cuando el bipartidismo se convirtió en familia numerosa
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Alberto Moyano | 17-11-2014 | 15:49| 3

Si finalmente se certifica la defunción del bipartidismo, al menos podremos escribir en su lápida que murió haciendo lo que más le gustaba: hablar de Pablo Iglesias. No se ha visto en la atribulada historia de la democracia española un caso en el que un partido en gestación, carente de programa económico y sin representación parlamentaria acapare todos y cada uno de los debates políticos televisivos y protagonice en régimen de exclusiva los editoriales de El País. Instalados durante lustros en el “sí, pero y tú más”, PP y PSOE han mutado sus discursos en un “sí, pero nosotros dos menos que tú”. Podemos irrumpió en los platós denunciando que ‘populares’ y ‘socialistas’ eran lo mismo, y desde entonces, ambas formaciones se han empleado a fondo en confirmar esta tesis.

Podemos impone de lunes a domingo su agenda como un martillo pilón: hoy por la mañana dice A y el resto de los partidos se apresura por la tarde en replicar que ellos B, C, D o A con algunos matices. La virtud de la nueva formación es que habla en el único lenguaje que los políticos entienden a la primera, que no es el de las manifestaciones, las batukadas, las huelgas o los disturbios, sino trasladando el más amenazante de los mensajes: “Te voy a quitar a ti para ponerme yo”. Y eso desatará arrebatos de histeria, en sus más diversas formas y grados, en todas las bancadas del Congreso. El escenario se resume en ‘Podemos’ contra todos los demás, una metástasis del bipartidismo de toda la vida, en trance de convertirse en familia numerosa. Ahora mismo, resulta incocebible que haya gente que no esté hablando de Podemos. Que esta charla pueda dar de sí el año que falta hasta las elecciones es algo que está por ver, pero también Belén Esteban empezó confesando que no tenía nada que decir y ya lleva así una década.

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Que no tengan que afrontar un juicio justo
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Alberto Moyano | 01-11-2014 | 09:37| 7

Nunca han pedido perdón, jamás se han arrepentido, en la vida han mostrado la más mínima intención de reparar a sus víctimas y ni por una sola vez se les ha pasado por la cabeza colaborar con  la Justicia en el esclarecimiento de algunos crímenes cuya existencia, por otra parte, ni siquiera se ha reconocido oficialmente. No han sido recibidos como héroes por sus vecinos por la sencilla razón de que nunca se fueron, pero qué más da, porque quién eligiría ser héroe pudiendo aspirar a prócer o capitán de empresa. Han prosperado socialmente en medio de un clima de silencio impuesto por un machacante relato que, a la luz de los hechos, resulta ininteligible. Nadie ha hablado mal de ellos a sus espaldas porque siempre las han tenido bien guardadas y en cuanto a sus vecinos, durante años les han tejido una red de complicidad que desalojaba cualquier posibilidad de hacerse preguntas. No se han perdido una fiesta, un ágape, un acto social, excepto cuando les desbordaban las invitaciones y en las fotos siempre aparecen intercambiándose palmadas en la espalda con alguien. No tuvieron que integrarse en una España muy diferente a la que dejaron porque, sencillamente, no la dejaron: se la quedaron y el resultado fue en buena medida un invento de ellos, de ahí que aparezcan incrustados en sus estructuras. Éste es el retrato de una sociedad profundamente enferma que, a diferencia de la vasca, permanece aún sin diagnosticar y no por su carácter especialmente silente, sino merced a un voluntarioso ejercicio de ceguera colectiva.

Lo que sucede es que aquí durante años se ha hecho pasar lo anormal por normal y se ha confundido lo habitual por lo moral. Una jueza argentina ha roto el embrujo al encausar a 21 cargos franquistas cuyas causas no admiten mucho margen de defensa. Lo peor que les podría pasar a los acusados es afrontar un juicio justo, pero esto no va a suceder. El hecho de que los juicios no se vayan a celebrar no borrará sus firmas al pie de página en las condenas de muerte. Es imposible juzgar a Martín Villa sin sentar en el banquillo a la Transición española al completo. Alguien debería admitir que “matar estuvo mal”. Hasta entonces quedamos a la espera de la sanción social del vecindario español al que deseamos una pronta recuperación que, por otro lado, no se llegará hasta que asuma que durante décadas en sus estrañas ha anidado la insolvencia moral que le inhabilita para impartir lecciones en materia democrática.

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