Diario Vasco

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True Nicolas
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Alberto Moyano | 24-11-2014 | 09:42| 2

Adolfo Suárez trajo el régimen de libertades a España en contra de prácticamente todos; Fraga convirtió a la extrema derecha a la democracia;el rey salvó la democracia el 23-F; el pueblo salvó la democracia el 23-F; los grandes empresarios se desviven por devolver a la sociedad una parte de todo lo que ésta les ha dado; el España-Malta que acabó con un 12-1 fue un partido limpio; «mi mayor defecto es que siempre digo la verdad, soy demasiado sincero»; «he venido aquí a ser yo mismo»; pagaremos ya se verá qué parte de la deuda, los trabajadores se jubilarán a los 60 años y se implantará la semana laboral será de 35 horas; el doping está prácticamente desterrado del deporte profesional en general y del ciclismo en particular; la duquesa de Alba fue una rebelde, muy cercana al pueblo; Aznar puso a España en el mapa de las relaciones internacionales; el conde de Barcelona diseñó  paso a paso prácticamente la Transición;el miedo está cambiando de bando; la reina Sofía es una gran profesional; hay que reivindicar el legado de los gobiernos de Felipe González; a partir de ahora, los partidos políticos van a aplicar severos códigos éticos; la Justicia es igual para todos; las encuestas electorales muestran una fotografía del momento; no es que ETA estuviera implicada en el 11-M, pero habría que investigar más hasta que se supiera toda la verdad; Irak tiene armas de destrucción masiva;lo peor de la crisis ya ha pasado; está bien pasar página, pero después de haberla leído; el objetivo es reciclar un 80% de los residuos; el dos veces Premio Nacional de Narrativa, Premio Planeta, académico, Premio Príncipe de Asturias, exdirector del Instituto Cervantes en Nueva York,  columnista en El País, y editado por Alfaguara y Seix Barral Antonio Muñoz Molina es un intelectural independiente, perseguido por su insobornable defensa de sus ideas;  la burbuja inmobiliaria benefició a unos pocos;  la infanta no sabía nada de las actividades de su marido;Rajoy, tampoco de las de Bárcenas; hay que construir entre todos un relato compartido basado en un suelo ético; los rojos empezaron la guerra civil en 1934; los antiabortistas son provida; sí se puede.

El contexto lo es todo. Y he aquí que irrumpe el ‘pequeño Nicolás’ y aún hay quien se extraña de que se le dé crédito.

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Cuando el bipartidismo se convirtió en familia numerosa
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Alberto Moyano | 17-11-2014 | 15:49| 3

Si finalmente se certifica la defunción del bipartidismo, al menos podremos escribir en su lápida que murió haciendo lo que más le gustaba: hablar de Pablo Iglesias. No se ha visto en la atribulada historia de la democracia española un caso en el que un partido en gestación, carente de programa económico y sin representación parlamentaria acapare todos y cada uno de los debates políticos televisivos y protagonice en régimen de exclusiva los editoriales de El País. Instalados durante lustros en el “sí, pero y tú más”, PP y PSOE han mutado sus discursos en un “sí, pero nosotros dos menos que tú”. Podemos irrumpió en los platós denunciando que ‘populares’ y ‘socialistas’ eran lo mismo, y desde entonces, ambas formaciones se han empleado a fondo en confirmar esta tesis.

Podemos impone de lunes a domingo su agenda como un martillo pilón: hoy por la mañana dice A y el resto de los partidos se apresura por la tarde en replicar que ellos B, C, D o A con algunos matices. La virtud de la nueva formación es que habla en el único lenguaje que los políticos entienden a la primera, que no es el de las manifestaciones, las batukadas, las huelgas o los disturbios, sino trasladando el más amenazante de los mensajes: “Te voy a quitar a ti para ponerme yo”. Y eso desatará arrebatos de histeria, en sus más diversas formas y grados, en todas las bancadas del Congreso. El escenario se resume en ‘Podemos’ contra todos los demás, una metástasis del bipartidismo de toda la vida, en trance de convertirse en familia numerosa. Ahora mismo, resulta incocebible que haya gente que no esté hablando de Podemos. Que esta charla pueda dar de sí el año que falta hasta las elecciones es algo que está por ver, pero también Belén Esteban empezó confesando que no tenía nada que decir y ya lleva así una década.

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Que no tengan que afrontar un juicio justo
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Alberto Moyano | 01-11-2014 | 09:37| 7

Nunca han pedido perdón, jamás se han arrepentido, en la vida han mostrado la más mínima intención de reparar a sus víctimas y ni por una sola vez se les ha pasado por la cabeza colaborar con  la Justicia en el esclarecimiento de algunos crímenes cuya existencia, por otra parte, ni siquiera se ha reconocido oficialmente. No han sido recibidos como héroes por sus vecinos por la sencilla razón de que nunca se fueron, pero qué más da, porque quién eligiría ser héroe pudiendo aspirar a prócer o capitán de empresa. Han prosperado socialmente en medio de un clima de silencio impuesto por un machacante relato que, a la luz de los hechos, resulta ininteligible. Nadie ha hablado mal de ellos a sus espaldas porque siempre las han tenido bien guardadas y en cuanto a sus vecinos, durante años les han tejido una red de complicidad que desalojaba cualquier posibilidad de hacerse preguntas. No se han perdido una fiesta, un ágape, un acto social, excepto cuando les desbordaban las invitaciones y en las fotos siempre aparecen intercambiándose palmadas en la espalda con alguien. No tuvieron que integrarse en una España muy diferente a la que dejaron porque, sencillamente, no la dejaron: se la quedaron y el resultado fue en buena medida un invento de ellos, de ahí que aparezcan incrustados en sus estructuras. Éste es el retrato de una sociedad profundamente enferma que, a diferencia de la vasca, permanece aún sin diagnosticar y no por su carácter especialmente silente, sino merced a un voluntarioso ejercicio de ceguera colectiva.

Lo que sucede es que aquí durante años se ha hecho pasar lo anormal por normal y se ha confundido lo habitual por lo moral. Una jueza argentina ha roto el embrujo al encausar a 21 cargos franquistas cuyas causas no admiten mucho margen de defensa. Lo peor que les podría pasar a los acusados es afrontar un juicio justo, pero esto no va a suceder. El hecho de que los juicios no se vayan a celebrar no borrará sus firmas al pie de página en las condenas de muerte. Es imposible juzgar a Martín Villa sin sentar en el banquillo a la Transición española al completo. Alguien debería admitir que “matar estuvo mal”. Hasta entonces quedamos a la espera de la sanción social del vecindario español al que deseamos una pronta recuperación que, por otro lado, no se llegará hasta que asuma que durante décadas en sus estrañas ha anidado la insolvencia moral que le inhabilita para impartir lecciones en materia democrática.

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La ‘apertura Maroto’ se juega sólo con peones
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Alberto Moyano | 20-10-2014 | 15:51| 1

Partiendo del hecho de que cada cual ya es mayorcito para saber lo que hace, hay que vivir la recogida de firmas por parte del PP para validar la ‘apertura Maroto’ sin mayores dramatismos. Sí conviene aclarar que el proyecto para restringir el acceso a la RGI se edifica en torno a sobreentendidos y que quien los invoca pierde. Por ejemplo, toda prestación social -económica o en especie- está sujeta a posibles abusos. Si eres de los que cree que el riesgo es inasumible firma la propuesta del PP, vota a Maroto y, a continuación, acepta con resignación cristiana que buena parte de las desgravaciones fiscales a empresas, de las rebajas en las cotizaciones de la seguridad social y de las ayudas al I+D+i se van a ir por ese sumidero que es el reparto de beneficios entre socios a final de año.

Otro ejemplo de sobreentendido: la existencia de inmigrantes entre nosotros te salva a ti de serlo. Para un sector de la sociedad, en disposición de acceder a la educación y la sanidad privadas, nunca pasarás de ser el ‘magrebí’ que colapsa la urgencias con sus nimiedades. Contribuir, en la menor medida posible por supuesto, al sostenimiento de todos esos servicios que en ningún caso van a usar es el precio que astutamente pagan a cambio de estabilidad social. Siempre habrá alguien para quien el ‘magrebí’ seas tú; el plasma que preside tu salón son tus zapatillas de marca.

Más sobreentendidos: la ‘apertura Maroto’ se estrellará contra la mayoría parlamentaria, pero triunfará en calle, lo cual abre la puerta a que el propio alcalde de Vitoria o cualquier otra opción política a la caza de votos se busque y, de proceder se fabrique, sus propios ‘magrebíes’, bien en la figura del desempleado -al que el mismo dibujante que pinta inmigrantes con zapatillas de marca podría inmortalizar ‘todo el día en el bar’-, bien en la figura de la mujer trabajadora que entorpece con sus embarazos la buena marcha de la empresa y por consiguiente, pone en riesgo el salario del resto de la plantilla, por poner dos ejemplos que ya están sobre la mesa.

Y tras los sobreentendidos, las confusiones interesadas: si el PP exige que aquellas personas susceptibles de percibir la RGI realicen a cambio trabajos sociales ya no estamos hablando de una prestación, sino de un salario que, como tal, debería ir acompañado de la consiguiente cotización social, a cargo del empleador, ni Maroto, ni el PP aclaran quién sería. Acto seguido, lo mismo se podría exigir a los parados, a los beneficiarios de los pisos de VPO o a los empresarios que se benefician de las diferentes ayudas institucionales. Toda prestación tiene una cosa en común con las demás, al margen de quién sea el beneficiario: las aporta una mayoría para provecho de una minoría.

Que el PP, formación involucrada en las mayorías tropelías económicas de las que guarda memoria este país, vaya a obtener la adhesión inquebrantable de los autóctonos más desfavorecidos económicamente obedece a las leyes de la oferta y la demanda, el sometimiento al irrefrenable impulso animal de sacar del tablero a la competencia. No sé quién dijo que “el esclavo no sueña con ser libre, sino con ser amo”. Muy bien, pero cuando firmes la ‘apertura Maroto’, ten la certeza de que acabarán encontrando nuevas rémoras que lastran nuestra prosperidad y no hay razón tú mismo no acabes siendo alguna de ellas.

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Sólo tendrás la vida resuelta cuando hayas muerto
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Alberto Moyano | 10-10-2014 | 08:28| 9

No sé gran cosa sobre el ébola, de modo que si toca escribir de enfermedades infecciosas elegiré como tema España. Aquí la atención secundaria es siempre primaria y la primaria, primitiva. El problema de este país es, en primer lugar, de autoestima. En todo español anida la falta de orgullo, sólo así se comprende que a semejantes tasas de donación de órganos le corresponda el absoluto desentendimiento del sistema público de salud inherente a la mayoría absoluta del PP. Por cierto, no vivimos las consecuencias de la época de recortes, sino las de los tiempos de bonanza. Se podía haber invertido en investigación, pero se prefirió regalar cheques-bebé. Nunca hemos perdido la ocasión de desaprovechar una oportunidad. Habitamos en el territorio de la mezquindad, así que en una sociedad en la que todo el mundo agazapa en la boca un «yo también lo haría si pudiera», ¿cómo no considerar cualquier forma de altruismo o voluntariado un grave síntoma de déficit de atención cognitivo? En cifras, el drama se resume a grosso modo en que hay más españoles que saben vestirse de torero que ponerse el traje protector, por citar dos maniobras para las que no hace falta un master.

España se odia y sólo se redime en el odio, por eso jamás hubo forma legal de dejar de ser español. En esto recuerda a la leprosería de ‘Ben-Hur’: para irte, te tendrás que escapar. Si las declaraciones del consejero madrileño de Salud las hubiera realizado un médico francés, ahí hubiésemos rugido como un solo hombre. No digamos nada si la sabandija que las profirió fuese un catalán. Las generalizaciones, lo sé, son injustas, pero también lo fue liquidar a ‘Excalibur’, que no murió tanto por perro como por español, es decir, sin una explicación racional. Para concluir: que todo un eminente doctor diga que tiene la vida resuelta y que incluso encima parezca convencido de sus palabras dan la medida de la inopía y el desconocimiento en torno a los estragos de la edad y los últimos avances médicos en materia de cuidados paliativos. Puede que llegue el día en el que Javier Rodríguez secrete involuntariamente por todos sus orificios, es decir, igual que ahora, pero sin micrófonos ni cámaras delante.

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