Diario Vasco

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Historia de un impago de Alemania en Grecia
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Alberto Moyano | 27-01-2015 | 08:53| 0

Quiere la casualidad que hoy, 70 aniversario de la liberación de Auschwitz, palabras como ‘Alemania’, ‘Grecia’ e ‘impago de la deuda’ vuelvan a aparecer unidas en una misma frase. El antecedente más remoto de esta historia de desencuentros económicos se remonta a 1943 y constituyó un caso único en el funcionamiento de la máquina de exterminio de los judíos durante la II Guerra Mundial.

La deportación desde todos los puntos de Europa a Auswchitz, Treblinka, Belzec, Sobibor, etcétera se llevó a cabo de acuerdo con los más modernos procedimientos aplicados al turismo de masas. Esto es: cada judío deportado pagó su propio viaje. Como es habitual en cualquier viaje, el precio del billete se calculaba en función del número de kilómetros que separaban el lugar de origen del de destino. Los adultos pagaban una tarifa, los niños de hasta diez años lo hacían a mitad de precio y los menores de cuatro años viajaban gratis. Por razones evidentes, sólo se abonaba el trayecto de ida. También funcionaban los descuentos por grupo: si el convoy superaba las 400 personas se aplicaban las tarifas charter. Todo esto lo organizaba la Reichsbahn, la compañía de ferrocarriles alemana de la época, y lo pagaba el organismo deportador que, según el caso, podría ser el Ejército alemán, la Gestapo o la oficina de Eichmann, siempre a partir de los fondos y bienes decomisados a los judíos porque nunca hubo presupuesto para la ‘solución final’. De la facturación y la billetería se encargaba la Agencia de Viajes de Europa Central. Es decir, se utilizaban las mismas oficinas, la misma facturación y el mismo procedimiento para enviar a unas gentes a la cámara de gas que para enviar a otras de vacaciones. El principio de pago era el que siguió vigente en el mundo tras la guerra: se pagaba el precio de los billetes en la moneda del país de origen, pero se abona una cantidad a los ferrocarriles de cada uno de los países que se atravesaba en su propia moneda.

El de los 46.000 judíos de Salónica, deportados a Auschwitz entre el 20 de marzo y el 18 de agosto de 1943, constituye un caso único en toda la guerra. Dados su elevado número y la larga distancia a cubrir, el coste total de su traslado al campo de exterminio ascendía a casi dos millones de Reichsmarks y aunque los fondos incautados a los judíos sumaban 280 millones de dracmas -unos 3,5 millones de Reichsmarks-, el ocupante alemán no encontró la forma de cambiar esa cifra en moneda griega a su equivalente en divisa alemana (apenas había exportaciones del Reich al país heleno), la única que aceptaba la Reichbahn. Finalmente, las deportaciones se llevaron a cabo y solamente el 2% de los judíos de Salónica sobrevivió a la guerra, pero en un caso que no volvió a repetirse en otro país, las autoridades alemanas no pagaron los convoyes: ni a los Ferrocarriles Estatables Griegos, empresa encargada de proporcionar los trenes y de abonar su cuota al resto de los países involucrados en el viaje (Serbia y Croacia), ni a la propia Reichsbahn. Por supuesto, la compañía de ferrocarriles alemana, que trabajaba a crédito, protestó, pero el Quartermaster general del Ejército alemán zanjó el asunto al dictaminar que la Wehrmacht estaba exenta de cualquier obligación económica. Por una vez, la perfecta maquinaria de exterminio nazi sufrió una ‘rotura’ del sistema: los transportes de Salónica a Auschwitz se llevaron a cabo sin compensación.

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El striptease de Franceska Mann
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Alberto Moyano | 24-01-2015 | 18:25| 2

Con motivo del 70 aniversario este próximo martes de la liberación de Auschwitz por las tropas soviéticas, aquí va una pequeña historia poco conocida que aconteció en el campo de exterminio.

El 23 de octubre de 1943 llegó a Auschwitz II-Birkenau el llamado ‘convoy paraguayo’ con 1.700 judíos polacos, entre ellos, la bailarina Franceska Mann, que actuaba habitualmente en el club nocturno de Varsovia Melody Palace. Los alemanes les ocultaron que se encontraban en Silesia y en su lugar, les dijeron que estaban cerca de Dresde para ser intercambiados en Suiza por prisioneros. Antes, debían ser desinfectados, así que les llevaron a las falsas duchas que servían de antesala a la cámara de gas. Allí, como hacían habitualmente, les ordenaron desvestirse. Sin embargo, Franceska Mann lo hizo con parsimonia. De hecho, llevó a cabo un striptease. Se contoneó, se cimbreó, despojándose poco a poco de la ropa, con la mirada puesta en el guardia de la SS Josef Schillinger. Siguió bailando, al ritmo de una música que sólo ella oía en su cabeza, acercándose al por entonces ya embelesado y hasta obnubilado matarife. Y cuando Franceska lo tuvo pegado a su cuerpo, entonces, súbitamente, echó mano a su propio pie, se quitó uno de los zapatos y clavó el tacón de aguja en el ojo de Schillinger. Acto seguido, le arrebató la pistola y le descerrajó dos tiros en el estómago que le causaronla muerte. Un tercer disparo hirió al sargento de las SS Emmerich. De inmediato, acudieron refuerzos de las SS que ametrallaron a cuantos deportados se encontraban aún fuera de la cámara de gas, en la zona de vestuarios. No hubo supervivientes.

* Este episodio lo relata el superviviente del Sonderkommando Filip Müller en su libro de memorias, ‘Eyewitness Auschwitz – Three Years in the Gas Chambers’, y la menciona Claude Lanzmann en ‘La tumba del sublime nadador’ (Ed. Confluencias).

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Hágase ‘pueblo’: los tres primeros meses, gratis
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Alberto Moyano | 19-01-2015 | 09:26| 5

«Las ideologías sirven de poco. El juego de izquierda y derecha es de trileros», sostiene el profesor de Ciencias Políticas Pablo Iglesias, cuya propuesta de análisis social es la distinción entre los ‘arriba’ y los de ‘abajo’. Hay un problema: ‘arriba’ y ‘abajo’ no son categorías políticas, como mucho, económicas. Hay ‘abajos’ que son auténticos caciques. En el subsuelo del estratificación social, el viernes vi cómo un mendigo cogía el cartón de otro menesteroso y lo lanzaba a tomar viento, al grito de «¡te pones donde quieras, pero aquí, no!». El acercamiento a la realidad a través de la simplificación que se desprende de clasificar a los individuos entre ‘arriba’ y ‘abajo’ resulta estéril como instrumento para comprender nada. Iglesias no puede obviar que hay ‘abajos’ que votaron al PP hace tres años y medio, y que volverán a hacerlo dentro de diez meses, tan firmemente convencidos de que es lo mejor para su propia situación, como quienes vayan a optar por Podemos. Que su líder crea o simule creer que entre los cinco millones largos de desempleados no hay fervientes partidarios de las políticas de Rajoy causa estupor. ‘Arriba’ y ‘abajo’ no significan nada. En el medio se amontonan los que no son ni una cosa, ni otra, y más aún: los que siendo una cosa, se consideran la otra. El mediopelismo campa a sus anchas y hace años que cualquier asalariado en situación precaria se considera con desparpajo ‘clase media’. Un sorteo de VPO puede bastar para alcanzar la metamorfosis. Por otra parte, la vida está llena de oprimidos por unos que, a su vez, son los opresores de otros, como muy bien sabe Maroto. Y sobre todo: izquierda y derecha son opciones a las que uno se adscribe como resultado de un acto de voluntad; ‘arriba’ y ‘abajo’ son el fruto de mil circunstancias, tantas veces, ligadas al azar. Todo esto, a Iglesias le da igual, en la medida en que cualquiera de los de ‘abajo’ cuya máxima aspiración sea acabar siendo uno de los de ‘arriba’ le sirve para ganar las elecciones tanto cualquier otro. Bienvenidos al ‘pueblo’.

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Introducción al Esoterismo Dialéctico
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Alberto Moyano | 13-01-2015 | 10:47| 1

La izquierda se fundó sobre el pensamiento racionalista. Los viejos pensadores de eso que se llama el Materialismo pudieron errar o no en sus análisis, pero siempre los formularon a partir del minucioso desmenuzamiento de la realidad. Todo esto ha desembocado en un choteo y puede que ésta sea la penúltima derrota progresista. A la pregunta de cómo es posible que jóvenes crecidos en el laicismo francés se hayan convertido en clérigos medievales, debe adjuntársele otra: cómo es posible que hijos de la Ilustración se abonen dos siglos después a cualquier hipótesis sin pies ni cabeza y la contrapongan en pie de igualdad a la realidad que construyen los hechos. Puesto en una encrucijada, ¿a quién vas a creer, a los Willy Toledo o tus propios ojos? Por cierto, resulta devastador pero también la creencia de que la educación derrotaría a los chamanes se ha revelado una falacia. Alumnos de los mejores colegios en la cima de la historia de la Humanidad en lo que respecta a la alfabetización y el acceso a todo proclaman sin rubor que, quién sabe, quizás en París hemos asistido a una coreografía perfectamente orquestada, bien por el Mossad, bien por el Estado francés, bien por todos juntos y revueltos, siempre en comandita, voluntaria o no, con cualquier entidad yihadista, con la CIA como maestra de ceremonias.

El fenómeno no es nuevo, pero tampoco resulta fácil determinar el momento de su alumbramiento. Es indudable que Oliver Stone ha hecho mucho daño, pero sería injusto responsabilizarle de que el «socialismo del siglo XXI» haya acabado hablando con los difuntos a través de un pajarito. No obstante, todo sucumbe ante el avance del oscurantismo: por más que hasta Silvio Rodríguez equipare los fanatismos yihadista y pinochetista de sus respectivos 11-S, nuevos analistas seguirán pariendo libros sobre los aviones que no se estrellaron aquel día. De paso, harán caja a sabiendas de que en este mundo no es posible concebir una estupidez lo suficientemente disparatada como para que no encuentre finalmente a su público.

En lo que respecta a España, las teorías del PCE para desacreditar la autoría de ETA en el atentado de Carrero Blanco implicando de paso a la CIA no cuentan: se formularon desde el cinismo y en legítima defensa, una forma de enmascarar su inoperancia antifranquista. En cualquier caso, la especie sigue viva actualmente en boca de «los que sí corrimos delante de los grises». Aquella enciclopedia del refranero español que fue Franco sentenció que «no hay mal que por bien no venga» y con esa frase hoy en día se harían auténticas virguerías que estragarían las filas de los conspiranoicos de izquierdas. El recurrente caso del 11-M sí estableció un modelo: se mezclan circunstancias e invenciones, se amontonan sin orden ni concierto a todos los supuestos implicados y cuando el castillo se derrumba, se concluye: «Tan sólo se trata de saberlo todo». Y en este todo, cabe todo, es un poco como la ‘diestra’ mano invisible’ del mercado trasplantada a la siniestra.

En cualquier caso, aquí ha habido un contagio. Hasta hace nada, el esoterismo era patrimonio de la ultraderecha. Sería muy triste que el ‘nuevo hombre’ hubiera acabado siendo el viejo patán de toda la vida. Hay que partir de un hecho: las conspiraciones están abocadas al fracaso. Todo el mundo sabe que cualquier secreto entre dos o más personas deja de serlo. De lo acontecido en París, la única certeza desde el minuto uno era la de que los astutos nos iluminarían con sus perspicaces análisis y que, como no podía ser de otra forma, todas ellas encontrarían su eco. A ver quién resuelve el imposible metafísico de transformar la realidad sin llegar siquiera a rozarla. ¿He dicho ya que todo esto es una pena?

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La matanza de París, explicada a los más pequeños de la casa
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Alberto Moyano | 09-01-2015 | 08:57| 2

Los yihadistas matan caricaturistas porque están financiados por Occidente; el vídeo que muestra cómo se remata en el suelo a un policía herido está trucado; seguro que todo esto es un autoatentado del Gobierno francés para estigmatizar a los musulmanes; la culpa de que algunos musulmanes practiquen la ablación de clítoris es sin duda de la OTAN; si los palestinos tuvieran su propio estado, los yihadistas aceptarían de superbuen grado los chistes sobre el profeta; todo esto es una conspiración; los dos hermanos son chivos expiatorios y si uno de ellos recibió entrenamiento militar en Yemen fue porque una voz en su cerebro se lo ordenó, probablemente, Radio Martí; los dos terroristas gritaron “¡Alá es grande!” para desconcertar a los investigadores, la típica pista falsa; la culpa de todo la tiene Israel; los gobiernos consienten este tipo de matanzas para aumentar el control social sobre la población; es normal que fusilen humoristas para vengar al profeta, con lo desigualmente repartida que está la riqueza en el mundo; peor fueron las Cruzadas; detrás de esto, está la CIA; detrás de esto, está el Mossad; detrás esto, está la OTAN; Ahora seguro que esto les sirve de excusa para invadir otro país; más allá de que los dos presuntos matarifes sean tan franceses como Sarkozy o Marine Le Pen, es normal que pasen estas cosas, después de que Occidente haya arrasado sus países; mucho ‘Charlie Hebdo’, pero nadie dice nada de las matanzas de Boko Haram; los que recuerdan que el terrorismo de Boko Haram, Abu Sayaf, el Estado Islámico, los talibanes, Hamás o Al Qaeda se ejerce en el nombre de Alá son islamófobos; a este tipo de terroristas nunca los cogen vivos porque uy, si hablaran, la de cosas que se iban a saber, no hay más que ver lo que pasó con los secuestradores de los aviones del 11-S: todos muertos; los dos encapuchados que ametrallaron la redacción de una revista humorística lo hicieron en nombre de la lucha antiimperialista, lo que pasa que no lo saben y creían actuar en nombre de Mahoma; aunque en realidad, es todo muy complicado porque lo cierto es que estaban financiados por Occidente; no lo quieren decir, pero seguro que esto es obra de los serbios, que están muy calladitos últimamente.

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