Diario Vasco
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La Eurotropa
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Alberto Moyano | 27-06-2008 | 10:19

Alberto Moyano


España se merece ganar la Eurocopa de Fútbol, aunque sólo sea porque es el único país cuya existencia se dilucida en una tanda de penalties. Ligada históricamente al sentimiento trágico de la vida, ahora habrá que ver qué tal se maneja en la victoria. Más allá de los quintacolumnistas que, como el presidente del PNV o un diputado de ERC, pronosticaban el triunfo de Rusia y Turquía, respectivamente, las glorias futbolísticas de ‘la roja’ demostraron, primero, que “dios existe”, y segundo, que España también.


1) En el ranking de la caza al frikie que los reporteros de las distintas cadenas han desatado por las calles de Viena, hay varios ejemplares que cotizan al alza: los inmigrantes, mejor cuanto más exótico sea su país de procedencia, que apoyan a España; los austríacos que también apoyan a España; y, en lo más alto de la lista, los vascos y catalanes desplazados hasta la capital austríaca para apoyar a España. Ellos como nadie certifican la existencia de una nación rojigualda. Al menos, eso sostienen los analistas.


2) La corona se hereda. El efecto talismán también. Los príncipes de Asturias se personaron ayer en el estadio vienés para asistir a la contundente victoria del conjunto español. Efectivamente, nos dan suerte. Y también otras cosas. Durante todo el encuentro, Felipe y Letizia desplegaron ante las cámaras un amplio abanico de saltitos, abrazillos y pulgares en alza tan naturales como el helado de pitufo.


3) La zona Cuatro instalada en la Plaza de Colón se ha convertido en una especie de feria del esoterismo en la que tienen lugar fenómenos inexplicables, como la resurrección de Tequila, la ruptura de maleficios históricos, los ejercicios de vudú sobre la selección rival e incluso las acertadas premoniciones de un Rajoy poseído por el espíritu del gol de Marcelino.


4) Asistimos durante todo el día a las idas y venidas de los jugadores españoles travestidos en iconos de la postmodernidad: aquí un fijador en el pelo, allí un MP no sé cuántos y de última generación, allí una actitud de los más ‘cool’. Sin embargo, esta reconstrucción de la indentidad nacional pasa de forma insoslayable por la recuperación de la España real, encarnada en este caso en las infinitas abuelas, madres, tíos, cuñados y hermanos de los jugadores a los que las televisiones han hincado el diente y ya no piensan soltar. Ahí, están, todo el día con las cámaras en casa, explicando las recetas de sus postres más castizos. Algunos de estos parientes harán carrera inmediata en el mundo de la publicidad, anunciando flanes caseros y productos similares.


5) Hablar de decoro en materia de forofos es como debatir sobre la gastronomía de Eritrea. Sin embargo, entre todos los especímenes vistos hasta el momento hay un ejemplar muy español que brilla con luz propia: el de la la pareja de recién casados que exhibe su viaje de bodas por las calles de Viena atavidados con la camiseta de la selección. Demostración palpable de que ‘Escenas de matrimonio’ es una serie costumbrista, la parejita despierta sentimientos contradictorios: él, ternura; ella, compasión.

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