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¿Qué hago si se me estropea un pendrive?

2015 abril 22
por Iñigo Galparsoro

El pendrive se ha convertido en uno de los gadgets tecnológicos más funcionales de nuestro día a día. De hecho, nos permite almacenar fotos, vídeos, programas y todo tipo de archivos que se pueden leer posteriormente desde multitud de dispositivos (ordenador, TV, móvil, tablet, etc.). Además, cuentan con gran capacidad de almacenamiento, tienen un tamaño muy reducido y están al alcance de cualquier bolsillo, razones que les han dado una gran popularidad.

Sin embargo, no hay nada perfecto y un mal uso o la simple mala suerte pueden crearnos un problema real. Y es que, ¿qué pasa si de repente el pendrive se daña o borramos archivos por error? ¿Qué hago si mi ordenador sólo me da la opción de formatearlo y no me permite ver lo que hay en él? ¿Cómo recupero esas fotos personales tan importantes? La primera reacción puede ser la de comprar uno nuevo o, en el mejor de los casos, formatearlo. Siempre, eso sí, una vez nos hayamos resignado a perder nuestros ficheros. Sea como fuere, hay casos en los que es posible recuperar la información y, además, el propio pendrive. Lo mismo puede valer para un disco duro externo.

En el caso de que no lo reconozca, a menudo es recomendable probar a cambiar la memoria USB (o disco duro) de puerto, especialmente si está conectado en la parte delantera del ordenador. En caso de que el pc siga sin detectarlo, podemos optar por reinstalar los drivers o realizar un análisis del dispositivo a través del CheckDisk (chkdsk) desde la línea de comandos.

Si seguimos sin poder acceder a los datos, instalaremos un software externo, caso de EaseUS Data Recovery Wizard, Recuva, Wondershare Data Recovery, etc. Habitualmente resultan bastante eficientes a la hora de detectar datos borrados o no accesibles, simplifican el proceso de recuperación y están muy recomendados para los usuarios que no quieren complicarse la vida. Su funcionamiento suele ser bastante similar, aunque a modo de ejemplo vamos a realizar el proceso con el EaseUS Data Recovery Wizard.

1. Una vez instalado, el programa nos mostrará las diferentes unidades de nuestro ordenador, entre ellas, las de nuestra memoria USB, muy probablemente sin formato asignado.

2. Tras seleccionarlo, el sistema procederá a analizar el dispositivo, tarea que puede llevar un buen rato en función de la cantidad de datos que dispongamos. Conforme sea vaya realizando el escaneo, el sistema nos visualizará una serie de carpetas con nombres extraños. Si entramos en cada una, podremos localizar nuestros archivos.

3. Una vez terminado el análisis, bastará con seleccionarlos, pulsar en recuperar y asignar una carpeta de destino segura (lógicamente, que sea otro disco duro diferente).

4. Una vez recuperados los archivos, sólo tendremos que formatear nuestra memoria USB, con lo que estará preparada para su uso. Eso sí, puede darse el caso de que el pendrive esté muy dañado y no permita recuperar todos los archivos en condiciones. En este caso, no nos quedará más remedio que acudir a algún servicio técnico para que intenten, previo pago, recuperarlos.

Pocket, guarda tus artículos y léelos después

2014 agosto 6
por Iñigo Galparsoro

Son muchos los artículos, vídeos y fotos de interés que nos encontramos diariamente al navegar por la red. Sin embargo, a menudo carecemos de tiempo para leerlos y visualizarlos, con lo que optamos por descartarlos para otro momento… que nunca llega. Para tenerlos controlados y no perderlos de vista, hay una aplicación que se ha convertido en imprescindible para multitud de internautas, bien sean usuarios de ordenadores, smartphones o tabletas: Pocket.

No es la única que ofrece este servicio (Instapaper, Readability, etc.) pero es la que mayor aceptación ha recibido por parte de los usuarios. Los números hablan por sí solos. En dispositivos móviles, Pocket cuenta con más de diez millones de descargas y tanto entre usuarios de la App Store de Apple como en el Google Play de Android las valoraciones y el grado de satisfacción es casi inmejorable.

Algunas virtudes

Gran utilidad. Pocket permite guardar y clasificar todo tipo de artículos, fotos y vídeos que encontremos en internet, de forma que quedan centralizados en una única aplicación. Esta app nos permite ordenar, consultar y compartir posteriormente estos contenidos con quien queramos.

Sencilla y accesible. Con una interfaz sobria pero elegante, ordenar y catalogar los contenidos de Pocket resulta muy sencillo, ya que podemos etiquetarlos, archivarlos o agregarlos como favoritos en un click.

Sin conexión. Pocket almacena los contenidos offline, de manera que puedas consultarlos posteriormente sin conexión. Esto puede resultar muy útil en aquellos casos en los que no dispongas de conexión a internet, o no quieras hacer uso de tu tarifa de datos.

Multiplataforma y gratuita. Cuenta con extensiones para los navegadores más habituales, lo que hace más sencillo guardar los contenidos.

¿Contraseñas seguras y fáciles de recordar? Sí, no es una utopía…

2014 junio 10
por Iñigo Galparsoro
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Recientemente Estanis Martín de Nicolás, director general de Paypal en España, auguró la desaparición de las contraseñas en internet en cinco años, en beneficio de lectores biométricos más cómodos y seguros para el usuario. Sea o no realidad en un futuro cercano, lo cierto es que a día de hoy el uso de las contraseñas se ha convertido en un auténtico quebradero de cabeza para muchos internautas, que deben recordar cada vez más usuarios y passwords a la hora de navegar por la red.

Más allá de que muchas de ellas queden almacenadas en nuestros navegadores, en aras de la seguridad cada vez más sitios web exigen contraseñas ‘complejas’, lo que acaba por convertir el quebradero de cabeza en una auténtica pesadilla. Al respecto, ¿cómo creo una contraseña segura? ¿Y cómo la recuerdo? ¿Debo generar un password para cada servicio online? Ante todo, basta con usar un poco el sentido común y seguir una serie de recomendaciones.

1. ¿Cómo debe ser una contraseña?

La fortaleza de una contraseña no está reñida con la facilidad para recordarla posteriormente. En absoluto. Para que un password sea seguro, basta con que cuente con un mínimo de ocho caracteres, entre los que debemos alternar números, letras, mayúsculas y minúsculas y caracteres especiales. Por ejemplo, la contraseña ‘sansebastian’ será mucho menos segura que ‘ss4ns3b4stiAnn’. Lógicamente, cuanto más cortas sean, más fácilmente podrán ser descifradas por miradas ajenas. Para comprobar la fortaleza de una contraseña podemos hacerlo en: http://password.es/comprobador/

2. A evitar a toda costa

– Es lo más común, pero también lo menos adecuado. Añadir como contraseñas referencias personales, caso del año de nacimiento, nombre de los hijos, nombre del usuario, etc. aumenta el riesgo de que los amigos de lo ajeno accedan a nuestros datos, ya que son cadenas de búsqueda lógicas y las más fácilmente memorizables por cualquiera. Si queremos mantenerlas, podemos sustituir algunos caracteres por números. Por ejemplo, ‘sansebastian’ lo convertiríamos en ‘2an2eba2tian’.

– No apuntar las contraseñas en papel y, sobre todo, no dejarlas visibles al lado del ordenador por una ‘mayor comodidad’, especialmente si lo hacemos fuera de nuestro hogar. Esto viene a ser como apuntar el domicilio en el llavero de nuestras llaves ‘por si se te pierde’.

– No utilizar la misma contraseña para diversos servicios: mails, páginas web, etc. Si optáramos, por ejemplo, por establecer la misma contraseña para nuestro email, banca electrónica o diversos servicios de alojamiento web, pondriamos en peligro todos nuestros datos personales, archivos, cuentas, etc. Y todo, de un plumazo.

3. Buenos hábitos

– Cambiar las contraseñas cada cierto tiempo, especialmente de aquellos servicios que son de más alto riesgo (x.e. banca electrónica).

– Gestionar nuestras contraseñas con aplicaciones y servicios online. KeePass, LastPass o JPasswords son buenas opciones para hacerlo desde nuestro sistema operativo, mientras que Passpack o Clipperz lo permiten en la nube. Además de ser muy seguras, son muy prácticas y sencillas de manejar.

– Cambiar la contraseña que por defecto nos ofrecen diversos servicios o páginas concretas. Por ejemplo, los routers WIFI a menudo cuentan con contraseñas por defecto que públicamente son bien conocidas y que cualquiera puede ver en internet. Ni que decir tiene el riesgo que conllevan.

4. ¿Cómo recordar multitud de contraseñas diferentes?

Cada vez son más los servicios que solicitan una contraseña por internet, lo que puede resultar muy complejo de recordar. Por ello hay gran cantidad de métodos y técnicas  nemotécnicas que permiten confeccionar diversos passwords y recordarlos sin problemas. Dos sencillos ejemplos de cómo elaborar una contraseña son:

– Optar por una frase fácilmente recordable (frase célebre, canción, cita, etc.) y ‘jugar’ con los términos de la misma. Por ejemplo, cogiendo la primera letra de cada palabra. Ello generará una palabra sin significado aparente, pero más robusta.

– Seleccionar una palabra y asignarle algún término de la web en la que se necesita entrar. Un ejemplo. Podemos crear como contraseña standard ‘enlaPlaya-2014’. Para entrar en nuestra cuenta de gmail podemos añadirle las tres primeras letras del sitio web, con lo que nuestra contraseña para el email de google sería ‘gmaenlaPlaya-2014’; para dropbox, usaríamos  ‘droenlaPlaya-2014’ y para twitter ‘twienlaPlaya-2014’. Combinaciones hay miles y es una forma muy sencilla de generar y recordar contraseñas.

5. ¿Cómo recupero mi contraseña?

Cuando nos olvidamos de una contraseña, lo más habitual es que el servicio web tenga la opción de enviárnosla nuevamente al email personal, con lo que nos veremos obligados a restablecerla y a cambiarla. Sin embargo, en caso de que necesitemos la contraseña para usarla en otro dispositivo, podemos optar por visualizarla a través del navegador, ya que en la mayoría de los casos optamos por almacenarlas previamente.

Así, en Google Chrome basta con acceder a Configuración/Mostrar opciones avanzadas/Contraseñas y formularios/Administrar contraseñas guardadas para visualizarlas, mientras que en Internet Explorer se puede realizar a través de la aplicación IE PassView). En Firefox esto es posible accediendo a Opciones/Seguridad/Contraseñas guardadas. Este último navegador permite además la posibilidad de insertar una contraseña maestra, que se solicitará una vez por sesión al abrir el navegador. ¿Para qué? Con ello evitaremos que cualquier usuario ‘no autorizado’ pueda acceder a aquellos servicios web protegidos por contraseñas almacenadas en el propio navegador.

¿Qué hay que tener en cuenta a la hora de comprar un smartphone?

2014 febrero 20
por Iñigo Galparsoro

Navegamos por internet, chateamos con nuestros amigos, escuchamos música, sacamos fotos, grabamos vídeos, vemos películas, leemos ebooks y, a veces, incluso hablamos por teléfono. Sí, y todo gracias a una auténtica navaja suiza como el smartphone, un gadget que se ha convertido hoy en día en un compañero de fatigas inseparable para multitud de usuarios que sacan partido de la más avanzada tecnología móvil.

Samsung Galaxy S4

El problema llega cuando toca cambiar de smartphone, situación que lleva a muchos usuarios a plegarse a los cantos de sirena de los folletos y anuncios publicitarios, todos ellos con promesas de prestaciones únicas y a precios irrisorios (o no tanto). ¿Cómo es posible resistirse a semejante oasis tecnológico? A la hora de adquirir un smartphone es importante informarse bien, recabar opiniones de otros usuarios y, sobre todo, tener claro para qué lo queremos.

Y es que, aunque parezca una obviedad, lo más importante es saber qué uso le vamos a dar a un móvil, porque de ello dependerá en buena medida el modelo que elijamos y, sobre todo, delimitaremos el precio del terminal, ya que no son baratos precisamente. ¿Realmente compensa disponer de un móvil con un procesador Qualcomm Snapdragon 800 a  2 Ghz, una RAM de 2 Gb, 32 gigas de memoria y cámara de 40 megapíxeles para alguien que no utiliza el terminal más que para chatear con Whatsapp y compartir las fotos por Instragram? La respuesta es obvia.

Cada cual dará importancia al móvil en función de sus necesidades (para algunos el diseño es vital, mientras que otros hacen hincapié en la cámara), pero a grandes rasgos hay varios aspectos que hay que tener en cuenta a la hora de adquirir un smartphone:

Pantalla. Quizá sea el primer factor a tener en cuenta. Aunque hay una amplia variedad en el mercado, las marcas cada vez están tendiendo a crear móviles con pantallas más grandes, algo que mejora bastante la experiencia de usuario. Las cinco pulgadas se están estandarizando como el modelo ideal, aunque hay muchos que la consideran demasiado grande en términos de manejo diario y que prefieren terminales más pequeños que puedan utilizarse con una sola mano. Para gustos, los colores. En lo que respecta a la densidad de píxeles de la pantalla, no hay una medida ideal. Sin embargo, una buena densidad de pantalla cada vez se asocia más con los 300 puntos por pulgada (o más), aunque una de 250 ppp es más que aceptable y permite una nitidez muy notable).

Iphone 5S

Procesador y memoria RAM. Son un aspecto esencial en el uso diario de nuestro móvil, ya que determinan la rapidez de respuesta del terminal, además de su fluidez a la hora de trabajar con varias aplicaciones abiertas simultaneamente. Para un uso básico, basta con que el procesador sea de dos núcleos (Dual-Core), aunque los de cuatro (Quad-Core) optimizan el rendimiento notablemente. Asimismo, con una velocidad de procesador de 1,2 Ghz puede ser suficiente, aunque los modelos de gama alta ya cuentan con más de 2 Ghz (y la diferencia se nota).

Por otro lado, en Android la RAM mínima no debe bajar de de 1 Gb si queremos asegurarnos un rendimiento mínimo a la hora de hacer uso de varias aplicaciones a la vez. Los últimos smarthpones del mercado ya cuentan con memorias RAM de 2-3 Gb, lo que mejora (y mucho) la experiencia de usuario. En IOS de Apple y Windows Phone en cambio, los requisitos son diferentes, porque ambos sistemas operativos optimizan mucho más su rendimiento. No hay más que ver la rapidez y fluidez del Iphone 5S (con 1Gb de RAM) o un Windows Phone como el Nokia Lumia 520 (con 512 MB).

Batería y autonomía. Es la gran asignatura pendiente de los fabricantes de móviles. Pantallas de mayor tamaño, aplicaciones que requieren más memoria, conexión 3G (o 4G), … todo ello hace que la batería se consuma con gran rapidez y no pasemos de las 24 horas sin conectar el cargador a la red. Algunos fabricantes disponen de tecnologías específicas para gestionar mejor las aplicaciones y consumir menos (caso de la Stamina de Sony), pero es imprescindible que ésta no baje de 2.000 mAh. Lógicamente, cuanto más se acerque (si no los supera) a los 3.000 mAh., mejor. Eso sí, no olvidemos que una mayor pantalla necesitará una mayor batería en términos de duración, lo que ‘relativiza’ un poco la medida de los mAh. Sin olvidar que cuantas más conexiones activas tengamos y más exijamos a nuestro móvil, la batería se descargará más rápido.

Cámara de fotos. Quedémonos con una idea previa. A pesar de que es lo único que se promociona de las cámaras de los móviles, la cantidad de megapíxeles no determina la calidad de la cámara de un móvil, sino que indica la resolución de la imagen (de hecho, a más megapíxeles, más podremos ampliar nuestras fotos sin perder calidad). La resolución influye, sí, pero la calidad del sensor de una cámara (x.e. el Exmor RS de Sony que ya montan muchas marcas) o la óptica de la lente (la Carl Zeiss Tessar de Nokia es un buen ejemplo) tienen mucho más que decir en este apartado.

Nokia Lumia 820

No nos engañemos, la cámara de un móvil no alcanzará la calidad de una cámara de fotos standard, pero seguro que nos sacará de más de un apuro. En fotos al aire libre y con luz natural, la mayoría de los móviles ofrecen unas fotos aceptables, algunos más que otros. La cosa cambia cuando las condiciones no son las óptimas, caso de cuando la luz escasea (por ejemplo en un interior) o en ambiente nocturno. Es entonces cuando se ve la calidad real de una cámara.

En lo que respecta al vídeo, hay muchos terminales de alta gama que ya graban en FullHD (1920×1080 píxeles), opción que puede resultar más que interesante.

Memoria interna. Para algunos es indispensable, para otros no tanto. Hay móviles que cuentan con un mínimo de 4 Gb. y otros que llegan con 64 Gb. Más allá de los números, para muchos es importante que el móvil incluya una ranura o slot que permita ampliar la cantidad de memoria a través de una tarjeta mini SD.

Sistema operativo. ¿Android, IOS o Windows Phone? Cada cual tiene sus pros y sus contras: estabilidad, cantidad de aplicaciones disponibles, etc. Además, hay usuarios que valoran mucho que su móvil pueda actualizarse a la última versión de su terminal. Así, terminales como Iphone (a partir de la versión 5 para el sistema IOS) o Nexus (para Android) en principio tienen ‘garantizada’ la actualización de su sistema operativo con todas sus funciones.

La calidad del sonido y altavoces (el sistema BoomSound del HTC es todo un referente), la opción de incorporar dos tarjetas SIM a la vez (Dual SIM), la posibilidad de cambiar de batería, las conexiones (DLNA, etc.), la incorporación del  chip NFC … todos ellos son variables que pueden y deben influir en la compra final de un terminal que se adapte a nuestras necesidades.

¡Ni te lo pienses! Protege tus archivos importantes de miradas ajenas

2014 enero 24
por Iñigo Galparsoro

Aplicaciones como TrueCrypt nos permiten encriptar y poner a salvo nuestros archivos

La expansión y generalización de internet en nuestros hogares es un hecho y multitud de usuarios disponen de una conexión a la red en su hogar (ADSL, fibra óptica, 4G). Bien por trabajo, bien por ocio, la red de redes nos ofrece gran cantidad de ventajas y oportunidades (e-mail, información, juegos online, trámites, música, etc.), pero también algunas amenazas y riesgos ante las que no podemos -ni debemos- cerrar los ojos. Uno de ellos es la seguridad de los datos que alojamos en nuestros discos duros. La pregunta es evidente: ¿Es posible protegerlos?

MyWinLocker, DiskCryptor… en internet hay multitud de aplicaciones que permiten cifrar nuestros datos, pero vamos a centrarnos en Truecrypt, cuyo uso es muy sencillo y práctico. Básicamente, esta aplicación nos permite encriptar y proteger nuestros datos y dejarlos fuera del alcance de miradas ajenas, para lo cual hace uso de diversos algoritmos (AES, Serpent, Twofish) y de una contraseña que sólo nosotros conoceremos.

Todos los ordenadores disponen al menos de un disco duro (generalmente denominado Unidad C:/ en Windows) en el que están instalados el sistema operativo (Windows, MacOS, Ubuntu…), los diversos programas que utilizamos día a día y los archivos propios: películas, documentos Office, música, pdf, etc. A la unidad de reproducción/grabación de DVD el sistema le asigna otra unidad (o letra), al igual que a los diversos pendrives que conectamos en cada puerto USB. Truecrypt viene a funcionar de la misma manera, es decir, además de encriptar una unidad individualmente, también ofrece la opción de crear una nueva (en este caso virtual) en la que podemos ocultar nuestros datos. Esta última opción es la que llevaremos a cabo paso a paso:

Una vez instalada la versión gratuita del programa Truecrypt (http://www.truecrypt.org/), lo primero que haremos será crear el volumen (o unidad) del que hemos hablado anteriormente. En este caso vamos a encriptar un archivo que contendrá toda la información que queramos añadirle, le incluiremos un cifrado y una contraseña de acceso. Los pasos a seguir son los siguientes:

1. Seleccionar una unidad vacía (cualquiera de las que aparecen en la lista) y pulsamos sobre Create Volume.
2. La pantalla siguiente ofrece tres opciones, crear un archivo que contenga la información encriptada, encriptar una partición o encriptar la partición en la que está alojado el sistema operativo. Escogemos la primera opción (Create an escrypted file container).
3. Seleccionar Standard TrueCrypt volume
4. Indicar la ruta donde guardaremos este archivo y su nombre (habrá que indicar su extensión, en este caso .tc)
5. Elegir el sistema de cifrado. El AES es uno de los más sólidos, así que optaremos por éste.
6. Definir el tamaño del disco duro virtual. Dependerá de la cantidad de información que queramos guardar. En función de ello, elegiremos KB, MB o GB.
7. Introducir una contraseña. Cuanto más robusta sea ésta (números, letras, caracteres especiales…) más segura será.
8. Formatear la unidad. En este caso, vamos a dar formato al archivo en cuestión.

¿Y ahora qué? Veremos que en el ordenador se nos ha creado un icono con el nombre que hemos definido. Para abrirlo, hay que pulsar sobre él y darle a Mount. El sistema nos pedirá una contraseña (que hemos definido previamente) y una vez insertada, el disco duro virtual se activará. Tendremos dos formas de acceder a él, bien en el listado unidades del programa,  bien a través del listado de unidades de Windows.

Una vez hecho esto, podremos comenzar a trabajar como si este archivo fuera un disco duro normal, copiando y eliminando archivos a nuestro gusto. Eso sí, una vez hayamos guardado toda la información en este disco duro virtual y queramos salir del todo, deberemos ‘cerrarlo’  o desmontarlo pulsando en Dismount. Con ello, nuestros datos quedarán protegidos de miradas ajenas.

Lo mejor de la radio, en tu móvil

2013 diciembre 10
por Iñigo Galparsoro

Los podcasts ofrecen un sinfín de posibilidades para estar a la última sobre tus series favoritas, películas, deportes, etc. Y, lo más importante, donde y cuando tú quieras

¿Cómo puedo estar al tanto de la última hora de la actualidad deportiva? ¿Qué películas se estrenan próximamente en nuestros cines? ¿Cuáles son las últimas novedades tecnológicas? Con el desarrollo de los smartphones y las tabletas, los podcasts se han popularizado en los últimos años, ya que nos permiten disfrutar de nuestros programas preferidos donde y cuando nosotros queramos.

Pero, ¿en qué consisten? ¿Cómo se utilizan? Cuando hablamos de un podcast lo hacemos de una suscripción a un contenido concreto del que recibimos episodios en nuestro dispositivo (pc, móvil o tableta) a través de Internet. Deportes, actualidad, cine, música, ocio, televisión… la temática resulta muy diversa, al igual que la autoría de los mismos: radios, aficionados, instituciones, universidades, etc. Todos ellos graban sus propias emisiones y ponen sus canales a disposición de los internautas, que tienen la opción de suscribirse y recibir en sus terminales las últimas actualizaciones.

Por ejemplo, hoy por hoy la mayoría de las radios de referencia cuentan en sus páginas web con una sección de podcasts en la que se pueden escuchar todos los programas íntegros (bien en streaming o en descarga) y, mejor aún, a una selección de los mejores momentos.  iTunes, Juice o Miro son sólo tres ejemplos de la multitud de aplicaciones que permiten organizar y descargar a nuestro gusto estos podcasts. Todo desde el ordenador, todo a apenas un sólo click.

Sin embargo, es desde los dispositivos móviles desde donde mejor se aprovechan todas las virtudes de los podcasts, ya que puedes disfrutar de ellos camino a casa, de vuelta del trabajo, en el coche… o donde tú quieras. Tanto la APP Store de Apple, Google Play de Android o la tienda de Windows Phone cuentan con una amplia variedad de reproductores de podcasts. Además de la popular Ivoox, para aquellos usuarios que cuenten con un Iphone, aplicaciones como Itunes, Instacast, Downcasts o Pocket Casts pueden resultar muy interesantes, mientras que para los móviles con Android destacan BeyondPod Podcast Manager, Doggcatcher o Acast, por sólo citar algunos.

Suscribirse a un podcast es muy sencillo. Apenas requiere unos pocos segundos, ya que basta con agregar un programa concreto a nuestra lista de preferencias. A partir de aquí, funcionan de una forma similar a los rss, ya que iremos recibiendo en nuestros dispositivos los diversos audios publicados. A nuestro gusto quedará la opción de agregarlos a favoritos, reproducirlos en streaming (a través de internet) o descargarlos directamente para escucharlos/verlos posteriormente sin conexión, etc. Por lo general, los clientes de podcasts más populares incorporan variadas opciones de configuración para compartirlos, agregarlos a listas o eliminarlos una vez reproducidos.

Sácale el máximo partido al WhatsApp

2013 octubre 23
por Iñigo Galparsoro

Ocultar la última hora de conexión, chatear desde el pc, bloquear a usuarios, … Descubre algunas de las posibilidades de este popular programa de mensajería instantánea.

Antes de nada, fuera mitos y malentendidos…

¿Por qué no me ha contestado al WhatsApp si ha leído el mensaje? Seguro que a más de uno se le ha pasado por la cabeza esta duda a la hora de utilizar este popular programa de mensajería instantánea.  ¿Le habrá llegado el mensaje? ¿Lo habrá leído? El gran culpable de estos interrogantes (y para algunos auténticos quebraderos de cabeza) tiene nombre propio: el double check.

Cuando enviamos un mensaje a través de WhatsApp, éste llega primero a los servidores de WhatsApp Messenger. Es entonces cuando se nos activa una primera marca o check. Seguidamente, nuestro mensaje sale de los servidores y se envía al destinatario. Una vez nuestro destinatario lo recibe correctamente, se nos activa el doble check. Pero ojo, esto no significa que el destinatario haya leído el mensaje, sólo que lo ha recibido en su dispositivo. Para saber realmente si lo ha leído, nos podemos guiar por la hora de la última conexión de nuestro destinatario.

El double check ha dado mucho, mucho, mucho que hablar en foros y redes sociales. Incluso ha llegado romper más de una relación. Si no, basta recordar este ya mítico vídeo.

La última hora de conexión

Por defecto, WhatsApp mantiene visible la opción de Última hora de conexión, lo que nos permite saber a grandes rasgos si nuestro destinatario ha leído o no nuestro mensaje. En ocasiones nos puede resultar útil desconectar esta opción, de forma que nuestros contactos no puedan conocer cuándo hemos estado conectados por última vez. Para ello, en IOS sólo tenemos que ir a Ajustes/Ajustes de chats/Avanzado/Última hora en línea. En Android en cambio no es posible hacerlo desde la misma aplicación, aunque sí desde otras apps no oficiales.

Bloquear a un usuario

Si no queremos recibir más mensajes de un contacto determinado, nuestros smartphones ofrecen la opción de  bloquearlos, con lo que no podrán enviarnos ningún mensaje. En IOS a está opción se accede a través del menú Ajustes – Ajustes de Chat – Bloqueado, donde únicamente debemos añadir los contactos que queramos bloquear. En Android, sólo hace faltar ir a la pantalla de chats, pulsar el botón de Menú/Ajustes/Contactos/Contactos bloqueados y Agregar contactos.

Grupos, grupos y más grupos…

Una de las grandes virtudes (y también dolor de cabeza para algunos) es la creación de los grupos. Y es que WhatsApp permite añadir en una misma conversación a varios contactos a la vez, lo que puede llegar a resultar realmente útil en multitud de situaciones. Para ello, basta con pulsar sobre Crear grupo, darle un nombre, añadir los contactos que queramos y empezar a chatear… La opción de grupos da mucho de sí, aunque en más de una ocasión a uno le puede llegar a ‘rallar’ (por decirlo suavemente) la cantidad de mensajes grupales que se llegan a compartir y que hay que ‘atender’. Cuestión de gustos. Eso sí, si llegas a la desesperación total, puedes silenciar las notificaciones de un grupo en concreto. Para ello, en Android basta con entrar en el grupo, hacer click en Menú/Silencio y elegir la duración (8 horas, un día o una semana). En IOS, haz lo propio entrando en el grupo y pulsando en Info/Silencio). Como curiosidad, señalar que en los grupos no existe el double-check.

Además de mantener una conversación individual o grupal, WhatsApp ofrece la posibilidad de enviar un mismo mensaje a varios contactos a la vez, pero sin crear un grupo ni tener que entrar uno a uno en cada contacto, y sin necesidad de relacionar a los usuarios entre sí. Son las difusiones. Para ello, únicamente hay que acceder a la pestaña de chats, escoger “Difundir Mensaje” y seleccionar los contactos a los que vayamos a enviar nuestro mensaje.

¿Y qué pasa si quiero enviar mensajes desde el ordenador?

Lo que está claro es que WhatsApp ha supuesto un boom en la comunicación entre móviles, especialmente por su sencillez y agilidad. Sin embargo, si tenemos que ponerle un pero -además del coste y los fallos de seguridad que los usuarios denuncian en la red- es lo difícil que resulta mantener una larga conversación a través del móvil, algo que se puede evitar escribiendo a través del ordenador. ¿Cómo? En la red circulan diversos emuladores como BlueStacks, Manymo o YouWave que simulan el funcionamiento de un móvil y sus apps (caso del WhatsApp), pero que se aprovechan de la comodidad del teclado tradicional. Esta opción resulta adecuada para quien no disponga a mano de un móvil o no tenga el WhatsApp instalado (si lo tenemos deberemos hacernos con una segunda línea, por ejemplo con FonYou).

¿Alternativas al Whatsapp?

WhatsApp es hoy por hoy la aplicación de referencia entre los usuarios de las diversas plataformas móviles en lo que respecta a las apps de mensajería instantánea, pero no es la única. La competencia no se lo está poniendo nada fácil para mantener su cuota de mercado y han surgido multitud de alternativas de gran nivel (o superior para algunos) como Line, Spotbros o WeChat, por citar sólo tres. ¿Cuál es mejor? Cada una tiene sus pros y sus contras, todo depende de la experiencia de usuario de cada cual. Lo mejor es descargárselas y probar. A ti, ¿cuál te parece mejor?

¿Cómo puedo pasar las canciones de un cedé a mi ordenador?

2013 octubre 22
por Iñigo Galparsoro

Coldplay, U2, Smashing Pumpkins, Queen, Keane, Oasis… Seguro que en más de una ocasión hemos tenido la tentación de pasar las canciones de nuestros ya ‘viejos’ cedés a otros dispositivos más actuales (discos duros, pens, ipods, tablets y todo tipo de smarthpones), pero nuestro ‘querido’ ordenador no nos lo ha permitido con el clásico Copiar+pegar.

La explicación es muy simple. Los cedés usan un formato específico para codificar los ficheros, el CDA (Compact Disc Audio), que no es sino un formato sin compresión derivado del WAV. Por ello, los cedés de música no se pueden copiar directamente a otro soporte, sino que primero hay que convertirlos a otro formato. Como curiosidad, veremos que si exploramos los archivos de un cedé (con una capacidad de 700 mb.) veremos que apenas ocupan 44 bytes cada uno…. y el cedé está lleno. ¡No es posible, algo falla!

¿Y cómo lo hacemos? En la red circulan decenas de programas y conversores multiformatos (Format factory, Exact Audio Copy, CDA to MP3 Converter). Algunos funcionan online, otros hace falta descargárselos en el ordenador… pero, para no complicarnos la existencia, en esta ocasión vamos a hacer uso de nuestro también ‘querido’ Windows y su reproductor multimedia, ya que es el que más a mano hay en cualquier ordenador.

El Reproductor de Windows Media nos permite realizar la copia de una forma muy intuitiva. Una vez hayamos introducido el cedé en la unidad, en el propio Reproductor seleccionaremos las pistas que nos interese convertir y pulsaremos sobre el botón Copiar desde CD. Todo con apenas un click. Sin embargo, es recomendable configurar previamente una serie de opciones con el fin de especificar el formato de salida, la ruta o la calidad del audio. Hay dos formas de acceder a estas opciones: a través de la pestaña Organizar/Opciones o a través del botón Mostrar comandos adicionales.

Entre estas opciones de configuración, destacan las siguientes:

Ubicación. Indicaremos la carpeta de destino de nuestras pistas de audio.

Formato. Especificaremos el tipo de archivo de audio de salida de nuestros ficheros de música. Formatos de audio hay muchos (wav, midi, aac, wma, ogg, etc.), pero el más estandarizado es el mp3, así que optaremos por indicar este formato.

Calidad del audio. Por defecto se indica una calidad de 128 kbps, un valor más que aceptable. Cuando mayor sea éste, más pesará el archivo.

Nombre de archivo. Puede contener el nombre del intérprete, el número de pista, álbum, título de la canción… o todos ellos combinados.

Con todo, el proceso de copia de nuestros cedés resulta muy sencillo y apenas nos llevará unos pocos minutos. Simple y muy fácil.

La cara más informal y divertida de la informática

2013 octubre 4
por Iñigo Galparsoro

¿Por qué nuestra pantalla parece que se destruye al realizar una simple búsqueda en internet? ¿Y si nos ponemos a los mandos de un simulador de vuelo? No, no estamos echando una partida al último videojuego del mercado ni navegando por la mismísima página web de la NASA. Ni mucho menos. Son sólo dos ejemplos de la multitud de efectos, bromas y juegos que se esconden en las webs y programas que utilizamos en nuestro día a día, tanto en el trabajo como en el hogar. Son los llamados huevos de pascua informáticos.

Y es que algunos programadores no se conforman con desarrollar sus productos, sino que agudizan el ingenio para dejar su sello más personal. Sólo que de una forma menos visible para el usuario. Estos huevos de pascua no están documentados en ningún manual, no pueden dañar nuestro ordenador y, por supuesto, tienen que tener su gracia. Ejemplos en la red hay cientos, todos muy populares, pero hoy vamos a recordar unos pocos relacionados con ese buscador tan desconocido llamado… Google. En próximas entradas, habrá espacio para muchas más…

 

Do a barrel roll
Si escribimos en el buscador la frase ‘Do a barrel roll’ (‘Haz una vuelta de barril’ en inglés), la pantalla comienza a girar sorprendentemente. Este efecto viene a ser un homenaje a un videojuego de Nintendo de los años 90, el Star fox, en el que uno de los personajes gritaba esta expresión para girar sobre su nave espacial.

Tilt y Askew
El buscador de Google adquiere una forma original cuando escribimos en él los términos ’tilt’ (‘inclinado’ en inglés) o ‘askew’ (‘ladeado’). Sólo que nos obliga a girar un poco la cabeza…

Mentalplex
Si queremos realizar una búsqueda de una forma más rápida e inteligente, Google nos propone una solución. Escribiremos en el buscador el término ‘Mentalplex’ y pulsaremos sobre el primer resultado. Pero… ¿qué quiere hacer Google con nosotros?

Anagrama y Recursion
Si introducimos el término ‘Anagrama’, Google no se conforma con darnos una serie de resultados sino que nos ofrece un ejemplo del término (gama rana). Con ‘Recursion’, los de Montain View nos ofrecen una curiosa y ‘eterna’ sugerencia. Nosotros, aún estamos intentando salir del bucle…

 

Do the harlem shake
Sin duda, éste es uno de los huevos de pascua más populares de la red. Para verlo, sólo tenemos que ir a Youtube, el popular canal de vídeos de Google, encender los altavoces, teclear ‘Do the harlem shake’ y… esperar. El canal se encargará de marcar el ritmo.

¿Qué tengo que tener en cuenta para comprar una tableta?

2013 septiembre 25
por Iñigo Galparsoro

Hace veinte años, todo el mundo ansiaba un ordenador; hace diez todos teníamos que estar conectados a internet, hace cinco nos inundaban todas las posibilidades de los smartphones… y en pleno siglo XXI llega la era de las tabletas.

Unos dicen que son el futuro, otros auguran su fin en apenas cinco años. Lo cierto es que los IPad 4, Samsung Galaxy Tab 3, Nexus 7, Razer Edge Pro, Xperia Tablet Z o BlackBerry PlayBook se han convertido en los objetos de deseo de multitud de usuarios y aficionados a la tecnología en los últimos años. Por supuesto, todas prometen multitud de prestaciones, mayores funcionalidades y una experiencia de usuario única. ¡Faltaría más!

El mercado de tablets es inmenso, pero… ¿en qué debo fijarme si quiero adquirir una? Depende. ¿Merece la pena pagar 600 euros por una? Depende. ¿IOS, Android, BlackBerry OS, Firefox OS o Windows RT? Efectivamente. La respuesta es… depende. ¿Pero de qué?

Necesidad
La primera pregunta a la hora de adquirir una tablet es para qué la queremos y qué uso vamos a hacer de ella. Obvio, ¿verdad? Pues tiene más importancia de lo que creemos a priori. ¿Vamos a navegar y consultar únicamente el correo? ¿O vamos a usarla para ver películas y disfrutar de nuestro ocio con juegos que requieran de un buen procesador y una buena memoria gráfica? Una vez lo tengamos claro, sabremos si necesitamos una tablet con grandes prestaciones (y más cara) o una más sencilla pero adecuada para el uso que vamos a darle.

Pantalla
La siguiente pregunta también es evidente… pero importante. ¿7 o 10 pulgadas? Si tienes intención de llevar tu tablet de un sitio a otro, la opción más recomendable es optar por una de siete u ocho pulgadas. En caso contrario, si quieres ver películas, trabajar con la tablet o usarla especialmente para jugar a videojuegos en el hogar, tu elección deberá ser una de 10. En términos generales, la experiencia de navegación y usuario resulta bastante aceptable.

Sistema operativo
Las tablets basadas en Windows RT  (versión para tablets de Windows8) o Blackberry OS han dado un salto cualitativo muy importante. Sin embargo, en el mercado hoy por hoy sobresalen dos plataformas: IOS y Android.

IOS, el sistema operativo de Apple, maximiza el hardware más que ningún otro y permite, por lo general, una navegación y un funcionamiento más fluido. Además, cuenta con una amplísima oferta de aplicaciones en su Apple Store, así como la posibilidad de actualizaciones periódicas del sistema operativo. Si hablamos de IOS, hay que hacerlo de su gran referente, cómo no, el Ipad 4.

Android, en cambio, es un sistema de código abierto, más flexible y más fácilmente personalizable, no tan cerrado como IOS. También dispone de un Market con multitud de apps. ¿Una virtud? Es más versátil a la hora de compartir archivos (x.e. música y películas) y no requiere de un Itunes que, para algunos, en IOS resulta una pesadilla. ¿Un pero? A no ser que se disponga de un modelo de gama media o alta, es posible que no disponga de una actualización de sistema operativo.

En términos generales, es muy recomendable que la tablet disponga de una versión Android 4.0 o superior, por agilidad y por funcionalidad. Hay que señalar que multitud de marcas han optado por incorporar Android en sus tablets, lo que impide a los de Mountain View poder adaptar las nuevas mejoras a todos los tablets. En cambio, IOS es exclusiva de Apple y cada cierto tiempo los Ipad reciben una actualización correspondiente… política que cada vez IOS respeta menos, tal y como se ha visto con la reciente salida de IOS 7. Para gustos, los colores.

Procesador
Las tablets acostumbran a trabajar con multitarea, es decir, con varias aplicaciones abiertas a la vez. Ello conlleva una importante exigencia a nuestro dispositivo, con lo que es muy recomendable que nuestra tablet cuente con un procesador superior a 1-1,5 GHz  y memoria RAM por encima de 1GB. Lógicamente, cuanto más aumentemos las prestaciones, mejor será la experiencia de usuario.

Batería
Aunque inicialmente parezca cuestión baladí, la autonomía resulta fundamental a la hora de disfrutar de una tablet, sobre todo si pretendes hacerle muchos kilómetros fuera de casa. Si tu intención es usarla únicamente en el hogar de vez en cuando y no vas a exigirle una gran conectividad o un alto rendimiento al procesador y tarjeta gráfica, con que disponga de 5-6 horas de autonomía es más que suficiente. Las tablets de gama media-alta pueden llegar a funcionar hasta 9-10 horas.

Conectividad
¿Conexión a internet Wifi o 3G? Si para navegar por internet te basta con conectarte al Wifi del hogar, el del trabajo o en una cafetería, con la conexión Wifi de la tablet será suficiente. En cambio, si necesitas estar permanentemente conectado a internet allá donde vayas, opta por que tu tablet disponga además de conexción 3G.

La conexión Bluetooth (para comunicarte rápidamente con otros dispositivos), el NFC (para realizar pagos) o el GPS (para orientarte con Google Maps u otras aplicaciones) pueden resultar muy útiles en según qué casos.

Todo ello, sin olvidarnos del puerto miniUSB (para trasnsferir datos de la tableta a otro dispositivo) o la salida HDMI (para conectarte conexión a cualquier monitor, televisor, etc.)

Memoria
¿Vamos a llenar nuestro tablet de fotografías y vídeos? ¿O queremos sobre todo instalar multitud de aplicaciones y juegos? La capacidad interna de almacenamiento varía en cada tablet, aunque las más básicas pueden disponer de 8-16 GB de memoria, capacidad que – según para qué cosas – nos puede resultar algo escasa. En Android existe la posibilidad de ampliar esta memoria a través de las habituales tarjetas SD, mientras que en IOS esto no será posible.

Cámara de fotos
Si queremos sacar buenas fotos, lo mejor es que nos compremos una buena cámara o, en su defecto, un móvil de alta gama. Sin embargo, en los últimos meses las prestaciones de las tabletas han evolucionado mucho y se han ido equiparando poco a poco a las de los móviles. De hecho, ya se pueden encontrar tabletas de alta gama que cuentan con cámara de 8 megapíxeles e incluso con sensor Exmor R incorporado, lo que mejora sustancialmente la toma de fotos en espacios interiores o con menos luz.

Precio
Sin duda, es la variable que más tenemos en cuenta a la hora de adquirir una tableta. Las hay muy básicas, cuyo precio ronda los 80-90 euros y cuentan con unas especificaciones muy básicas, y otras más avanzadas, que pueden rondar los 800-900 euros y que ofrecen una gran experiencia de usuario y multitud de ventajas. Todo depende de la capacidad económica de cada uno y, sobre todo, de la utilidad que le vayamos a dar.