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‘Un tranvía llamado deseo’, Brando y las mujeres
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Asier Manrique | 26-09-2014 | 17:18

UN TRANVÍA LLAMADO DESEO

Año: 1951

Duración: 122 minutos

País: Estados Unidos

Director: Elia Kazan

Guion: Tennessee Williams (adaptación de la obra de teatro homónima del mismo autor)

Música: Alex North

Fotografía: Harry Stradling

Reparto: Vivien Leigh, Marlon Brando, Kim Hunter, Karl Malden, Rudy Bond, Nick Dennis, Peg Hillias, Richard Garrick y Ann Dere

Productora: Warner Bros. Pictures

Género: Drama

El cine ha bebido, mayoritariamente, de la literatura para crear las historias. Es muy habitual encontrar nuestra cartelera llena de filmes que están basados en best sellers o clásicos de la literatura. No es tan habitual, pero cada vez se está dando más frecuentemente, que un videojuego sirva de inspiración para una película, como lo fueron ‘Prince of Persia’ y la olvidable ‘Battleship’. Las series de televisión también han llevado a la gran pantalla sus producciones, siendo destacables filmes como ‘El Equipo A’ o ‘Las vacaciones de Mr. Bean’, dos clásicos de la televisión con su irregular adaptación cinematográfica.

Otra forma para crear las historias para la gran pantalla puede ser el teatro. Ya hablé hace unas semanas de ‘Mamma Mia!‘, como ejemplo de teatro musical llevado al séptimo arte y esta vez toca el turno para uno de los grandes clásicos del cine y del teatro. ‘Un tranvía llamado deseo’ se estrenó en 1947 en los teatros de Broadway, incluyendo entre sus actores a Marlon Brando, Kim Hunter y Karl Malden, que repetirían posteriormente en la adaptación cinematográfica. Su autor, Tennessee Williams, obtuvo el Premio Pulitzer en la categoría Drama por su creación, él sería el encargado de adaptar el guion teatral al cine.

Blanche, que pertenece a una rancia pero arruinada familia sureña, es una mujer madura y decadente que vive anclada en el pasado. Ciertas circunstancias la obligan a ir a vivir a Nueva Orleáns con su hermana Stella y su cuñado Stanley, un hombre rudo y violento. A pesar de su actitud remilgada y arrogante, Blanche oculta un escabroso pasado que la ha conducido al desequilibrio mental. Su inestable conducta provoca conflictos que alteran la vida de la joven pareja. (FilmAffinity)

La película está protagonizada por Vivien Leigh. 12 años antes se convirtió en uno de los rostros más populares del Hollywood clásico por su interpretación de Scarlatta O’Hara en ‘Lo que el viento se llevó’, obteniendo el Óscar a la mejor actriz por aquel papel, premio que repitió con ‘Un tranvía llamado deseo’. Tuvo una carrera irregular, destacando un inicio rompedor, una etapa teatral, durante su matrimonio con Lawrence Olivier, y un final en la sombra. Su precaria salud, provocada por la tuberculosis que padecía, se la llevó a los 53 años, en 1967, a esta actriz que inmortalizó a mujeres de armas tomar.

Hablar de ‘Un tranvía llamado deseo’ es hablar de Marlon Brando y su inmortal grito a Stella. Brando ya destacó en la obra de teatro en la que se basa el filme y repitió el rol aquí. Su magnetismo con la cámara y su talento para la actuación lo convierten en uno de los mejores actores de la historia, sino el mejor. Ganó dos Óscar a mejor actor por ‘La ley del silencio’ y ‘El Padrino’, rechazando este último premio y enviando a una falsa india americana a recoger el premio, en señal de protesta. Fue un activista incansable y, según dicen, un gran amante que acumulaba una larga lista de conquistas. Brando falleció en 2004 a causa de una fibrosis pulmonar.

El papel de Stella lo interpretó Kim Hunter. La actriz se llevó el Óscar a la mejor actriz secundaria por este papel y volvió a estar en la primera plana del cine con ‘El planeta de los simios’. Posteriormente su carrera se centró en la televisión. Posee dos estrellas en el paseo de la fama de Hollywood y en la década de los 50 fue incluida en la lista negra de Hollywood, durante el Macarthismo, por presuntas simpatías hacia el comunismo. Falleció en 2002.

El papel de Mitch recae en Karl Malden, que repetía rol al igual que Brando y Hunter. Fue premiado con el Óscar al mejor actor secundario, dejando, únicamente, a Marlon Brando sin su correspondiente premio. Habitual colaborador de Elia Kazan y compañero de Brando en multitud de films. Secundario de lujo que desde mediados de los 80 fue dejando progresivamente la actuación. Fue el último de los protagonistas de esta película en fallecer, lo hizo en 2009.

El director de la película es el prolífico Elia Kazan. Dirigió auténticos clásicos del cine como ‘¡Viva Zapata!’, ‘La ley del silencio’, ‘Al este del paraíso’ o ‘Río salvaje’. Su carrera se amplía al teatro y la literatura. Su trayectoria quedó ensombrecida por testificar en contra de algunos compañeros de profesión durante la caza de brujas que se produjo en los 50 en Hollywood por sacar a la luz a presuntos colaboradores con el comunismo dentro de la industria del cine. Aquel episodio provocó que fueran muy pocos los que aplaudieron a Kazan cuando recogió su Óscar honorífico en 1998. Falleció en 2003.

El filme es muy duro, muestra dos personalidades bien diferenciadas en los papeles protagónicos. El primitivo y bebedor Brando y la sumisa y manipuladora Leigh. Especialmente interesante el primer encuentro entre los dos protagonistas y el diálogo que mantienen.

Como detalle negativo, la película cuenta con una censura bastante burda en la versión en castellano. Se omiten partes importantes de los diálogos, como la verdadera razón de la muerte del marido de Vivien Leigh, era homosexual. Se borra de los diálogos la razón por la que el personaje de Blanche abandona, o la hacen abandonar, su trabajo de maestra en el pueblo, sin mencionar su relación con un alumno. También se suprime la dureza de una de las escenas finales entre Brando y Leigh, aunque el espectador, podrá descubrir el resultado de aquella escena sin necesidad de desvelar yo ningún detalle. Destaca el cambio del final respecto a la obra teatral, probablemente para resultar más amable para los censores americanos, más políticamente correcto, siendo el futuro del personaje de Brando totalmente opuesto.

En definitiva, ‘Un tranvía llamado deseo’ es de esos clásicos del cine, de visionado obligado y que nos presentan una lección de lo que es el verdadero cine, con grandes profesionales delante y detrás de las cámaras. La puntúo con un 9 sobre 10.

Sobre el autor Asier Manrique
Comunicador, periodista y blogger. Amante de la música, el cine, la televisión... Escribo El Fotograma para compartir mi pasión por el cine, cine clásico y actual, de todos los géneros.

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