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‘Titanic’, épica, amor y emoción, cine en estado puro
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Asier Manrique | 13-04-2017 | 09:23

TITANIC

Título original: Titanic

Año: 1997

Duración: 195 minutos

País: Estados Unidos

Director: James Cameron

Guion: James Cameron

Música: James Horner

Fotografía: Russell Carpenter

Reparto: Leonardo DiCaprio, Kate Winslet, Billy Zane, Kathy Bates, Frances Fisher,Gloria Stuart, Bill Paxton, Bernard Hill, David Warner, Victor Garber,Jonathan Hyde, Suzy Amis, Danny Nucci, Jason Barry, Ewan Stewart y Ioan Gruffudd

Productora: Paramount Pictures / 20th Century Fox / Lightstorm Entertainment

Género: Romántico / Drama / Aventuras

Jack, un joven artista, gana en una partida de cartas un pasaje para viajar a América en el Titanic, el transatlántico más grande y seguro jamás construido. A bordo conoce a Rose, una joven de una buena familia venida a menos que va a contraer un matrimonio de conveniencia con Cal, un millonario engreído a quien sólo interesa el prestigioso apellido de su prometida. Jack y Rose se enamoran, pero el prometido y la madre de ella ponen todo tipo de trabas a su relación. Mientras, el gigantesco y lujoso transatlántico se aproxima hacia un inmenso iceberg. (FilmAffinity)

Llevo más de dos años escribiendo en este lugar, y de vez en cuando voy trayendo esas películas que están entre mis favoritísimas. En esa lista tan personal que todo cinéfilo tiene, en la mía personal, ‘Titanic’ ocupa un lugar privilegiado. No me atrevo a decir que es mi película favorita, porque eso sería como elegir mi canción favorita, algo imposible, pero sí que puedo decir que está en ese selecto grupo de cintas que veo una y otra vez sin aburrirme nunca.

Casi como un rito veo la cinta dirigida por James Cameron, al menos, una vez al año. Y, como les sucede a tantos espectadores, no puedo evitar emocionarme con ella como lo hice el primer día. Habrá snobs que en un alarde de postureo extremo dirán que esta película es mala, que está mal hecha, que es ñoña y que es predecible. Y yo les pregunto, ¿qué más da? ‘Titanic’, como titulaba un usuario de la web FilmAffinity, es el gran detector de snobs. Pueden sacarle mil pegas, pero saben que la calidad de la cinta habla por sí misma, y que por méritos propios está entre las grandes obras de la historia del séptimo arte.

Como ocurre con otras “obras maestras”, cuando el público y la crítica se rinden ante ella, aparecen los que inevitablemente se ponen en contra con una inusitada vehemencia. La fuerza de sus argumentos vale lo mismo que el de aquellos que aplauden una película sin ver en ella ningún fallo, exactamente lo mismo. Pero parece que una vez pasado el vendaval del aplauso unánime es necesario posicionarse en contra para darse importancia, para sobresalir o darse el pote de algo.

Pero centrándome en la película, debo hablar de ella como  una de las mejores películas jamás rodadas. Todo parte de un argumento extremadamente sencillo, el mismo que usó James Cameron para convencer a Paramount para que hiciera la película: “es Romeo y Julieta en el Titanic”. El director llevó al buque más famoso la gran historia de amor con firma de William Shakespeare.

Guiados en todo momento por la relación entre Jack, interpretado por un jovencísimo Leonardo Dicaprio (El renacido), y Rose, por una flamante Kate Winslet (Steve Jobs), vamos descubriendo lo que ocurrió aquella fatídica noche del 15 de abril en pleno Océano Atlántico. La historia, aunque ficcionada en gran parte de los personajes, es una de las más fieles obras a los hechos acaecidos en 2012 en el RMS Titanic. Los personajes clave, y más representativos, que surcaron los mares a bordo del breve viaje del Titanic están aquí presentes como personajes secundarios pero imprescindibles.

La inmensidad del guion está arropada por la inmesidad de la producción, de unas dimensiones colosales. El barco se construyó a todo detalle, los vestidos, la cubertería, los compartimentos, los pasillos, los camarotes… absolutamente todo hecho con tanto gusto y esmero que el espectador no puede evitar sentirse dentro de aquel barco de triste final.

James Cameron se embarca en esta aventura y lo hace con una fuerza y convicción incuestionables. La factura técnica y artística que cada plano, cada secuencia y cada escena muestran es historia viva del cine. Sin necesidad de 3D, ni otros efectos especiales que ahora llenan todas las películas, simplemente dejando volar la imaginación, los sueños y la elegancia.

El ritmo de ‘Titanic’ es uno de sus puntos fuertes. Una cinta de una duración superior a las 3 necesita interesar de principio a fin al espectador, de lo contrario el aburrimiento se apoderaría de él. Cameron nos sumerge con pausa, pero sin parar, en la más romántica aventura jamás contada. Poco a poco, y a fuego lento, como se cuecen las verdaderas historias de amor. Emoción, humor y una atracción entre los dos actores que traspasó la pantalla en forma de una amistad que ya dura 20 años.

Del final se podrían decir muchas cosas, “que ambos entraban en la tabla”, “que ella fue una egoísta”, bla bla bla. La virtud de ‘Titanic’ no está tanto en ese final, sino en el siguiente, el que tiene el personaje de Rose años después, ahí está resumida toda la película, toda la emoción y todo lo que vivieron los personajes en apenas unos días.

‘Titanic’ daría para hablar largo y tendido. Se podría comentar cada una de las escenas, cada uno de los personajes y cada uno de los elementos que la componen, pero me quedaré con una última pincelada: la música. Pocas veces una película ha tenido una banda sonora que te transporta igualmente a lo que has visto cuando escuchas sus piezas. El trabajo del desaparecido James Horner es excelso, y junto a la voz de Céline Dion, nos dejó para la posteridad una de las más bellas bandas sonoras de la historia del cine.

Lo mejor: La capacidad de tocarte la fibra sensible una y otra vez.

Lo peor: Echo de menos un mayor desarrollo de personajes reales que viajaron en el barco.

Sobre el autor Asier Manrique
Comunicador, periodista y blogger. Amante de la música, el cine, la televisión... Escribo El Fotograma para compartir mi pasión por el cine, cine clásico y actual, de todos los géneros.

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