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Una paga extra de 2.300 euros
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Diariovasco.com | 19-12-2012 | 17:06

Según un artículo publicado por Luis López en EL DIARIO VASCO, 2.300 euros es la cantidad que puede ahorrar al año una familia vasca que no derroche energía, compre barato y conduzca bien. A continuación reproducimos el texto de Luis López en el que nos muestra algunos trucos para gastar menos.

Llega el frío en todos los sentidos. En el figurado, la crisis amenaza con recrudecerse aún más y seguir engordando la terrible cifra de 235.000 vascos que viven bajo el umbral de la pobreza. En el sentido literal, se aproxima el invierno, así que bajan las temperaturas y las horas de luz. Eso significa más consumo energético para los hogares. Y, por tanto, más gasto para unas familias que afinan como nunca los cálculos para llegar a fin de mes. En definitiva, se avecinan unos meses en forma de cóctel explosivo para una sociedad ya exhausta en su lucha contra los efectos de la recesión.

Por suerte, hay un truco para ayudar a sobrellevar el castigo: gastar menos. Así dicho parece una perogrullada, pero cualquiera puede tomar sencillas medidas durante su día a día que tendrán efectos balsámicos en sus bolsillos. Basta controlar de manera razonable el consumo energético en el hogar, comparar precios en la cesta de la compra y moderar el modo de conducir para ahorrar unos 2.300 euros al año. Una especie de suculenta paga extra a la que casi todo el mundo puede acceder. ¿Cómo? A continuación, las claves.

Sacar chispas a la energía

Llega el frío, en efecto, y los días son más cortos. Eso se traduce en un mayor consumo energético porque las calefacciones empiezan a funcionar y las luces se encienden antes. Así que en los próximos meses se concentra la mayor parte del gasto energético del año en los hogares. Según los datos del Instituto Vasco de Estadística (Eustat), cada familia paga 1.074 euros anuales de media en las facturas de electricidad y gas, una cifra que coincide con los datos de consumo medio que manejan Iberdrola y Naturgas, los principales operadores en Euskadi. Con la reciente subida de tarifas, ese importe ya se ha incrementado.

Pero hay modos de compensarlo. «La energía más barata es la que no se consume», se arranca José Manuel Borque, responsable de la Unidad de Residencial y Servicios del Ente Vasco de la Energía (EVE). Según revela, siguiendo unos sencillos consejos de eficiencia energética es posible adelgazar en un 30% las facturas de luz y gas. Es decir, se pueden ahorrar más de 300 euros al año.

Solo adquiriendo «buenos hábitos» es posible gastar un 15% menos. Y otro tanto realizando «pequeñas inversiones», como la adquisición de bombillas de bajo consumo o, cuando toque, comprando electrodomésticos «eficientes, con alta cualificación energética».

Todo aparece en la publicación del EVE a la que se puede acceder en su página web (www.eve.es). En cuanto a los buenos hábitos, hay toda una colección de ellos, todos igual de lógicos. Mención especial merece la iluminación, que según los estudios del Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE) supone el 18% del total del consumo eléctrico del hogar. ¿Cómo ahorrar? Utilizando el interruptor y apagando las luces cuando no son necesarias, aprovechando al máximo la luz natural, desterrando las lámparas tipo araña donde se arraciman las bombillas…

La nevera también es importante porque gasta igual que la iluminación, es decir, un 18% del consumo total. Conviene tenerla alejada de fuentes de calor –como la cocina, el horno y la luz solar– y abrirla el menor tiempo posible para preservar el frío de su interior. Para esto también es importante revisar el cierre; es decir, que las gomas de la puerta estén en buen estado. Además, el EVE recomienda descongelar el frigorífico cuando la capa de hielo alcance los cuatro milímetros de espesor; solo con esto se consiguen ahorros de hasta el 30%. Limpiar la rejilla trasera una vez al año también reduce la factura.

En cuanto a la calefacción, representa el 15% del consumo anual total, pero es en estas fechas cuando el gasto se dispara. Ya sea eléctrica o de gas, conviene poner el termostato a un máximo de 21 grados. «Está para no pasar frío, no para pasar calor», subrayan responsables del EVE. Cada grado por encima de esa temperatura dispara el coste un 7%. Por la noche debe apagarse o, como mucho, dejarla a 18 grados. Y si hay que ventilar una habitación, no hay que obsesionarse: diez minutos con la ventana abierta son suficientes.
En realidad, los consejos son infinitos. Los hay para cada electrodoméstico: la televisión, apagarla totalmente y no dejarla en ‘standby’; en la cocina usar olla exprés; sustituir el horno por el microondas cuando sea posible; ducharse en vez de bañarse…

Si, además, uno está dispuesto a hacer pequeñas inversiones, las lámparas de bajo consumo gastan hasta un 80% menos, las paredes blancas mejoran la iluminación… Y, metidos en gastos, un buen diseño bioclimático de la vivienda supone ahorros de hasta el 70% en la factura energética. Pero para la mayoría de las familias no están los tiempos para gastos porque bastante tienen con hacer frente a la cesta de la compra.


A la caza de productos baratos, pero de calidad

Este es, con diferencia, el mayor gasto que afronta una familia. Según el último estudio de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), los hogares vascos son los que deben hacer frente a una cesta de la compra más cara: 7.001 euros anuales de media en lo que califican como ‘cesta tipo’. Eso sí, quien elija bien el lugar donde comprar recibirá premio porque en Euskadi, buscando y comparando, es posible un ahorro del 20,4%. Es decir, de 1.400 euros al año.

Esto es posible porque las diferencias de precio entre los distintos supermercados son abismales. Sobre todo, en productos frescos, donde llenar la cesta en el establecimiento más barato –Dia en Bilbao, Alcampo en San Sebastián y Carrefour en Vitoria– cuesta un 30% menos que en el más caro. Aunque, en este apartado, también es una buena idea echar mano de los comercios especializados de toda la vida. En el resto de productos, las diferencias entre los establecimientos más económicos y los más costosos oscila entre el 15% y el 25%.

Hay una curiosidad en el estudio de la OCU: el municipio vizcaíno de Getxo aparece como el más caro de toda España para llenar la despensa. En concreto, en productos frescos llega a pagarse el doble que en otros lugares del país, y en el resto de artículos se queda en casi un 40% más.

Pero si lo que queremos es ahorrar, dicen los médicos y nutricionistas que también es una buena estrategia regresar a la cocina tradicional. Legumbres y cocidos potentes son baratos, nutritivos y tonifican. Estamos en temporada y, además, tras el almuerzo hasta sobra la calefacción.

600 euros en seguro y gasolina

El coche es una máquina de triturar dinero. Olvidémonos del gasto inicial de compra, de las revisiones –es posible ahorrar mucho eligiendo bien el taller– y de las reparaciones. También de que coger el transporte público es la opción más económica y sostenible. Incluso así, manteniéndonos tozudos en el uso del vehículo privado, es posible reducir en más de 600 euros el gasto anual que implica conducir.

Primero, venciendo la pereza que da investigar para renovar el seguro. «Tal y como está el mundo de las aseguradoras, con gran competencia entre las compañías, el cliente puede sacar provecho», dice Luis Murguía, asesor de movilidad del Real Automóvil Club (RAC) Vasco Navarro. «Las empresas tienen orden de bajar casi hasta que sea necesario para no perder clientes y, si vas con una contraoferta, te puedes llegar a ahorrar entre 200 y 300 euros fácilmente», añade. Naturalmente, puede ser más para un todo riesgo carísimo, y menos para un seguro a terceros económico.

Pero no hay que esperar a esto para empezar a contener el gasto. Hablamos ahora de la conducción eficiente. El RAC y el Ente Vasco de la Energía (EVE) ofrecen cursos en los que dan las claves para consumir menos al volante, casi una necesidad después de que en los últimos tres años los combustibles se hayan encarecido casi un 60%. En realidad, los trucos son sencillos: conducir en la marcha más larga posible y a bajas revoluciones, cambiando entre las 2.000 y 2.500 en motores de gasolina, y entre 1.500 y 2.000 en los diesel. Conviene mantener una velocidad lo más uniforme posible y recordar que a más de 100 km/h el consumo aumenta de forma exponencial: por ejemplo, al pasar de 100 a 120 se gasta un 35% más. Llevar un peso inútil, la baca o las ventanillas bajadas, o abusar del aire acondicionado también aumenta el gasto. Por supuesto, siempre conviene tener el motor en buen estado y las ruedas con la presión correcta.
¿Cuánto ahorraremos siguiendo estos consejos? «Un 18%», explican desde el RAC. Esa es la reducción de consumo media que han detectado entre los participantes en los cursos de conducción eficiente. ¿Y cuánto dinero supone eso al año? Que cada cual haga sus cuentas. Según Murguía, un conductor vasco hace unos 20.000 kilómetros anuales. Eso supone –con todas las salvedades– unos 1.900 euros en combustible. Y con esta base, un ahorro del 18% se traduce en casi 350.

A quien no le parezca suficiente, puede complementar la estrategia eligiendo bien la gasolinera de la que es cliente –entre establecimientos de un mismo territorio hay diferencias de hasta siete céntimos por litro– o haciéndose con una de esas tarjetas de fidelización (algunas sí son útiles). Y si no nos importa invertir en el vehículo, desde el RAC anuncian que comienza a ser hora de plantearse habilitarlo para que funcione con gas (se instala un pequeño depósito en el hueco de la rueda de repuesto). Con esto último, el ahorro en consumo llega al 33%.

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