Diario Vasco

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DE CANDADOS Y TAQUILLAS.
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Carolina Isasi | hace 18 horas| 0

Da igual lo que una haya viajado, los idiomas que sepa o que tengas un cuerpo escultural, que si tienes un mal día y te sientes insegura, vas paseándote por el gimnasio como un niño de tres años al que acaban de dejar sus papás en la guardería el primer día de clase.

 

Como es muy humano buscar excusas y justificarse, en lugar de admitir las propias limitaciones, comenzaré por enumerar alguna excusa: mi cuerpo no es escultural, el gimnasio del que os voy a hablar lo han reformado completamente y para mí, que tengo mal sentido de la orientación, es como si me hubiera ido a uno nuevo. Más excusas: como en verano había nadado y había hecho Pilates pero no me había dedicado a hacer máquinas, me intentaba subir a cada una de ellas y una vez lograda la proeza, era como si estuviera montada en el Toro mecánico, solo me faltaba salir disparada porque me aferraba a la máquina como si mi vida dependiera de ello por no decir que me agarraba con poca gracia y cierto aire de “paleta del gimnasio”. Se me encendía sola la televisión, la máquina se ponía a caminar de golpe a una velocidad que ni Contador en su bici. Miré para todo los lados, di al único botón que podía salvarme, un sencillo STOP y con mi equipo de Oysho al hombro – eso sí, porque es más divertido comprarse un top deportivo, unos leggings y una bolsa que hacer uso de ello –   me bajé a la piscina a nadar donde pensé que pasaría más desapercibida. Error, no hay nada fácil en esta vida y a los miopes que no queremos nadar con las lentillas, nos cuesta leer ciertos cartelitos que decían : “ Calle para clases infantiles “, “ Calle para nadadores rápidos “ ,“ Calle para nadadores lentos “ ¨Calle para entrenamientos “ … Fui buceando y paseando de calle en calle a medida que me echaban con un desagradable : ¡¡¡ Señora !!! ¡A mi ¡ ¡Qué me creía tan juvenil con mi equipación nueva. Además,  había perdido la costumbre de nadar en una calle de una piscina y la gente me iba adelantando como en la M30. Sonará fatal, pero llevaba gran parte del verano nadando en alta mar y eso es otra cosa – Aquí tenía que meter otra excusa –

 

Si lo que cuenta es el tiempo que invertí en el gimnasio y no su eficacia , ayer, fui una auténtica campeona porque entre aprender a manejar las máquinas, colocar el candado en la taquilla, localizar vestuarios y cambiarme cinco veces de calle en la piscina, estuve más de una hora y media. ¡ No está nada mal para un primer día ! ¿no ?

 

De ahí que la tarde la pasase leyendo en mi sofá un buen rato. Se me acumulaban los suplementos semanales por el suelo, acabé El jilguero que lo vuelvo a recomendar y empecé con el último libro de Yasmina Reza, Felices  los felices ( Anagrama ) Arranca con una cita de Jorge Luis Borges que explica en parte el título : “ Felices los amados y los amantes y los que pueden prescindir del amor.

Felices los felices. “

Esta novela que no llega a las 200 páginas, ha ganado el Premio Le Monde 2013. La autora habla de relaciones extramatrimoniales, de rupturas, decepciones y también de finales felices. La risa es el arma que utiliza Reza para hacernos disfrutar de estas vidas que narra y de la lectura.

Quien también tiene  una manera muy diferente, personal y repleta de entusiasmo para contar historias que cautivan, es Javier Sierra que acaba de publicar La pirámide inmortal ( Planeta ) Sierra se remonta a 1799, un hombre queda atrapado en el interior de la Gran Pirámide y se debate entre la vida y la muerte. Ese hombre es el joven General Napoleón Bonaparte.

Alquimistas, hechiceros, bailarinas egipcias, viejos maestros y grandes personajes históricos, compiten en la búsqueda del tesoro más preciado: la fórmula de la vida eterna. Como contaba la otra noche Sierra, delante del Templo de Debod en Madrid, el objetivo primordial de esta novela es encontrar un antídoto a la muerte.

 

Yo me conformo con encontrar un antídoto a mis agujetas aunque suene más banal.

 

No me despido sin antes recomendar la película Tres mentiras con la gran actriz Nora Navas, ganadora de un Goya y dirigida por Ana Murugarren.

1971, tres adolescentes embarazadas son recluidas en un piso de Bilbao para ocultar al mundo lo que en esa época era una terrible vergüenza, ser madre soltera.

Violeta, papel que encarna Nora Navas, transfigurada en una tatuadora moderna y rompedora, busca la verdad. Pese a lo duro del tema, el enfoque es vitalista y con humor.

 

Y como dice Javier Sierra: “El amor vence a la muerte, el amor solidifica los recuerdos. “

 

Copy foto de Yasmina Rza: Pascal Victor/ArtcomArt.

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Bye bye summer
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Carolina Isasi | 26-08-2014 | 12:43| 0

¡Ya se que no he escrito en todo el verano, lo sé pero necesitabas desconectar! Sin embargo, con toda la pena que me da dejar el verano, con todo lo que conlleva para mi:  nadar, navegar, estar con mi familia, leer hasta tarde, quitarme el reloj muchos días …  Siento que regreso con las pilas cargadas y el olor a mar impregnado en mi piel.

Desearía no haber perdido a un amigo pero me llevo su generosidad y su sonrisa conmigo. Los generosos dan todo antes de que se les pida,incluso su vida. Te fuiste demasiado pronto pero voy aprendiendo con la edad que el tiempo es relativo. No se mide a un amor por lo que haya durado sino por el sabor que te deja y un amigo es aquél que sabes que te echaría una mano aunque no te haya visto en el tiempo. El que da, sin pedir nada a cambio.

Habrá mucha gente que no lo entienda, pero en estos casos en los que la vida azota con pérdidas o problemas de salud, cuando la vida se empeña en llevarnos la contraria y ponernos a prueba, me refugio en el mar, mis seres queridos y un buen libro.

Estoy días he estado leyendo ‘El jilguero’ de la escritora estadounidense Donna Tartt ( Lumen 2014)  ganadora del premio Pulitzer y que se llevará al cine. Esta novela se ha encumbrado en la cima de los libros más vendidos de The New York Times y de Amazon. Tiene un toque Dickensiano y narra la vida de un niño que se implica con un famoso cuadro que se ha salvado de la destrucción.  Describe muy bien la cabeza de un niño que rondará los 13 -14 años. Cómo a esa edad todo se ve de otra manera y cómo el amor al arte se hereda y se cultiva. Son cerca de 1000 páginas que te mantienen enganchada.

Espero con ganas también las novedades editoriales para Septiembre y Octubre. A medida que las vaya leyendo, os iré contando pero estoy deseando tener en mis manos lo nuevo de Javier Marías, Joyce Carol Oates, Haruki Murakami,  Gioconda Belli… y deseando acudir al Hay Festival de Segovia.

Esta entrada es a modo de disculpa y de saludo. Lo primero por mi desconexión y lo segundo porque es en Septiembre cuando empieza el año para mi y en la lista enorme que

tengo de buenos propósitos,está el de escribir un post semanal para seguir en contacto con las personas que me siguen y me han animado a retomar con una frase sencilla pero llena de valor para mi:  ”Te echamos en falta”.

Bye bye summer, hi future!

 

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Because the night.
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Carolina Isasi | 15-04-2014 | 11:45| 0

 

Hay personas que a lo largo de mi carrera periodística, han dejado una huella profunda dentro de mí. Una de ellas fue Patti Smith que acaba de publicar en Lumen, un libro pequeño, de apenas 100 páginas en las que habla un poco de todo: arte, amor, amistad, muerte… Cuenta que le regaló a su padre el primer ejemplar de este librito, Tejiendo sueños(Lumen ) pero que pasó el tiempo y él no le decía nada. Mi padre era un buen hombre pero costaba impresionarlo, dice Patti. No me hice muchas ilusiones de que lo leyera pero poco antes de morir, le dijo su padre: Patricia, he leído tu libro. Preparada ella para recibir alguna crítica, sin embargo, lo que recibió de su padre fue lo más parecido a un halago: Escribes bien, le dijo y tenía razón. No sólo escribe bien sino que tiene una cabeza privilegiada y analítica sin perder un ápice de sensibilidad. Una rara mezcla que convierte a esta mujer en un ser extraordinario. Las horas que pasé junto a ella, reímos y lloramos y me regaló una pequeña libreta que aún conservo y recuerdo que sin despegarse de su Nikon, me dijo: Escribe, dibuja, fotografía lo que ves, haz lo que quieras, pero siempre saca lo que tengas dentro. Eso es lo que intento hacer   con este blog de alguna forma. Smith cuenta que escribir este libro le arrancó de un extraño letargo. Smith sufrió la muerte de su marido, de su hermano y de su gran amigo, el fotógrafo Robert Mapplethorpe. En este libro, dice una cosa, que voy aprendiendo con los años y sobre todo, voy aprendiendo a aceptarlo: Lo único seguro, es el cambio.

Sobre eso mismo habla Elsa Punset en el libro que acaba de publicar El mundo en tus manos (Destino).Nos dice que el cerebro tiene plasticidad y que deberíamos ejercitarlo como ejercitamos nuestro cuerpo. Habla del miedo que tenemos al cambio y de que la vida es un cambio continuo.

La que no cambia soy yo. Ya me gustaría, pero mis despistes me pueden. El otro día fui al cine, a ver Alabama Monroe, que me recomendó mi hermana Sofía y salí tan impactada con la historia y tan impresionada con la magnífica banda sonora que tiene que me dejé el móvil en el cine. Había ido a la sesión de las 22 h y cuando salí de allí con mi amiga Isabel, no pensaba más que en cómo una historia tan dura se podía contar de una manera tan maravillosa. Saqué el coche del parking, dejé a Isabel de camino y ya cansada me acordé de encender el móvil. No aparecía por el bolso que vacié como una loca descontrolada en el asiento del copiloto y cuando acepté que me lo había dejado, decidí volver a por él pensando que habría una sesión a las 12. Llegué, aparqué, me bajé como si hubiera una emergencia y me dirigí a la puerta del cine. Este fue el diálogo que tuve con el hombre que estaba en la puerta y que no entendía por qué me miraba con esa cara:

-“¡Hola! Me he dejado el móvil en la 3.

- ¿En la 3 ? ¡ Seguro que no !

- … Perdona pero estoy segura. He venido con una amiga a las 10 y me lo he dejado.

- ¿Qué tú has venido ?¡ Ya te digo que no !

-¿Qué no ? Perdona pero …

- ¿ Pero qué ?

- Que te equivocas.

-Te equivocas tú.

Empiezo a aceptar que algo no encaja. Indignada, dudo entre mandarle a tomar por saco o insistir … Respiro, pienso ( eso suele venir bien ) miro a mi alrededor … ¡ Y me veo en la puerta de un cine X !

Me disculpo y me voy indignada … ¿¿¿No tengo pinta de poder ir a un cine X??? ¿¿¿Es  bueno eso ??? ¡Creo que no!

P.D: Esta historia se puede comprobar… Cine Golem, A su izquierda, sala X, a su derecha, los Renoir. Yo, cómo no, en la puerta equivocada. Me fui sin él y hasta el día siguiente, a las 1 h con luz, volví a por él, abochornada.

 

Música para hoy: Evidentemente, la canción Because the night de Patti Smith y la BSO de Alabama Monroe.

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MUJERES FUERTES.
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Carolina Isasi | 15-04-2014 | 11:45| 2

Si espero a sentirme una mujer fuerte para escribir este post, llegaría 2015 y estaría sin escribirlo. Me duele la espalda, tengo tos, afonía, empiezo a vivir rodeada de bolsas y cajas porque me mudo y Enero se me ha hecho eterno. Cualquier mujer entenderá el batiburrillo mental que acabo de describir y cualquier hombre me dirá:

¿No te has tomado un ibuprofeno? ¿Pero la mudanza no te la hacen unos señores muy amables? ¿Pero qué te pasa? ¡Ni yo misma lo sé! Todo ha empezado por el título del post que iba dedicado a las mujeres fuertes y tal  y como ando últimamente, he pensado que no estaba muy capacitada para hablar de ellas ¿o sí?

Para mí, mujeres fuertes son las que sobreviven en el horror de Siria, las que montan un negocio en plena crisis pese a todos los pronósticos en contra, las que se levantan cada mañana y sacan la motivación de donde no la encuentran y se asoman al frío de la cocina con el único deseo de que sus hijos duerman un rato más y salga de una vez el café de la cafetera para templar sus miedos y sus angustias.

Una mujer fuerte es Isabel Allende, que perdió a su hija Paula pero no perdió la empatía, ni la voluntad para comenzar cada 8 de Enero una nueva novela. Me reencuentro con ella en Casamerica, ese céntrico edificio, pegado a Cibeles en el que todavía nos reunimos los periodistas culturales, ahora que hasta Planeta se ha mudado a las afueras. Isabel está respondiendo pacientemente y con una sonrisa a una televisión. Termina, firma el libro a la periodista, se despide de ella y se escapa unos segundos para ir a retocarse. Es la misma mujer coqueta que conocí hará ya 15 años en su casa de Sausalito y en cuanto puedo, me acerco a ella para saludarle. Me da dos besos de los de verdad y un buen abrazo, recuerda mi estancia y me pregunta por lo más importante: La salud, el trabajo y la familia. Ella se ha actualizado, ha cambiado su tipo de historias pero no su manera de contarlas: con humor, buena psicología y en este caso misterio. Tal vez hayan influido sus años al lado de su marido William Gordon, un hombre que confiesa abiertamente que ha conocido el infierno. Isabel lo menciona a menudo, a veces con humor y siempre con cariño. No hay mas que leer la dedicatoria que ha escrito en su nueva novela, El juego de Ripper (Plaza&Janés): “Para William C.Gordon, mi socio en el amor y el crimen.”

William es también escritor y es autor de novela policiaca. Isabel, se ha impregnado en esta ocasión, del género, gracias a William y a una de sus nietas. Allende es especialista en buenos arranques y comienza así de tentadora su historia:

“Mi madre todavía está viva, pero la matarán el Viernes Santo a medianoche, le advirtió Amanda Martín al inspector jefe y éste no lo puso en duda. “

Se me escapan los minutos hablando de mujeres fuertes y las cajas  de mi mudanza me esperan por el pasillo, entreabiertas. Estoy aprendiendo poco a poco a no aferrarme a lo material, ya sin dolor me estoy desprendiendo cada día de muebles, sillas, libros, pañuelos y bufandas… Cosas que creía que me calentaban el alma y que tan solo eran eso: cosas, objetos que cumplieron una función. Me quedo con los imprescindibles, sobre todo fotos: una de mi abuelo María Jesús que me regaló mi hermana Elena, otra de mis padres en Mallorca, la de las cuatro hermanas juntas y sonrientes, otra de mi hija Sofía merendando un plátano, Carlota en la playa y esa de mi cumpleaños en Tánger. Guardo aunque no fumo, un cenicero del hotel Minzah y otro de un hotel en París donde viví una gran historia de amor. Me llevo al apartamento de alquiler donde viviré unos meses, mi cadena de música pese a todos los i pods del mundo, con los CD que me ha ido regalando un gran amante de la música aunque su mejor regalo es poder contar con él. Me acompañarán el Boss, Paolo Conte, Paul McCartney, Norah Jones, Lenny Kravitz,… Me llevo el cuadro de mi hermana Sofía, ese que fue a buscar al Resaca de San Sebastián porque se había aburrido de escucharme cuánto me gustaba y así, poco a poco pasaré por un apartamento de tránsito, camino hacia la casa que reformo con la ayuda de mi hermana Irene, otra mujer fuerte como lo son las tres amigas que tengo como hermanas.

Y para no cansar, en el próximo post hablaré de otra mujer fuerte e interesante, de espíritu joven y enemiga de la rutina, la escritora francesa Danielle Thiéry, autora de Clavos en el corazón (La esfera de los libros) Pero eso da para otro post.

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SÓLO FALTABA GEORGE
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Carolina Isasi | 15-04-2014 | 11:45| 2

La vida a veces te reúne con personas que solo ves durante unos minutos pero que su conversación te aporta mucho, lecciones de vida que convienen recordar de vez en cuando. Cuando hablo de esas personas, en seguida se darán cuenta que no me refiero al técnico de la ITV sino a otras mucho más interesantes…

Una mañana cualquiera, de una mujer de hoy en día que quiere llegar a todo, comenzaba con una carrera contrarreloj hacia el colegio. La parada en tercera fila en el colegio rodeada por dos autobuses escolares y un par de todoterrenos, ya no suponía ningún obstáculo para ella. El siguiente obstáculo era la cita con la ITV. Cada año, al colocarse en la fila, volvía a sentirse como una adolescente a punto de examinarse. Sacaba todos los papeles de la guantera – los necesarios y los no necesarios – y todo su cuerpo se le tensaba.

De oído no andaba mal todavía pero los nervios le hacían no escuchar bien al mecánico que se había colocado debajo de su coche y le gritaba que girase el volante a la izquierda, luego a la derecha, luego de nuevo a la derecha, de las largas, pise el freno señora, ponga el freno de mano ¡el de mano señooooraaa!

¡Qué increíble señora! ¡Bájese por favor! Y la señora que no llevaba una buena semana, se baja humillada… ¡Pero cómo lleva las luces de bajas! ¿A dónde va así? Pues al colegio, a la ITV, a una entrevista en Gran Vía a la que voy a llegar tarde… ¡Calle, no me cuente más, que así no puede ir! Pero si lleva una semana el coche en el taller y me aseguraron que estaba listo para pasar la ITV… ¿Listo? ¡Para listo el del taller señora! Si es que cuando ven a una mujer con cara de buena, le toman a una el pelo y abusan… ¡Eso, eso digo yo!

Bueno, entonces, si después de mi trabajo vuelvo al taller y le digo a majadero del garaje que me ha hecho perder mi tiempo y mi dinero pero que por favor me coloque las luces bien, usted me sella la ITV ¿no? ¡Pues no! ¡Qué se cree usted! ¡Si yo ya no me creo nadie! ¡Si llevo unas semanas muy puñeteras! ¡Si es que no es momento de contarle todo lo que me pasa! ¡De verdad! ¡Es que las mujeres pensáis que llegáis a todo y no es verdad, si es que os han engañado, si antes vivíais mejor! Vuelva antes del 14 de Diciembre y arregle esas luces y el asiento que se le mueve.

 

Indignada, la señora coge carretera hacia Madrid y la Gran Vía y llama en el camino al taller para quejarse pero mientras que marca el 1, el asterisco, la almohadilla, el 2 y la madre que le parió al jefe del garaje, le para la policía y cómo le vería la policía que le dejó marcharse sin multa y con todos los puntos del carné intactos.

Pasada la entrevista, deja el coche en el taller de nuevo y aprovechando el tiempo se para en la tienda Nesspresso que son casi como las del anuncio: buen servicio, acogedoras, aroma a café rico… Me pido una caja de Volutto, otra de café con chocolate y hago tiempo con una taza reconfortante que te ofrecen en la tienda. Sentada en mi taburete, miro a mi alrededor y veo a tres mujeres de unos 30, 40 y 50 años cada una. Nos observamos con discreción y una de ellas arranca a hablar:

 

-       ¡A mí  últimamente sólo me salva el día un café rico tomado con tranquilidad!

-       ¡No digas eso! tu eres joven todavía, ya verás cuando pases de los 50 y te vuelvas invisible.

-       Pues casi mejor – digo yo – porque yo hoy me he sentido tomada el pelo por dos hombres.

-       ¿Dos? Dice la de 40… ¡No está mal para la hora que es!

 

¡Y las cuatro nos echamos a reír!

 

 

Acabamos hablando sobre los hombres, sobre literatura, café, hijos y familia, sobre coches, mecánicos y taxistas y no recuerdo cuándo fue la última vez que me reí tanto. Solo sé que no creo que vuelva a verlas pero que por si acaso, les dejé varias recomendaciones literarias y musicales y me guardo las que ellas me dieron, en el fondo de mi corazón pero lo que nos quedó claro a las 4 es que esta vida es una carrera de obstáculos y que cada uno los salta como puede pero que en buena compañía y con unas risas, se saltan mejor.

 

Ahí van las recomendaciones que les hice para quien quiera tomar nota:

 

El amor no es un verso libre de Susana Fortes ( Suma )

Bajo el cielo de Greene Harbor de Nick Dybek ( Salamandra)

 

New, el último CD de Paul McCartney

 

De ambos libros os quiero hablar con más calma pero vayan pidiéndolos para Navidad y del CD de McCartney sólo puedo decir lo que dice un gran hombre que siempre me da sabios consejos … ¡ Paul es un antídoto contra la tristeza !

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Sobre el autor Carolina Isasi
Estudié en el ya desaparecido colegio francés de San Sebastián y me fui a vivir un año a Dublín y otro a Oxford. Tenía claro que quería ser periodista. Devoraba libros y me gustaba escuchar historias. Vine a Madrid a estudiar periodismo y mis primeras prácticas fueron en radio Voz. Logré convencerles para que me dejaran hacer una agenda cultural diaria. De ahí me viene mi pasión por las exposiciones, conciertos y cualquier tipo de ocio que despierte mis sentidos. Sin darme cuenta me ví entrevistando en diversos medios, casi a diario, a escritores y he tenido la suerte de haber conocido a muchos de los que ya admiraba: Ian Mc Ewan, Martin Amis, Salman Rusdhie, Paul Auster, John Banville, Rosa Montero, Almudena Grandes, Juan José Millás… y considerarme amiga de muchos de ellos: Paula Izquierdo, Nativel preciado, Juan Cruz, Soledad Puértolas, Alicia Jiménez Bartlett, Ángela Becerra … y descubrir a otros tantos. Lo peligroso de las listas es que siempre te dejas a alguien querido. Para eso estará este blog, una memoria semanal para cuando lleguen los malos momentos siempre me queden los buenos recuerdos ¡Y esa bahía que tanto añoro!