El juicio de la Operación Puerto, uno de los mayores paripés que recuerdo, ha quedado visto para sentencia. Y desde luego, el deporte español no ha salido, ni mucho menos, beneficiado. Seguimos sin saber quién hizo trampa, y al mismo tiempo, continuamos sin saber quiénes fueron aquellos héroes que limpiamente pasaron a un segundo plano por culpa de varios manipuladores. Ahora será la juez la encargada de impartir justicia, aunque en este tema justicia poca habrá sea cual sea la decisión… Un presunto delito contra la salud pública no es suficiente teniendo en cuenta el fraude, el engaño y el daño que le han hecho al deporte estos sinvergüenzas.
Eufemiano Fuentes, el cabecilla de la Operación Puerto, aprovechó su turno de última palabra y afirmó lo siguiente: “Solo quiero decir que no entiendo de derecho, pero que en mis 35 años no he perjudicado la salud de mis clientes. Yo protejo la salud”. Esto, como poco, es discutible teniendo en cuenta las condiciones en las que se encontraban las bolsas de sangre y los testimonios de varios deportistas tratados por el médico canario. Sin embargo, Eufemiano sabe el motivo por el cual está siendo juzgado, sabe que no es por el hecho de dopar (el uso y la distribución de sustancias prohibidas en el deporte no estaba tipificado como delito en el Código Penal), sino por un delito contra la salud pública.
Y ahora que ha finalizado el juicio, ¿qué pasará con Eufemiano? O mejor dicho, ¿qué está pasando con Eufemiano? Pues bien, el canario en ningún caso entrará en la cárcel (la ley es la ley) y seguirá lucrándose gracias al deporte al que tanto daño ha hecho. ¿Cómo? Su maquinaria ya está en marcha y está muy bien engrasada:
1) Durante el juicio, Eufemiano, conocedor de que el tema central no era el dopaje sino la salud de sus clientes, se ofreció a dar nombres. La prensa internacional y un servidor nos indignamos con la situación: “¿Está dispuesto a dar nombres y la juez se lo prohíbe?“, pensábamos muchos. Sin embargo, en cierta medida es normal teniendo en cuenta el motivo por el que se le juzgaba: “No procede”. Eufemiano se delata: “La juez consideró que no era relevante la identidad de mis clientes para juzgar lo que se estaba juzgando”. Como si él y sus abogados no lo supieran antes de ofrecérselo…
2) Ahora que el juicio ha quedado visto para sentencia, Eufemiano ha comenzado a ofrecer entrevistas; la primera a un periodista del diario Marca. ¿A coste cero? ¡Lo dudo! Seguirá ganando dinero de forma injusta “gracias al deporte”. ¿No tuvo suficiente con todo el dinero que recibió de los deportistas a los que trató? ¡Y más daño al deporte!
3) Digo “más daño al deporte”, porque no va a tener valor a revelar los nombres de los que fueron sus clientes. Si los dijera, creo que nos haría un favor a todos. ¿Cómo puede ser que hace unos días estuviera dispuesto a hacerlo y ahora no? Este es su argumento: “Me debo a mi secreto profesional y solo revelaré lo que me permitan mi ética y mi conciencia deontológica”.
4) En esas entrevistas que está concediendo (de momento solo una), Eufemiano, como no, trata de defenderse. ¡Es lo normal! Un cobarde nunca admitirá todo lo que hizo mal, y si lo admite, tratará de argumentar el porqué de esa incorrecta actuación. ¿Dar la cara para decir “perdón, me he equivocado”? ¡Eso nunca! Mientras tanto, seguirá diciendo que no hizo nada malo cual niño que pone cara de bueno cuando hace algo muy malo. Eufemiano seguirá ganando dinero con las entrevistas, sin dar nombres, pero eso sí, amenazando, tal y como hizo durante el juicio. La última amenaza, esta: “En su momento hubo deportistas importantes y a lo mejor ahora personas importantes en otras esferas, como asociadas a la política”, refiriéndose a sus clientes. La amenaza es simplemente un ataque que usa para defenderse; en el fondo tendrá miedo.
5) Pero ¿se perderán en la brillante cabeza de Eufemiano todos esos nombres? ¿Se los llevará a la tumba? ¿O serán algún día revelados? Recordad lo que decía el médico: “Solo revelará lo que me permitan mi ética y mi conciencia deontológica”. ¿Qué conciencia ni qué ética? ¿Desde cuándo la ha tenido? Parece ser que estos nombres pasarán a formar parte del olvido, hasta que un día, el tiempo dirá, una biografía personal, en la que cuente todas sus batallitas, se convierta en best-seller, la biblia del dopaje.
¡Sí! Llegados a este punto, yo creo que Eufemiano Fuentes, “el niño bueno”, publicará un libro (más tarde que pronto, probablemente), pero su maquinaria continuará funcionando mientras se sigue lucrando gracias al deporte.