| |
Puerta atrás. Hablamos de basket, por Iker Sagasti (Deportes)
|
|
Lunes, 08/02/2010
A quien corresponda |
Intentemos mirar la realidad de frente. A los ojos. El Lagun Aro GBC no se encuentra contra las cuerdas, no. Está tendido en la lona y la cuenta de diez ya ha comenzado. Cuesta creer que vaya a levantarse, más bien todas las señales indican que está K.O., que es un equipo roto. Ahora sólo cabe preguntarse si alguien va a hacer algo para ayudarle a recuperarse o se le va a dejar morir pidiendo calma y poniendo excusas.
Por eso yo escribo a quien corresponda. Quien tenga responsabilidad que la ejerza. Y se tomen decisiones y se haga algo, pero no sólo de manera interna sino públicamente, porque la afición puede comenzar a pensar que no se le tiene en cuenta. Cuando un equipo se adentra en el fango de esta manera y lo único que le está llegando al aficionado es que el equipo está bien de confianza y tranquilo. Y claro, el aficionado se pregunta si le están mintiendo, tomando el pelo o si es que los que lo dicen se engañan a sí mismos. Porque es evidente que el equipo ha perdido por completo la confianza, el norte y calma. Lo ha hecho cuando a la mínima adversidad se viene abajo en los partidos, cuando no tiene capacidad de reacción, cuando apenas compite unos minutos y su juego no inspira ninguna confianza.
Alguien tendrá que hacer algo porque cuando en la camiseta pone Gipuzkoa y ves la imagen que da el equipo te acabas cabreando. Cuando en la prensa malagueña lees "un Lagun Aro indolente", "el conjunto donostiarra les dio todas las facilidades al equipo local, pues su defensa fue inexistente", "Antwain Barbour era un despropósito de tiros sin posición y sin sentido (sus dos únicas canastas fueron un mate y un tiro a tabla bajo el aro, estando solo) que parecía hacer la guerra por su cuenta", acabas por explotar.
Si se pide apoyo para el equipo, éste tiene que ofrecer alguna razón para ello, teniendo en cuenta que hace más de un mes que somos el peor conjunto de la ACB y que el juego y la imagen que se nos muestra nos invita a pensar en lo peor.
Señores ejerzan su responsabilidad. No dejen que el equipo muera sin hacer nada, desoyendo las quejas de una afición sin la que no serían absolutamente nada. Si no les importa que el equipo baje a la LEB, díganlo abiertamente; pero me resisto a pensar que esto sea así, después de tanto trabajo, de tantos esfuerzos... demuéstrenos valentía, demuestren que tienen lo que hay que tener.
Y esto va para todos y cada uno de los que tienen responsabilidad en este club, desde la directiva, al cuerpo técnico y, por supuesto, a los jugadores. La situación está al borde de convertirse en dramática (si no lo es ya) y de cara al público la sensación que ofrecen es de pasavidad, de condescencencia, de indolencia y cabe pensar en algún caso de arrogancia. No he escuchado a nadie disculparse con la afición o reconocer algún error. A nadie. Y no salgo de mi asombro. ¿Es que no les importa toda la gente que les apoya?, ¿no les importan los tontos que nos quedamos mirando la jornada virtual jugada tras jugada hasta que nos ponemos treinta abajo y ya no podemos más?, ¿los que vamos al Donostia Arena jornada tras jornada esperando algo a lo que aferrarnos?
Sólo se pide tranquilidad y confianza en el equipo. Apoyo. Pero, ¿dónde están los argumentos para ello? Estamos deseando que el GBC nos dé una alegría, que gane un partido, que ofrezca argumentos para aplaudirle, anque sea un resquicio; lo necesitamos. Pero va para dos meses sin nada de nada y estamos muy preocupados. Preocupados además porque ya hemos vivido algo parecido, una situación en la que se nos pidió lo mismo y el equipo bajó sumando diez derrotas de manera consecutiva. Y el camino ahora es el mismo.
El equipo está muerto. Y es inminente coger las palas y comenzar la reanimanción. Pero para eso hacen falta medidas drásticas, un electroshock. No es fácil tomar la decisión, pero tenemos un cuadro de asistolia y no vemos siquiera que se practique un masaje cardiaco. Desde nuestros asientos sólo se ve una línea plana en la pantalla y un prolongado piiiii. Hay que actuar para que el corazón de este equipo vuelva a latir y no sólo eso, que lo haga con fuerza.
¿Qué hace falta? En mi opinión, fichajes y un cambio de entrenador. Algo que provoque una reacción. Porque ya no hay sitio para las medias tintas. Ni para argumentos vacios y sin peso como que los dos equipos que bajaron el año pasado cambiaron al entrenador; los dos que se salvaron también, y da la sensación de querer evitar la realidad de lo fatal que está jugando este equipo y que necesita un cambio. Pero no vale sólo con fichar, hay que fichar bien, lo que a estas alturas resulta realmente complicado.
Y no vale sólo con cambiar al entrenador, hay que hacerlo por alguien competente, capacitado y con ganas de darle la vuelta a esta situación; entrenadores competentes hay en el mercado, el problema es que ninguno va a estar dispuesto a hacerse cargo de este grupo tal y como está, cualquiera que venga y no quiera quedar estigmatizado, va a exigir fichajes, en plural.
Yo me reafirmo en que el final de la etapa de Pablo Laso al frente del GBC ha terminado y ya ha comenzado una muerte larga y dolorosa. Ganar a Murcia es necesario, urgentísimo, pero si se gana (por favor, que así sea, por el bien de todos; recordemos que jugamos con el colista que aún no conoce la victoria a domicilio), el hecho de ganar no va a borrar de un plumazo los problemas; se gane o se pierda siguen haciendo falta cambios.
Por ejemplo, nuestros escoltas están a la deriva, los dos llamados a cubrir la carencia de una referencia anotadora en el exterior están naufragando; la estadística ha subido a 1/24 triples en los últimos 5 partidos y entre los dos no metieron en Málaga ni diez puntos. Por dentro también tenemos necesidades y sin Doblas estamos en bragas.
Señores, hagan un esfuerzo, asuman la responsabilidad, hagan algo. Por favor, no dejen que esto se muera, no dejen que el equipo se muera, no dejen que se muera la ilusión. Ofrézcannos algo, un argumento para creer en el GBC. Estamos en jaque, ¿alguien va a reaccionar? |
| |
|
Escrito por Iker a las 12:23 am Ver/Hacer comentario (15)
|
Enlace permanente
|
|
 |
|
Lunes, 01/02/2010
Éste es el final |
Se ha terminado. El ciclo de Pablo Laso al frente del destino del Lagun Aro GBC ha llegado a su fin. Con un modelo de juego agotado y tras la pérdida del control de la situación, la única solución viable al esperpento en el que está inmerso el equipo es el relevo del entrenador. Ya no se puede esperar más. El equipo ha perdido por completo el norte, la confianza, la efectividad y la personalidad. Se siente incapaz de ganar los partidos. Y lo que es peor, la paciencia del público del Donostia Arena está absolutamente agotada. Es un clamor, no se trata de un pequeño grupo de críticos, la salida de Laso se solicita por aclamación popular. Si Laso quiere al club, al menos, pondrá su cargo a disposición de la directiva. Y ésta no puede esperar. Porque tal y como están las cosas en Málaga no se va a ganar y aguantar hasta el partido ante Murcia tiene el enorme peligro de que te salga cruz y se comience a estar en una sitación desesperada; que aún no lo es pero el camino es ése.
No obstante, en realidad no vale con destituir al entrenador. Habría que fichar. Parece ser, según dijo Ramoneda, que ha sido ofrecido al club un jugador de un equipo de Euroliga con aspiraciones de Final Four. ¿Quién, Trías o Barton? No se si van por ahí los tiros, pero incorporaciones de esa talla hacen falta como el comer.
Y es que hace ya semanas que venimos pidiendo un revulsivo. Desde dentro del vestuario no hay soluciones y el equipo no hace sino hundirse más y más en el barro sin que nadie lo remedie. ¿Es que ninguno de los responsables del club piensa hacer nada? ¿Qué va a pasar, lo mismo que en la primera experiencia ACB? ¿Se va a dejar morir el equipo y después homenaje al entrenador? ¿Es que no se aprendió nada de aquella situación?
La salida de Laso es necesaria, obligatoria. Primero, porque lo que se le exigía para esta temporada era dar un paso más en la progresión del equipo y durante un tiempo se intuyó que así iba a ser; no sólo se ha estancado, sino que va para atrás. Y segundo, su planteamiento de juego ha fracasado. El partido ante el Cajasol es la evidencia más clara y también lo son los últimos 12 cuartos jugados, de los que sólo en uno se ha pasado de los 20 puntos y hasta en ocho el equipo se ha quedado en 15 puntos o menos. Es una estadística que no habla del naufragio del estilo que se pretendía, lo dice a gritos.
Si se quiere relativizar, el GBC está dos victorias por encima del descenso y en esta segunda vuelta sólo lleva una derrota más que en la primera. Quien se refugie en esto está completamente cegado porque la gravedad del momento es alarmante y esperar a caer en los puestos de descenso para hacer algo sería una necedad, así como una irresponsabilidad por parte del club.
Mayor ejemplo que el partido ante el Cajasol no hay. El equipo fue honesto y salió dispuesto a voltear esta situación. Eso no se le puede quitar, las ganas se vieron desde el principio, fajándose en defensa y luchando como pocas veces hemos visto. Pero cuando la confianza se esfuma, este equipo, que depende tanto del talento, está abocado al desastre. Ese esfuerzo defensivo es loable y forzó al Cajasol a jugar un pésimo partido en ataque. Pero igual de malo o peor fue el del GBC. Y en un partido a pocos puntos y con final igualado, la segunda mejor defensa de la liga acostumbrada a tanteos bajos y que además viene en dinámica positiva tiene todas las de llevarse la victoria.
Una vez más, el Lagun Aro salió con un plan que funcionó durante unos minutos y cuando dejó de hacerlo no hubo capacidad de reacción alguna. Es una película que ya llevamos vista unas cuantas veces, pero en este caso en lugar acabar con muchos puntos encajados, nos vamos con menos de cincuenta en nuestro casillero.
Laso decía el viernes en rueda de prensa que veía a sus jugadores con confianza en los entrenamientos. Pues será en los entrenamientos porque lo que es en los partidos no tienen ninguna. Porcentajes paupérimos, incapacidad contra las defensas zonales con una selección de tiro pésima. Y hay ciertos mecanísmos que pase lo que pase se mantienen: Esté como esté jugando, Sergio Sánchez se va al banco entre el minuto siete y nueve. Eso él lo sabe, ya está resignado. Barbour no aporta nada de nada. Como siempre sale por la derecha los rivales le ofrecen la izquierda y entonces él se limita a hacer una finta y tirar con el defensor encima o si lograr penetrar es para hacerlo contra el mundo entero. En resumen, un equipo pusilánime, escaso de efectivos y agotado de ideas, que se ha convertirdo en la representación del quiero y no puedo.
Éste es el final de un estilo, con esta plantilla es imposible; y de un ciclo, porque Laso no tiene ya nada que ofrecer para cambiar las cosas. La afición está triste, pero más aún cabreada. Este equipo no le ilusiona. Si lo que se quiere es volver a la LEB sobrarán las excusas, las disculpas y las lamentaciones. En cambio, si se quiere prosperar en el nada sencillo mundo de la ACB lo que hay que hacer es reaccionar y cuanto antes. El equipo ya ha demostrado que por sí solo no puede, es hora de que los que mandan en este club tengan la mano firme para actuar como de ellos se espera.
Porque este es el final del ciclo de Pablo Laso en el banquillo del GBC, se pueden empeñar en alargarlo, pero ya ha llegado, cuanto antes lo asumamos, mejor. Lo que está claro es que así no podemos seguir. Esta situación es insostenible, quedarse impasible sería un error que podría costarnos muy caro. Y lo que es peor, seguramente no se va a hacer nada, se tirarán balones fuera, se mirará para otro lado y se retrasará lo inevitable. Pero entonces quizá sea tarde. Creo que es una gran persona y no dudo que se ha dejado la piel por el club, no es trabajo lo que le ha faltado, pero lo mejor para todos es que Pablo Laso dimita como entrenador del Lagun Aro GBC. Y se comience a reconducir la situación cuanto antes. |
| |
|
Escrito por Iker a las 01:04 am Ver/Hacer comentario (19)
|
Enlace permanente
|
|
 |
|
Viernes, 29/01/2010
Se busca reacción |
Las aguas no han bajado tranquilas esta semana para el GBC, con un evidente runrún en la afición, entre preocupada y descontenta, y las cinco derrotas consecutivas sobrevolando el ambiente. Sin duda no es el mejor momento de la temporada para el equipo, no lo es en cuanto a juego, ni confianza, por lo que el detalle de que la primera vuelta comenzó igual sirve de poco. No es en absoluto comparable el contexto de aquel entonces con este ahora y el valor de la victoria ante Cajasol es infinitamente mayor en este instante de necesidad que en el comienzo de campaña, donde el equipo aún estaba acoplándose. Tampoco son las mismas sensaciones las que dejó el choque frente al Real Madrid, con una esperanzadora derrota entonces y un duro golpe que sumar a un GBC a punto de caer a la lona a estas alturas.
Lo más preocupante es la dinámica. El equipo, que debería haberse transformado en un grupo sólido y compacto, se ha convertido en un dechado de inconstancia. Se necesita una reacción inminente. Una reacción convincente. Pero no sólo de cara al público, sino para el propio equipo, que es quien más necesita creérselo.
Y no es que llegue precisamente un rival basámico, sino un conjunto que representa todo lo contrario que el Lagun Aro en las últimas semanas; es decir, el Cajasol funciona desde la defensa, una de las más solventes de la ACB, justo al revés que la del GBC en los últimos tiempos.
Pero claro, sabiendo como funciona el equipo de Laso no es descabellado pensar que un rival de esta índole sea el más adecuado para reaccionar. Atendiendo a la historia como local esta temporada, un rival de entidad -véase Gran Canaria, Unicaja, Estudiantes- suele sacar lo mejor de los guipuzcoanos, un equipo con personalidad dipuesto a demostrar su calidad; mientras que cuando llega un conjunto en teoría inferior se suele presenciar la versión más pusilánime y cohibida de los nuestros. A los hechos me remito. Sólo hay que echar la vista atrás.
Pero si son los equipos del corte del Cajasol los que inspiran el mejor nivel del GBC, los que le fuerzan a poner duda el favoritismo visitante; hay otro dato que obliga a la esperanza: el bajo tono de los sevillanos en sus últimas salidas. Se están haciendo muy fuertes en casa los de Joan Plaza, es en lo que están basando su éxito, pero fuera les viene costando mucho y acumulan cuatro derrotas consecutivas.
No obstante, fiarse de ese bajón no sería muy buena idea; el Cajasol atraviesa un fantástico momento de confianza en sus posibilidades desde que está asentado en la zona noble de la tabla y ha entrado en el corte bueno que evita las penurias de la zona media baja. Hay muchos jugadores a tener en cuenta, pero cuando juega lejos de San Pablo la principal amenaza se llama Earl Calloway. El base ex de la Cibona comenzó la temporada con una curiosa estadística: intercalaba un partido malo en casa con otro muy bueno fuera. Hasta la jornada doce nos superó los 10 de valoración como local, mientras que fuera no ha bajado de esa cifra más que una vez hasta las dos últimas salidas, donde su descenso de rendimiento ha sido acusado y el equipo la ha notado.
Calloway es el ritmo de este equipo. El base marca el tempo que más le interesa a Plaza y su dirección viene siendo muy acertada. Es el inicio de todo lo que tenemos que parar, si Calloway se luce nuestras opciones de victoria serán muy escasas. Pero ojo a sus recambios, tanto Miso (algo irregular pero firmando una buena temporada) como Satoransky (una promesa con un físico espectacular para ser base) son muy pelgrosos también. La batalla en la dirección y por el ritmo del partido se antoja descisiva.
Otro jugador a tener en cuenta es Tariq Kirksay, un alero todoterreno que supondrá una prueba de nivel para un Panko que siempre cumple. Aquí tendrá uno de sus rivales más complicados y su duelo será más que interesante además de tener un influjo vital sobre el partido. Pero si de algo nos tenemos que preocupar es del juego interior, Savanovic está jugando su mejor campaña es España, es muy polivalente y difícil de defender; además, Juanjo Triguero se ha convertido en una de las principales referencias del equipo hispalense desde el interior y atraviesa un momento dulce de forma. También Miralles está logrando solidez, pero hay que esperar un poco más de David Doblas, le necesitamos aportando de manera constante.
El partido se antoja vital para las aspiraciones del GBC en el sentido de dónde queremos estar y hacia donde vamos, porque una derrota alimentaría las dudas y la pérdida de confianza, entrando un poco más en el agujero en el que estamos inmersos; mientras que una victoria podría ejercer de revulsivo, además de calmar las aguas y ofrecer una tregua al equipo con respecto a un entorno cuando menos inquieto.
Se busca reacción, se necesita reacción. El GBC debe recuperar sus señas de identidad y demostrar que su estilo funciona ahora que la Liga se pone cada vez más exigente. Este es sin duda uno de los partidos más importantes de la temporada, si no el que más hasta la fecha, porque puede marcar el rumbo del equipo. Para lograrlo, la fórmula que sabemos que funciona (aunque los rivales también) Barbour e Ignerski han de retomar la responsabilidad ofensiva y marcar las diferencias, Sergio tiene un examen tan importante como el que pasó con nota ante Oliver cuando nos visitó el Estu y el equipo en general debe responder de manera evidente en defensa, donde se cimentan gran parte de los problemas que acarrea el equipo. Es mucho lo que hay que arreglar en el juego, pero todo pasa por recobrar la confianza y devolvérsela a toda la grada, que necesita cuanto antes argumentos para pensar que esto es sólo un bache y que el buen juego va a volver.
No hace tanto de ese GBC que encandiló en Badalona o convenció en Alicante. Tampoco del que no ofreció opción alguna a Estudiantes en el Donostia Arena... Ése es el equipo que todos queremos ver este domingo, un equipo competitivo, un equipo al que gusta ver jugar al baloncesto. Pero lo que más falta nos hace es ganar.
"If you're going through hell, keep going", Winston Churchill.
|
| |
|
Escrito por Iker a las 01:04 am Ver/Hacer comentario (2)
|
Enlace permanente
|
|
 |
|
Lunes, 25/01/2010
Herida abierta |
Se complica la cosa. Más allá de la previsible y presupuestable derrota frente al Real Madrid, o más bien tras ella, hay una serie de lecturas a tener en cuenta y desde luego nada halagüeñas. Sumamos cinco derrotas seguidas y hemos entrado de lleno en una espiral negativa que no se ciñe a los resultados, sino mucho más al juego. La marcha del equipo es claramente de más a menos y tal y como están las cosas, el próximo partido ante el Cajasol es hasta ahora el más importante de la temporada. De perder ése próximo compromiso habrá llegado el momento de hacer algo, buscar -y encontrar- un revulsivo, porque como esto siga así podemos sufrir lo indecible.
Problemas. El panorama está lleno de ellos. El principal reside en una fórmula de juego que con la actual composición de plantilla está agotado. Antes, hace no mucho, un primer cuarto de anotación, como frente al Madrid (27-24), auguraba un partido como más nos interesa, era un buen síntoma incluso perdiéndolo. Pero comienza a no prometer tanto en lo positivo por varias razones de peso:
La primera es la génesis del resto. Un equipo que se ha quedado corto, una rotación limitada incapaz de mantener la intensidad y la concetración durante los 40 minutos. La idea original de fomentar un ritmo alto, un partido a muchas posesiones donde el equipo se sentía muy cómodo a desembocado en que en el primer cuarto frente al Madrid ha sido el único de los últimos ocho en el que hemos pasado de 20 puntos. De hecho, en los últimos partidos han sido bastantes más los cuartos en los que hemos anotado 15 o menos puntos que en los hemos superado los 20 (cinco contra uno en este inicio de segunda vuelta).
Además, nos hemos convertido en una máquina de encajar puntos. Pero ésto no es más que un síntoma de lo anterior. Queremos llevar los partidos por los derroteros que nos fueron beneficiosos en los mejores momentos de la temporada, no somos capaces de mantener el ritmo ofensivo y lo pagamos encajando puntos de manera escandalosa.
Este equipo necesita que pase algo. Lo que sea, pero un signo inequívoco que dentenga la caída libre en la que está en este momento. Cinco derrotas seguidas son algo a tener en cuenta, pero resulta que viene Cajasol y vamos a Málaga, dos citas nada sencillas que de resolverse con sendas derrotas nos dejarían muy tocados. De ahí la importancia de reacción inmediata ante los sevillanos en casa.
Ya no es sólo el número de derrotas seguidas, es lo que está provocando en el equipo. La pérdida de confianza es evidente. El leguanje corporal habla muy a las claras, ya no sólo el de Laso, cuya gestualidad vale por sí misma para ver cómo va el partido; sino también la de los jugadores, en los que los gestos negativos han crecido sobremanera con los fallos en el tiro, sus trayectos al banquillo, la animación colectiva en los tiempos muertos... Cuando las cosas no van bien se nota y es asunto más importante de lo que parece.
A todo esto hay que unir la malísima noticia de la pérdida absoluta de una referencia exterior. Quiero decir, que Barbour está muy mal. A estas alturas de competición todos los equipos le tienen calado, saben bien de qué pie cojea y de ahí que tire el doble de veces de tres que de dos y que sus aciertos en los tiros de campo comiencen a escasear por no decir a desaparecer. Y él está ansioso cuando no anota y el público cada vez más enfadado con él, dándose cuenta que no es el jugador que marca las diferencias y que soporta el peso anotador desde el perímetro. En los tres últimos partidos a tirado el doble de tres que de dos -12 triples para meter 1 y 6 veces de dos para meter 2-, muy mala señal. Y claro, Detrick pone mucha intesidad en defensa y se nota pero en ataque le cuesta mucho anotar y no puede paliar el bajón de Barbour. Esta situación no se puede sostener mucho más tiempo así.
Y así con todo, la herida abierta no deja de sangrar y aquí nada hace ni dice nada, permitiendo que la sangre salga a borbotones sin que nadie corte la hemorragia. O la cortamos a tiempo o nos desangramos. Y no es perder contra el Real Madrid sino más bien el cómo. Y no estar el 13º en la tabla sino la dinámica. Y no son sólo los resultados sino es el juego. Y no es sólo nuestra mala situación sino la mejoría evidente de todos los demás. Así que hay que curar esta herida antes de la gangrena.
Aún le pido a Laso que arregle esto. Es su labor y está a tiempo. Pero tiene que ser ya. Yo creo que fichar es urgente y no poner en duda el puesto de entrenador. Aún. Por eso Pablo, reacciona, corrige esto y redirecciona nuestro rumbo. No se puede permitir la imagen de brazos caídos ni el último cuarto sobrante. No se pueden permitir más de cinco derrotas seguidas. Porque sino dejaremos de ser un equipo del montón para ser uno de la cola. Y al próximo al que habrá que empezar a pedir es a Ramoneda.
|
| |
|
Escrito por Iker a las 01:10 am Ver/Hacer comentario (11)
|
Enlace permanente
|
|
 |
|
Lunes, 18/01/2010
El peor |
Efectivamente, el peor. El peor partido de la temporada y también el peor momento. El bache comienza a ser acusado y la cuarta derrota consecutiva coincide con el juego más ramplón y plano del equipo en esta campaña. No vale de nada mirar para otro lado, el GBC atraviesa su primer momento realmente complicado del año, en el que aún no sabía no que era perder más de dos partidos seguidos y ahora, de repente, llegan cuatro derrotas del tirón, cinco en los últimos seis compromisos y ahora espera la visita del Real Madrid. Digo que no vale mirar para otro lado porque ante situaciones como ésta es decisivo gestionar la ansiedad y recobrar cuanto antes la confianza. Una confianza que en Manresa brilló por su ausencia y provocó que el Lagun Aro fuera incapaz de encontrarse a sí mismo, ofreciendo una aspecto irreconocible, siendo incapaz de llegar a los 20 puntos en ningún cuarto.
Fue un partido calamitoso para nuestros intereses. Demostramos ser todo lo que no queremos ser y estuvimos en manos de un rival que demostró infinita mayor conjunción y espíritu colectivo. Lo que en el Manresa era un conocimiento claro por parte de cada jugador de su rol y función en el equipo, en el GBC era una deriva constante que privó al equipo de Laso de encontrar ventajas y soluciones frente a las alternativas defensivas de su oponente. Si esta imagen refleja la realidad del equipo hay graves problemas que resolver. Si por contra no es así y el pobre despliegue traducido en una pésima sensación de inconsistencia se debe a la pérdida de confianza originada por más de un mes sin ganar, Laso tiene trabajo que hacer. En cualquiera de los casos lo tiene.
Hay que encarar esta situación y buscar soluciones. Ése es el trabajo del entrenador en este momento. Lejos están los mejores días del GBC, a años luz de lo mostrado en Manresa. Los porcentajes de tiro, un 36% en el de dos y un 19% en el de tres, unidos a la pérdida del rebote y sumados a la habitual sangría de pérdidas (16 por 17 del Manresa, pero eso no excusa para un problema endémico en nuestras filas) son la traducción en números de un endeble conjunto que comienza a no funcionar.
Si nos damos cuenta a tiempo, quizá el equipo no acabe de estancarse. La enorme igualdad de la liga esconde dinámicas, equipos que crecen -como Valladolid o Estudiantes- y otros que van de más a menos, como nos sucede a nosotros. Hay que reaccionar cuanto antes porque son los detalles los que marcan la diferencia y si lo que ahora es una brecha se convierte en una herida profunda quizá cueste mucho cerrarla.
Ahora, cuando parece que las cosas comienzan a torcerse, es cuando creo firmemente que Pablo Laso merece un voto de confianza absoluto para invertir una situación que comienza a ponerse delicada. No hay que olvidar que él ha conseguido que el equipo funcione, incluso que lo haga brillando -parece mentira viendo los dos últimos partidos que hace apenas un mes se sometiera con solvencia a un Estudiantes que está en la situación inversa-.
Laso debe volver a inculcar en sus hombres la filosofía que llevó al éxito hace no tanto. Metiendo 57 puntos no vamos a ganar a nadie. Sin carácter, sin identidad, es muy difícil prosperar. Y el equipo ha perdido ambos las últimas semanas. No puede ser que Panko robe el balón y sea el primero en llegar al contraataque. No puede ser que las zonas se nos atraganten de esa manera. Pero lo más importante, ya lo recalcábamos en la previa, no se puede dejar escapar el partido en los primeros compases tan alegremente.
Dentro de lo malo, hubo cosas que llamaron la atención. Doblas y Miralles compartiendo minutos, pero haciéndolo de manera descoordinada, no sé si es algo puntual o perdurará; si es lo segundo, hay mucho que pulir. Detrick afianzándose en la rotación. Barbour volviendo a borrarse, Ignerski desafortunado; ya sabemos que si estos dos nos fallan tenemos todas las de perder. Panko desesperado, sabiéndose más metido en el partido y abandonado a su suerte. Dirección, extraña por las circunstancias, pero aun así errática y claramente superada por la del rival, hay que empezar a afianzar papeles, a dejar las cosas claras con los que llevan el timón porque el equipo entero se ve afectado por las dudas. Y si la preponderancia de Andy Panko había logrado ocultar que la rotación exterior es corta, la marcha de San Epifanio -crónica de un error anunciado- pone de relieve la falta de alternativas, de un plan B, cuando las cosas no salen como nos gustaría.
En definitiva, una palabra que unir a confianza es equilibrio. Hace falta una reacción, algo, un signo claro por parte del equipo antes de que esto que ahora todavía no es grave ni ninguna situación en la que salten todas las alarmas, se convierta de verdad en un problema serio. Porque el equipo está ahora mismo en esa calma que pregona la tormenta y vienen dos partidos complicados en casa ante dos rivales duros de roer, Real Madrid y Cajasol, de los cuales, si no sacamos nada positivo podemos ir a Málaga lloviendo a cántaros y con el barco haciendo agua. No es plato de buen gusto para mí decir que hay vías abiertas antes de comenzar a achicar el agua, pero creo que es así y si logramos tapar esos agujeros, cuando empiece a llover igual no se nos inunda la nave.
Es curioso que hace dos días estabamos con la ilusión de la Copa y ahora, en un momento, de repente, pintan bastos. Y es que la ACB es así, te despistas un momento y lo pagas caro. Aún estamos a tiempo, aún los rayos están a lo lejos, pero se acercan y su llegada puede ser inminente.
Precisamente por eso, es en este instante cuando más hay que apoyar al equipo, cuando hay que ayudarle a recuperar la confianza. Repito que el GBC ya ha demostrado que puede jugar bien, tiene que recordarlo, recuperar las buenas sensaciones que ahora le faltan. Se me puede tachar de agorero, pero prefiero ponerme en lo peor ahora, que si -ojalá que no- perdemos los tres siguientes y entonces sí que hablamos de crisis pura y dura. La ACB no perdona a nadie, por eso, hay que creer en el equipo, apoyarlo, apoyarlo con fuerza en los próximos compromisos en casa y ayudarle animando sin fisuras. También hay que tener confianza en que equipo y entrenador pueden revertir la situación. Pero no hay que mirar para otro lado, sería contraproducente. Se está jugando mal, en las últimas jornadas muy mal y hay que corregir los problemas cuanto antes.
Es el momento de cerrar filas y reaccionar con personalidad. Porque tras el peor partido, afrontamos el peor momento y si no se reacciona puede ser mucho peor. Es ahora, cuando las cosas se ponen difíciles, cuando un equipo demuestra de qué pasta está hecho. Hay que levantarse. |
| |
|
Escrito por Iker a las 12:35 am Ver/Hacer comentario (9)
|
Enlace permanente
|
|
 |
|
| | | | |
|