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Los niños y niñas refugiados sufren un invierno más

En las últimas semanas, al drama de las personas migrantes y refugiadas de abandonar su hogar y las dificultades para acceder a nuevos territorios en busca de seguridad y una nueva oportunidad se les ha sumado la ola de frío que azota toda Europa.

Esta emergencia humanitaria se encuentra muy lejos de su solución. Entre muchas razones, estas son las cinco que destacamos desde UNICEF:

1. Cierre de fronteras. Tras más de un año en el que se ha presenciado la huída de miles de personas de la guerra, algunos países tomaron la decisión de cerrar sus fronteras, dejándolas así atrapadas en diferentes países de la ruta de los Balcanes. Todavía hoy alrededor de 23.700 niños y niñas refugiados siguen atrapados durmiendo en tiendas de campaña no acondicionadas para subsistir ante las gélidas temperaturas que se están viviendo en todo el continente.

Además, el acuerdo de la Unión Europea con Turquía para establecer un mecanismo de control de los flujos migratorios hace que los recién llegados queden retenidos en Grecia a la espera de un análisis de su situación, tras el cual a muchos de ellos se les envía de vuelta a Turquía.

2. Lentitud en las decisiones políticas. Los progresos en torno a las reubicaciones y reasentamientos de las personas refugiados se dan con una lentitud extrema en las políticas europeas. Esto no es de extrañar si tenemos en cuenta la inquietud que generan las llegadas de refugiados y migrantes y el crecimiento cada vez mayor de una atmósfera xenófoba.

 

 

 

3. Deficiente coordinación entre países. Las tangibles diferencias de políticas migratorias entre países vecinos hacen que sea prácticamente imposible llegar a un acuerdo entre ambos, dando prioridad a sus intereses particulares frente a los de los niños y niñas que tanto lo necesitan.

4. Capacidad insuficiente y excesiva burocracia. Los procesos de demandas de asilo y las 160.000 reubicaciones necesarias no se pueden llevar a cabo con la escasa flexibilidad que ofrecen los procesos burocráticos y el bajo número de funcionarios dedicados a tramitar estas operaciones.

5. Sistemas de protección de menores sobrecargados. Solo en dos años, más de 700.000 niños y niñas han solicitado asilo europeo. Esta es una cifra sin precedentes, que ha provocado el desbordamiento de los sistemas de protección de menores.

Esta y muchas otras razones hacen que millones de niños y niñas vivan en lugares inadecuados donde no se les puede garantizar su protección y educación. Además, las leyes e instituciones relacionadas con la infancia no estaban preparadas para esta situación, y no han sido adaptadas.

Los países deben anteponer los derechos humanos a sus propios intereses. No existe justificación alguna para lo que estamos viendo todos los días. UNICEF no cesará de trabajar y de exigir la ayuda que todos merecen. Ayúdanos a conseguirlo.

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