En más de una ocasión hemos escuchado a algún atleta u otro deportista aquello de “me están persiguiendo, me han hecho cinco controles en dos días”. Y alguien pensará que el chaval ha tenido mala suerte o que es una injusticia acosarle de tal forma.
Pues no es por casualidad. Os lo aseguro. Según un estudio que ha publicado la revista Clinical Chemistry, de 2.737 atletas controlados de todo el mundo desde 2001, la mayoría de mediofondo y fondo, a los que se les ha realizado 7.289 muestras de sangre, un 20% de esos atletas, es decir, más de 500, podrían haber sido sancionados. La conclusión de ese informe es apabullante. El 14% de las tomas son sospechosas de dopaje (EPO o autotransfusiones) al considerar una policitemia (trastorno en el cual hay demasiados glóbulos rojos en la circulación sanguínea) incluso con riesgos de salud por esa manipulación sanguínea.
Evidentemente esos presuntos dopajes sanguíneos o falsos negativos, detectados pero no sancionados, serían no aptos para el deporte si se pusiera en marcha el pasaporte biológico, ya aplicado en el ciclismo. La Federación Internacional de atletismo está dispuesto a llevar adelante el pasaporte biológico.
Los datos que ese informe arroja demuestran que la IAAF ha sido consciente desde hace años de la existencia de atletas muy sospechosos, no castigados y a los que se les aplicaba numerosos controles por sorpresa. Por lo tanto, en muchas ocasiones, ese acoso no se daba por casualidad o por mala suerte.
La IAAF ha estado torpe en este tema. Muy lenta de reflejos. En este aspecto la UCI le ha pasado por la izquierda y por la derecha. Los del atletismo parecíamos los paladines de esta cruzada y sin embargo aquí se ha estado rematadamente mal.
El pasaporte biológico determina los niveles sanguíneos y urinarios que permitirá detectar cambios anormales en esos parámetros, indicio del uso de prácticas dopantes. Es decir se conocerá el perfil hematológico y de esteroides. Desde luego es un nuevo paso para cercar al dopaje. Los límites individuales de cada atleta serán entonces determinantes en lugar de los límites absolutos, establecidos en la actualidad. La consecuencia es que los atletas podrán ser suspendidos de la práctica deportiva a causa de las anomalías en el pasaporte biológico, sin necesidad de dar positivo en ningún test antidopaje.
Por cierto, el informe también establece que los resultados sospechosos son muy dispares según paises. En la información firmada por Carlos Arribas en El País sobre este tema, va más allá y se apunta a Rusia, Marruecos, Francia y España como países más contaminados, en una relación lógica con los casos positivos sí sancionados en los últimos años. Hay un país donde el 48% de las muestras ofrecen sospechas. Y un segundo país con el 39% y otro con el 23%. Toma ya.