En las semanas previas a las elecciones municipales, ya han saltado varias noticias de deportistas que entran en listas de diferentes colores políticos.
Este gancho deportivo se ha demostrado que de poco sirve haber sido un gran goleador, un enorme pelotari, o tener un gran crono en maratón o el 1.500 metros. Aquí la valía se demuestra en lo que hay -o no hay- por detrás de ese cuerpo fibroso. He visto grandes fracasos de concejales mediocres a pesar de su palmarés deportivo. Se han metido con calzador a nombres que aportaban imagen pero nada más.
También es cierto que en ocasiones la sociedad es crítica con esos partidos que prefieren colocar burócratas a gente forjada en una cancha deportiva. Los propios deportistas han sido criticados por ‘pasar’ de la política y por hablar y hablar pero después no querer remangarse en el barro de la política.
Yo siempre me he preguntado si es positivo que los deportistas den el paso y aporten su experiencia. Creo que los partidos políticos tampoco hacen mucho esfuerzo por escuchar sus opiniones y sus ideas para mejorar el deporte loal o de un país.
Ahora nos llega la noticia de que el supercampeón Carl Lewis quier saltar ahora a la arena política. Aspira a ser senador por Nueva Jersey como Demócrata. Su discurso es el de ayudar a niños, familias y ancianos en la región donde creció. Lewis entra en una carrera que pronto conocerá que no es un 100 metros.
A punto de cumplir 50 años, Carl Lewis, uno de los mejores atletas de la historia, es un novato en este terreno. Habrá que seguir su discurso desde los tacos de salida. Las primeras zancadas serán complicadísimas. No tendrá enfrente a Ben Johnson ni a Mike Powell. Tendrá otros tiburones, mas lentorros, pero más peligrosos. Ánimo Hijo del Viento!