Me encantaría mandaros una felicitación de Feliz Año Nuevo pero sinceramente creo que no estaréis para cumplidos. Yo tampoco. Eso sí, a otros atletas y entrenadores intentaré hacerlo con todo el cariño del mundo. Ellos se lo merecen.
Ya sé que el proceso judicial sigue y que las sanciones deportivas llegarán en su momento y las civiles posiblemente se retrasen, pero no me importa. Ahora quiero deciros que vuestra actitud ha sido como dar una patada a algo que es parte de mí, a algo que quiero, a un ser que formamos muchos. Habéis abofeteado a un deporte que no se merece vuestra presencia. Vuestras actitudes han manchado, a los ojos de millones de personas, un atletismo en el que, hoy por hoy, cree menos gente.
Es vuestro legado. Por desgracia. El vuestro y el de otras personas cercanas a vosotros. Las declaraciones a la Guardia Civil, en el caso de ti, Manolo, o a la Federación Española, Bezabeh, es de lo más fuerte que he vivido en mis casi 30 años relacionado con el deporte. Los de la toga en el juzgado podrán resolver el caso de mil formas, incluso a vuestro favor, y sin embargo el juicio popular sólo tendrá un titular. Y vosotros dos sabéis cuál es.
No sé si podrás volver a tu esquina de las pistas del INEF, en Madrid, como lo has hecho durante décadas, o buscarás otra pista. No sé si por tu edad, creo que 77 años, regresarás con tu eterno cronómetro colgado del cuello. Entiendo que ahora puedas ser más valiente con tus declaraciones (no irás a la cárcel por tu edad) y que quizás revientes porque estás percibiendo que algunos te dan la espalda.
Llevamos muchos años mirándonos de reojo. En la época de atleta, veía ese grupo tuyo como una especie de clan, de secta. Huidizos. Muy cerrados. Como si ocultáseis algo. Mi curiosidad me llevaba a lanzar muchas preguntas a atletas que estaban o habían estado contigo. Las contestaciones, en algunos casos, fueron demoledoras. Eso sí, el rostro de aquellos atletas reflejaba temor, miedo a aquella ‘confesión’ pudiera ser utilizada por el periodista pipiolo de los años 80-90.
Nunca les defraudé a los que me narraron experiencias de ese grupo. No por falta de ganas. Aquellas frases siguen en un pergamino que nadie puede leer porque sería una traición para quien confió en mí. Ese tesoro periodístico, he de confesar, siempre ha retumbado en mí cabeza. Aquellas certezas me provocaban mirarte con recelo durante estos años. También a otras personas cercanas a ese grupo. Todos los atletas que han pasado por tu grupo me producían una dosis de duda, quizás injusta en algunos casos y por ello les pido disculpas. Era como si sus marcas y éxitos debían pasar por el filtro de aquel viejo pergamino plagado de maldades deportivas.
Uno de aquellos atletas afectados por hazañas sorprendentes de atletas tuyos, me envió un mensaje cuando se destapó la Operación Galgo: “Por fin, Antxon. 30 años después. Hemos tenido que esperar pero la justicia llega. Ahora se sabrá todo. Tantas trampas, engaños, a todos nosotros”. Quizás sea muy optimista este ex atleta. La justicia puede que defraude, vuelva a defraudar, a más de uno. Y sin embargo yo apreciaba en sus palabras una rabia encorsetada durante años, un anhelo de clamar justicia.
Señor Pascua Piqueras, usted ha sido un grande en dedicación a este deporte, en horas invertidas… pero desgraciadamente me temo que los que aman el atletismo de verdad, se quedarán con la imagen de un entrenador, según usted ha explicado a la Guardia Civil, que buscaba cualquier método -también los prohíbidos y peligrosos para la salud– para obtener éxitos (y si me lo niega publicaré los textos que usted redactaba para los entrenadores donde se reflejaba su filosofía cara a los deportistas, que poco le importaban).
A ti Bezabeh, sólo decirte que no me creo que no supieras que una transfusión de medio litro se de sangre fuera una simple analítica. ¿Y la bolsa que llevabáis? ¿Para qué era? Tu historia en los comienzos en España es preciosa, muy periodística, pero ahora lo va a ser más. Una lástima. Ya sé que tu mánager está tejiendo una coartada semiperfecta aunque mucho me temo que no pasará de ahí. Y no me digas eso de que todo lo hacías “por la Federación y por España”. Claro, tu hermano lo hace por Australia, tras su nacionalización por ese país.
Ojalá que estas palabras me las tenga que comer. Sin embargo, en ocasiones los periodistas tenemos que ser contundentes y debemos dejar las cosas claras para que nadie deambule en la confusión.
Feliz Año a casi todos. En 2011 comenzamos la regeneración y salvamos a un enfermo llamado atletismo.