Esta vez voy a trabajar poco. Jonky, Jonkar, el entrenador y marido de Naroa Agirre, lo ha hecho por mí. Creo que el comentario realizado a las 12 del mediodía y que ha escrito en mi blog bien valía un post en el personal de Naroa pero como no se ha animado, merece la pena que yo lo destaque.
De esta forma conocemos mejor cómo es una atleta de elite en los días previos a un campeonato internacional.
El comentario es lo más ‘blog’ que se puede pedir. Es decir, un diario personal. Vivencias. Historias. Sensaciones.
Transcribo el comentario:
“Os contaré algunas intimidades para que podáis haceros una composición de lugar de cómo es Naroa. Cómo se comporta y actúa cuando llega la gran competición (siempre es igual):
Hoy a las 8h le he dejado en el aeropuerto de Biarritz, con sus pértigas, rumbo a París ¿Por qué me atrevo a escribiros unas líneas?
Me gustaría contaros la metamorfosis que sufre Naroa cada vez que llega un gran Campeonato:
Lleva desde el jueves pasado con serios problemas de garganta, algún día ha tenido alguna décima (nada preocupante), pero donde ésta situación se ha convertido en algo insufrible ha sido al llegar la noche; al poco tiempo de acostarse comenzaba a toser… y toser, teniéndose que levantar una y otra vez. Las cuatro últimas noches las ha pasado medio dormida-despierta semiacostada en el sofá. En vista de esa imposibilidad por descansar opté por suspender los entrenamientos (descansa desde el martes hasta la prueba del sábado), no es lo ideal, pero en éstas condiciones…no me queda otra.
Ayer la situación nos comenzó a desesperar por lo que llamamos a nuestro médico de confianza, Naroa le dijo “Ricardo llevo 4 noches sin pegar ojo, necesito descansar ¿Qué puedo tomar?”. El doctor Jiménez le recomendó probar con un Orfidal, desgraciadamente no ha hecho ningún efecto y Naroa ha vuelto a pasar la noche danzando por la casa, con una tos incesante.
Hasta aquí mi relato no goza de nada excepcional, pues bien… … ésta mañana, a las 5,30h, cuando ha sonado el despertador Naroa estaba en la cocina haciendo un Sudoku. Yo me he acercado a ella preocupado.
– “Vaya noche ¿no?”. “¿Qué tal estás?”. Me dice que está bien, con ganas de ir a París. Os juro que no mentía, hoy milagrosamente tenía buena cara, se la veía animadísima y como si nada hubiera pasado. En los 50 minutos que dura el trayecto SS-Biarritz no ha parado de bromear de hablar de lo afortunada que es yendo a París, de lo maravilloso que es el atletismo, de lo bien que está su espalda ¡por fin!, de lo bonito que es el País Vasco (estábamos a 2 grados y lloviendo, vamos… ¡precioso!).
Yo permanecía callado, sobrepasado ante tal derroche de positivismo, solo he hablado una vez para recordarle que en cuanto llegue a París busque al médico de la RFEA para que le examinen la garganta y ella me ha dicho que sí, que lo hará ya que tiene miedo de molestar esta noche a su compañera de habitación. Sé que ha mirado por internet hoteles cercanos al suyo, si comienza a toser seguro que se marcha a alguno de ellos ¿apostamos?. Yo le he dicho que además de su compañera también me preocupa la competición, ella me ha dicho “que no se salta pértiga con la garganta, y que el resto del cuerpo está bien” ¡toma ya!.
Ella sabe perfectamente a lo que va:
Va a luchar, a superar dificultades, a vencer miedos, a adquirir buenos hábitos competitivos, a erradicar malas sensaciones y a intentar parecerse a lo que pretende. Un guión sin duda más difícil de interpretar que los de Goenkale. Su único propósito es sentirse otra vez atleta, algo en que cimentar su sueño que volver a ser finalista olímpica, salir orgullosa de una pista… pase lo que pase.
Ella no es buena técnicamente, nunca saltó bien, la coordinación jamás fue su fuerte (Parro le llama “la Zoti”), ahora bien… dos o tres veces al año, cuando llega el momento de la verdad, ESTA TÍA VALE UN HUEVO.
Y para acabar os contaré un último secreto. Sé que le haría muchísima ilusión hacer un buen papel para poder dar una alegría a su entrenador de pesas. Dedicarle una buena actuación a José Luis Parro. Lo tiene complicadillo, pero mañana viernes me cogeré el TGV para intentar apoyarla.
P.D: Me ha hecho ilusión contaros esta batallita, creo que se me nota lo orgulloso que estoy de mi atleta. Os agradecería que no le contéis nada de esto a ella… menuda la que me puede caer, je, je”
Pues no se lo contaremos. Pero eres muy grande Jonkar. Este deporte necesita personas como vosotros. Para transmitir valores, para creer en el atletismo, para que se contagien otros entrenadores que se esfuerzan como vosotros a pesar de no tener la fortuna de contar en su grupo con atletas como Naroa.
Gracias por el comentario, que pienso bien valía resaltarlo.