Vivimos una época de grandes cambios. Y no sólo me refiero a los tecnológicos. Que también. Son cambios en los hábitos de
vida. Las personas no actuamos, no empleamos nuestro tiempo igual que
hace una década. Nuestro interés ha variado en esa apuesta deportiva,
muy extensa y hasta ‘dirigida’ quizás por el panel televisivo, que a su
vez está mediatizado por quíen posee los derechos de emisión de tal o
cual competición.
Como alguien recordaba en este blog, cada televisón pone su acento informativo en
función de si tiene los derechos televisivos del tenis, o la Fórmula 1,
o las motos, o el fútbol -en sus diversas campeonatos-…
En el atletismo en concreto, existen movimientos para recuperar el interés perdido
por parte del espectador o lector. Los campeonatos tienen un formato
más digerible. Menos extensos. Concentrando en dos horas el solomillo
de la competición, es decir, retransmisión similar a un partido de
fútbol. Las reglas se modifican con una ligera vuelta de tuerca
(salidas nulas, número de intentos, mínimas más duras para que haya
menos competidores…).
Pero es necesario ir más allá. La apuesta de ganar la calle,
trasladar parte del atletismo del estadio al asfalto, parece que toma
fuerza. No sólo con las carreras populares, que ya han adquirido un
protagonismo notable. Sin embargo, la mayoría de los atletas populares
no tienen mucha conexión con el atletismo federado, ni tan siquiera con
el sector de fondo de la pista. Me imagino que levemente ellos sí se
verán más cercanos a este deporte por su práctica personal, pero son mundos diferentes la pista y lo popular.
Las millas urbanas, la pértiga o el salto de altura en la calle, los
duelos entre atletas con tirón, un corredor contra un autobús… son
algunos de los espectáculos que se han venido organizando. Me parece
una vía a seguir explorando. El intento de récord en la plaza de toros de Azpeitia tenía elementos atractivos como el que fuera la plusmarca de Mariano Haro,
muchos años de vigencia, cercano a lo que era el korrikalari de
antaño… pero faltaba el punto de cercanía de los protagonistas. Como
me decía Haro “yo hubiese preferido a Chema Martínez, o a De la Ossa.
Vamos, atletas más cercanos. que la gente les conozca”.
No anda descaminado Don Mariano. El mismo Rafa Iglesias me
informaba del duelo que protagonizará en Madrid con Arturo Casado. Uno
maratoniano y el otro mediofondista. El duelo será sobre 10.000 metros.
En la calle. Tendrá su punto comercial de firmas deportivas pero es un gancho para el gran público.
También en las competiciones colectivas es necesario cambiar esquemas. Una Liga de clubes
más directa, con menos fases, con una gran final ‘televisiva’. Una
competición por autonomías pero con la implicación de las figuras de
nuestro atletismo. Las ausencias han matado esta prueba que tiene su punto. Lo mismo podría decir de las competiciones por selecciones. O los viejos choques EE UU-Rusia; o Alemania-Gran Bretaña…
pero claro si luego los grandes protagonistas, que son los atletas,
pasan de dar espectáculo, de prestarse para conseguir que su deporte
sea más mediático, pues apaga y vámonos. Ellos han pagado las
consecuencias de tanto pasotismo. Los patrocinadores han dejado de
apoyar, las televisiones buscan otros nichos, el espectador también les
da la espalda.
La reflexión es obligada. El cambio de hábitos de
atletas-entrenadores-managers, imprescindible. Pensar en formatos
atractivos, vital. De lo contrario, a la UVI.