Las explosivas declaraciones de Paquillo Fernández confirmando que poseía sustancias prohibidas han dado un enorme giro al caso. Por supuesto queda desfasada su pretensión de participar el sábado en Granollers y se pone en entredicho su objetivo de competir en el Europeo de Barcelona, en julio.
El granadino no está aún imputado ni acusado de dopaje por lo que nadie le podía negar el derecho a hacer su trabajo que es practicar atletismo. Sin embargo, con su declaración y según las normativas, el marchador probablemente sea sancionado con dos años por tenencia de sustancias prohibidas. Me imagino que primero se le abrirá un expediente sancionador con el objetivo lógico de que no compita hasta que no se levante el secreto de sumario y se pueda actuar en consecuencia y con las pruebas sobre la mesa.
En unas declaraciones a esta web, Paquillo aseguraba que ha continuado con su programación de entrenamientos cara al Europeo de verano. Y esto sorprende. La Federación Española ha querido personarse como acusación particular para acceder al sumario, conocer los hechos y, si era preciso, abrir un expediente sancionador que impediría competir al marchador. El juez que instruye la Operación Grial respondió negativamene a la solicitud.
Desde aquí todo se complica. No se da una buena imagen desde la Justicia española, ni del deporte y del atletismo en particular cuando un atleta puede competir pese a que según fuentes de la investigación mantienen que en su domicilio se encontraron sustancias prohibidas. La mera posesión es suficiente prueba para una sanción de dos años, según el Código Mundial Antidopaje.
Entonces ¿qué está ocurriendo? No me parece que se está ofreciendo claridad suficiente en este enrevesado asunto. ¿Qué ocurre con la Justicia que dos meses y medio después de aquellos registros y detenciones sigue sin levantar el secreto de sumario? ¿No se cierra el sumario porque faltan algunos resultados de análisis que se están realizando en el laboratioro antidopaje de Madrid? Y a qué esperan los dirigentes deportivos, que tanto alardean de laboratorios homologados y tal y tal, de exigir que esos laboratorios realicen su trabajo con celeridad.
También el ciudadano, los organismos deportivos, deberían reclamar a la Justicia que no demore los procesos. La credibilidad se rompe. Estamos de acuerdo con esa “tolerancia cero” al dopaje” que los políticos esgrimen con teatralidad, pero habrá que hacer algo más para que nos creamos que todos remamos en el mismo sentido en pro de la limpieza del deporte.
No me gustaría que la Operación Grial se convirtiera en un segundo caso Operación Puerto donde debajo de las alfombras quedó mucha porquería sin destapar, pienso yo. En el asunto ciclista presuntamente alguien amenazó con hablar y dar muchos datos… eso quizás asustó y comenzaron a cerrarse puertas. En este caso Grial confío en que el juez destape hasta el último implicado de la última pastilla del último laboratorio.
No me imagino que pudieran existir acuerdos con implicados para que rajen a cambio de no levantar, por ejemplo, totalmente el sumario en un largo plazo de tiempo.
Me parece que hubiese sido muy coherente y hubiera dado mucha transparencia el que una Federación como la Española de atletismo, al tener un deportista de elite presuntamente implicado, hubiera podido acceder a las pruebas y actuar en consecuencia.
¿Existirán entretelas que se me escapan? ¿Le temblará la mano a quien deba tomar decisiones? ¿Todos quieren llegar hasta las últimas consecuencias del caso?