Para finalizar un año movido, decidimos hacer una peregrinación al Santuario de Fátima a finales de diciembre y pasar la Nochevieja en Lisboa. El plan parecía perfecto: Lisboa es una ciudad vibrante, con su propio carácter y una amplia oferta de bares y restaurantes. Sin embargo, pronto nos dimos cuenta de que, durante la Nochevieja, muchos de los lugares accesibles se convierten en ‘no go sites’.
Lo que ocurre en Lisboa el último día del año es un claro ejemplo del proceso de ‘gentrificación’ al que está sometida la ciudad desde hace tiempo. Este fenómeno se asocia principalmente al aumento de los precios inmobiliarios y la expulsión de las clases más modestas de barrios en auge, donde los propietarios aprovechan el turismo para alquilar a personas o corporaciones con mayor poder adquisitivo. La conversión de viviendas en alojamientos turísticos es un factor que contribuye a este proceso. El crowding out de tascas sencillas por restaurantes de lujo y de autor, es otro. Ambos elementos forman parte de una dinámica más amplia de transformación, en la que los establecimientos de carácter local y accesible tienden a desaparecer, mientras se impone un segmento premium en el mercado de hoteles y restauración —penthouses, skyroofs, lofts, hoteles boutique, restaurantes de alta cocina, nouvelle cuisine y propuestas de fusión— que coexiste con una oferta más estandarizada y masiva, como cadenas, comida rápida o restaurantes asiáticos.
En paralelo, la gentrificación puede afectar -como parece ser el caso en Lisboa durante la noche del 31 de diciembre- a la oferta de restaurantes y hoteles en forma de una gentrificación “gastronómica“. Esa noche, muchos restaurantes cierran, mientras que los que siguen abiertos ofrecen cenas y fiestas a precios elevados. Como resultado, salir a disfrutar de un buen lugar puede resultar costoso. Los precios de algunos menús incluso superaban los 750 euros por persona.
Este fenómeno de exclusión comercial, en el que los precios están orientados a un público con alto poder adquisitivo, refleja una tendencia en el mercado de ocio y gastronomía de Lisboa, especialmente en las zonas turísticas y de alta demanda. Mientras la ciudad se prepara para una gran celebración, se genera una “accesibilidad a la fiesta” desequilibrada, en la que los “happy few” disfrutan de eventos lujosos en hoteles y restaurantes premium, mientras que muchos otros deben conformarse con celebrar la Nochevieja en casa (lo cual no tiene nada de malo si eres residente, pero hacerlo como turista en una habitación de hotel no es tan guay).
Al principio pensé que estaba prestando demasiada atención a los precios altos de esa noche, pero un poco de investigación me mostró que lo que observé forma parte de una tendencia más amplia: la gentrificación en Lisboa está estrechamente vinculada al turismo y la hostelería. La exclusión del acceso a experiencias gastronómicas premium refleja cómo el ocio nocturno se transforma, pasando de ser accesible para muchos a algo exclusivo solo al alcance de ciertos grupos socioeconómicos.
Al mismo tiempo, en fechas como Nochevieja, Lisboa goza de una muy alta tasa de ocupación, sobre todo en el segmento premium:
Esto contribuye al aumento de precios de los servicios y menús ofrecidos por los restaurantes de Lisboa para la Nochevieja:
Este incremento en los precios está directamente relacionado con una alta demanda y una oferta limitada:
Todo esto contribuye a los aumentos de precio durante la Nochevieja.
Moraleja: Planea tu city trip a ciudades con fenómenos de gentrificación fuera de las fechas “excesivas” y busca opciones de comida y alojamiento fuera de las zonas turísticas más populares.
Feliz Año Nuevo – Urte berri On para tod@s l@s lectores!
Bart Kamp