‘Diecisiete’ es esa película hecha con pocos elementos, pero todos muy bien puestos. Y no hace falta más para filmar una gran película. El corazón la hace grande.

'Diecisiete': no hace falta más para filmar una gran película | El fotograma

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Asier Manrique

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‘Diecisiete’: no hace falta más para filmar una gran película

DiecisieteDIECISIETE

Título original: Diecisiete

Año: 2019

Duración: 100 minutos

País: España

DirecciónDaniel Sánchez Arévalo

GuionDaniel Sánchez Arévalo

MúsicaJulio de la Rosa

FotografíaSergi Vilanova

RepartoBiel Montoro, Nacho Sánchez, Lola Cordón, Iñigo Aranburu, Itsaso Arana, Kandido Uranga, Carolina Clemente, Jorge Cabrera, Chani Martín y Mamen Duch

ProductoraAtípica Films / Netflix

Género: Drama / Comedia

Sinopsis: Héctor es un chico de 17 años que lleva dos interno en un centro de menores. Insociable y poco comunicativo, apenas se relaciona con nadie hasta que se anima a participar en una terapia de reinserción con perros. En ella establece un vínculo indisoluble con una perra, a la que llama Oveja. Pero un día la perra es adoptada y Héctor se muestra incapaz de aceptarlo. A pesar de que le quedan menos de dos meses para cumplir su internamiento, decide escaparse para ir a buscarla. (FilmAffinity)

Es curioso cómo el cine consigue sorprenderte de vez en cuando con pequeñas películas de las que no te esperas demasiado. El caso de ‘Diecisiete’, cinta que Daniel Sánchez Arévalo ha rodado para Netflix, es de esos. Una película que no tiene un argumento especialmente llamativo, pero que consigue capturar tu atención desde el principio y termina por encogerte el corazón de la emoción. No hace falta más para filmar una gran película.

La cinta de Daniel Sánchez Arévalo se centra en Héctor, un joven de diecisiete años que es internado en un centro de menores tras el robo con violencia de un calefactor. El joven Héctor, un muchacho que padece un trastorno del tipo autista o asperger, aunque no se especifica en ningún momento del filme, vive aislado en el centro de internamiento, del que trata de escapar varias veces, y donde solo la llegada de un grupo de perros le ayudará a abrirse. El problema vendrá cuando el perro con el que trabaja es adoptado por otra familia y emprenda su búsqueda.

El joven Biel Montoro hace un gran papel con un personaje parco en palabras, los primeros 15 minutos está en total silencio. La ternura que despierta el joven, sus diálogos y lo lapidario que puede ser tener a alguien delante que suelta la verdad sin ningún tipo de matiz. Héctor es un personaje bombón, que Biel Montoro consigue exprimir y sacar todo el jugo.

Diecisiete

A su lado está un excelente Nacho Sánchez, cargando con la parte emocional de la película. Son los ojos de la sensatez, los ojos de un espectador que asiste con cierta sorpresa a cómo Héctor reacciona ante las situaciones que se le presentan. Isma es el pilar de ‘Diecisiete’, un personaje que se nos presenta primero como antagonista de Héctor, pero que pronto indagaremos más en su fondo.

‘Diecisiete’ es una película simple en la forma. Apenas tres personajes tienen peso real en la trama, la acción se sitúa principalmente dentro de un espacio tan reducido como el de una autocaravana y la historia que cuenta es predecible. Pero el buen trabajo de Sánchez Arévalo con la empatía creada por la historia y sus personajes eleva el resultado. Es una de estas películas de sonrisa continua, de corazón lleno de luz y de un regusto final tremendamente positivo.

Si algo se le puede echar en cara a ‘Diecisiete’ es su previsibilidad. Podemos intuir toda la película con apenas unos minutos de visionado. La trama no es ningún bombazo, es una road movie más. Pero si escarbamos un poco más encontraremos en los pequeños matices el verdadero potencial de ‘Diecisiete’. Es una suerte de Campeones pero en pequeñito. Una película que bien merecería ser puesta en los colegios, un aprendizaje constante sobre cómo tratar al de al lado, cómo sentir empatía, cómo ser mejor persona, cómo saber encontrar la luz al final del túnel.

‘Diecisiete’ es esa película hecha con pocos elementos, pero todos muy bien puestos. Y no hace falta más para filmar una gran película. El corazón la hace grande.

Lo mejor: La construcción de personajes y las actuaciones de Biel MontoroNacho Sánchez.

Lo peor: Es previsible en exceso, aunque no lastre el conjunto.

Diecisiete

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