A la tragedia de los residuos debemos añadir la de los alimentos que desperdiciamos los europeos. Cada habitante de la Unión Europea tira anualmente a la basura 179 kilos de productos alimenticios en perfecto estado, según un reciente estudio de la Comisión Europea.
Es decir, casi el 50% de productos comestibles se pierden en las distintas fases del proceso que lleva desde la producción a la mesa, y de ahí al cubo de la basura.
(En cuanto al problema más general de los residuos, en España, por ejemplo, sólo se recupera una pequeña parte de los residuos urbanos, mientras que más del 80% del total de basuras generadas acaban quemadas en incineradoras o enterradas en vertederos).
El Parlamento Europeo discutió esta semana sobre el problema y sugirió varias medidas para combatir el desperdicio e introducir “racionalidad en el consumo”. El debate sin embargo no fue vinculante, y fue despachado en apenas veinte minutos de intervenciones (ninguna española) en una Eurocámara casi vacía, reportan los medios.
El contenido del informe, elaborado por el socialista italiano Salvatore Caronna y aprobado en una votación a mano alzada, está salpicado de datos interesantes:
La Europa opulenta y consumista tiene también sus bolsas de pobreza, en las que viven 79 millones de personas: ese 15% de europeos con unos ingresos inferiores al 60% de la renta media de su país de residencia.
Indigna, pues que, ante ese panorama y teniendo en cuenta la crisis que estamos atravesando, se tiren a la basura 90 millones de toneladas de alimentos en perfecto estado.