Suelo decir que uno no puede estar ahogándose en una piscina y contemplar desde fuera cómo te ahogas. Hago referencia a que no se puede estar nervioso, con la cabeza como una centrifugadora y darte cuenta de que te pueden los miedos y no ves con claridad. Cada cosa tiene su momento.
Cuando te sientes agobiado por las preocupaciones y no puedes dejar de pensar negativamente…es como cuando tienes ganas imperiosas de comer y no puedes parar hasta que por hartazgo o saciedad no te queda más remedio. Pues entonces, déjate estar en la negatividad hasta que sientas que no puedes más, te pongas a cocinar…o te duermas de agotamiento.
Vive como puedas tu alteración sin pretender tranquilizarte cuando no puedes. Cuántas veces nos decimos: “tengo que relajarme, pensar en positivo y dejarme de tonterías” y, en seguida, nos pillamos en la cabeza otra vez. Ya tienes bastante con tu nerviosismo como para enjuiciarte por tenerlo.
¿Y no puedo hacer nada para estar mejor? ¡Si ya lo estás haciendo! Estás viviendo lo que te sale en este momento, aunque sea desagradable e incómodo. Cuando sientas que te falta el aire con tanto humo en tu habitación, ya pararás y abrirás la ventana, pero lo tienes que sentir por ti mismo no porque te lo digan los demás ni porque se supone que es lo que deberías hacer.
Porque cuando no se puede es mejor rendirse, es decir, vivir lo que te toca. Ya te darás cuenta de que te estás pasando y repites lo mismo (“tengo un miedo a ponerme enfermo, porque fíjate que lo pasé mal ¿eh?…”) pero primero necesitas oírte a ti mismo hablar una y otra vez. Y el que está a tu lado es mejor que se limite a escuchar y repetir tus palabras para que sepas que te escucha, pero sin darte consejos ni decirte lo que deberías hacer. La teoría nos la sabemos todos.
¡Qué manía tenemos de querer estar siempre bien! Siempre contentos y felices sin nada que nos perturbe ni nos quite el sueño…Pues eso ni es real ni tampoco deseable porque necesitamos aprender a vivir lo desagradable sin rebelarnos ni enjuiciarnos, que esa es una actitud importantísima en la vida.
Cuando no se puede estar bien hay que dejarse en paz, hacer lo que buenamente se pueda y no machacarse con buenas teorías de mesilla de noche. Reconocer con humildad que uno está para que le recojan, le dejen en la cama y le den la mano, sin más.
Caminamos…Belén Casado Mendiluze