
-Paciente (P): Hola, Belén. Después de la última vez que estuve contigo, he tomado decisiones en cosas sencillas, como el elegir lo que iba a vestirme. Al principio, tenía que hacer esfuerzos para no cambiar en seguida la ropa que había decidido ponerme, pero luego pensaba que había elegido lo mejor para mí y eso me tranquilizaba, la verdad.
-Terapeuta (T): ¿Tu capacidad de decidir la has puesto en práctica en otras áreas?
-P: Sí, también en lo que pido para comer todos los días en la Facultad. Antes, les preguntaba a mis amigas lo que ellas iban a pedir, para decidir en función de eso, y ahora me pregunto a mí misma que es lo que a mí me apetece y si no lo tengo muy claro, digo: “¿Qué es lo que no me apetece tomar?” y así voy descartando.
-T: ¿Cómo te vas sintiendo tomando esas decisiones?
-P: Mucho mejor, Belén. En vez de darle “tropecientas” vueltas a lo que tengo que decidir, intentando que sea la mejor elección, ahora me digo que estoy eligiendo lo que creo que mejor me sienta y me apetece, y eso me relaja. Soy más capaz de tomar una decisión aunque no tenga la seguridad en la cabeza al cien por cien. Fíjate que el otro día tenía que comprarme un pantalón de deporte y allí estaba yo sin saber qué hacer hasta que pensé: “me lo voy a comprar en esta tienda, así que voy a elegir no el perfecto sino el que más me convence”.
-T: ¿El tomar decisiones te ayuda a sentirte con más confianza en ti misma?
-P: Desde luego. El estar siempre dudando me hacía acabar agotada y con la autoestima baja. Ahora estoy más contenta conmigo misma porque sé que puedo confiar en que lo que elijo es lo que más me conviene.
-T: ¿Cómo te tomas las equivocaciones?
.-P: Ahí todavía me cuesta porque me da rabia haberme equivocado, pero pienso que es una manera de conocer mis gustos porque, me doy cuenta, no los conozco tanto como pensaba. Yo creía que sabía lo que me gustaba y lo que no, pero veo que estaba equivocada porque si no, habría sido menos indecisa.
-T: Iremos trabajando la próxima consulta esa rabia que tienes por equivocarte. También hace falta que seas flexible contigo misma para confiar en que la próxima vez lo harás mejor; esa es la manera de aprender. Vas por buen camino y sigue poniendo en práctica la toma de decisiones. Cuídate y nos vemos pronto.
-P: Gracias, Belén. Hasta pronto.
*Este Consultorio es una recreación ficticia que no responde a ningún paciente concreto.
Podéis encontrar la 1ª parte en el siguiente enlace:
https://blogs.diariovasco.com/lapsicologaencasa/2013/01/23/quiero-ser-menos-indecisa/
Caminamos…Belén Casado Mendiluce