
La mujer era asidua de talleres, conferencias y cursos de Crecimiento
Personal: siempre iba motivada y con ganas de aprender.
Pero el último Curso al que estaba asistiendo era diferente de todos a los que
había ido hasta ahora.
El conferenciante empezó la charla y les dijo: “Para ilustrar mis enseñanzas
necesito un voluntario que suba al estrado”.
La mujer, animada, se levantó en seguida para acercarse al conferenciante.
“¿Ves este vaso de agua lleno? Quiero que cojas esta jarra y sigas echando
agua en él.
La mujer, cogió la jarra de agua y, entre sorprendida y divertida, vio cómo el
agua se iba derramando fuera del vaso.
Después de que hubo vaciado toda la jarra, el conferenciante dijo:
“Sois como vasos llenos que ya no pueden recibir más enseñanzas.
Necesitáis vaciaros para poder recibir algo nuevo. Así que primero quitaos de
todo lo que nos os haga falta de verdad y así podréis aprender”
La mujer se marchó en silencio del Curso. Ese era el trabajo más difícil de
todos los que le habían encomendado.
Autora: Belén Casado Mendiluce
Caminamos…Belén Casado Mendiluce