“Lo que somos ahora es lo que seremos en los días que vendrán. No podemos evitarlo. Esto lo compartirá toda la humanidad a menos de que cambiemos todos, cada uno de nosotros, hacia algo que no sea proyectado por el pensamiento”. K
Incluso una madre estresada y alienada tiene sus momentos de expansión. Y si sabe reconocerlos levantará el vuelo más que cuando estaba libre de cargas familiares.
No reconocí la cara que se pegaba al monitor del interfono. Además el dispositivo había vuelto a quedarse sin sonido. Yo estaba preparada para salir a comprar pollo y naranjas, asumiendo la derrota de mis débiles propósitos acerca de los deberes de Julia.
Cuando llegué a la calle, ví a una joven de expresión sonriente con un carrito de bebé. Era A. Había trabajado en casa en las tareas domésticas y mantenía su tono vital positivo. Hacía dos meses que había sido madre. Logré desconectar.
Al volver, encontré las llaves de casa al primer intento. Era, sin duda, un buen presagio.