Dicen las crónicas sobre el asesino en serie de Bélgica que la detención se produjo por la tenacidad de una madre, que no dejó de llamar al móvil a su hija, lo que ayudó a su detención. También afirman que la Policía utilizó para hacer confesar al acusado el estilo del ‘halago’. ‘Qué bien has hecho las cosas, tío, para que hasta ahora no te hayamos descubierto’. O algo así. Lástima que en estas ocasiones las crónicas dejen siempre tantos puntos sin aclarar. ¿Qué origina lo de estos tipos?, por ejemplo. Pero volvamos a la madre coraje. La lista es larga. Ahí está el caso de Nagore. O el de Marta de Castillo, que tiene esta vez la figura de un padre. Es lo mismo.
El libro que leo, ‘Desde el cielo’, está de plena actualidad.