Ella había observado que si compraban pan en aquella tienda sobraba mucho para el día siguiente. Y más ahora que se había añadido la versión integral.
En la panadería donde él se abastecía se formaban largas colas de público. Sin embargo el producto era denso y pesado, no del gusto de ella. Y a las pruebas se remitía.
Del proveedor de pan se había hablado mucho en aquella casa. Mejor no tocar el tema. Pero podrían revisarse las cantidades.
-¿Qué tal si de ésta compramos media barra porque ‘bla, bla, bla…’?
Al día siguiente el cambio había ocurrido.
Él acudió además a la tienda de las chicas antipáticas, que vendían uno ligero y delicioso. Todo un detalle.
El pan no alcanzó para la merienda de los niños.