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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

Black Mirror: un puñetazo en el estómago

Black Mirror (espejo negro, en inglés) es una de las entradas más rompedoras de los últimos tiempos en el panorama televisivo. Estrenada en el Reino Unido a finales de 2011, su irrupción fue explosiva ya que su propuesta no deja títere con cabeza al dejar completamente noqueado al ser humano con unos capítulos, sobre todo los dos primeros, en los que subyace una conclusión final desgarradora. Con la tecnología como hilo principal durante los tres capítulos, el espectador se verá envuelto en tres historias turbias y dándole vueltas a la cabeza sobre las consecuencias que los adelantos tecnológicos traen o podrían traer en nuestras vidas. Algunos quizá piensen que la provocación no hay por dónde cogerla, que el autor ha ido demasiado lejos, pero lo cierto es que Black Mirror es una miniserie que merece mucho la pena porque logrará que ejercitemos el cerebro aunque también corremos un riesgo. El puñetazo en el estómago es de los de recordar. Atentos.

Ficha: Black Mirror (2011), miniserie británica de tres capítulos autoconclusivos que rondan la hora de duración. Creada por Charlie Brooker y emitida por Channel 4, una cadena de televisión privada del Reino Unido.

Autor: Charlie Brooker (Reading, Berkshire, 1971) es un periodista, escritor, dibujante, crítico cultural y guionista de series de televisión británico que destaca por sus sátiras sobre la sociedad actual. Se hizo famoso por sus apariciones en la pequeña pantalla en las que adoptaba un estilo, para que nos entiendan, similar al del ‘follonero’ Jordi Évole cuando participaba en el show de Andreu Buenafuente. Gracias a su estilo irreverente se hizo un hueco en el reputado periódico ‘The Guardian’, donde escribió una columna semanal sobre la actualidad de la televisión durante diez años (hasta octubre de 2010). Su estilo directo y agresivo ha provocado fuertes turbulencias en el conservador universo británico, pero ha sabido hacerse un hueco y ganarse el respeto gracias a sus profundas y desoladoras reflexiones en las que mezcla la sátira, el humor negro y un pesimismo antológico. Charlie es también el responsable de ‘Dead Set’ (2008), otra miniserie británica de culto y de argumento rocambolesco de la que mi socio Lorenzo les hablará este miércoles.

1) The National Anthem (el himno nacional): Black Mirror arranca con un primer episodio absolutamente desgarrador, que deja al espectador en estado de shock. La princesa Susannah (la tienen aquí debajo en la imagen, interpretada por la actriz Lydia Wilson), miembro de la realeza del país británico, es secuestrada por un ciudadano anónimo y el primer ministro (un Rory Kinnear soberbio) recibe una ‘exigencia’ tremendamente peculiar (que prefiero no desvelarles) para que se active el rescate. El espectador queda absorto ante semejante arranque, original y sórdido al mismo tiempo, y no pestañea durante los apenas cuarenta y cinco vibrantes minutos que dura el episodio. Un episodio tremendo.

El anzuelo ya está echado y vaya si picaremos. La primera reacción que tendremos será quedarnos pegados a la butaca y asistiremos a una resolución del caso frenética, con múltiples puntos de vista, que no dejan bien parado a nadie. Las altas esferas de la política, los medios de comunicación y el ciudadano de a pie son expuestos a una vorágine que los dejará desnudos. Y como telón de fondo, los estragos que ocasionan ciertos inventos tecnológicos si no están utilizados con honradez y cabeza. Sí, Charlie Brooker quiere darnos un tortazo en la cara. Y créanme que su derechazo es más certero que el de Muhammad Ali. Ojo a los caracteres blandos. Ojo.

Éste es el tráiler (en inglés), afortunadamente bien planteado para no enseñar más de lo que conviene: http://www.youtube.com/watch?v=midBr3d3MUg&feature=relmfu

2) 15 Million Merits (15 millones de créditos): El segundo capítulo, centrado en un futuro deshumanizado, también es atractivo pese a que el aroma sigue siendo pesimista y muy desolador (el arriba firmante vio la miniserie en apenas tres días y hay que advertir que el resultado fue más doloroso que una resaca de pacharán, red bull, ginebra y vodka…) En este caso conoceremos a una serie de personas (en especial a Daniel Kaluuya, estupenda caracterización) que viven encerradas en habitáculos ultramodernos con la esperanza de poder triunfar algún día gracias a su talento musical. Esa oportunidad la tendrán si reúnen quince millones de créditos después de pedalear durante muchos días (sistema que sirve, a su vez, para generar energía para la comunidad).

Este capítulo, algo más largo que el anterior, es por una parte una durísima sátira sobre los reality shows, tan en boga en los últimos años, y por otra parte plantea una sociedad futurista absolutamente deshumanizada que nos vuelve a dejar apesadumbrados ante la pequeña pantalla. El ritmo no es tan frénético como en el anterior capítulo, pero no importa porque encaja bien en el argumento y el espectador permanecerá atento con facilidad para no perder el hilo. Si bien el primer episodio es hasta cierto punto angustioso porque es una cosa que puede suceder hoy o mañana, éste se desarrolla en un futuro que en algunas cosas nos puede parecer muy lejano. Pero, con todo, el aroma que desprende también es pesimista y su desenlace ahonda en la misma línea. Hay dos escenas claves que suceden en el escenario de un programa tipo ‘Operación Triunfo’ (no se pierdan la presencia de Rupert Everett) que funcionan como el eje de este capítulo, también de buena calidad. Aunque también hemos de decir que la puntuación global de ’15 Million Merits’ no es tan alta debido a que su resolución es más previsible.

Aquí tienen el tráiler (en inglés): http://www.youtube.com/watch?v=EqTyZoupc1w

3) The entire history of you (tu historia completa): El tercer capítulo no es tan bueno como las dos anteriores entregas o, al menos, esa impresión ha dejado en los humildes dueños de esta morada. Seguramente se deba a que en esta ocasión Charlie Brooker se limita a ser el productor ejecutivo y el guión corre a cargo de Jesse Amstrong, que francamente no da en el clavo fundamentalmente por culpa de su ritmo. Nosotros, desde luego, no logramos engancharnos y, lo que es más grave para un creador televisivo, llegamos a despreocuparnos totalmente por el desenlace de la historia. El episodio denominado ‘The entire history of you’ recrea un escenario, también futuro, en el que las personas pueden acumular sus recuerdos y acceder en todo momento a ellos para consultarlos o incluso modificarlos. Este planteamiento, que aparentemente suena ventajoso, se desarrollará con una pareja en el que uno de los miembros sospecha del otro.

El arranque del episodio se sigue con interés, entre otras cosas porque es el último y venimos de presenciar dos auténticas maravillas, pero va decayendo paulatinamente hasta un final que nos dejó fríos. En este caso considero más interesante la reflexión que propone que la historia en sí, detalle que no sucedía en los dos primeros episodios. ¿Hasta qué punto la tecnología nos facilita la vida? ¿Nos abre puertas o nos vuelve esclavos? Diría que el sentido común es la madre de todas las claves y, que como suele suceder en tantos ámbitos de la vida, es el uso que le demos a una cosa el que determinará las consecuencias. ‘The entire history of you’ va más allá y tampoco permitirá que finalicemos su visión con una sonrisa. Avisados están.

Éste es el tráiler (en inglés): http://www.youtube.com/watch?v=3bFCqK81s7Y&feature=relmfu

Si han visto la miniserie agradeceríamos sus sensaciones y recuerdos en forma de comentarios u opiniones, aquí o en nuestras cuentas de Twitter (@jefoce) y (@lmejino). Si no, despejen la mente y prepárense para recibir un duro golpe en el cerebro. Luego no digan que no les avisamos…

Mikel Madinabeitia/Lorenzo Mejino

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