El panteón de las series malditas está lleno de series como ‘Dietland’ que a priori tenían muchos elementos que las podían hacer muy interesantes, empezando por una premisa original y potente, una creadora que había mostrado su eficacia en trabajos anteriores y un reparto sólido con algún personaje famoso y muy querido por parte del público.
‘Dietland’ no acabó de unir correctamente todos esos puntos, poniendo a prueba la paciencia del espectador desde los primeros episodios, al desbarrar con muchas historias inconexas y cuyo interés se iba desvaneciendo a medida que se alejaban de las ideas iniciales, para perderse en unas tramas que en mi caso solo me provocaron perplejidad.
De todas formas siempre es interesante recordar experimentos que no acabaron de funcionar y en especial si todavía siguen disponibles en la plataforma AMC+, por si el tema de la gordofobia les interesa especialmente o tienen la curiosidad de descubrir los primeros pasos de un actor por entonces desconocido y ahora multipremiado.

Ficha: Dietland 10 ep 40 min . Jun 2018- Jul 2018 Cadena: AMC (USA) /Amazon ( E), ahora en AMC+ ( E)
La trama:
Alicia ‘Plum’ Kettle es una aspirante a escritora que siempre ha estado muy obsesionada por su obesidad y que solo ha encontrado trabajo como la articulista fantasma que responde a las cartas a la directora, de una conocida y glamurosa revista femenina.
Esa publicación está dirigida por Kitty Montgomery, una ambiciosa ejecutiva que se mantiene siempre en perfecto estado de revista tanto en su vestuario como en su aspecto físico, por muchos sacrificios que eso le suponga.
Desesperada, Plum ha decidido hacerse una operación de bypass gástrico para intentar reducir drásticamente su peso y de esta forma acercarse más al aspecto que siempre había deseado tener, pero que nunca había conseguido, además de encontrar alguien a quién amar y que sea capaz de amarla, como explican en el siguiente vídeo para presentar a su personaje.
En ese trayecto personal, contacta con la directora de una extraña organización que da cobijo a mujeres con la autoestima muy lesionada, para intentar que se acepten a si mismas tal como son, con unos métodos extraños que bordean el terreno de las sectas y cultos.
En paralelo se empiezan a producir en Nueva York una serie de delitos y asesinatos reivindicados por un grupo terrorista autodenominado ‘Jennifer’ que busca hacer justicia con los hombres que han abusado de mujeres y que han salido impunes de las denuncias.
Esos tres ejes principales, además de cuatro o cinco historias correspondientes a personajes secundarios de segunda o tercera que aparecen de vez en cuando en ‘Dietland’, acaban convirtiéndose en bastante incompatibles, como en una mala opción culinaria de combinación de elementos que no encajan.
Su creadora ha sido la competente Marti Noxon ( UnReal, Girlfriends Guide of Divorce, Buffy) y empezaba de forma prometedora al centrarse en la figura de Plum, en sus tres aspectos principales: el laboral con su complicada relación con su jefa/diva Kitty, seguía con sus problemas de sobrepeso y finalizaba con su desastrosa por inexistente vida amorosa, a pesar de todos sus esfuerzos.
Esos momentos eran los mejores al mostrarnos de una manera clara, la discriminación con que la sociedad castiga de forma implacable a las mujeres obesas, relegándolas a la retaguardia en cualquier tema en el que la imagen tenga el papel preponderante que sea, como dejan entrever en el tráiler
Ese sufrimiento y las ganas de cambiar de Plum se van diluyendo a medida que van pasando los episodios, en una especie de huida hacia adelante de las guionistas, al introducirla paulatinamente en el entorno de esas dos extrañas organizaciones a nivel de secta y terrorista, sin que el espectador pueda entender ni las motivaciones de Plum ni los objetivos de esos grupos, para poder racionalizar algo esa extraña decisión.

Esa deriva hace que la trama que implicaba a la revista y a su directora Kitty se quedara como algo colgando que se va iba convirtiendo cada vez en más marginal, arrastrando al resto de personajes con ella, como una presentadora de un informativo que todavía estoy intentando descubrir que es lo que pintaba en ‘Dietland’ .
Esa indefinición y dilución arrastra a una Juliana Margulies ( Urgencias, The Good Wife) bastante desubicada como esa fría y despiadada ejecutiva, a la que interpreta con bastante desgana como si se hubiera dado cuenta demasiado tarde del embolado en el que se había metido y que iba degenerando a cada episodio.

En el aspecto más positivo destaco la revelación de Joy Nash, que se destapó como un gran actriz defendiendo el papel de Plum, trasladando sus angustias existenciales de una forma bastante convincente a pesar de que empezaba a tomar decisiones cada vez mas discutibles y controvertidas.

Por desgracia, Joy Nash no ha conseguido capitalizar ese papel y de hecho ha desaparecido de las pantallas desde hace cinco años, haciendo teatro y voces de forma casi exclusiva, como si hubiera seguido esa gordofobia que denunciaba,
Por el contrario, me ha sorprendido al revisar ‘Dietland’ para escribir el artículo, encontrarme al reciente ganador del Emmy al mejor actor secundario Tramell Tillman (Severance) en su primer papel de cierta relevancia como el propietario de una cafetería y que es el mejor amigo y confidente de la protagonista, aunque para ser sinceros ni me acordaba de su presencia.

El error principal de ‘Dietland’ fue querer abarcar demasiadas cosas, abriendo demasiados tramas e historias que ni tenían interés por si mismas ni cuando se interrelacionaban con las demás, al hacerlo de una forma bastante torpe y que solo agravaba el problema.
Tampoco ayudaba una caterva de personajes secundarios absolutamente prescindibles en especial si analizamos el arco narrativo global de su única temporada, que dejaba demasiadas cosas abiertas y colgadas para que funcione como miniserie cerrada.
Esa falta de una estructura narrativa coherente, además de una falta de definición clara del tono en que querían explicarla, donde pasaban de la comedia negra con tintes surrealistas al drama crudo y duro con asaltos sexuales y actos terroristas en escenas consecutivas, fue un obstáculo insuperable para muchas personas.
Fue bastante difícil entender los objetivos de ‘Dietland’ que ya desconcertaban desde la extraña cabecera de la serie, yendo por unos derroteros de humor negro, como pueden comprobar a continuación.
A medida que pasaban los episodios, era incapaz de entender como lo que había empezado de una forma prometedora se iba convirtiendo en una especie de ‘I Robot’ feminista que no había por donde cogerlo, con unas audiencias paupérrimas que derivaron en una cancelación fulminante al final de su única temporada por parte de AMC+, donde todavía está disponible por si les pica el gusanillo.
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Lorenzo Mejino