En unos tiempos en que es muy difícil encontrar historias que se salgan de las sendas de los algoritmos predictivos o que no sean variaciones de temas mil veces tratados, siempre es interesante la presencia de un verso libre como el creador Steven Conrad que con su nueva serie ‘DTF St.Louis’ ha vuelto a demostrar su capacidad para entrar en caminos inexplorados y sobre todo muy originales.
La proliferación de las aplicaciones de citas que prometen discreción y secretismo a cambio de intercambios sexuales furtivos es un magnífico punto de partida para mostrar que esas aventuras siempre van a tener consecuencias inesperadas para los afectados como le sucede al triángulo amoroso central de ‘DTF St.Louis’.
De todas formas debo prevenir que al ser una serie bastante extraña y diferente, no considero que sea para todo el mundo, porque precisamente tanto su tono como su ritmo requiere un cierto salto de fe por parte del espectador.
Su estreno generó el fenómeno curioso de que le ha entusiasmado mucho más a la gente que ve muchísimas series por ser algo muy diferente, a diferencia del espectador más ocasional que prefiere ver cosas más simples y sencillas en su menú televisivo.

Ficha: DTF St Louis 7 ep 55 m mar- abr 2026 Cadena: HBOMax ( USA / E)
Sinopsis: Clark Forrest es el meteorólogo de un importante noticiario de St Louis que establece una gran relación de amistad con Floyd Smermitch, su interprete de signos con el que presenta cada noche el tiempo.
Esa gran amistad se expande a sus respectivas familias pero en especial a Carol, la mujer de Floyd que se convierte en el tercer vértice de un triángulo amoroso muy especial.
El inicio:
Steven Conrad es un guionista cinematográfico que tras obtener un cierto reconocimiento con las películas ‘En busca de la Felicidad’ y ‘La Vida Secreta de Walter Mitty’ , decidió probar suerte en el terreno televisivo para tener un mayor control sobre sus guiones, utilizando el sistema inicial de pilotos de Amazon que eran sometidos a votación por el público para ver si pasaban a serie.
Su propuesta fue la extraña ‘Patriot’ que encandiló a bastantes personas y estuvo dos temporadas en antena a pesar de su tono surrealista e impredecible.
Conrad siguió insistiendo en su estilo tan personal en su siguiente serie ‘Perpetual Grace Ltd’ con Ben Kingsley y hasta se atrevió con el terreno del stop-motion con ‘Ultra City Smiths’
Tras ser expulsado como creador de ‘El Caballero de los Siete Reinos’ por diferencias creativas con George R.R, Martin, (algo lógico viendo sus trayectorias), Conrad recibió un encargo de HBO para hacer el desarrollo de una historia de ‘true crime’ sobre un triángulo amoroso con un dentista de Nueva Jersey que acabó con una acusación de asesinato.

Conrad empezó inicialmente a desarrollar la historia con el compromiso de los actores David Harbour y Pedro Pascal, pero los problemas de agenda del chileno le obligaron a salir del proyecto. Al empezar a pensar junto a Harbour decidieron separarse rápidamente del concepto del ‘true crime’, para crear una ficción desde la nada, aunque la inspiración inicial viniera de ese caso real.
En esa fase de cambio total, cambiaron la ubicación a St Louis y consiguieron atraer al actor Jason Bateman en una de las escasas fases en que estaba libre y podía comprometerse de lleno con la serie.
Curiosamente la serie la rodaron en Atlanta, por razones fiscales y fue estrenada sin demasiada promoción en HBO Max, el pasado mes de marzo, precedida del siguiente video como presentación de ‘DTF St. Louis’.
La recepción puso en evidencia esa disparidad de opiniones, dependiendo de la valoración de la aceptación de ese tono tan diferente al habitual que hemos reflejado en el prólogo.
La trama:
La primera escena nos muestra a Clark Forrest haciendo uno de esos reportajes impactantes en directo con un meteorólogo pasando dificultades en medio de una gran tormenta en St Louis, cuando es protegido por Floyd Smermitch, un transeúnte que pasaba por allí y le salva de ser herido por la ferocidad de los vientos de la tormenta.
Tras ese primer contacto, ambos empiezan una gran amistad reforzada por el hecho de que Clark consigue que Floyd se convierta en su compañero del noticiario para informar del tiempo en lengua de signos de forma simultánea a sus explicaciones.
Ese contacto inicial se extiende a sus familias en una de esas barbacoas dominicales de los suburbios de cualquier ciudad estadounidense, en este caso St Louis, donde juegan al ‘cornhole’ un juego que consiste en tirar un pequeño saco a un agujero en una tabla de madera inclinada.
En una de sus conversaciones, Clark convence a Floyd para apuntarse en la aplicación de citas furtivas y sin compromiso, DTF, acrónimo de ‘Down To Fuck’ que han traducido hábilmente en español como ‘ Donde Todos Follan’ conservando las mismas letras.
El problema surge cuando pocas semanas después aparece un sorprendente cadáver para acabar de establecer la premisa inicial, a mitad del primer capítulo.
‘DTF St Louis’ desarrolla la trama a dos niveles temporales, por un lado el del pasado con la evolución de la relación entre Clark y Floyd, a la que se añade inesperadamente Carol, la insatisfecha mujer de Floyd, hasta llegar a esa tragedia con el misterio que supone conocer las causas o el responsable de esa muerte.

En paralelo tenemos la investigación policial de esa muerte que va desvelando secretos del pasado como las piezas de un rompecabezas que la extraña pareja de policías encargada del caso va a ir descubriendo y reuniendo.
La trama va saltando entre ambas líneas temporales pero con la gran habilidad de ir desarrollando los tres personajes principales y sus extraños comportamientos en diferentes circunstancias y con esa aplicación DTF como catalizador de algunos de esos sucesos.
Desde el primer momento vemos que no es una serie nada convencional en su desarrollo, en especial con esa rápida tragedia inicial, reforzada por la aparición de la extrañísima cabecera que por si sola ya merecería un artículo para intentar entender lo que quieren explicar.
Esa falta de linealidad narrativa hace que las sorpresas y revelaciones estén a la orden del día, mezcladas con las extrañas actividades del triángulo principal, empezando por los largos paseos de Clark en un triciclo reclinado con el que recorre Twyla, el suburbio residencial de St Louis en el que se residen.
En el caso de Floyd tenemos que su pésima relación con su complicado hijastro le lleva a dedicarse a su pasión por la lengua de signos que le llevó a abandonar todo para convertirse en intérprete oficial y titulado, Ese trabajo le lleva incluso a actuar en conciertos de forma apasionada interpretando con signos.
Carol se desfoga con su actividad como árbitro de béisbol de ligas juveniles los fines de semana para sacarse un sobresueldo, pero el arbitraje la tiene obsesionada de tal manera que va todo el día por casa vestida con la aparatosa protección de los árbitros de béisbol, casi en plan fetichista.
Esas tres actividades no dejan de ser una escapatoria de su adocenada vida actual, en especial en sus relaciones con sus parejas que han pasado de la pasión a la rutina o directamente a la inexistencia.
Esa crisis les deja un elevado grado de insatisfacción que intentan paliar con esas actividades extrafamiliares hasta que la entrada de esa aplicación DTF les sirve para catalizador de nuevas experiencias, en el caso de Floyd sobre todo.
El hilo conductor principal es la investigación policial que llevan los dos personajes más normales de la historia y que sirven de guía al espectador para ir descubriendo todos los secretos de es trío de personajes y las extrañas relaciones que acaban produciéndose entre ellos hasta llegar a una más que satisfactoria resolución del misterio en el último episodio.
‘DTF St Louis’ es una serie de muy difícil catalogación dentro de los géneros habituales ya que pasa de la comedia al drama pasando por el misterio criminal y el ’true crime’ en cuestión de escenas, dejando al espectador con el pie cambiado cuando se espera una cosa y de repente pasa otra, incluso con la introducción de elementos algo surrealistas.
Esa indefinición puede ser un elemento de disuasión para muchas personas que prefieren una separación de géneros más clara y diáfana, pero en mi caso, al estar bastante habituado a ese estilo tan especial y particular de Steven Conrad me ha parecido de lo más estimulante y diferente de este año.
El misterio central no deja de ser una excusa para mostrar las diferentes formas que los tres personajes centrales se enfrentan a sus particulares crisis de la mediana edad con unas soluciones nada convencionales y que sobre todo muestran una amistad muy especial entre Floyd y Clark de una forma que no recuerdo haber visto en una serie televisiva.
Los actores:
Una de las claves principales de ‘DTF St Louis’ es haber reunido a un trío protagonista de gran calibre que han hecho completamente creíble una historia que en otras manos podría haber caído en el ridículo más espantoso.
Jason Bateman es un actor consagrado de series televisivas tras haber triunfado en ‘Arrested Development’ y ‘Ozark’ , lo que ha ido compaginando con la producción ejecutiva y dirección de otras series como ‘Under the Banner of Heaven’, aunque su último trabajo en ‘Black Rabbit’ dejaba bastante que desear.

Bateman hace una de las mejores interpretaciones de su carrera como ese meteorólogo que va con el piloto automático por la vida pero que evoluciona tras hacerse amigo de Floyd, aunque en direcciones inesperadas.
La carrera de David Harbour ha sido mucho más complicada al no pasar durante muchos años de ser un aplicado secundario o estrella invitada en numerosas series y películas. Su salto a la fama le vino de forma inesperada gracias a su personaje de Jim Hopper en ‘Stranger Things’ que le ha catapultado a la fama planetaria e incluso entrar en el universo del MCU.

En su regreso televisivo, David Harbour se entregado completamente en cuerpo y alma a interpretar al complicado Floyd Smermitch, una buena y entregada persona pero desbordada por sus problemas económicos y familiares así como marcado por una obesidad morbosa.
Inicialmente el creador Steven Conrad le pidió al actor que aumentará su peso, pero David Harbour se negó y decidió utilizar una tripa prostética como explica el propio actor en el siguiente video
La tercera pieza en el triángulo principal la cubre la gran actriz Linda Cardellini que lleva más de veinte años enlazando grandes personajes desde su debut en ‘Freeks and Geeks’, pasando por ‘Urgencias’ , ‘Bloodline’ y ‘Dead to me’ , una racha que continúa como Carol la insatisfecha madre y esposa cuarentona.

Linda Cardellini está impecable como esa mujer bastante amargada y misteriosa que intenta sacar la cabeza de una relación que la tiene ahogada y que tiene al arbitraje como una improbable válvula de escape.
Por último mencionar a la extraña pareja de policías que se encargan de la investigación policial que ya empiezan con un cierto mal rollo al ser enviado un veterano inspector de policía del condado para colaborar con la joven detective local de Twyla.
El veterano Richard Jenkins ( der) es un seguro para cualquier personaje gracias a llevar más de cincuenta años con legendarios papeles secundarios como el patriarca Fisher de ‘A dos metros bajo tierra’ o en la miniserie ‘Olive Kitteridge’ que le proporcionó el Emmy al mejor actor secundario.
En esta ocasión es un auténtico placer verlo como un veterano detective que no deja de alucinar con las cosas que va descubriendo de ese trío.
A la izquierda tenemos a la más desconocida Joy Sunday ( Miércoles) que interpreta a la detective local Jodie Plumb y que me ha parecido la más desdibujada de todo el reparto, aunque al lado de esos grandes actores y actrices no era fácil destacar, pero no me ha transmitido grandes sensaciones en ningún momento, en especial al lado de un monstruo escénico como Jenkins
El final:
‘DTF St Louis’ es una miniserie cerrada por lo que si buscan algo diferente a todo lo habitual y tienen ganas de descubrir el estilo tan especial de su creador Steve Conrad, no duden en conectarse a HBOMax, para disfrutar de esta rara avis televisiva. aunque no sea para todos los paladares, como pueden comprobar desde el mismo tráiler de su estreno.
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Lorenzo Mejino