La capacidad de las miniseries de ficción para denunciar escándalos reales que han sufrido personas inocentes a manos de grandes corporaciones o de la administración británica, tuvo un primer gran ejemplo con la excelente ‘Mr Bates contra Correos’ , que generó incluso un encendido debate parlamentario con cambios posteriores en la gestión del Correos británico.
El estreno de ‘Dirty Business’ ha superado incluso ese listón de la indignación del público británico, al destapar un escándalo de proporciones gigantescas sobre el vertido incontrolado de aguas fecales a ríos y playas por la indolencia de las compañías encargadas de depurar las aguas negras de los municipios, provocando incluso víctimas mortales.
‘Dirty Business’ no deja títere con cabeza, apuntando tanto a las megacorporaciones que se apropiaron del gran negocio de la depuración del agua, tras la liberación del mercado decretada por Margaret Thatcher, como sobre todo por la connivencia de esas empresas con la incompetencia supina e interesada del organismo regulador, la Agencia Medioambiental Británica.
El resultado final es excelente con una denuncia brutal e inmisericorde de unas prácticas impunes que debido a mi pasado profesional al haber trabajado varios años en el tema de depuración de aguas, conozco a la perfección y que han plasmado con gran fidelidad, cómo les voy a analizar a continuación.
Ficha: Dirty Business 3 ep 50 m feb 2026 Cadena: Channel 4 ( UK) / Inédita ( E)
La trama :
La primera escena nos muestra a una familia de Birmingham de vacaciones en una playa de la costa de Devon en el año 1999 cuando se encuentran con un vertido de aguas fecales en medio de la arena que entra en contacto con su hija pequeña de seis años, como pueden ver en las primeras imágenes del tráiler oficial de ‘Dirty Business’ .
La acción avanza veinte años para mostrarnos en plena zona de los pintorescos Costwolds a dos apacibles jubilados, Ashley Smith, un exdetective anticorrupción y Peter Hammond, un profesor retirado de biología computacional en Oxford, que empiezan a preocuparse cuando observan una creciente cantidad de peces muertos en el cauce del río Windrush.
El dúo empieza a investigar las causas de ese destrozo ecológico para descubrir que una estación depuradora cercana está vertiendo aguas fecales de forma incontrolada sin haber sido tratadas.

Su persistencia y las dotes del profesor Hammond para encontrar patrones de vertidos a partir de los datos que pueden encontrar de las estaciones depuradoras, son el germen de un escándalo que solo va a ir creciendo como una bola de nieve.
Tras descubrir las causas, con toda su buena voluntad ambos acuden al organismo regulador, la Agencia Medioambiental Británica para descubrir que no hacen absolutamente nada en plena connivencia con las empresas adjudicatarias con un sistema de puertas giratorias entre la administración y las empresas, que tan bien conocemos en nuestro país, por lo que no dudan en acudir a la prensa para airear esas prácticas letales para la flora y fauna.
‘Dirty Business’ denuncia con todo tipo de detalles, la degradación de la depuración de las aguas tras la privatización del servicio por unas empresas que priorizan sus beneficios económicos con recortes de todo tipo por encima de hacer medianamente bien su trabajo, como muestran en este video promocional muy provocador que lleva como título de ‘La fuente de la mierda’.
En paralelo y como trama secundaria, seguimos el vía crucis de la niña pequeña veinte años antes, tras haber entrado en contacto con esas aguas fecales y contraer una grave infección de una cepa muy agresiva de e-coli.
El creador de la serie es John Bullman ( foto inf) un prestigioso documentalista que ha decidido dar el paso a la ficción, ganando el BAFTA por su primer drama ‘Killed by my Debt’ y que en su primera miniserie se ha documentado de forma exhaustiva para denunciar esas prácticas criminales que han intentado ser tapadas por las diferentes administraciones.

El resultado es una crítica brutal a las privatizaciones de temas tan básicos como la depuración de aguas, que solo han resultado en una enorme degradación de los servicios como denuncian los propios empleados que han asistido atónitos a los ajustes presupuestarios indiscriminados que solo buscaban inflar los bonus de sus ejecutivos.
Un gran acierto de Joseph Bullman ha sido elegir a dos grandes actores para dar mayor credibilidad a sus dos protagonistas, empezando por el gran David Thewlis ( Fargo, The Artful Dodger) que interpreta a ese sabueso jubilado Ash Smith, que no ha perdido su olfato policial

A su lado brilla con luz propia otro gran actor como Jason Watkins ( The Lost Honour of Christopher Jefferies, The Crown), como el profesor Peter Hammond, una eminencia en el tratamiento de big data que es la pieza clave para destapar la enorme cantidad de vertidos ilegales por todo el país.

Además del dúo protagonista van a reconocer a numerosos actores muy populares que han accedido a hacer pequeños cameos, que les van a sorprender mucho en algunos casos.
Su emisión ha generado un encendido debate nacional sobre las consecuencias de la privatización de los servicios de las compañías de aguas, con numerosos espectadores indignados y horrorizados ante lo que ‘Dirty Business’ denuncia.
No dejo de tener una cierta envidia por la valentía británica de hacer este tipo de miniseries, algo que se me antoja impensable en nuestro país, por miedo a las enormes represalias legales que tomarían contra los autores, algo que en Gran Bretaña, saben esquivar con una mayor libertad de expresión y acción, por lo que nos tendremos que conformar con verla si llega algún día.
La documentación es tan impecable que voy a finalizar el artículo con un video creado por el propio Channel 4, donde testigos reales explican a cámara sus propias experiencias en las que se ha basado ‘Dirty Business’.
Espero sus opiniones y comentarios, aquí o en mi cuenta de X (@lmejino), o en BlueSky ( @lmejino.bsky.social )
Lorenzo Mejino