Te dejaron sin radio este fin de semana. Triste. Pero acabas de descubrir que hay mucho más detrás de una tarde de domingo. Entre otras cosas puede haber vinos de mucho interés, vinos que te pueden despertar la pasión por la vida y que te hagan creer que existe un mundo más allá de los partidos de fútbol por la radio de los domingos.
Que un vino venga de Navarra no se le supone nada bueno y, por supuesto, no se le supone nada malo. Pero si te dicen Inurrieta ya empiezas a pensar mejor. Porque pocos vinos se hacen sin tonterías como este, vinos que van directos y al grano, vinos que sí son auténtico rock n’ roll (porque lo diré siempre, el rock n’ roll de verdad es de las cosas que se hacen sin tapujos, directos y al grano, no puede haber rock n’ roll con espumas), vinos que que echas en la copa y, en cada sorbo, sabes que te vas a encontrar con lo único que buscas: VINO, así con mayúsculas.
Inurrieta es el auténtico “Rosebud” de los hermanos Antoñana, un sueño que persiguen desde chicos, con la diferencia de que ellos han conquistado su sueño y nosotros lo podemos comprobar cada vez que se abre una botella. Crearon la bodega, hicieron vinos recomendables todos y a unos precios que no nos dan verguenza recomendar.
Pongo como ejemplo este Orchidea Cuvee. Es el blanco de alta gama de la bodega, todo sauvignon blanc en una tierra imposible para una uva tan delicada pero a la vez tan expresiva, la cuida Kepa Sagastizabal con su experiencia y su paciencia, y es perfecto, sus ocho meses de barrica le dan una calidad muy especial, hay mucha gama de fruta madura que van desde cítricos hasta melocotón e incluso higos, mucha compota pero sobre todo es un vino muy graso. Te llena la boca y te gusta. El vino que te apetece cuando tienes un montón de gambas, o de langosta o foie o incluso carne diferente, pero sobre todo es el vino que te apetece cuando tienes que alegrar tu vida porque te falta ese algo especial que te da la radio de los domingos. Lo mejor es que puede alegrarte el día, cualquier día, por menos de 20 euros.
Blog escrito escuchando: José Antonio Abellán – comentarista deportivo en Punto Radio