El Video se ve aquí
Salgo en las fotos y en el vídeo y se me hace extraño no comentar las sensaciones de esta idea que se les ha ocurrido a…. esa especie de Think Tank del BCC y que pone en marcha la tecnología más actual y la comida.
Se trata de hacer que diversas tecnologías intervengan en la experiencia del comer. Vídeos, cámaras, luces, pantallas interactivas, todo para vivir la experiencia de una cena/comida de una manera diferente, integral, te ves metido dentro de un halo que te absorbe y te hace uno con todo lo que te rodea.
Como experiencia vale, como curiosidad vale, pero a mi, que me han dado el título de gastrosaurio me permiten hacer varias estos comentarios.
Es un paso más a la iluminación de un local, a la decoración, al ambiente, a la horrorosa música de fondo, incluso al vestuario de los camareros, sí, es un paso más, la pregunta es dónde ponemos el límite si es que hay que ponerlo. Porque no quiero que haya una serie de cosas que interfieran en la comida que estoy haciendo, ni con la compañía con la que estoy, si la conversación en la mesa es. “Mira qué paisaje de montes que es donde pastan las ovejitas que nos vamos a comer” o “fíjate cómo se mueven las luces cuando muevo el plato”, en lugar de “Qué ojos tan preciosos tienes hoy” pues prefiero que no me conecten.
Incluso la interactividad con la cocina (puedes ver a los cocineros en las pantallas y, probablemente, ellos te puedan ver a ti y tus gestos según comas los platos), es un paso más de las cocinas abiertas y la pregunta final si te ha gustado el plato. Seguimos haciendo la pregunta ¿dónde ponemos el límite? Sabiendo cómo son los cocineros y ese pequeño ego que les acompaña y les atormenta no creo que sea una buena idea que te vean poner cara de asco en algún plato.
Los experimentos están muy bien porque siempre habrá alguna conclusión que se pueda sacar pero, qué quieren que les diga, la verdadera sensación debe estar en el plato, los aromas que despiertan la imaginación, cada bocado que sabe distinto precisamente porque tu pones de tus experiencias propias. Y cada momento es irrepetible. ¿Acaso nadie ha visto el Festín de Babette? Habría que empezar por ahí para darse cuenta de cómo debe ser la experiencia del comer.
En twitter: @guiabuenamesa