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Ainhoa Cilveti

El trampolín de tu vida

Más vale ponerse una vez colorado que ciento amarillo

Hay momentos en la vida en la que desconocemos algo o tenemos dudas sobre alguna cuestión y tenemos que preguntar para aclarar estas dudas, pero sin embargphoto-1458419948946-19fb2cc296afo, a pesar de ser un acto sencillo, suele costarnos realizarlo porque nos da vergüenza. Nos resulta incómodo preguntar porque significa reconocer nuestra ignorancia sobre esa cuestión, algo que vemos o percibimos como negativo, pero que si analizamos racionalmente, cualquiera puede darse cuenta que no podemos saber de todo. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto preguntar?

Hay que destacar que esto no es igual en todas las culturas, ya que algunas asimilan mejor el hecho de que no podemos saber de todo en todo momento, y que no pasa nada por admitirlo. Por ejemplo, en Estados Unidos es frecuente que cuando se le hace una pregunta a un profesor este admita no estar seguro en ese momento o desconocer lo que el alumno pregunta y pedir tiempo para enterarse sobre esa cuestión. Pero en nuestro país, cuesta más admitir que un profesor pueda desconocer lo que un alumno le pregunta, hasta el punto de que en alguna ocasión se contesten cosas que no son acertadas, antes que aceptar que no se sabe.photo-1489898396181-b6e9a25f6980

Y, ¿qué pasa si no lo sabemos y lo preguntamos? pues algo muy obvio, que nos informamos, mientras que, si negamos desconocerlo, seguiremos desinformados hasta que logremos vencer nuestra vergüenza o busquemos la información por otros canales.

Es verdad que no siempre hay que preguntar constantemente, que uno puede averiguar el asunto que le preocupa sin necesidad de preguntárselo directamente a nadie, simplemente buscando la información que se requiere en el lugar oportuno, pero, también es verdad, que a menudo, realizar la pregunta facilita mucho conseguir la explicación que se necesita, y sobre todo, ahorra mucho tiempo, algo que cuando se trata del ámbito laboral, no sólo beneficia a uno mismo, sino también a la propia empresa o incluso a quien se está realizando la pregunta. Por lo tanto, no debemos sentirnos mal por hacerlo y por desconocer un asunto o tener dudas sobre alguna cuestión. Una vez obtenida la información, si pensamos que podemos volver a necesitarla podremos anotarla para poder volver acceder a ella cuando lo requiramos, de esta forma podremos seguir preguntando todo lo que necesitemos sin molestar a nadie, y sobre todo, sin sentirnos mal por ello.

 

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