Vivir con un animal | El trampolín de tu vida

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Ainhoa Cilveti

El trampolín de tu vida

Vivir con un animal

Se suele hablar de lo que representa para una persona vivir con un animal de compañía, de la vida que estos le dan y del cariño que reciben. De lo que significa compartir tu vida con un ser que depende de ti y lo mucho que hay que sacrificarse por ellos.

Desde pequeña, me he criado entre diferentes animales, sobre todo perras, aunque también he tenido cotorras, loros, peces, tortugas y ahora gatas. Y puedo decir, que aunque me dan mucho trabajo, son una parte de mi educación muy importante. Y considero, que el valor que cada uno de ellos me ha dado, representa mucho de lo que soy yo.

Hoy en día, y hablo por estadísticas y no por lo que conozco, sé que un animal de compañía puede ser un regalo más de las navidades, del que se puede prescindir si no conviene en un momento dado. No lo entiendo ni lo comparto, pero ocurre.

He convivido durante 26 años con un loro que era insufrible cuando se ponía a gritar o cuando te confundía imitando el sonido del teléfono, pero el día que se murió, fue un drama para toda la familia. Sólo había conseguido hablar pocas palabras, pero sí a distinguir lo que comíamos, y le encantaban los embutidos…

Por mi teclado pasan de forma indiscriminada las gatas, y en estos momentos, tengo que escribir con una mano, porque tengo una de ellas empeñada en que le haga caricias. Los pies no los puedo mover porque la perra está pegada a ellos, y a veces pienso que voy a tener un accidente por vivir todas en el mismo metro cuadrado. Incluso pienso, que si alguien me escucha y me oye hablar con ellas pensará que estoy loca, pero la compañía que me proporcionan cada día no la puedo pagar con nada.

Desde pequeña he convivido con estos animales, y sólo espero que mis hijos aprendan de ellos lo que a mí me han transmitido, y que sepan ser generosos hacia otros seres como lo son los animales. Cuando vienen a refugiarse en ti, a saludarte cuando llegas, a reconfortarte cuando te sientes mal, o a disfrutar de tus salidas, es cuando te das cuenta, que lo que les das es muy poco, y lo que recibes mucho, por esto no entiendo a las personas que abandonan a sus animales. Y muchos menos, cuando han regalado estos animales a sus hijos. Quiero que este post sea una protesta por todos esos perros, gatos y demás animales que se abandonan cuando estorban. No deis el ejemplo de que cuando algo no se sabe gestionar lo mejor es abandonarlo, sino buscar las alternativas para hacer que sea posible.

 

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