Pensando en cuál iba a ser el siguiente tema para escribir en este blog, he escuchado en la radio una conversación que me ha dado la respuesta. Un famoso deportista y comentarista hablaba sobre una visita que había realizado a una psicóloga en un momento de su vida en el que se encontraba “enfadado con el mundo”. Contaba que las visitas a consulta se terminaron después de la primera, ya que las últimas palabras de la profesional le hicieron pensar que no debía confiar en los consejos de alguien que le decía eso: La sesión son 99 euros.
Pensó que alguien que era capaz de tarifar su trabajo de esa forma no podía ser una profesional seria, ya que parece un importe de “saldo” o de rebajas, aunque no quiera decir con esto que le pareciera barato, pero sí ha reconocido que le hubiera parecido más seria una tarifa con un número redondo. Sin querer entrar a valorar lo que cobra un profesional, ya que mi experiencia me ha enseñado que una de las cosas que más nos cuesta es ponerle precio a nuestro trabajo, hay que destacar que el marketing es muy importante a la hora de vender cualquier producto o servicio, y que no siempre los profesionales que deben aprender a vender sus servicios son capaces de acertar con la forma de gestionar esta parte de su trabajo. Muchas veces ni los expertos en marketing saben dar con la fórmula mágica, como para que pueda hacerlo alguien ajeno a la actividad. De todos modos, y aunque tengo que reconocer que cuando he escuchado la anécdota a mi también me ha hecho gracia y he entendido lo que el protagonista quería decir, los 99 euros pueden tener otro simbolismo que es lo que me ha llevado a escribir este post.
Hace años, en una formación escuché algo parecido, una tarifa en la que el profesional se veía obligado a tener que devolver una moneda a su cliente por el hecho de lo que el gesto representaba. Está claro que en principio al profesional le resulta más cómodo cobrar una tarifa redonda y no tener que tener siempre monedas de un euro para poder dar los cambios, pero el hecho de devolver una moneda significa cerrar el vínculo con el cliente, dar algo a cambio de lo recibido, y de esta forma estrechar la relación entre ambos.
Con esto no quiero decir que este profesional haya elegido este importe por esta causa, pero me he acordado de lo que me contaron y me ha parecido interesante compartirlo, porque no siempre entendemos lo que se nos cobre por algunos servicios y cómo se ha llegado a establecer una tarifa.