No quiero echar leña al fuego sobre la cuestión del Coronavirus y las medidas tomadas para parar la pandemia, pero no puedo dejar de escribir sobre algunas cuestiones que me parecen totalmente incoherentes, y que creo ayudan a que las personas tengamos dudas sobre la gestión de la misma. Dejo dicho de antemano que estoy segura que cualquier decisión a tomar sobre esta cuestión no es fácil, y que siempre habrá quien esté en contra se tome en la dirección que se tome, pero creo que hay asuntos de sentido común, y que en las siguientes que cito no se está teniendo en cuenta.
Por una parte, y algo que me ha sorprendido mucho, es que en aquellos deportes/categorías que aún se pueden disputar las competiciones, con las últimas restricciones no se les permite ducharse en el vestuario y tienen que hacerlo cada uno en su casa. Quiero creer que existe una causa científica para que un/a deportista que acaba de jugar un partido de competición y, por lo tanto, se le presupone que ha “sudado la camiseta”, tenga que salir sin asearse. Si, por una parte, nos están diciendo que es tan importante lavarnos las manos cada cierto tiempo, y siempre que entramos en casa, me parece aún más imprescindible que un deportista que ha estado en contacto con su equipo y con el contrario se lave en cuanto termina, dejando a un lado el aroma que expelen estas personas hasta llegar a la ducha. Esperemos que sean una minoría quienes tengan que coger un transporte público por el bien de los otros pasajeros. Quizá haya que tomar más medidas de higiene en los vestuarios, pero no me parece muy coherente prohibir que se laven ahí mismo.
Por otro lado, otro aspecto que he podido observar en los pocos días que llevamos con la hostelería cerrada a cal y canto, es que, animados por el buen tiempo, y teniendo en cuenta que somos personas sociales y que muchos de nosotros necesitamos relacionarnos para escapar de la soledad, la gente se compra un café y algo de comer y se sienta en el banco de enfrente para consumirlo. Mi pregunta es si no sería mejor permitir tener al menos las terrazas abiertas y que de esta forma los clientes puedan sentarse en lugares seguros y desinfectados. Probablemente esta no sería una solución viable para parte de la hostelería, pero al menos, algunos podrían tener trabajo y las personas un lugar seguro donde relacionarse.