Diario Vasco

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Aldi baterako kontratuen garrantzia berriro handitzen?
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Iñaki Erauskin | 26-05-2015 | 09:17| 0

@InakiErauskin

 

Nire aurreko postan azaldu nuen bai lanaldi partzialeko langileen eta azpienpleguaren garrantziak gora egin duela azken urteetan krisia dela eta. Baina zein da kontratu mugagabeak dituzten eta aldi baterako kontratuak dituzten langileen arteko egoera? 1.go Irudiak Europako Batasuneko (EB) herrialdeen egoera erakusten du. EBko langile guztien %13,8a aldi baterako kontratuarekin dago. Polonia (%26,8), Espainia (%23,2), Portugal (%21,5) eta Herbehereak (%20,3) dira aldi baterako kontratuak gehien erabiltzen dituzten herrialdeak. Beste aldean Lituania (%2,7) eta Errumania (%1,5) daude.

 

1.go Irudia. Aldi baterako kontratuekin enplegatutako personen proportzioa (2013), 15 eta 64 urte bitartean.

Iturria: Eurostat

 

Zein izan da bi kontratu mota horien arteko bilakaera gure inguruan? 1go Taulak oinarrizko datu batzuk ematen ditu hiruhileko jakin batzuetarako. Krisia baino lehen, 2007ko laugarren seihilekoan (2007-4), aldi baterako langileen proportzioa %30aren inguruan zegoen Espainian, Euskal Autonomi Erkidegoan (EAE) eta Nafarroan. Krisiak ehuneko hori murriztu du oso modu nabarmenean, 8 puntu portzentual inguruan, 2014ko lehenengo hiruhilabete arte (2014-1), eurak izan baitira lehenengo kaleratu direnak enpresetan. Orain errekuperazio bidean goazela, berriro ehuneko horiek gorantz hasi dira. Baina azken urtean zer gertatu da? Espainian 464.400 pertsona gehiago dago lanean 2015-1 hiruhilabetean 2014-1 hiruhilabetean baino. Langile horien kontratuen %62,38 aldi baterakoak dira. EAEn %57,45 izan dira. Aldiz, Nafarroan enplegua galdu da, sortu diren aldi baterako enpleguak (5.000) galdu diren kontratu mugagabekoak (-12.300) baino gutxiago izan direlako. Garbi dago, beraz, joera. Horra hor berriro ere Espainiako lan merkatuaren dualtasuna, aldi baterako langileen eta “finkoen” artean.

 

1.go Taula. Aldi baterako kontratuekin enplegatutako soldatapekoen proportzioa, hiruhileko jakinetan.

 

2007-4

2014-1

2015-1

Espainia

30,82%

23,13%

23,60%

EAE

28,94%

21,04%

21,84%

Nafarroa

27,57%

19,52%

22,64%

Iturria: INE.

 

Zer espero daiteke etorkizunean? Egoera hau areagotzea, eta horrek ez du lan merkaturako itxura ona hartzen. Krisiaren alderdi gogorrena eta mingarriena erakusten du …

 

 

@InakiErauskin

 

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¿Influye nuestra percepción de bienestar en nuestro voto?
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Jon Mikel Zabala | 13-05-2015 | 11:46| 0

@jonmizabala

Como el/la lector/a ya sabrá, este próximo fin de semana, además de celebrarse Eurovisión, también se celebran las elecciones locales y provinciales. Las calles de nuestros pueblos y ciudades vuelven a estar llenos de carteles solicitando el voto, y no precisamente el de Edurne. Durante este último año, hemos escuchado en multitud de ocasiones la necesidad de recuperar el estado del bienestar. Una de las medidas tradicionalmente empleadas para medir el bienestar de una sociedad es su producto interior bruto (PIB). Sin embargo, cada vez son más los países y organizaciones internacionales que están empezando a recoger la percepción subjetiva de bienestar (o felicidad), con el fin de medir el progreso de las sociedades.

En línea con el enfoque general sobre el PIB como la principal medida del nivel de bienestar, la gran mayoría de los trabajos empíricos sobre la influencia política de los ciudadanos ha examinado los vínculos entre el estado de la (macro)economía y la suerte electoral que hayan tenido los respectivos partidos políticos. Uno de los efectos más conocidos es que los votantes recompensan a los cargos públicos en las urnas en períodos de prosperidad y los penalizan durante las recesiones. Esta evidencia sugiere a los partidos de gobierno que es necesario garantizar una economía boyante para mantener su posición. Sin embargo, los resultados macroeconómicos dejan abierta la posibilidad de que se pasen por alto una amplia gama de áreas de formulación de políticas que son importantes para la calidad de vida de las personas.

Son numerosos los estudios que han relacionado estos índices de bienestar subjetivos con elementos tales como el ruido y la contaminación del aire, la salud, la educación, la cohesión social, la corrupción, la calidad de los servicios públicos o y los índices de criminalidad. Sin embargo, ¿puede nuestra percepción de bienestar influir sobre nuestro voto? Esta es la pregunta que ha tratado de responder George Ward, investigador de la London School of Economics en uno de sus artículos más recientes.

Para responder a la anterior pregunta, Ward ha recopilado el porcentaje total de votos obtenidos por los partidos que se presentaban a las elecciones en 15 países Europeos (Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, España, Suecia y Reino Unido) entre 1973 y 2012. La muestra total consiste de 153 elecciones parlamentarias. Los datos sobre el nivel de satisfacción con la vida se extraen del Eurobarómetro, una encuesta llevada a cabo por la Comisión Europea dos veces al año. Las respuestas del Eurobarómetro fueron categorizadas a una escala de 1 a 4, donde 1 representa no estar en absoluto satisfecho con la vida que uno tiene y 4 significa estar muy satisfecho. Ward también estudia los posibles efectos que puedan tener en el voto variables macroeconómicas como el nivel del PIB, el desempleo y la inflación. Además de ello, el autor controla sus resultados por el número de partidos en el gobierno y el período de tiempo (en meses) entre elecciones.

Los resultados de su investigación revelan que la percepción de bienestar subjetiva del electorado explica más que cualquiera de los tres indicadores macroeconómicos (PIB, desempleo, inflación) de la varianza en el porcentaje de votos recibidos por los partidos electos. Concretamente, sus resultados sugieren que un cambio (entre dos elecciones) de una desviación estándar en la percepción subjetiva del bienestar se asocia a un 8.5% en el porcentaje de votos para la coalición gobernante. Por su parte, un cambio de una desviación estándar de la tasa de crecimiento económico (PIB) en un año electoral se asocia con un cambio del 4.5% de votos, mientras que un cambio de una desviación estándar en la tasa de desempleo es un factor predictivo de un cambio de 3.5 puntos porcentuales de votos.

Este sencillo modelo postula que los votantes deciden mantener al equipo de gobierno u optar por un cambio en su voto en función de su nivel de bienestar. Se observa así como la percepción subjetiva de bienestar actúa como una variable mediadora entre el desempeño económico (PIB) y el comportamiento electoral. El análisis proporciona por tanto una asociación positiva entre el bienestar de los votantes y su propensión a reelegir a los gobiernos establecidos.

¿Y en España qué? Si atendemos a los datos que nos proporciona el Eurobarómetro para el año 2014, podemos observar cómo la mayor parte de la población (aproximadamente el 53%) considera tener un nivel de bienestar más que aceptable (línea roja). El 18% de la población se muestra muy satisfecha (línea verde), el 23% no muy satisfecha (línea naranja), y sólo el 6& considerar no estar para nada satisfecho (línea amarilla).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaboración propia a partir de Eurobarómetro

(http://ec.europa.eu/public_opinion/cf/index_en.cfm)

¿Qué pasará este fin de semana? Si atendemos a los resultados de Ward y a los datos del Eurobarómetro… creo que la conclusión es bastante clara. El domingo veremos si la anterior predicción es real o si hay un vuelco electoral. Veremos La decisión está en sus manos y en sus cabezas. En caso de duda… consulte con su farmacéutico.

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Los salarios y las ciudades
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Asier Minondo | 12-05-2015 | 05:42| 0

Los salarios son superiores en las ciudades que en los municipios de menor población. Por ejemplo, en un trabajo reciente, De la Roca y Puga muestran que los salarios en Madrid, la ciudad con mayor población de España, son un 20% superiores a los de Valencia, la tercera ciudad más poblada; y un 46% superiores a los de Santiago de Compostela, ciudad que se encuentra en la mediana de población.

Una posible explicación de estas diferencias es que el coste de vida en las ciudades es superior al de otros municipios con menor población y, por tanto, los salarios tienen que compensar esas diferencias. Sin embargo, si las ciudades no aportasen ventajas en productividad, las empresas no se ubicarían en las mismas y elegirían municipios en que los salarios fuesen menores. Por tanto, si las empresas están dispuestas a pagar salarios más altos es porque estar ubicado en una ciudad genera ventajas en productividad que compensan los mayores salarios. ¿Cuáles son esas ventajas?

Una primera ventaja está relacionada con las infraestructuras. Éstas tienen un coste fijo muy alto y solamente se pueden financiar si el número de usuarios es lo suficientemente elevado. Por ejemplo, un aeropuerto, como se ha podido comprobar recientemente en España, solamente es viable si tiene un número suficiente de viajeros. En las ciudades el coste de las infraestructuras por habitante es menor, lo que les permite tener más infraestructuras. Las empresas son también más productivas en las ciudades porque es más fácil que encuentren proveedores adecuados y trabajadores con las competencias necesarias.

Además de estas razones, los salarios en las ciudades son más elevados por un efecto composición. En las ciudades el porcentaje de trabajadores cualificados es superior al de los municipios con menor población. Como el salario de los trabajadores cualificados es superior al de los trabajadores poco cualificados, las ciudades tienen un mayor salario medio. ¿Por qué son las ciudades especialmente atractivas para los trabajadores cualificados? Al igual que Messi es mejor jugador cuando se le rodea de buenos futbolistas, la productividad de los trabajadores cualificados es mayor cuando trabajan con otros trabajadores cualificados, o cuando están cerca de otros trabajadores cualificados. Esto se debe a que el conocimiento juega un papel muy importante en la productividad de los trabajadores más cualificados. Al trabajar con otros trabajadores cualificados se desarrollan ideas, conceptos y visiones que permiten generar nuevos productos y servicios. Por su parte, estar cerca de otros trabajadores cualificados permite tener acceso a nuevas ideas que aumenta el conocimiento y la productividad. Estos efectos generan un incentivo para que los trabajadores cualificados tiendan a agruparse geográficamente, lo cual explica su mayor presencia relativa en las ciudades.

El conocimiento, las ideas y la innovación tiene cada vez un mayor peso en nuestra economía. Por tanto, es razonable esperar que las ciudades sean cada vez más importantes en el futuro.

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El empleo a tiempo parcial y el subempleo
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Iñaki Erauskin | 26-05-2015 | 05:41| 0

@InakiErauskin

 

La crisis ha deteriorado enormemente el mercado laboral. Uno de los rasgos diferenciadores de esta crisis respecto a otras es su impacto sobre el trabajo a tiempo parcial, que se define como el empleo regular en el que la jornada de trabajo es sustancialmente menor que el normal. Para las estadísticas un empleo se considera a tiempo parcial cuando está asociado a menos de 30/35 horas semanales, según los países (para Eustat son 30 horas).

Según los últimos datos de Eurostat (pincha aquí), hay 44,1 millones de personas trabajando a tiempo parcial en la Unión Europea (UE). De ellas 9,8 millones están subempleadas, esto es, desearían trabajar más horas y están dispuestos a hacerlo. A su vez, la mayor parte de éstas son mujeres (67%). Hay países donde la mayoría de los subempleados a tiempo parcial desearían trabajar más horas y estarían dispuestos a hacerlo, tales como Grecia (72,1%), Chipre (65,9%) y España (57,3%), tal como refleja el Cuadro 1. En el otro extremo se hallan los Países Bajos (4,0%), Luxemburgo (10,5%) o Dinamarca (10,7%). En suma, las diferencias en el peso que tienen los trabajadores a tiempo parcial subempleados son enormes de unos países a otros (la media se halla en el 22,2%).

 

Cuadro 1. Subempleo y trabajo a tiempo parcial, 2014.

Fuente: Eurostat

 

Además, como muestra el Cuadro 1 también, el peso del trabajo a tiempo parcial dentro del empleo total varía enormemente de unos países a otros (véase la columna final). Resulta llamativo que los Países Bajos cuentan con el mayor porcentaje de trabajadores a tiempo parcial (50,5%) junto el menor porcentaje de subempleo (4,0%). En España es al revés: porcentaje de trabajo parcial por debajo de la media (15,9%) con porcentaje de subempleo mayor que la media (57,3%). Un fenómeno parecido parece ocurrir con el resto de los países. El Gráfico 1 representa en el eje de abscisas el porcentaje de trabajadores subempleados sobre el total de trabajadores a tiempo parcial y en el eje de ordenadas el porcentaje de trabajadores a tiempo parcial dentro de los trabajadores totales. Como se puede observar, parece existir una clara relación inversa entre negativa entre el peso del subempleo y el peso del empleo a tiempo parcial. En efecto, los países con mayor porcentaje de subempleo parecen estar asociados a países con un porcentaje menor de trabajadores a tiempo parcial. Es una relación un tanto sorprendente.

 

 Fuente: Eurostat y elaboración propia.

 

En el caso del País Vasco, la tasa de trabajadores a tiempo parcial se sitúa, según los últimos datos del primer trimestre de 2015, en el 13,6%. Resulta útil ver su evolución. En 2007 la tasa de parcialidad se hallaba en el 7,5%, en 2012 8,6% y en 2013 … ¡13,9%!. 

¿Sugiere el gráfico que hay que aumentar el peso de los trabajadores a tiempo parcial para reducir el subempleo? Es demasiado aventurado decirlo. No parece que sea la panacea. Además, hay una cuestión relacionada no muy mencionada sobre los trabajadores a tiempo parcial: su impacto sobre las pensiones de jubilación u otras. Sentencias recientes (pincha aquí) han fallado sobre la inconstitucionalidad de las normativas de jubilación existentes desde 1994. Y es que a los trabajadores a tiempo parcial se les aplica un doble prorrateo respecto a los trabajadores a tiempo completo, sobre la cuantía de la pensión y sobre el período de cotización, dando lugar a una discriminación indirecta por razón de sexo (la sentencia señala que el 79% de los trabajadores a tiempo parcial son mujeres) y vulnerando el artículo 14 de la Constitución. En efecto, Doña María Soneira Fraga (nacida en 1931) solicitó una pensión de jubilación en 1999, pero le fue denegada por no llegar al período mínimo de cotización de 15 años. Ella había trabajado más de 18 años (1981-1999), pero durante 1988-1999 había trabajado el 18,4% de la jornada (4 horas semanales). Por ello, en su caso, se señala que “la demandante tendría que trabajar 100 años para acreditar la carencia mínima necesaria de 15 años que le diera acceso a una pensión de jubilación de 112,93 euros al mes”. Un disparate. Esta sentencia obligó al Gobierno a cambiar la ley, pero la discriminación, aunque atenuada, persiste, con lo que los incentivos para trabajar a tiempo parcial no son altos.

Lo que parece muy claro es que, además de crear más y mejor empleo, hay que reducir el subempleo, dando así más oportunidades a los trabajadores a tiempo parcial, junto con una mejor cobertura legal. Además, hay que reducir la temporalidad de los contratos (este tema es para otro día). Veremos qué nos depara la recuperación de la actividad económica …   

 

@InakiErauskin

 

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¿Trajo la democracia en España una mayor redistribución de la renta?
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Jon Mikel Zabala | 27-04-2015 | 12:56| 0

@jonmizabala

Estamos en plena época electoral. Los partidos políticos están centrados en la elaboración de sus programas y las tertulias radiofónicas y televisivas están “al pil pil” buscando las bondades de unos y las cosquillas de los otros. En este sentido, uno de los temas que más atención despierta entre la ciudadanía es el de los impuestos.

¿Se recaudan los impuestos de una manera justa, de tal manera que los que mayor renta tienen más pagan proporcionalmente? Francisco Alvira Martín y José García López, recogiendo los datos recopilados por el Centro de Investigaciones Sociológicas, han concluido que aproximadamente el 80% de los ciudadanos españoles responde que no a esta pregunta. Es decir, los españoles no parecen creer que su sistema impositivo sea progresivo, contrariamente a lo que se proclamó como objetivo durante la transición política y se sigue manteniendo en la actualidad. ¿Fue esto así?

Sara Torregrosa Hetland, del Departmento de Historia Económica de la Universidad de Barcelona, ha abordado esta pregunta en detalle en su último artículo, publicado en el European Review of Economic History (puedes ver el artículo aquí). En el mismo, la autora investiga la incidencia de los impuestos en España antes y después de la democracia (1960-1990). La autora justifica la relevancia del estudio debido a la interpretación histórica que se hace a menudo de la transición española a la democracia. Durante los años estudiados, en España tuvieron lugar cambios políticos fundamentales. Después de cuarenta años, la dictadura dio paso al parlamentarismo y a la democracia. En 1977 se inició una amplia reforma fiscal, que tuvo entre sus objetivos principales la mejora de la equidad, introduciéndose explícitamente la progresividad y la redistribución de la renta incluso en la Constitución. Con esta reforma tributaria se pretendía hacer converger al país con sus vecinos europeos y llevarlo hacia una progresividad fiscal.

La principal conclusión a la que llega la autora es que la regresividad no fue erradicada del sistema fiscal, aunque sí fue atenuada. Tras hacer un amplio recorrido por las reformas que han tenido lugar en el sistema fiscal español desde 1845, la autora demuestra cómo el sistema de impuestos fue regresivo en la década de 1970, poniendo más carga fiscal sobre las clases de ingresos más bajos, y continuó siéndolo veinte años más tarde, aunque en menor medida. El artículo evidencia que el tipo impositivo medio era mucho más alto para los ciudadanos con niveles de ingresos más bajos que para aquellos con ingresos más altos. La falta de progresividad fiscal general contradice el discurso político sobre los objetivos y los efectos de la reforma fiscal predominante durante estas décadas. El sistema fiscal exacerbó por lo tanto la desigualdad de ingresos, efectuando una redistribución inversa.

Afortunadamente, el régimen fiscal ha cambiado notablemente en España desde 1990, y los índices de igualdad también han variado. A partir de la investigación realizada por Piketty de la distribución a largo plazo de los ingresos más altos, una serie de estudios ha construido un conjunto de series de datos que representan el porcentaje que representan sobre el total de la riqueza nacional los ingresos de aquellas personas con rentas más altas. Como se puede observar en la Figura 1, en España, el conjunto que personalizan el 1% de las rentas más altas (línea azul) representa un poco más del 8% de la renta nacional. En este caso, el nivel medio de renta de este 1% ascendería a 141059€ en Euros de 2012. Por su parte, las personas con el 5% de ingresos más altos (línea roja) representan cerca del 22% de la renta total nacional (su nivel medio de renta ascendería a 72585€), mientras que finalmente, las personas con el 10% de ingresos más altos (línea verde) representan aproximadamente el 32% de la renta total nacional (su nivel medio de renta ascendería a 54744€).

Figura 1.- % sobre el total de la renta nacional de las personas con rentas más altas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: The world top incomes database – http://topincomes.parisschoolofeconomics.eu/#Country:Spain

Como nos comentaba nuestro compañero @InakiErauskin en un post previo (puedes leerlo aquí), el Fondo Monetario Internacional publicó un trabajo sobre redistribución, desigualdad y crecimiento, en el que se observaban los niveles de desigualdad existentes en base a los coeficientes GINI (un coeficiente Gini de 0 equivaldría a una igualdad completa en los niveles de renta, mientras que un coeficiente de 100 conllevaría una desigualdad completa). Como se puede observar en la Figura 2, si comparamos la evolución española con las de los países nórdicos por ejemplo (bien conocidos por la homogeneidad de sus sociedades), los niveles de desigualdad en España han sufrido importantes variaciones, lo cual coincide con el análisis realizado por Sara Torregrosa Hetland.

Figura 2.- Coeficientes GINI de desigualdad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: The Standardized World Income Inequality Database – http://myweb.uiowa.edu/fsolt/swiid/swiid.html

Como el/la lector/a ya sabrá, estamos inmersos en la presentación de la declaración de la renta del año 2014. Es el momento de acordarnos de nuestro nivel de renta, de los ingresos anuales, del tipo impositivo que se nos va a aplicar, y de alegrarnos o enojarnos en función de si la declaración nos sale a cobrar o a pagar. Así pues, quisiera recordar a Martín Lutero, ya que nos queda el consuelo de que al menos, “el pensamiento está libre de impuestos”.

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Referencias

Alvira Martín, F. and García López, J. (2005) Los límites de los efectos redistributivos de la política tributaria. En Ruiz Huerta, J. (ed.) Políticas Públicas y distribución de la renta. Bilbao: Fundación BBVA, pp. 757-796.

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El efecto psicológico del clima en la compra de coches
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Asier Minondo | 21-04-2015 | 05:28| 0

El coche es un claro ejemplo de un bien que utilizamos (consumimos) durante un largo periodo de tiempo. Como los coches no son baratos, dedicamos bastante tiempo a pensar, una vez determinado nuestro presupuesto,  qué modelo de coche responde mejor a nuestras necesidades y gustos. Es decir, realizamos una compra racional.

Pues no. En un estudio realizado por los profesores Busse, Pope, Pope y Silva-Risso, y publicado recientemente en el Quarterly Journal of Economics, se analiza la relación entre la climatología en el día en el que se compra el coche y el modelo de coche que se compra. Su muestra cuenta con más de 40 millones de transacciones de compra de coches, tanto nuevos como de segunda mano, que se realizaron en los Estados Unidos entre el 1 de enero de 2001 y el 31 de diciembre de 2008. Los autores concluyen que si el día de la compra la temperatura es alrededor de 6 grados superior a la media de esa época del año, se produce un incremento del 2,7% en la compra de coches descapotables. Por contra, si se ha producido una tormenta de nieve que ha dejado un espesor de al menos 25 cm., la venta de coches con tracción a las cuatro ruedas se incrementa en un 6% durante las siguientes tres semanas.

¿Cómo se explica este comportamiento irracional? ¿Si el coche lo vamos a utilizar durante mucho tiempo, por qué influye la climatología en el día de la compra a la hora de elegir el modelo? Los psicólogos nos ofrecen dos explicaciones. La primera es el sesgo en la proyección. Si hoy, un día en el que hace más calor de lo normal, valoro mucho tener un coche descapotable, tenderé a sobrevalorar la satisfacción que obtendré de un coche descapotable en el futuro, incluso en condiciones climatológicas peores. La segunda explicación es la de prominencia o rasgo sobresaliente. En un día de calor nos fijamos mucho más en aquellas características del coche que nos permiten reducir la sensación de calor que en otras características que son importantes en otras climatologías. Así, debido al sesgo de proyección como a la prominencia, tenderemos a elegir coches descapotables cuando sube la temperatura y coches con tracción a las cuatro ruedas cuando ha nevado.

Moraleja: si vas a comprar un coche, no te acerques al concesionario si ha subido mucho la temperatura o si ha nevado. Si no, quizá te arrepientas (en el futuro).

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Un ranking de las universidades españolas en 2015
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Iñaki Erauskin | 26-05-2015 | 05:41| 4

@InakiErauskin

 

Recientemente se ha publicado la III edición de los “Rankings ISSUE” (ISSUE se refiere a “Indicadores Sintéticos del Sistema Universitario Español”), que lo elaboran la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE) bajo la dirección de Francisco Pérez y Joaquín Aldás (pincha aquí para acceder a su página web). La novedad de esta edición es que incluye a 11 universidades privadas (hay 33 en total), entre las cuáles están la Universidad de Deusto, Mondragon Unibertsitatea, y la Universidad de Navarra.

Este ranking, como señalamos en un post anterior hace tiempo (pincha aquí), analiza los resultados obtenidos por las universidades en tres grandes áreas, la docencia, la investigación y la innovación y el desarrollo tecnológico. Los pesos que recibe cada área (basado en el juicio de expertos) para elaborar el ranking son los siguientes:

  • Docencia: 56%,
  • Investigación: 34%, e
  • Innovación y Desarrollo Tecnológico: 10%.

En cada una de las áreas se miden los recursos utilizados, la producción obtenida, la calidad (de los resultados, procesos, etc.) y la internacionalización. En el caso de la docencia, por ejemplo, se valoran:

  • Recursos: Profesores doctores por alumno, presupuesto por alumno y el porcentaje de profesores doctores dentro del profesorado.
  • Producción: Tasa de éxito (número de créditos aprobados sobre el total de evaluados), tasa de evaluación (número de créditos evaluados sobre el total de matriculados) y tasa de abandono (alumnos matriculados que abandonan la titulación 2 años después de empezar, sobre el total de alumnos).
  • Calidad: Índice de capacidad de atracción, el porcentaje de alumnos de postgrado, y las notas de corte.
  • Internacionalización: Porcentaje de alumnos en programas de intercambio, el porcentaje de alumno matriculados en programas en idiomas no oficiales y el porcentaje de alumnos extranjeros.

En los apartados de investigación e innovación y desarrollo tecnológico los indicadores analizados son, por ejemplo, la financiación lograda en proyectos competitivos, los artículos publicados con referencia ISI (que engloba a las revistas de mayor prestigio), etc. En suma, se incluyen 25 variables en estas tres facetas. El trabajo realizado es, sin duda, muy valioso.

Sin embargo, sorprendentemente, no hay indicadores relacionados con la incorporación de los alumnos al mercado de trabajo. Por ejemplo, ¿qué porcentaje de alumnos trabaja en una actividad relacionada con sus estudios al año de finalizar los estudios? ¿Cuál es el sueldo inicial? Tampoco se hace mención alguna, justificando su ausencia por falta de datos, por ejemplo. Entre otras razones, ¿no es para eso para lo que estudian los alumnos? ¿no es eso justamente lo que hay que pedirles a las universidades? De hecho, uno de los objetivos del proyecto es elaborar rankings personalizados para “servir de orientación a los estudiantes, sus familias y los orientadores vocacionales a la hora de elegir la universidad en la que cursar estudios” (p. 9). La falta de indicadores en este apartado es una falla fundamental en este ranking, en mi opinión.

Los resultados del ranking se muestran de dos maneras, por el volumen de los resultados y por la productividad, ajustando los resultados obtenidos por el tamaño. El Cuadro 1 muestra el ranking de productividad a partir del índice sintético que engloba los 25 indicadores (ISSUE-P). La primera universidad del ranking es la Universitat Pompeu Fabra, seguida por la Universidad Carlos III, la Universitat Autònoma de Barcelona, la Universitat Politècnica de Catalunya y la Universitat Politècnica de València. La Universidad de Navarra se halla muy cerca. En la parte baja del primer cuartil se halla la Universidad Pública de Navarra. En el segundo cuartil de las universidades se sitúan la Universidad de Deusto y Mondragon Unibertsitatea, y en el tercer cuartil Euskal Herriko Unibertsitatea-Universidad del País Vasco.

 

Cuadro 1. Ranking de productividad (ISSUE-P)

 

 

Fuente: “Proyecto U-Ranking”.

 

La aportación más valiosa se halla en el Gráfico 1, que relaciona el ranking de volumen de resultados  (ISSUE-V, en el eje de ordenadas) con el ranking de productividad (ISSUE-P, en el eje de abscisas). Es importante tener en cuenta que los resultados del Gráfico 1 son ordinales, lo que, a veces, puede inducir a confusión. Es evidente que la situación de las universidades españolas es muy desigual. En la parte superior derecha se encuentran en la zona sombreada las universidades con mejores resultados en volumen de resultados-productividad: Universidad Complutense de Madrid (UCM), Universitat de Barcelona (UB), Universitat de València (UV), Universidad Politécnica de Madrid (UPM), Universitat Politècnica de València (UPV), Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), Universidad Autónoma de Madrid (UAM), Universidad de Granada (UGR), Universidad de Sevilla (US), Universidad Carlos III (UC3M) y Universitat Pompeu Fabra (UPF). Desde la primera edición del ranking apenas ha cambiado esta configuración. Arriba e izquierda se hallan las universidades con gran volumen de resultados pero reducido grado de productividad, UPV-EHU entre ellas. Abajo y derecha se encuentran las universidades con menor volumen de resultados pero mayor grado de productividad. El resto de universidades vascas y navarras se hallan cerca de esta zona con productividad media-alta.

 

Gráfico 1. Ranking de volumen de resultados (ISSUE-V) y ranking de productividades (ISSUE-P).

 

Fuente: “Proyecto U-Ranking”.

 

Finalmente, como señalan en el propio informe (p. 58), “El interés por los rankings se centra en la docencia más claramente cuando los estudiantes quieren consultarlos para elegir la universidad en la que cursar sus titulaciones. En ese caso es probable que el estudiante esté interesado sobre todo en la calidad de determinados estudios, más que en la investigación o en la calidad general de la docencia en una universidad.” El Cuadro 2 muestra el ranking ISSUE-P para la docencia. “Barriendo para casa”, las primeras universidades del ranking son mi universidad, Deusto, y Navarra. Además, se observa que las universidades privadas se colocan en las primeras posiciones del ranking.

 

Cuadro 2. Índice ISSUE-P para docencia.

Fuente: “Proyecto U-Ranking”.

 

En general, los resultados obtenidos confirman buena parte de mis propias percepciones sobre las universidades. No obstante, los rankings ni son perfectos ni son únicos. Por ejemplo, existe el más conocido de Shanghai, el elaborado por Times Higher Education (THE), el QS-Rankingo el más reciente de U-Multirank (apoyado éste por la Comisión Europea).

Creo que los rankings son herramientas útiles que deben servirnos para mejorar, y tenemos camino para recorrer …

 

@InakiErauskin

 

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El poder económico del Flower Power
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Jon Mikel Zabala | 23-03-2015 | 09:02| 0

@jonmizabala

Este pasado fin de semana, con permiso de los Dioses Zeus, Tritón y Ra, hemos entrado oficialmente en la primavera. Esta estación nos viene a decir que llegan los primeros (del latín primer) verdores (ver) del año, o lo que en los últimos meses se ha venido conociendo como “el caloret”. Uno de los elementos que caracteriza la llegada de la primavera es el comienzo de los procesos de ‘vernalización’, gracias a los cuales se produce la floración.

Las flores no sólo sirven como elemento decorativo, sino que también pueden tener efectos económicos positivos. Por un lado proporcionan olor y color. Por otro lado, el hecho de tener que cuidar de ellas genera efectos positivos sobre la psicología de las personas. Este tipo de factores están haciendo que cada vez sean más las empresas que busquen crear entornos laborales que no sólo sean agradables, sino también saludables.

El equipo liderado por Marlon Nieuwenhuis de la Universidad de Cardiff (Reino Unido) y que incluía científicos de las universidades de Exeter (Reino Unido), Groningen (Países Bajos) y Queensland (Australia), investigó si el hecho de tener plantas en la oficina aumentaba significativamente la satisfacción laboral, los niveles de concentración de los trabajadores y la calidad del aire percibido.

A pesar de la creciente tendencia a crear entornos laborales más agradables y saludables, la mayor parte de las organizaciones cuentan aún con entornos muy sobrios y poso conducentes a la innovación. La filosofía subyacente a las oficinas sobrias tiene una larga historia. De hecho, la idea de que un trabajo productivo requiere un espacio de trabajo libre de cualquier interferencia fue formalmente implementada por primera vez por Josiah Wedgwood en el siglo XVIII, lo cual posteriormente inspiró a Frederick Taylor. Defendiendo estos argumentos, aún hay una gran cantidad de lugares de trabajo en los que se considera que éstos deben estar libres de plantas, imágenes, recuerdos, comida y todo aquello que no se requiera directamente para la ejecución directa del trabajo, a fin de agilizar las actividades profesionales y maximizar la productividad. La creencia de que los espacios minimalistas son más productivos resulta intuitivamente atractiva, pero sin embargo no hay apenas evidencias que apoyen científicamente su validez. Los resultados de la investigación de Nieuwenhuis y sus colegas, publicados en el “Journal of Experimental Psychology” (puedes encontrar el resumen del artículo aquí), revelan que las “oficinas verdes” hacen más feliz a las personas y generan un entorno más productivo que aquellas oficinas que cuentan con diseños minimalistas, despojado de vegetación e impersonales.

Los investigadores llevaron a cabo tres experimentos. El primero consistió en analizar los efectos a corto plazo que el diseño de la oficina tenía sobre la satisfacción percibida por los trabajadores en relación a la calidad del aire, los niveles de concentración y la satisfacción laboral. Éste se llevó a cabo en las oficinas de una consultora internacional en Londres en la que participaron 153 personas. El segundo examinó los efectos a largo plazo del diseño de la oficina sobre los niveles de productividad subjetivamente percibidos por los trabajadores. Este estudio se realizó en una compañía de seguros de salud en Zwolle (Países Bajos) en la que participaron 172 personas. Finalmente, el tercer estudio examinó los efectos del diseño de las oficinas en los niveles reales de productividad en la consultora anteriormente mencionada en Londres.

Los resultados de los tres experimentos revelaron la emergencia de un patrón consistente por el que los trabajadores ubicados en las áreas de trabajo verdes tenían una orientación más positiva respecto a su entorno laboral que aquellos ubicados en oficinas más sobrias. El hecho de aderezar una oficina previamente magra con plantas sirvió para aumentar significativamente la satisfacción del lugar de trabajo, los niveles de concentración y la calidad del aire percibidos. En este sentido, los autores del artículo apuntan a que enriquecer un espacio previamente impersonal con plantas sirvió para aumentar la productividad hasta un 15%.

Estos resultados apoyan la tesis de que las iniciativas orientadas a la mejora del entorno laboral, creando un entorno más amigable y medioambientalmente sostenible, no sólo contribuyen al bienestar de los empleados sino también a la productividad conjunta de la organización. Algunas de las razones que apuntan los investigadores para explicar por qué las plantas son beneficiosas sugieren que las oficinas verdes aumentan la participación e implicación de los empleados, haciéndolos más física, cognitiva y emocionalmente involucrados en su trabajo.

Moraleja: “El dinero es un poderoso afrodisíaco. Pero las flores logran casi el mismo resultado” (Robert A. Heinlein).

PD: En otro post, esperamos poder responder a las dudas que este post haya podido despertar en aquellas personas que padecen alergia al polen.

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La influencia de los científicos estrella sobre la productividad de sus compañeros
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Asier Minondo | 17-03-2015 | 06:26| 0

Hace algunas semanas escribía un post sobre la influencia que tenían los demás en nuestras decisiones de compra. En este post voy a hablar sobre otro tipo de influencia: la que ejercen los compañeros sobre nuestra productividad en el trabajo. Y lo voy a hacer ciñéndome a un campo muy específico: el de la ciencia.

La pregunta sería la siguiente: ¿en qué medida los científicos más brillantes hacen más brillantes a los científicos que trabajan con ellos? La respuesta a esta pregunta no es baladí. Actualmente, la competitividad de los países y de las regiones depende cada vez más de sus logros en ciencia y en tecnología. Si los científicos estrella aumentaran de forma notable la productividad de los demás científicos, una política sensata para impulsar los logros científicos y tecnológicos de una región podría consistir en “fichar” a científicos brillantes. Por ejemplo, en la Comunidad Autónoma de Euskadi, Ikerbasque tiene como objetivo atraer científicos de talento, con el objetivo de que trabajen con otros científicos de universidades y centros de investigación vascos.

La intuición nos dice que el efecto de los científicos estrella sobre la productividad de los demás científicos debe ser importante. La idea principal es que estando cerca de un científico estrella se aprende mucho más que no estando a su lado. Y eso se debe a que el conocimiento no viaja bien. Por ejemplo, yo puedo leer el último trabajo de un gran científico y entenderlo. Sin embargo, si quiero conocer en profundidad la implicación de las ideas que se desarrollan en ese trabajo o quiero identificar cómo se pueden aplicar esas nuevas ideas en otras áreas del conocimiento, será necesario que discuta dichas ideas. Y nada mejor que discutirlas con el propio creador de esas ideas. Estar cerca de los científicos estrella favorece esta discusión; además, una interacción constante genera un clima de confianza que facilita la transmisión del conocimiento. Por otra parte, trabajar al lado de científicos estrella nos da acceso a otras áreas de conocimiento, de carácter más tácito, como metodologías de trabajo más avanzadas, que nos pueden permitir ser más productivos. Finalmente, los científicos estrella pueden favorecer la productividad de los demás sugiriendo áreas de investigación con posibilidades de éxito, identificando mejoras en el trabajo que están realizando otros investigadores, atrayendo más fondos de investigación y facilitando el contacto con otros científicos que nos pueden ayudar en nuestro trabajo.

Sin embargo, cuantificar el efecto que los científicos estrella tienen sobre la productividad de sus compañeros no es nada fácil. La dificultad principal reside en identificar qué porcentaje de la productividad de un científico se debe a su propio talento y qué porcentaje al efecto de los demás. Esta dificultad es todavía mayor en ciencia, ya que los científicos más brillantes suelen trabajar junto a otros científicos brillantes. Además, pueden existir otros factores que favorezcan tanto la productividad de los científicos estrella como la de sus compañeros (por ejemplo, tener un buen laboratorio). Con estas características, la estrategia idónea es encontrar algún suceso histórico, que no sea del todo esperado, que provoque cambios en la composición de los grupos de científicos. Fabian Waldinger, profesor de la Universidad de Warwick, encontró este acontecimiento histórico en una de las políticas que puso en vigor el nazismo: la expulsión de los científicos judíos de las universidades alemanas.

Apenas pasados dos meses de haber llegado al poder, el 7 de abril de 1933, el gobierno nazi introdujo una ley para expulsar del servicio civil alemán a los judíos y otras personas “políticamente poco confiables”. Los profesores de universidad, al ser miembros del servicio civil, estaban directamente afectados por esta ley. Más de 1000 académicos fueron expulsados de las universidades alemanas; entre ellos, Albert Einstein. La mayor parte de estos académicos emigraron a otros países y consiguieron una plaza de profesor en universidades extranjeras. El profesor Waldinger recopiló datos de los miembros de los departamentos de física, matemáticas y química de las universidades alemanas, y de los profesores que fueron expulsados. Para medir la productividad de los profesores que permanecieron en las universidades alemanas utilizó el número de artículos publicados en las revistas científicas de mayor prestigio en cada campo y la calidad de los artículos, medida mediante el número de veces que estos artículos fueron citados en otros artículos. Con estos datos, el profesor Waldinger pudo comparar si la productividad de los profesores que no fueron expulsados se redujo más en aquellos departamentos que habían perdido más profesores brillantes. El estudio, publicado en Review of Economic Studies, concluye que no se produjo ningún cambio en la productividad de los profesores que se quedaron en Alemania. Esta sorprendente conclusión sugiere que los científicos estrella no estaban elevando la productividad de sus colegas.

¿Cómo se explica este extraño resultado? Waldinger sugiere algunas respuestas. En primer lugar, el estudio analiza el efecto sobre la productividad durante los cinco años posteriores a la expulsión, ya que después estalla la Segunda Guerra Mundial; quizá los efectos negativos de la expulsión se percibieran a más largo plazo. En segundo lugar, los profesores que no fueron expulsados ya tenían una trayectoria científica y, por tanto, el efecto de la expulsión de otros científicos de calidad fue menor para ellos. Esto parece sugerir que el efecto de los científicos estrella es mayor sobre los científicos que apenas comienzan su trayectoria. De hecho, en otra investigación Waldinger muestra que la expulsión de los profesores de matemáticas tuvo un efecto muy negativo sobre sus estudiantes de doctorado. Por último, es posible que en las primeras décadas del siglo XX la comunidad de científicos en Alemania estuviese muy integrada. Los científicos visitaban otras universidades y había muchos congresos, lo cual facilitaba el intercambio de ideas entre científicos y reducía el valor de compartir departamento en la misma universidad.

Waldinger, junto a los profesores Moser y Voena, también ha analizado el efecto de los profesores alemanes expulsados, en concreto de los químicos, sobre la productividad de sus colegas en las universidades que les acogieron en Estados Unidos. El estudio muestra que se produjo un aumento muy importante de las patentes de química en las áreas que trabajaban los profesores alemanes emigrados. Este aumento se produjo no por la mayor productividad de los químicos estadounidenses que trabajaban en esas áreas, sino por la atracción de científicos a las áreas en las que trabajaban los químicos alemanes emigrados.

¿Qué lecciones podemos extraer de estos trabajos para la política científica? Por una parte, con el avance de las tecnologías de la información es más fácil acceder al conocimiento. Sin embargo, la generación del conocimiento todavía necesita del intercambio y de la discusión de ideas; y esta discusión será más enriquecedora cuanto más talento tengan nuestros interlocutores. Una línea de investigación sobre la que estoy trabajando, y sobre la que os hablaré con más detalle en un post en el futuro, muestra que la transmisión de las ideas es más fácil si el investigador pertenece a una red. Generar esa red no es fácil: requiere de una interacción constante entre investigadores que genere la confianza que facilite esa transmisión. Por ello es importante que nuestros investigadores jóvenes se formen con los mejores científicos, y generen una red con dichos investigadores que les permita acceder a ese conocimiento. Por otra parte, si captamos científicos estrella, parece que el efecto positivo sobre la productividad de sus colegas se produce particularmente sobre los científicos que comienzan su carrera, por lo que es importante asegurarnos de que los científicos jóvenes tienen la posibilidad de trabajar con estos científicos estrella.

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Ekonomia 2014tik 2015era
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Iñaki Erauskin | 26-05-2015 | 07:47| 0

@InakiErauskin

 

2014 urteari buruzko azken datu ekonomikoak duela gutxi atera dira bai Espainian eta bai Euskal Autonomi Erkidegoan (EAE). Zer diote? Espainiakoari buruz duela gutxi azterketa interesgarria egin du Angel Labordak El País egunkarian (ikus hemen).

Espainian Barne Produktu Gordina (BPG) %1,4 hazi zen 2014. urtean eta %1,2 EAEn. Hiruhileko batetik bestera izan diren hazkunde-tasak begiratuz, Espainiak azken 6 hiruhilabetetan izan ditu bilakaera positiboak; EAEk azken 5 hiruhilabetetan. Are gehiago, albiste ona da hazkunde-tasak gorantz doazela, 1go Irudian ikus daitekeenez, bai Espainian bai EAEn. Baina, noski, oraindik krisia aurretik baino okerrago gaude BPGari dagokionez, 6 puntu portzentual beherago gutxi gorabehera.

 

 Iturria: INE, Eustat eta neronek landua.

 

Hazkunde-datu positibo horiek dakarten albiste ona enplegu-sorrera da. Espainian dedikazio osoko baliokidetzako lanpostuen kopurua %1,2 hasi zen 2014. urtean, BPGrena baino pixka bat gutxiago (%1,4); EAEn, aldiz, %0,3 izan da soilik, BPGren hazkundearen oso atzetik (%1,2). Desberdintasuna nabarmena da EAEn. Zergatik? Sektoreei begiratzen badiegu, zerbitzu sektorean BPG %1,5 hazi zen eta enplegua %1,1 EAEn. Aldiz, industria eta energiaren sektorearen portaera oso bestelakoa izan da. BPG %1 igo zen 2014an, baina dedikazio osoko baliokidetzako lanpostuen kopurua %1,8 jaitsi zen! Hori aztertu beharra dago, bereziki industriak EAEn duen garrantzia kontuan izanda. Aldiz, Espainian industriaren BPGren hazkundea %1,5ekoa izan zen eta dedikazio osoko baliokidetzako lanpostuen kopurua %0,4. Orokorrean, Espainiaren kasuan hazkundea balio erantsi eta ekoizkortasun txikiko jardueretan oinarritu da, aurreko datuak dioten bezala; horrek, noski, lan prekarioa eta soldata txikiak dakar. EAEn ere ziurrenik hori gertatzen ari da zerbitzuen sektorean. Epe laburrean agian beharrezkoa da hau horrela izatea, baina epe ertain eta luzean aldatu beharra dago. Gure energiak orain hor jarri behar dira …

 

Twitter: @InakiErauskin

 

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