Diario Vasco
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Hackerspaces: ¿movimientos sociales, políticos, o económicos?
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Jon Mikel Zabala | 23-05-2017 | 06:13| 0

@jonmizabala

La semana pasada nos despertamos con la noticia de un ataque masivo y de escala global de ransomware que afectó a varias organizaciones, tanto públicas como privadas, y por el cual se solicitaba un rescate en bitcoins. Como nuestr@s lector@s conocen, durante los últimos años se han producido ciberataques de manera creciente, tanto entre países (p.e. Corea del Norte y EEUU), como entre hackers y organizaciones privadas (p.e. Sony, Disney). La seguridad informática constituye uno de los grandes retos sociales a los que las sociedades del siglo XXI nos vamos a tener que enfrentar. En este sentido, recientemente, la Profesora Helena Rifà, apuntaba que debido a la creciente automatización, en la conocida como la transición hacia una industria 4.0, se requerirán unos 825.000 profesionales de seguridad (o hackers) para el año 2025 en las empresas españolas. ¿Pero qué son los hackers?

Tenemos que partir del hecho de que el concepto de hacker está experimentando un cambio social. Inicialmente, los hackers estaban asociados al mundo de la informática y a la promoción del software libre. Sin embargo, recientemente, los hackers han pasado a ser considerados como desarrolladores y/o creadores (o makers), ya que sus acciones no sólo son susceptibles de aplicarse al mundo de la informática, sino que pueden aplicarse a cualquier campo de desarrollo, bien sea político, social, económico, institucional, etc. Es posible que a nuestr@s lector@s les resulten familiares las palabras fab labs, makerspaces, hackerspaces, o los espacios de co-working, estando todos ellos vinculados a las prácticas del movimiento creador. Muchos de estos espacios se fundamentan en el trabajo voluntario o a través de organizaciones sin ánimo de lucro, y muchos, aunque no todos, adoptan principios de gobernanza ascendente. Sin embargo, no todas las actividades de los hackers son percibidas de igual manera.

En este sentido, Sarah Davies ha explorado en un reciente artículo cómo el hacking es caracterizado por los propios hackers y makers. Para ello, centra su estudio en la percepción que los propios hackers (los de a pie, no los mediáticos como Kim Dotcom) tienen de sus acciones. Para ello, se centró en entrevistar a los hackers ubicados en cuatro ciudades de los EEUU (Phoenix, San Francisco, Nueva York y Boston), a los cuales accedieron a través de la información proporcionada por la web “hackerspaces.org”. Según la investigación de Davies, el hacking es percibido como un estilo de vida al que un@ se suscribe, es decir, una actividad de ocio que proporciona acceso a una determinada comunidad. Para los miembros de esta comunidad la idea de “hackear” viene asociada a una determinada ética y un estilo de vida.

A priori, el surgimiento del así denominado como “movimiento creador”, que incluye las acciones de hackers y desarrolladores, busca una democratización de las tecnologías y el apoyo a la innovación de cualquier tipo de agente social. Sin embargo, y contrariamente a las expectativas que se esperarían del movimiento creador, los resultados de Davies revelan que las motivaciones por la que los hackers participan en estos movimientos son el desarrollo de sus propias identidades, el establecimiento de relaciones profesionales, y la actualización de sus competencias. De igual manera, la democratización de la tecnología es también considerada como algo incidental, más que como un propósito explícito. Es decir, los beneficios de participar de estas comunidades son de carácter personal, más que político o social. Esto es significativo debido a la diferencia en la percepción que los propios hackers tienen de sí mismos y el discurso público dominante alrededor de dichos movimientos.

Por ejemplo, Mark Hatch, autor del “Maker Manifesto” (2013), sostiene que el movimiento creador supone la mayor explosión de creatividad e innovación que el mundo jamás haya visto. De modo similar, como hemos podido presenciar recientemente, el debate público se centra en la gran escala: las empresas o instituciones públicas que han sido hackeadas, el daño que ello hace a la imagen, las pérdidas económicas, los cambios en el ámbito social (hábitos de consumo, privacidad de datos), etc. Sin embargo, el común de los hackers percibe que sus actuaciones están principalmente orientadas a la promoción del cambio a nivel de los individuos, y al fomento del desarrollo personal, no tanto la transformación social, política o económica.

Naturalmente, la importancia de estas comunidades radica en la escala, ya que ciertamente, las acciones (ociosas) de los desarrolladores pueden tener consecuencias sistémicas. Ello añade un nuevo nivel de complejidad al estudio de las dinámicas de los hackers, ya que acciones a menudo (percibidas como) triviales, pueden llevar a efectos colaterales con una dimensión mucho mayor, alcanzando esferas económicas, sociales o políticas. Y es que ya lo escribía Eduardo Galeano: “mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo”.

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El peso decreciente de los salarios y la evolución de la desigualdad
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Iñaki Erauskin | 16-05-2017 | 06:07| 0

@InakiErauskin

 

En post anteriores hemos tratado el peso decreciente de los salarios (aquí y aquí) y la evolución de la desigualdad (aquí y aquí), pero no habíamos relacionado ambos fenómenos.

Recientemente tanto la OCDE como el Fondo Monetario Internacional (FMI) han sugerido que ambos fenómenos pueden estar estrechamente relacionados. Por un lado, la OCDE sugiere que hay un patrón bastante generalizable entre ambos fenómenos para muchos países: un menor peso de los salarios parece estar asociado a una mayor desigualdad. El Gráfico 1 muestra en qué dirección se mueven distintos países en relación al peso de los salarios (eje de abscisas) y a la desigualdad, medido por el coeficiente de Gini (eje de ordenadas). La mayor parte de los países, como se puede observar, sigue el patrón general, pero hay países en los que no se cumple dicho patrón.

 

Gráfico 1. Evolución de la participación del trabajo y del coeficiente de Gini.

 

 

Fuente: OCDE.

 

Por otro lado, el FMI recuerda que el menor peso de los salarios ha caído sobre los hombros de los trabajadores menos cualificados, teniendo en cuenta la pérdida de empleos de cualificaciones medias y de renta entre los trabajadores de cualificaciones medias en los países avanzados. Además, los propietarios del capital tienden a concentrarse en la parte alta de la distribución de la renta, por lo que una mayor participación del capital en la renta tiende a aumentar la desigualdad. El Gráfico 2 muestra evidencia en esta dirección. La evidencia parece cumplirse generalmente en muchos países y a lo largo del tiempo.

 

Gráfico 2. Relación entre la participación del trabajo y el coeficiente de Gini.

Fuente: FMI

 

Todo ello lleva, por supuesto, a preguntarse qué debe hacer la política pública al respecto. El FMI sugiere que una mayor formación para ayudar a los trabajadores que puedan verse perjudicados por la pérdida de trabajos o renta, y una mayor redistribución de renta son clave para minimizar el impacto negativo del menor peso de los salarios y la mayor desigualdad. Sin embargo, no parece que ello sea suficiente. El factor trabajo también parece hacer perdido poder frente al capital, como dijimos en un post anterior, por los mayores márgenes empresariales. Ello sugiere que hay que fomentar, también, una mayor competencia en los mercados de bienes y servicios.

Hay trabajo por delante …

 

@InakiErauskin

 

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¿Ha muerto la distancia?
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Asier Minondo | 09-05-2017 | 05:39| 0

Como escribían Keith Head y Thierry Mayer hace algunos años, si uno se pasea por la sección de empresa de una librería se encuentra con títulos como “El Mundo sin fronteras” o “La distancia ha muerto”. Estos libros defienden que las nuevas tecnologías de la comunicación han eliminado las distancias y, ahora, podemos trabajar y comunicarnos desde cualquier parte del mundo.

Sin embargo, algunas tendencias que observamos en nuestras sociedades no casan bien con esta conclusión. Por ejemplo, las ciudades han crecido en población durante los últimos años y las personas están dispuestas a pagar precios muy altos por el alquiler o la compra de una vivienda en algunas ciudades. Asimismo, la introducción de las nuevas tecnologías de la información no ha hecho descender los viajes de negocio.

Estas tendencias se explican si la comunicación cara a cara todavía tiene un efecto muy positivo sobre la productividad. Un trabajo reciente, realizado por Diego Battiston, Jordi Blanes i Vidal y Tom Kirchmaier, utiliza las llamadas a la policía de Manchester para comprobar si realmente la comunicación cara a cara mejora la productividad. Cuando una persona llama a la policía de Manchester, un operador recibe la llamada y abre un parte de incidente en el que describe cuál es el problema. Este parte aparece en la pantalla del coordinador de la policía de la zona en que se ha producido el suceso. El coordinador de zona, tras leer el parte, decide a qué agente o agentes asignar el suceso. La productividad se mide por el tiempo que transcurre entre el momento en que el coordinador de zona recibe el parte y se produce la asignación del agente. Cuanto menor sea el tiempo transcurrido, mayor será la productividad del servicio.

Un elemento interesante de este estudio es que en algunas ocasiones el operador que recibe la llamada y el coordinador de zona están en la misma sala. En esos casos, existe la posibilidad de que el coordinador de zona se acerque al operador para recabar cara a cara una mayor información sobre el incidente. Los autores muestran que cuando el operador de la llamada y el coordinador de zona están en la misma sala el tiempo necesario para asignar un agente es menor; es decir, poder comunicarse cara a cara mejora la productividad.

¿Por qué el poder hablar cara a cara mejora la productividad? Los autores apuntan diferentes motivos. En primer lugar, como todos sabemos, hablar es una forma muy eficiente de comunicarnos. En segundo lugar, el lenguaje no verbal añade información al lenguaje verbal, información que en muchos casos sería difícil de transmitir por escrito. En tercer lugar, al hablar podemos utilizar términos coloquiales que ofrecen mucha información sobre lo que está ocurriendo, que necesitarían de más desarrollo si los tuviésemos que explicar con términos más formales (los autores señalan, además, que no está bien visto utilizar términos coloquiales por escrito). Los autores confirman estas ideas al comprobar que la productividad de la comunicación cara a cara es mayor cuando el incidente es más complejo de explicar, cuando es más urgente, y cuando los coordinadores de zona tienen más carga de trabajo.

Por tanto, si tienen que decir algo importante a su compañero de trabajo, olvídense del correo y del whatsapp, y comuníquenlo cara a cara. Será mucho más eficiente.

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¿Sacan ventaja competitiva las empresas que entran como pioneras en un nuevo mercado? Evidencias de líderes en nichos de mercado internacionales
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Asier Minondo | 02-05-2017 | 10:28| 0

Hoy tenemos un post invitado de Bart Kamp, Investigador Sénior de Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad

 

A partir de finales de los años ’80, autores como Lieberman y Montgomery abrieron un debate académico sobre si conviene para las empresas ser el primero en abrir nuevos mercados, o si es mejor esperar a que lo hagan los competidores.

En la estela de las publicaciones de dichos autores, se publicaron –por una parte- obras que postulan que efectivamente existen ventajas para el pionero que abre un nuevo mercado; las llamadas “First mover advantages” (véase por ejemplo Carpenter y Nakamoto (1989) o Kim y Mauborgne (2005)), y –por otra parte- obras que enfatizaron que más que el pionero, son los seguidores “diligentes” quienes sacan partido del esfuerzo realizado por un entrante temprano para dar forma a una nueva demanda; las llamadas “Second mover advantages” (véase por ejemplo Golder y Tellis (1993), Tegarden et al. (1999) y Markides y Geroski (2005)).

Principalmente, en los EE.UU. ha habido investigadores que han intentado poner a prueba empíricamente las afirmaciones de las respectivas teorías de las (des)ventajas del primer entrante haciendo uso del banco de datos “PIMS” (Profit Impact of Market Strategy). Véase por ejemplo Kerin et al. (1992) o Boulding y Markus (2003).

Por su parte, en Europa o España, no existen bases de datos que permitan efectuar análisis similares, ya que ni el Community Innovation Survey de Eurostat, ni la Encuesta Sobre Estrategias Empresariales de la Fundación SEPI son adecuadas para realizar tales estudios. Consecuentemente, en el viejo continente ha habido bastante escasez en este tipo de estudios (sobre todo si buscamos ejemplos que se basan en una amplia muestra de empresas).

No obstante, los estudios que ponen el enfoque en empresas que lideran en sus respectivos mercados ofrecen particulares posibilidades para poner en perspectiva las cuestiones antes mencionadas.

Así, por ejemplo puede servir el reciente estudio sobre líderes en nichos de mercado internacionales (“INMLs”) y demás empresas con un destacado perfil internacional (“non-INMLs”) de Euskadi que realizó el Instituto Vasco de Competitividad (Orkestra).

En ese estudio, entre otras cuestiones, se analizó la posición que ocupan las empresas participantes en los nichos de mercado donde compiten y el “timing” de entrada que aplicaron para ser competidores relevantes en dichos nichos.

Los hallazgos del estudio nos enseñan que más del 60% de las empresas vascas analizadas declara haber sido pionera en el nicho de mercado que aborda,  y que en dos tercios de dicha fracción, esa actitud de entrante temprano permitió alcanzar un status de líder en el nicho de mercado internacional en cuestión.

 

Grafico 1: Timing de entrar en los nichos de mercado que abordan las empresas analizadas

N = 58; número de INMLs = 29; número de non-INMLs = 29

Fuente: http://www.orkestra.deusto.es/images/investigacion/publicaciones/cuadernos/Mapeo-INML.pdf

 

En base al grafico anterior se ve que claramente que los INMLs han actuado más como pioneros en los nichos de mercado que atienden que los non-INMLs, entre los cuales predomina el comportamiento de haber entrado cuando a dichos nichos se les podía considerar ya como “made markets”. A la vez cabe señalar que donde la entrada temprana es con distancia el modus operandi que más exhiben los INMLs, también hay una buena parte de los non-INMLs que han entrado así (aunque no consiguieron alcanzar las primeras posiciones en el nicho en cuestión)

Por consecuencia, estos resultados se podrían interpretar como una confirmación de la teoría de ventajas del primer entrante, y como una “refutación” de las afirmaciones de Markides y Geroski (2005) y publicaciones en la misma dirección.

Para llegar a una opinión más equilibrada, cabe destacar que el tipo de empresas que participaron en el estudio de Orkestra y las empresas que funcionaron como objetos de análisis en las investigaciones que llevaron a las teorías sobre las ventajas del seguidor, muestran ciertas diferencias.

Por ejemplo, una diferencia importante es que las empresas del estudio de Orkestra son sin excepción empresas que operan en mercados business-to-business (B2B), mientras que analistas como Golder y Tellis (1993), Tegarden et al. (1999) y Markides y Geroski (2005) se centran en empresas que actúan en mercados que tienen en consumidor final como destinatario (business-to-final customer markets: B2C). Se focalizan, por lo tanto, en productos y mercados con mayor visibilidad y reconocimiento. No son nichos y jugadores “ocultos” que sí son características de las empresas analizadas en el estudio de Orkestra.

Es posible que esa falta de visibilidad aumenta/incrementa la posibilidad de los entrantes tempranos para establecer ventajas que luego son complicadas de neutralizar para sus competidores.

En este contexto, hay diferentes mecanismos que pueden entrar en juego y que ayudan a explicar que el monopolio temporal de un entrante temprano se convierta en una ventaja competitiva duradera:

Uno puede resultar del hecho de que si un pionero “se anida” en un nuevo mercado antes de que se convierta en un mercado lucrativo, tal pionero tiene la posibilidad de tejer relaciones con los launching customers. Esto es, ganar su confianza y obtener información privilegiada respecto a la dirección en que evolucionan los deseos y la demanda del mercado.

También es posible que el hecho de gozar del aura de haber estado al origen de un nuevo producto y mercado tenga un efecto beneficioso que, si se cuida bien en el tiempo, puede generar una repercusión perdurable.

En cualquier caso, los resultados del estudio que realizó Orkestra hacen entender que es recomendable ser proactivo en los mercados que una empresa quiere abordar. A la vez, hacen pensar que es mejor practicar innovación genuina (es decir: lanzar proposiciones que son novedosas en comparación con el estado del arte) que innovación incremental (que representa un progreso marginal respecto a lo que ya está en el mercado).

Obviamente, el ser pionero no es suficiente para garantizarse una posición privilegiada en el mercado, pero sí ayuda. Es más: disponer de la capacidad de ir por delante del mercado es una virtud que las empresas tienen que desarrollar y cultivar si aspiran a ser un líder en los mercados donde compiten.

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¿Influye la religión sobre el emprendimiento?
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Jon Mikel Zabala | 24-04-2017 | 13:33| 2

@jonmizabala

Esperamos que nuestros lectores hayan disfrutado de una bonita Semana Santa, que les haya ayudado a desconectar de sus quehaceres habituales, a visitar a amigos y familiares, y a disfrutar de alguna buena lectura o de actividades al aire libre… como las procesiones. Y es que si hay un elemento característico de la Semana Santa, ese es la religión.

Crecientemente, la literatura sobre emprendimiento está abordando el estudio de la influencia que las instituciones sociales y culturales (i.e. creencias, valores, cultura, historia) tienen sobre la actividad empresarial. En este sentido, la religión constituye un elemento central entre estos factores institucionales. La literatura sobre la nueva teoría institucional (i.e. new institutional theory) ha teorizado recientemente sobre los medios a través de los cuales la expresión religiosa y las instituciones religiosas podrían apoyar el espíritu empresarial. Esta literatura se remonta a la obra de Max Weber y sus contribuciones sobre la ética del trabajo, en las que cuestionaba si ciertas formas de religión (en el caso de Weber, el protestantismo calvinista) promovían una ética de trabajo basada en el emprendimiento o en el capitalismo. Dignos de mención son también los trabajos de Robert Barro sobre religión y crecimiento. En este caso vamos a hacer referencia a Andrew Henley, catedrático de economía y emprendimiento de la Universidad de Cardiff, quien ha continuado esta línea de investigación, realizando recientemente un interesante estudio en el que evalúa la posibilidad de que exista un nuevo nexo entre la religión y el emprendimiento.

Para ello, el autor emplea una amplia diversidad de datos, a escala nacional, provenientes de diversas fuentes como la World Values Survey, la World Christian Database, la Association of Religion Data Archives, y el Global Entrepreneurship Monitor, en las que trata de evaluar la existencia de dicho nexo entre religión y emprendimiento para varias religiones (Cristianismo, Hinduísmo, Musulmán, Budismo, Judaísmo, etc.). Desde un punto de vista institucionalista, dicho estudio tiene una clara racionalidad, ya que la religión juega un papel central como transmisora de valores y normas sociales. Las identidades religiosas son socialmente construidas, abarcando consideraciones culturales y sociales más amplias, y por lo tanto no pueden limitarse al individuo. La conclusión a la que llega Henley consiste en que la religión no tiene por qué promover ni inhibir necesariamente el emprendimiento, sino que influye en el hecho de que pueda promover la transmisión de ciertos valores culturales en ciertos contextos sociales, que a su vez influyan sobre el espíritu emprendedor.

Figura 1.- Influencia de la religión sobre el emprendimiento

Fuente: Henley (2016)

Como se puede observar en la Figura anterior, el autor concluye que la relación entre religión y emprendimiento queda determinada por una serie de factores mediadores. Estos pueden abarcar factores psicológicos individuales como la motivación para emprender, o la disponibilidad de redes profesionales en el sector en el que se desea iniciar una nueva actividad. A su vez, estos factores individuales podrían estar influidos por otros determinantes institucionales (culturales, normativos y cognitivos) que podrían influir por ejemplo en el capital social y en el acceso a redes empresariales (contactos) a través de grupos afines que comparten valores religiosos comunes y construyen una misma identidad social.

Esta conclusión acerca del papel que desempeñan la pertenencia a ciertos grupos sociales, o la posesión de ciertos valores me ha hecho recordar el viaje que en verano de 2016 hicimos a la India con los alumnos de la Universidad de Deusto, en el marco de la asignatura de Intercultural Immersion Programme, y donde tuvimos la gran suerte de poder visitar a la Fundación Vicente Ferrer y conocer su labor de primera mano, tanto que nos la contó la misma Anna Ferrer. Durante dicho viaje pudimos conocer cómo la misión de la fundación consiste en erradicar la pobreza extrema a través del desarrollo de proyectos, promoviendo la creación y difusión de valores como el compromiso, transparencia, proximidad, humanismo, independencia económica, política y religiosa, acción, positivismo, excelencia, dinamismo o la creatividad. Para concluir este post, y para extender nuestro agradecimiento a las personas que nos acompañaron durante dicha visita, por el aprendizaje y la lección de vida que nos ofrecieron, quisiera hacer referencia a una de las frases que caracterizaron la vida de Vicente Ferrer:

“Estamos aquí para remediar el sufrimiento, la pobreza y las injusticias. Éste es el sentido de nuestras vidas, la respuesta a qué somos, por qué, y para qué estamos aquí”.

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Desberdintasun ekonomikoa Euskadin
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Iñaki Erauskin | 11-04-2017 | 05:42| 2

Gizartean dauden desberdintasun ekonomikoek ardura handia sortzen dute jendearengan, krisia gertatu zenetik batik bat. Lehengo asteko postean Asierrek azpimarratu zuen horren inguruan munduan izan diren aldakuntzak, jende askoren errenta hobetu da azken urteotan, baina hainbat talderena ere okerragotu da.

Baina, zer diote datuek gure inguru hurbilean daukagun desberdintasunari buruz? Horretarako Eustatek Euskal Autonomi Erkidegorako ematen dituen eta sarritan erabiltzen den Gini koefizientea erabiliko dut. Gini koefizientea gizarteko desberdintasunen adierazle bat da eta 0 (guztiek errenta berdina jasotzen dute) eta 1 (pertsona bakar batek errenta osoa jasotzen du) artean mugitzen da. 1.go Taulak Europako Batasuneko herrialdeen Gini koefizienteak erakusten ditu. Euskal Autonomi Erkidegoak 25,1eko koefizientea dauka azken datuen arabera. Beste herrialdeekin konparatuz zenbaki txikia da, herrialde aurreratuenen mailan. Espainian handiagoa da. Taula horretan bertan herrialde bakoitzaren  biztanleko errenta ipintzen dut. Simon Kuznets ekonomista eta Nobel sariaren (1971) ustez, alderantzizko “U” baten itxura du desberdintasunak. Hasieran, biztanleko errenta txikia denean, desberdintasun txikia izan ohi da. Biztanleko errenta handitzen doan heinean, aldiz, desberdintasuna areagotzen doa, baina maila jakin batetik aurrera, desberdintasuna murrizten da berriro. 1.go Irudiak erakusten ditu datu horiek. Joera ez da oso garbia, baina biztanleko errenta handiagoa duten herrialdeetan desberdintasunak txikiagoak dira orokorrean, salbuespenak salbuespen.

 

1.go Taula. Biztanleko BPG eta Gini indizea Europako Batasunean, 2015.

Biztanleko BPG

Gini indizea

Alemania

125

30.1

Austria

127

27.2

Belgika

117

26.2

Euskadi

119

25.8

Zipre

81

33.6

Danimarka

124

27.4

Espainia

92

34.6

Finlandia

108

25.2

Frantzia

106

29.2

Grezia

71

34.2

Hungaria

68

28.2

Irlanda

145

30.8

Italia

95

32.4

Luxenburgo

271

28.5

Herbehereak

129

26.7

Polonia

69

30.6

Portugal

77

34.0

Erresuma Batua

110

32.4

Suedia

123

25.2

EB-28

100

31.0

Iturria: Eustat (ikus hemen eta hemen).

 

Iturria: Eustat (ikus hemen eta hemen).

 

Eta zein izan da azken urteetan desberdintasunak Euskal Autonomi Erkidegoan izan duen bilakaera? Eusko Jaurlaritzak duela urte gutxi honi buruzko ikerketa argitaratu zuen (ikus hemen). 1986 eta 2008 urte bitartean desberdintasuna murriztu zen Euskadin, Europako Batasuneko herrialde aurreratuenen antzera, eta krisiaren lehenengo urteetan badirudi hau ez dela asko aldatu. Hala ere, emaitza horren zati handi gizarte-transferentzien (pentsioak eta gizarte-prestazioak nagusiki) ondorio dira. Euskadin, adibidez, Gini koefizientea 45 (20 puntu gehiago; 15 pentsioekin eta 5 gizarte-prestazioekin) izango litzateke, transferentzia hauek kontuan hartuko ez balira. 2. Irudiak erakusten du transferentziek (pentsioek eta gizarte-prestazioek) pertsonen sarreretan duten eragina Lorenz-en kurbaren bitartez. Lorenz-en kurbak abzisa-ardatzean biztanleriaren ehuneko metatua eta ordenatu-ardatzean errentaren ehuneko metatua erlazionatzen ditu: lerro zuzen batek errentaren banaketa oso berdina dela esan nahiko luke eta, alderantziz, erlazioak kurba “handia” badu errentaren banaketa oso desberdina izango litzateke. EAEren kasuan 2. Irudiak dio, transferentziak ez balego, errenta txikieneko biztanleriaren %30ak bakarrik errenta osoaren %2,5 jasoko luke (kurba berdearen ezkerraldean) eta errenta handieneko biztanleriaren %10ak errenta osoaren %25 baino gehiago lortuko luke (kurba berdearen eskuinaldean). Pentsioek eragiten dute ehuneko hauek %12,5 (lerro laranjaren ezkerraldean) eta %21 (lerro laranjaren eskuinaldean) izatea, hurrenez hurren, eta gainerako transferentziak kontuan hartzerakoan, % 15,8 (lerro urdinaren ezkerraldean) eta %19,7 (lerro urdinaren eskuinaldean).  

 

2. Irudia. Lorenz-en kurba pertsonen sarreren arabera, transferentziak baino lehenago eta ondoren. Euskadi, 2012.

   

Iturria: Antón, Colinas eta Iruarrizaga (Eusko Jaurlaritza).

 

Zerk sortzen ditu desberdintasunaren aldakuntzak? Hainbat faktore daude, Pikettyren lan oparoak dioen bezala (ikus honi buruzko posta), baina faktore horiek ere ez dira bakarrak. Beste egun baterako utzi beharko ditugu …

 

@InakiErauskin

 

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El elefante de la desigualdad
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Asier Minondo | 04-04-2017 | 05:29| 1

Un elefante se ha hecho famoso en la economía: el elefante de la desigualdad de Branko Milanovic. Este economista de origen serbio, profesor de la City University de Nueva York, y que trabajó en el Banco Mundial durante más de 20 años, es uno de los mayores expertos en desigualdad en el mundo. El pasado año publicó un libro titulado Global Inequality: A New Approach for the Age of Globalization, en el que se incluía un gráfico similar al que aparece abajo y que, efectivamente, tiene la forma de un elefante levantando la trompa (yo tomo el gráfico de un trabajo anterior que publicó Milanovic con Lakner en 2015).

 

Fuente: Lakner y Milanovic (2015).

 

Para construir este gráfico, Milanovic utiliza datos de 120 países, que representan el 90% de la población mundial y el 95% de su PIB. En el eje horizontal se ordenan todas las rentas per cápita del mundo, de las más baja a la más alta. Milanovic no mide las rentas en valores absolutos (en euros o en dólares), sino en valores relativos, que se conocen como percentiles. Por ejemplo, el percentil 10 es la renta per cápita que deja debajo de sí al 10% de las rentas per cápita más bajas del mundo. El eje vertical mide cuánto ha crecido la renta per cápita en cada percentil durante el periodo 1988-2008. Este periodo es muy interesante, ya que durante el mismo se intensificó notablemente la integración de la economía mundial, con acontecimientos como la caída del Muro de Berlín, o la incorporación de China a la Organización Mundial de Comercio.

El gráfico muestra tres hitos importantes: 1) El crecimiento más alto se produce en las rentas per cápita que están en la mitad de la distribución (Punto A en el gráfico). 2) Las rentas que se sitúan alrededor del percentil 80 apenas experimentan crecimiento (las rentas alrededor del Punto B en el gráfico). 3) Las rentas muy altas tienen un fuerte crecimiento (el punto C en el gráfico). ¿Qué personas del mundo se encuentran en cada uno de estos puntos? Los habitantes que han visto crecer más su renta per cápita son los habitantes de China e India que en 1988 tenían una renta per cápita media en sus países. De hecho, el 90% de las personas que han visto crecer más su renta vivían en Asia. La mayoría de los habitantes con un menor crecimiento de la renta son las personas que en 1988 vivían en países como Austria, Alemania, Dinamarca y Estados Unidos, y que contaban con una renta media-baja en esos países. Finalmente, las personas con una renta per cápita muy alta, y que han visto crecer su renta de forma notable en el periodo 1998-2008, vivían mayoritariamente en países occidentales, y la mitad de ellos en Estados Unidos.

Como señala Milanovic, es razonable preguntarse si existe alguna relación entre el crecimiento de las rentas en los países asiáticos y el menor crecimiento de las rentas medias y bajas en los países occidentales. La globalización ofrece un nexo entre ambas rentas, ya que aumenta la demanda de productos intensivos en cualificación baja y media producidos en Asia y la renta de las personas que fabrican dichos bienes; y reduce la producción de esos bienes en las economías occidentales, haciendo descender la demanda de trabajadores que se situaban en los rangos de renta media-baja en esos países. Este es uno de los argumentos que ha utilizado Trump para ganar el voto de muchas personas cuyas rentas apenas han variado en términos reales en Estados Unidos durante las últimas dos décadas.

El gráfico muestra que la renta ha mejorado para el conjunto de la población mundial. Además, el mayor crecimiento de la renta en las clases medias de países como China e India ha permitido reducir, aunque muy levemente, las desigualdades a nivel global. El estudio también muestra que, a pesar de que exista desigualdad en renta dentro de cada país, las mayores diferencias se producen entre países. En concreto, si tomamos dos personas al azar en el mundo y comparamos su renta, el 75% de la diferencia se explicaría por el país en el que viven, y el 25% por la posición que ocupan en la distribución de la renta en cada país.

De acuerdo a Milanovic, si China, India e Indonesia siguen creciendo al ritmo actual la desigualdad disminuirá en el mundo. Esperemos que dentro de algunos años encontremos al elefante con la cola levantada y la trompa recogida.

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Euskadi: ¿Tierra natal de campeones ocultos?
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Asier Minondo | 28-03-2017 | 05:29| 6

Hoy tenemos un post invitado de Bart Kamp, Investigador Sénior de Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad

 

Entre la fauna de empresas que habitan en el ecosistema económico de un territorio hay una especie que suscita un creciente interés: el llamado ‘campeón oculto’ o en un término más operacional: el “líder de nicho”. Este término se refiere a empresas de tamaño mediano que actúan en nichos de mercados, a veces poco llamativos, donde pueden presumir de ser (uno de los) líder(es) a nivel mundial con una alta cuota de mercado. Son empresas para quienes las ventas en el exterior son de gran importancia; de hecho, una alta parte de su output es vendido en el extranjero. En muchos casos comercializan sus productos y servicios en decenas de países en todos los continentes del mundo. Tanto por su tamaño y porque en muchas ocasiones sus productos y servicios no se destinan al gran consumo, el perfil público de estas empresas es típicamente discreto.

El negocio de estas empresas consiste, típicamente, en proporcionar a otras compañías ciertos componentes, sistemas o máquinas que sirven para que estas últimas desarrollen un producto propio que luego introducen en el mercado final. De ahí que muchos líderes en nichos de mercado queden fuera de la vista del consumidor final. Para ilustrar este punto sirva este ejemplo: todos conocemos la marca de coche que conducimos, ¿pero cuántos conocen el fabricante de los airbags?

Estudios del Instituto Vasco de Competitividad han revelado que Euskadi cuenta con una densidad relativamente alta de esta especie de empresas: una ratio de aproximadamente 14 campeones ocultos por cada millón de habitantes. El siguiente mapa da un overview de ellos y, a título ilustrativo, se puede referir a empresas como Fuchosa, Lantek y Salto para tener una idea del tipo de empresas que se trata.

Ilustración 1: Muestra de líderes en nichos de mercado internacionales en Euskadi

Fuente: Orkestra-Instituto Vasco de Competitividad.

Un resultado nada desdeñable en comparación con otros países donde se han hecho inventarios similares, como por ejemplo Francia y Alemania.

La pregunta “¿por qué alberga Euskadi un considerable número de líderes en nichos de mercado?” intriga a más de uno. Y desde que estudiamos este tema hemos oído diferentes conjeturas para explicarlo. Una que nunca hemos oído, pero que hemos deducido en base a observaciones propias y constataciones en el extranjero, es la siguiente: para explicar el fenómeno y la presencia de campeones ocultos en un territorio “hay que pensar que la periferia es el centro”. Aunque esta frase pueda sonar algo críptica, tiene su lógica. El hecho de que los campeones ocultos no vendan a consumidores finales obviamente hace que sean menos visibles o conocidos para el gran público. Pero no por eso tienen que estar o abundar en algún sitio geográfico concreto.

Por otra parte suelen ser empresas muy centradas en sus negocios, y muchas de ellas opinan que la exposición a los medios de comunicación o redes sociales les distrae de su misión central. Una misión que consiste en: servir de la mejor manera a su mercado objetivo; construir y vigilar su reputación en ese mercado; competir a escala mundial para desarrollar y mantener una posición de líder en los nichos que atienden. Pero tampoco por ello tienen que estar en algún sitio en particular.

¿Por qué entonces se encuentra una alta densidad de líderes en nichos de mercado internacionales (o: INMLs, por sus siglas en inglés) en zonas relativamente alejadas de los grandes centros de poder? En Alemania, por ejemplo, se encuentran en zonas como Baden-Württemberg (extremo Sur), y no cerca de Berlín. En Italia están sobre todo presentes en el eje septentrional entre Torino y Venecia, y no cerca de Roma. Y por lo que respecta a España, Euskadi es un claro hotspot y no es precisamente una zona vecina a Madrid.

Ilustración 2: Concentraciones de INMLs por países y distancia media a los capitales de país

Fuente: elaboración propia.

Para explicar este fenómeno hay que recurrir a razones que son en parte históricas y en parte sociológicas (véase también el post de Asier Minondo). En estudios alemanes al respecto se insiste mucho en la importancia de la des-centralización de los poderes en Alemania (y su federación de Länder) para comprender por qué se encuentran concentraciones de campeones ocultos en zonas periféricas. Algo similar ocurre en Italia: un país o estado que es la suma de reinos y condados separados que se unieron relativamente tarde, y donde las tensiones entre la capital y las zonas del norte sigue vivo. España, por su parte, ha tenido diferentes etapas y estilos de gobierno desde la primera revolución industrial. Probablemente ha sido más de carácter centrista en líneas globales. Aun así, dentro de este contexto Euskadi siempre ha intentado conservar (con más o menos éxito en el tiempo) su singularidad y soberanía. La distancia con el centro del país y del poder estatal ha sido, sin embargo, una constante.

Esa distancia y ese anhelo de libertad ¿en qué se traduce a nivel de las empresas? Entre otros aspectos, impulsa a las personas y las empresas a valerse por sí mismas. A no mirar a un Estado protector para sacar un negocio adelante. A no ser oportunista y a enfocar el negocio a largo plazo. Es por ello también que muchos líderes en nichos de mercado son empresas muy longevas y con un carácter familiar o cooperativo.

Estas empresas familiares y cooperativas son a su vez más fáciles de encontrar entre empresas industriales en zonas periféricas que en zonas urbanas o en capitales de países. Además, contribuyen frecuentemente a la cohesión entre empresas y su entorno, ya que suelen contar con directivos arraigados en la región, aunque tengan una orientación global para su negocio. Y aunque estos ingredientes son factores soft detrás de un eventual éxito en mercados mundiales, aportan consistencia al cocktail de iniciativa propia, de perseverancia, de enfoque y de unión de fuerzas, que hace más probable que emerjan y prosperen este tipo de campeones ocultos en un territorio.

Ahora bien, por todo lo anteriormente dicho, ¿puede esperarse una concentración de líderes en nichos de mercado internacionales en cualquier región periférica? En base a nuestras investigaciones, pensamos que la densidad de tales líderes en un territorio guarda relación con el porcentaje del Producto Interior Bruto territorial que proviene de actividades industriales por parte de empresas de origen local y con la presencia en mercados internacionales de dichas empresas. Junto a esto, inferimos que también tiene relación con la Weltanschauung (visión del mundo en su acepción alemana) de los empresarios y con las estructuras socio-políticas y tradiciones socio-económicas locales.

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La miopía se dispara
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Jon Mikel Zabala | 20-03-2017 | 16:51| 1

@jonmizabala

Todos conocemos, padecemos o sabemos en qué consiste la miopía: una elongación del globo ocular que hace que el reflejo de la luz se produzca frente a la retina en lugar de directamente sobre ésta, con la consiguiente pérdida de visión. En casos más graves, la deformación ocular puede ser mayor, estrechando las regiones internas del ojo y aumentando el riesgo de desprendimiento de retina, de cataratas, glaucoma e incluso pudiendo provocar la ceguera. Dado que el ojo crece durante la infancia, la miopía suele emerger en edades tempranas (etapa escolar y adolescente), prolongándose a lo largo de toda la vida, y provocando pérdidas de visión de manera progresiva a medida que envejecemos.

Tal y como expone Elie Dolgin en la revista Nature, hace 60 años, entre el 10 y el 20% de la población china padecía miopía. En la actualidad, el 90% de los adolescentes y jóvenes adultos padece este problema. En Seúl, el 96,5% de los varones de 19 años de edad son miopes. Otras zonas geográficas, como Europa y Estados Unidos, también se han visto afectadas, duplicándose la prevalencia de la miopía con respecto a hace medio siglo. En este sentido, Brian Holden, Profesor de la Escuela de Optometría y Ciencias de la Visión de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Sydney, Australia), ha coordinado un estudio de prospectiva en el que se preguntaban acerca de la evolución que los índices de miopía puedan sufrir a escala global hasta el año 2050. Y las conclusiones a las que llegan deberían hacernos reflexionar. Sus resultados estiman que de los 1.406 millones de personas con miopía (22,9% de la población mundial) y 163 millones de personas con miopía alta (2,7% de la población mundial) en el 2000, pasaremos en 2050 a una sociedad en la que habrá 4.758 millones de personas con miopía (49,8% de la población mundial) y 938 millones de personas con miopía alta (9,8% de la población mundial).

Figura 1.- Prevalencia de la miopía a lo largo del tiempo (% del total de la población)

Fuente: Kwon (2017)

Una de las conclusiones de su estudio es que la miopía es una enfermedad determinada socialmente, es decir, dependiente de nuestro comportamiento, y no un trastorno genético y heredable. La pregunta es clara: ¿qué factores inciden de manera más significativa sobre la probabilidad de que l@s niñ@s puedan adquirir miopía en edades tempranas? Una de las creencias populares más extendidas socialmente es aquella en la que se achaca el aumento de la miopía al tiempo que dedicamos a mirar la TV, la pantalla de ordenador, etc. Sin embargo, la evidencia científica apunta de forma clara en otra dirección. En 2007, el equipo dirigido por Lisa Jones, de la Ohio State University (Columbus, Ohio), realizó un experimento en el que hicieron un seguimiento a más de 500 niños de ocho y nueve años con una visión saludable. El equipo examinó la forma en que los niños pasaban sus días, qué deportes practicaban, cuánto tiempo pasaban al aire libre, etc. Cinco años más tarde, volvieron a evaluar a los 500 niños. Uno de cada cinco había desarrollado miopía, y el único factor ambiental que estaba fuertemente asociado con dicho trastorno de la visión era el tiempo que estos niños habían pasado al aire libre. Este mismo experimento fue replicado más tarde en Sydney (Australia), pero sobre una base de 4.000 niñ@s en educación primaria y secundaria, observándose un efecto similar tres años después de comenzar el seguimiento: l@s niñ@s que pasaban más tiempo en el exterior, en condiciones de luz natural, mostraban un menor riesgo de desarrollar miopía.

La causante de la miopía no es otra que la dopamina. La exposición a la luz natural diurna estimula la liberación de este neurotransmisor en la retina. Los resultados de los estudios anteriores apuntan a que bajo una iluminación débil (típica de interiores), la segregación de dopamina se interrumpe, con consecuencias para el crecimiento de los ojos, y provocando una mayor probabilidad de convertirnos en miopes. Los estudios epidemiológicos desarrollados por Ian Morgan, investigador de miopía de la Universidad Nacional de Australia en Canberra, estiman que los niños necesitan pasar alrededor de tres horas al día bajo niveles de luz de por lo menos 10.000 lux para estar protegidos contra la miopía. Este nivel de lux es equivalente al que podemos experimentar cuando estamos sentados bajo un árbol sombrío, con gafas de sol, en un día de verano. Un día nublado puede proporcionar menos de 10.000 lux, y una oficina, o un aula bien iluminada no suele contar con más de 500 lux.

Algunos colegios ya se han puesto manos a la obra en algunas iniciativas experimentales, como la construcción de aulas con techos y paredes traslúcidas que permiten que penetre luz natural. Otros están apostando por incrementar el número (y el tiempo) de actividades al aire libre en las escuelas. Tal vez sea hora de tomar nota y volver a pasar más tiempo en el parque, comiendo la merienda al aire libre y jugando con el balón, la cuerda, y lagartijas, mariposas y hormigas, en vez de ver dibujos animados en casa en los que lagartijas, mariposas y hormigas virtuales nos enseñan a jugar al balón o a saltar a la cuerda.

Puedes seguirme en Twitter: @jonmizabala

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¿Deben pagar impuestos los robots?
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Iñaki Erauskin | 14-03-2017 | 06:48| 2

@InakiErauskin

 

En mi último post analizaba la presión fiscal en el País Vasco. Ahora que la automatización y la robotización son fuerzas inexorables de las sociedades modernas más que nunca existe el miedo de que el empleo disminuya para siempre (véase el post de mi compañero Asier), lo que ha hecho que algunas personas hayan sugerido que hay que crear nuevas vías para gravar las rentas y contrarrestar así el menor peso que los salarios pudieran tener en la renta.

Probablemente la propuesta que más eco ha tenido es la de Bill Gates, el co-fundador de Microsoft, multibillionario y uno de los mayores filántropos del mundo a través de su fundación: los robots que “roben” trabajos deben pagar impuestos (pincha aquí).  Con ello se lograría ralentizar temporalmente la robotización y obtener fondos que o bien irían destinados a la formación de las personas que hubieran perdido sus trabajos por los robots, o a nuevos nichos de empleo. Quizás a algún lector le pueda parecer una broma, pero recientemente el Parlamento Europeo ha rechazado una propuesta para establecer alguna forma de gravamen a los robots (pincha aquí para la noticia y aquí para el informe del Parlamento Europeo).

Las reacciones no se han hecho esperar. Larry Summers, profesor de economía de la Universidad de Harvard, ha dicho que la propuesta es ilógica (pincha aquí). Summers dice, en primer lugar, que hay muchas formas de innovación y no entiende porqué la propuesta de Gates se centra sólo en los robots. ¿Sobre qué actividades se gravaría el impuesto? No sería nada fácil para las Haciendas. Segundo, muchas innovaciones suponen mejores productos, no sólo lograr más con menos (innovaciones de proceso). Y dado que los innovadores “atrapan” sólo una parte de esos beneficios, habría que subsidiarlos, no gravarlos. Por último, su argumento más importante es que el impuesto reduciría el tamaño de la tarta económica que luego se redistribuye. Por ello, sugiere mayor formación y mayor inversión en infrastructuras, y no impuestos sobre los robots. Yanis Varoufakis, el conocido antiguo ministro de economía griego, también ha entrado en este asunto (pincha aquí). Cree que la propuesta no es realizable porque no sería fácil determinar qué se considera “robot” (y estaría gravado, por tanto) y qué no (y no tendría impuesto, por tanto). Es por ello que Varoufakis sugiere un Dividendo Básico Universal financiado con los impuestos obtenidos por las rentas del capital. Mayor robotización iría asociado a mayores rentas del capital, según su propuesta, que, gravadas, darían lugar a mayores recaudaciones impositivas.   

Detrás de todo este debate subyace el hecho de que la robotización reducirá la cantidad de trabajo disponible. Sin embargo, la robotización no sólo destruye empleos, sino que también los crea. Por tanto, no está claro que la base del trabajo vaya a disminuir. Los economistas denominan a este fenómeno según el cual el progreso tecnológico destruye empleo (en términos netos) falacia “ludita”.

Quizás, las propuestas realizadas hasta el momento alrededor de la recaudación impositiva a medida que la robotización se acelera, exageren el verdadero alcance de la robotización. Sin embargo, no estaría de más pensar en los cambios profundos que la robotización lleva consigo. Veremos lo que nos depara …

 

@InakiErauskin

 

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