Diario Vasco

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África: ¿Buenas o malas noticias?
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Asier Minondo | 21-10-2014 | 09:47| 0

Durante las últimas semanas, las noticias que llegan desde África, ligadas al ébola, están contribuyendo a reforzar los lugares comunes que tenemos sobre este continente: pobreza, violencia, falta de infraestructuras o la incapacidad de los Estados para responder ante una crisis humanitaria.

Sin embargo, a esta imagen pesimista deberíamos contraponer otra mucho más optimista, ya que desde el comienzo de este siglo África Subsahariana ha experimentado un ritmo de crecimiento que algunos autores han calificado de milagroso. De acuerdo a los datos del Banco Mundial, en el periodo 2001-2013, África Subsahariana creció a un ritmo medio del 5,5%, por encima de los países de la Unión Europea y de América del Norte, pero también del Norte de África, el Medio Oriente, y Latinoamérica. De hecho, entre los diez países que más crecieron en ese periodo encontramos cinco países de África Subsahariana: Angola, Chad, Etiopía, Guinea Ecuatorial, y Nigeria. Además, este crecimiento económico ha venido acompañado por una reducción de la pobreza, que ha pasado del 58% en el año 2000 (porcentaje de la población que vive con menos de 1,25 dólares al día) al 48% en 2010, y por una reducción en la mortalidad infantil. Incluso en el plano empresarial, firmas africanas han logrado reconocimiento internacional en actividades, como la exportación de flores, con un alto grado de complejidad logística.

¿Está África Subsahariana entrando, por fin,  en una senda de crecimiento estable? ¿o es este crecimiento pasajero y África volverá a ser el continente sin esperanza? Los que apunta a la naturaleza pasajera de este proceso, señalan que el crecimiento de África Subsahariana se explica por el fuerte aumento del precio de las materias primas que exporta esta región. Y algo de cierto hay en este argumento. Casi el 60% del valor de las exportaciones africanas en el periodo 2001-2013 es petróleo, metales preciosos y minerales; y el precio de estas materias primas ha crecido de manera muy importante durante este periodo. La historia económica nos enseña que el precio de las materias primas sufre vaivenes muy importantes; por tanto, si se produce un cambio de tendencia en la evolución de los precios, el crecimiento se podría detener.

Otra variable que ha apoyado el crecimiento, pero que tiene, en parte, un componente temporal, es la inversión china en las infraestructuras de transporte en África Subsahariana. Estas inversiones han permitido que zonas remotas de África hayan mejorado su acceso a los mercados nacionales e internacionales, aumentando notablemente las oportunidades de negocio de muchos productores. La expansión de las telecomunicaciones y, especialmente, de los teléfonos móviles, también han jugado un papel importante en la integración de los mercados.

A favor de la visión de que el crecimiento africano no es pasajero están aquellos que señalan la mejora de la calidad de las instituciones en África. Por calidad de las instituciones nos referimos a la reducción de los episodios de violencia, la estabilidad política, una mejora en el cumplimiento de los contratos y una reducción de la corrupción. Ciertamente, los datos indican que durante este siglo se ha producido una reducción de los conflictos armados en África Subsahariana y que la democracia ha ganado terreno. Además, según los datos del Doing Business del Banco Mundial, algunos países del África Subsahariana, aunque todavía se encuentren muy lejos de los países más avanzados, han logrado mejorar en aspectos tales como el cumplimiento de los contratos.

Sin embargo, el proceso que nos otorga más confianza en la continuidad del crecimiento es algo que ya destacaban los primeros teóricos del desarrollo económico hace más de 50 años: el cambio estructural. La simple comparación de los países más ricos con los países más pobres nos pone de manifiesto que el peso de la agricultura en el conjunto de la economía es muy pequeño en los primeros y muy grande en los segundos. En cambio, el peso de la industria y de los servicios es más grande en los países más ricos que en los países más pobres. La productividad de la industria y de los servicios es superior a la productividad en la agricultura (aunque también existen actividades de alta productividad en la agricultura, tal como señalábamos al inicio del post). Por tanto, si se produce una migración de trabajadores de la agricultura a la industria y los servicios, aumenta la productividad por trabajador. Y según han mostrado los profesores Margaret McMillan y Kenneth Harttgen en un reciente estudio, el 50% del crecimiento en la productividad del trabajo en África Subsahariana se ha debido a este cambio estructural.

¿Qué factores explican este proceso de cambio estructural? En primer lugar, McMillan y Harttgen muestran que los países africanos que partían con un mayor porcentaje de trabajadores en el sector agrícola han logrado mayores reducciones en el peso de la agricultura. Esto parece lógico, ya que las posibilidades de reducción siempre serán mayores para aquellos países que parten de un mayor porcentaje. En segundo lugar, se han producido mayores reducciones en el peso de la agricultura en aquellos países en el que el aumento del precio de las materias primas ha estado acompañado de una mejora en la calidad de las instituciones. La explicación sería que un aumento del precio de las materias primas permite unos mayores ingresos a los Estados. Si estos mayores ingresos se invierten en acciones que fomente el crecimiento a largo plazo, como mejorar el acceso y la calidad de la educación, aumentará la probabilidad de que se puedan desarrollar oportunidades de negocio en la industria y los servicios. De hecho, McMillan y Harttgen muestran que la mejora en la educación de las mujeres en las zonas rurales está correlacionada positivamente con la reducción del peso de la agricultura. Es interesante observar que una variable de carácter coyuntural, como los mayores ingresos por la exportación de materias primas, si se conjuga con un elemento estructural, la calidad de las instituciones, también puede contribuir al crecimiento a largo plazo.

Allá por el año 1954, el Premio Nobel de Economía Arthur W. Lewis ya defendió que el desarrollo económico estaba unido al crecimiento de los sectores modernos y el declive de los sectores tradicionales. Parece que África Subsahariana ha logrado, por fin, tomar esta senda. Por el bienestar de millones de personas es preciso que siga recorriendo este camino.

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¿Y tú cuánto estarías dispuesto a pagar por leer El Diario Vasco?
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Iñaki Erauskin | 14-10-2014 | 06:39| 0

 @InakiErauskin

 

Imagina que vas a comprar El Diario Vasco, pero éste no tiene un precio fijado. El que te vende el periódico te hace la siguiente pregunta: ¿cuánto estarías dispuesto a pagar por el periódico de hoy? O pensemos que en la edición digital o en la página web de El Diario Vasco tienes una casilla donde debes poner el precio que estarías dispuesto a pagar por el periódico de hoy. Intuyo que el precio que estarían dispuestos a pagar los lectores variaría bastante de unos a otros.

Así es la nueva campaña publicitaria “Euroking” que ha lanzado Burger King, la cadena de restaurantes de comida rápida, para la televisión (pincha aquí para ver la versión larga de algo más de un minuto; aquí para una corta de 22 segundos). Grabado con cámara oculta, el cliente de Burger King llega al restaurante, pero se encuentra con que no hay una lista de precios, y que el trabajador de Burger King le pregunta por el precio que estaría dispuesto a pagar por una hamburguesa. Las respuestas, como se puede observar, son muy variadas: 6€, 4€, 1,5€, …. Y finalmente el trabajador de Burger King les dice que el precio de la hamburguesa es de 1€. Los clientes del anuncio se alegran (mucho) porque pagan por la hamburguesa (mucho) menos de lo que estarían dispuestos a hacerlo. Prácticamente el 100% de los consumidores responden con precios superiores a 1€, según han dicho los que organizaron la campaña.

¿Por qué cuento todo esto? Porque la campaña utiliza explícitamente un importante concepto económico para hacerle ver al consumidor lo que gana consumiendo en Burger King y fidelizarlo así. El concepto no es otro que el excedente del consumidor, que es la diferencia entre lo que un consumidor estaría dispuesto a pagar por un producto y lo que realmente paga. Sería algo así como el “beneficio” que obtiene el consumidor por consumir. Fue el gran economista Alfred Marshall quien lo popularizó en sus “Principios de economía” (1890), pero tiene su origen en un ingeniero francés, Jules Dupuit (1844), que lo llamó “utilidad relativa” y lo utilizó para medir la utilidad de las obras públicas. Burger King ha aprovechado esta idea para mostrarle al consumidor con claridad las ganancias que uno obtiene al consumir y vuelva a comprar. El mensaje del anuncio es que el excedente del consumidor se lo lleva efectivamente el consumidor y éste sale ganando.

¿Es así siempre? Evidentemente no. Las empresas, normalmente, tratan de que el excedente del consumidor caiga en manos de las empresas, para elevar así los beneficios de las empresas. Las estrategias que utilizan las empresas para que un consumidor pague lo que estaría dispuesto a pagar son diversas y suele llevarse a cabo a través de lo que los economistas llamamos “discriminación de precios”, que consiste en poner el mismo bien a distintos precios. Un ejemplo es el precio de un refresco dentro de un bar o el precios de un refresco en una terraza en la que se paga un suplemento por consumir en la terraza.  El precio de un refresco en la terraza es mayor que el precio del refresco dentro del bar. Los “más pudientes” se tomarán el refresco en la terraza y los “menos” se lo tomarán dentro del bar. Sí, ya sé, algunos dirán que el precio más alto de las terrazas se debe a los impuestos del ayuntamiento, a los mayores costes, etc., pero no es así en su mayor parte. Para verlo, pensemos ahora en que el ayuntamiento elimina el impuesto de las terrazas. ¿Bajarían los precios de las terrazas? Lo dudo. ¿Por qué cobrar 2,50€ en una terraza por un refresco si el consumidor está dispuesto a pagar, por ejemplo, 3,50€? Si el propietario de la terraza quiere aprovechar que el consumidor está dispuesto a pagar más no bajará los precios a pesar de que se elimine el impuesto de las terrazas. Uno puede pensar que esto no ocurre muchas veces, pero este tipo de situaciones es mucho más habitual de lo que se suele pensar. Una breve muestra es la siguiente: ¿Por qué son tan caras las palomitas en el cine? ¿Por qué los hoteles tienden a ser más baratos los fines de semana que los días entre semana generalmente? ¿Por qué los cines tienen un día del espectador? ¿Por qué existe el pintxo pote? ¿Por qué existe la “hora feliz”? ¿Por qué existen las rebajas? Todas ellas son situaciones similares a la de la terraza.

La próxima vez harás bien en preguntarte, ¿y yo cuánto estaría dispuesto a pagar por comprar …?

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Dime cual es tu ADN y te diré cuán feliz eres
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Jon Mikel Zabala | 01-10-2014 | 08:07| 0

@jonmizabala

Las personas nos pasamos la vida tratando de averiguar las claves de la felicidad. Muchos economistas tratan de medir el bienestar, y crecientemente ciudades y países compiten cada vez más en rankings que determinan qué ciudadanos son los más felices. Incluso en este blog se le ha prestado atención a esta misma temática (ejemplo). Recientemente, dos investigadores de la Universidad de Warwick (Reino Unido) y del Instituto para el Estudio del Trabajo de Bonn (Alemania) han abordado esta pregunta de investigación desde un prisma diferente (puedes encontrar el artículo completo aquí). ¿Y si estuviéramos genéticamente predispuestos para ser más o menos felices? ¿Explican las diferencias genéticas entre países – lo que los autores denominan “distancia genética” –la sensación de bienestar y la felicidad?

La idea de que la felicidad y la genética están vinculadas no es nueva. Los psicólogos han descubierto ya hace algún tiempo que los seres humanos tienen un nivel básico de felicidad, al cual se le denomina “estabilidad hedónica”. Así, por ejemplo aquellas personas que ganan la lotería pueden ser muy felices inicialmente, pero cierto tiempo después ya se han adaptado a su nuevo contexto (económico), y vuelven a estar tan felices o deprimidos como lo estaban antes de su buena fortuna. Lo mismo ocurre con las malas circunstancias como por ejemplo al quedarse en paro, sufrir una parálisis o una enfermedad grave.

En primer lugar, los investigadores analizaron datos de 131 países, provenientes de bases de datos como ‘Gallup World Poll’, ‘World Value Survey’ o el ‘European Quality of Life Survey’. Además, los investigadores pudieron vincular los datos de bienestar con los de su estructura genética. Para calcular la distancia genética de cada país, hacía falta definir el “benchmark” o punto respecto al cual compararse, para lo cual los autores tomaron como referencia a la estructura genética dominante en Dinamarca. La razón de dicha elección vino determinada por el hecho de que Dinamarca y los Países Bajos tienen los menores porcentajes de personas con la variante corta del gen 5-HTTLPR. La ciencia ha demostrado que este gen, que controla la recaptación del cuerpo de la serotonina (un neurotransmisor relacionado con el estado de ánimo), puede influir en nuestro bienestar psicológico. La variante corta de dicho gen (comúnmente conocido como el gen de la depresión) se ha relacionado a una menor satisfacción con la vida, más neuroticismo y una mayor probabilidad de depresión clínica. Después de controlar los efectos de variables como el PIB, las políticas de bienestar social, el nivel de desarrollo humano, el tipo de instituciones, la geografía, la cultura y la religión, los investigadores se encontraron con que cuanto mayor fuera la distancia genética de un país respecto a la de Dinamarca, menor era su bienestar (es decir, mayor era su carga psicológica).

Figura 1.- Relación entre carga psicológica y distancia genética respecto a Dinamarca

Fuente: Proto y Oswald (2014).

Dinamarca ha encabezado constantemente los ránquines nacionales sobre felicidad, incluido el informe sobre felicidad mundial de las Naciones Unidas de 2013. Este informe mide muchos factores que pueden influir sobre el grado de felicidad tales como el PIB per cápita, la posibilidad de contar con apoyo en situaciones de dependencia, la percepción de libertad para tomar decisiones en la vida, etc. En la figura anterior se puede observar como entre los países con un mayor nivel de bienestar se encuentran los Países Bajos y Suecia, representados en el margen inferior izquierdo de la gráfica. Estas naciones, tal y como era de esperar dada su proximidad geográfica, tienen la similitud genética más cercana a Dinamarca. En el extremo opuesto (margen superior derecho) se encontrarían países como Ghana y Madagascar, que serían los que tienen una menor similitud genética con respecto a Dinamarca.

Al discutir sus hallazgos, los autores subrayan que los factores genéticos son sólo una parte del rompecabezas que supone la felicidad. Junto con factores ambientales, el genoma humano contiene una gran variedad de diferentes genes que podrían estar contribuyendo a la personalidad y estado de ánimo, por lo que aunque no es probable que haya un único gen de la felicidad como tal, la estructura genética sí parece tener una influencia significativa sobre nuestra felicidad.

Mientras tanto, y como diría Hamlet, podemos preguntarnos, “¿Qué es más elevado para el espíritu? ¿Sufrir los golpes y los dardos de la insultante fortuna o tomar armas contra un mar de calamidades, y haciéndoles frente para acabar con ellos?”. “Bueno será apuntar que puede uno sonreír y sonreír… al menos estoy seguro de que ello puede suceder en Dinamarca”.

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¿Es efectiva la publicidad en Internet?
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Asier Minondo | 30-09-2014 | 05:26| 1

Hace algunos días estuve mirando en Internet el precio de unos billetes de avión a una ciudad europea. Desde aquel momento, vaya a donde vaya en Internet me encuentro con un anuncio de una super-oferta de alguna compañía: “Vuele por 7€” “Últimas plazas”. Da lo mismo si he ido a mirar las últimas noticias del periódico o si he consultado cómo se traduce una palabra al inglés; ahí aparece el anuncio, incansable. No sé a vosotros, pero a mi esta publicidad intrusiva me pone un poco de los nervios. Motivado por esta experiencia, este post lo voy a dedicar a hablar sobre la publicidad en Internet y a mostrar alguna evidencia de si es rentable para las empresas que nos persigan con anuncios en la red.

Si lo pensamos un poco, Internet es una herramienta estupenda para hacer publicidad de un producto o servicio. Cuando una empresa pone un anuncio en la televisión o en el periódico (de papel) sabe que mucha gente que va a ver el anuncio no está interesada en el producto, y tampoco sabe en qué medida el anuncio va a ayudar a que las personas interesadas compren finalmente el producto. Con Internet, las empresas pueden encontrar el consumidor que les interesa. Por ejemplo, si yo escribo “móviles” en Google, es bastante razonable pensar que estoy interesado en comprar un móvil. Además, si hago click en el primer resultado de la búsqueda, que en este caso es un link promocionado (pagado por una empresa para que aparezca en primer lugar), y finalmente compro el móvil en esa página web, la empresa podrá comprobar la efectividad de la publicidad.

Utilizando las herramientas que ofrece Internet, tres economistas que trabajan en el laboratorio de investigación de eBay, de los cuales dos son también profesores en la Universidad de Chicago y en Berkeley, han realizado varios experimentos para analizar si la publicidad en Internet conduce a mayores ventas. Estos experimentos, recogidos en un artículo, se publicarán próximamente en Econometrica, una de las cinco revistas más prestigiosas de economía. El primer experimento analiza los anuncios promocionados (pagados) ligados a la marca. Por ejemplo, si yo tecleo “Ford” en Google el primer resultado es un link promocionado que me lleva a la página web de Ford en España, y el siguiente resultado es un link natural (no pagado) a la página corporativa de Ford. Si hago click en el primero, Ford tendrá que pagar a Google; pero si hago click en el segundo, no. El grupo de investigadores diseñó el siguiente experimento: en marzo de 2012 quitaron el link promocionado ligado a la búsqueda del término “eBay” en Yahoo y en MSN. Después analizaron si las entradas a la página web de eBay se habían reducido desde estas plataformas en el periodo en el que se dejó de poner la publicidad. El resultado fue que las entradas a la página de eBay solamente se redujeron en un 0,5%. Al no estar el link promocionado, las personas simplemente habían utilizado el link natural que aparece tras la búsqueda.

El segundo experimento estaba relacionado con la publicidad ligada a las búsquedas genéricas, como el ejemplo del móvil que he explicado más arriba. Lo que hicieron es retirar esta publicidad en algunas poblaciones de Estados Unidos pero no en otras. El resultado fue que en las poblaciones en las que se habían mantenido los links promocionados las ventas solamente habían sido superiores en un 0,66%. Según los cálculos realizados por los autores, este aumento de las ventas no justificaba el gasto en publicidad. También encontraron que la publicidad aumentaba las compras de clientes que apenas habían utilizado anteriormente eBay. Para los que usaban esta plataforma asiduamente la ausencia de links promocionados no había tenido ningún efecto.

Como hemos explicado, los dos estudios se han basado en experimentos. Utilizar esta técnica de investigación no es una casualidad; responde a un problema que sufrimos los que nos dedicamos a los contrastes empíricos: la endogeneidad. Voy a tomar un ejemplo de un post anterior para explicar este problema. Imaginemos que quiero saber si un mayor número de policías de tráfico reduce el número de accidentes. Si el número de policías de tráfico se asignase de forma aleatoria entre los diferentes municipios podría analizar si realmente un mayor número de policías de tráfico está correlacionado con un menor número de accidentes. Sin embargo, si los municipios determinan el número de policías de tráfico en función de los accidentes que hay en el municipio (más accidentes, más policías) entonces no puedo extraer ninguna conclusión del análisis de los datos. En la publicidad por Internet ocurre una cosa similar: las personas que están más interesadas en un producto son las personas que más veces entran en la página web donde se puede comprar ese producto, y las que finalmente realizan un mayor volumen de compras. Si estas personas utilizan los links promocionados para entrar en la página web de la empresa encontraremos una correlación positiva entre links promocionados y ventas. Sin embargo, como muestran en su estudio los investigadores de eBay, estas personas también hubieran ido a la página web de la empresa si no existiese un link promocionado.

Cuando escribía este post he puesto varias veces el término eBay en Google para ver si aparecía algún link promocionado. No he encontrado ninguno. Parece que eBay hace caso a sus economistas.

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La maldición de los recursos naturales y la independencia de Escocia
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Iñaki Erauskin | 23-09-2014 | 09:42| 0

@InakiErauskin

Ya de vuelta de las vacaciones, mientras escribo este post las urnas han dado su veredicto sobre si Escocia debería ser independiente. Ha dicho no un 55,3% de los votantes, mientras un 44,7% ha dicho sí. A mí me ha venido a la cabeza una frase acuñada por Milton Friedman en un libro suyo, “la tiranía del statu quo”, por lo difícil que suele ser cambiar el estado de las cosas.

¿Y ahora qué? Contarán con mayor autonomía, previsiblemente, tal como se comprometieron los principales partidos unionistas, y ahí estarán los grandes temas, tales como la descentralización, los impuestos y el gasto público, el sistema público de salud, etc.

Los fondos provenientes del petróleo del Mar del Norte, son otro asunto vital. Para ello, veamos cuál es el PIB per cápita de las “regiones” escocesas (en terminología NUTS2, equivalente a comunidad autónoma). Para ello, compararemos el PIB per cápita (en paridad del poder adquisitivo) de las regiones escocesas con el País Vasco, Navarra, España y el Reino Unido. La media europea es UE-28=100. Mientras el País Vasco y Navarra están por encima de 120 en el nivel de renta per cápita, España se halla cerca de la media. El Reino Unido se encuentra por debajo de 120 y Escocia se hallaría probablemente un poco más abajo. No obstante, en las 4 regiones escocesas hay una que sobresale con claridad con una renta per cápita de casi 160, “North Eastern Scotland”, que incluye Aberdeen y su entorno, y pivota alrededor del petróleo. El resto se sitúan ligeramente por encima de la media, “Eastern Scotland” (que incluye Edimburgo, Dundee, Perth, Stirling, …), en la media, “South Western Scotland” (que incluye Glasgow, entre otros) y por debajo de la media, “Highlands and Islands” (que comprende Inverness, Las Tierras Altas, las islas, …).

Fuente: Eurostat y elaboración propia.

 

En las elecciones, en la región más rica, Aberdeen y alrededores, el “no” ha recibido un apoyo del 60%, por encima de la media del país. En los análisis habituales sobre Escocia se ha subrayado hasta la saciedad el “maná” que supone el petróleo del Mar del Norte. Sin embargo, tener petróleo puede llegar a ser una maldición. Juan Pablo Pérez Alfonzo, el “padre” de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), acuñó el término “excremento del diablo” para referirse al petróleo y sus efectos adversos sobre los países que poseen este recurso natural (él pensaba en su propio país, Venezuela).

“De aquí a 10 años, de aquí a 20 años, lo veréis: el petróleo nos traerá la ruina … El petróleo es el excremento del diablo”.

El Profesor MacDonald, Catedrático de Economía Política Adam Smith en la Universidad de Glasgow, ha enfatizado este punto a menudo durante los últimos meses (pincha aquí) y concluía que, si Escocia se independizara, lo mejor sería crear una nueva moneda, en lugar de la propuesta del gobierno escocés, que era una unión monetaria formal basada en la libra esterlina. El gobierno escocés justificaba que la situación y la evolución de ambos países es parecida, por lo que no sería necesaria crear una nueva moneda; la libra podría cumplir perfectamente dicho papel. Sin embargo, el análisis deja de lado, según MacDonald, un aspecto muy importante de la economía escocesa tras la independencia: Escocia sería un exportador neto de hidrocarburos. Ello provocaría evoluciones divergentes de las economías si ocurrieran perturbaciones de oferta; por ejemplo, una subida significativa del precio del petróleo; lo que dificultaría enormemente una unión monetaria basada en la libra. Los países exportadores de petróleo con moneda independiente ven cómo sus monedas se aprecian, lo que encarece las exportaciones y empeora el saldo comercial de los sectores que no están relacionados con el petróleo (por ejemplo, la industria), que tienden a ser sectores muy dinámicos. Este efecto se conoce como “enfermedad holandesa” por las consecuencias que el descubrimiento de yacimientos de gas en Groningen (1959) trajo consigo para los Países Bajos. Por todo ello, concluía MacDonald que una moneda independiente era la mejor opción para una Escocia independiente.

Un país ha sabido llevar razonablemente bien la maldición de los recursos: Noruega. Tiene un “fondo del petróleo” (Government Pension Fund Global), cuyo valor es, aproximadamente, de 5,5 billones de coronas suecas, ó 0,7 billones de euros, con lo que “toca” a unos 133.000 euros por habitante noruego. A ese fondo va a parar la mayor parte de los ingresos provenientes del petróleo, que se invierte por el mundo (no en Noruega), y sólo se puede retirar un 4%, como máximo, de dicho fondo para el presupuesto nacional anual. Es una manera de limitar el mal uso del poder político y la “bendición” no se convierta en “maldición”.

Pero, como sabemos, no hay muchos países como Noruega …

 

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¿Tienen los departamentos de recursos humanos los días contados?
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Jon Mikel Zabala | 12-06-2014 | 12:36| 0

@jonmizabala

Las estadísticas ofrecidas por el Instituto Nacional de Estadística parecen indicar que en los últimos meses se ha empezado a crear empleo. Por tod@s es conocida, la gran variedad de portales digitales en los cuales se pueden encontrar ofertas laborales, pero cuando llega la hora de conocer a un candidat@, ¿nos seguimos guiando por las tradicionales entrevistas de trabajo personales o se utilizan otros medios?

Normalmente, una empresa publica una descripción del puesto de trabajo demandado, l@s candidat@s muestran sus solicitudes con cartas de presentación, currículos, expedientes académicos y cartas de recomendación, y los reclutadores pasan cierto tiempo en la lectura de cada uno de los currículos recibidos antes de proceder a enviar las correspondientes respuestas (en el mejor de los casos). Parece lógico pensar que cuanta mayor difusión tenga una oferta de trabajo mayor será el volumen de solicitantes. La facilidad a la hora de presentarse a una oferta laboral a través de la red conlleva que potencialmente se puedan presentar tantos candidatos para una misma oferta, que es muy difícil para el empleador poder evaluar cuál de esos candidatos es el/la que mejor se adecúa para el puesto anunciado, lo que se traduce en términos de ineficiencia (y un elevado riesgo de ineficacia) para la organización contratante.

Zappos, una empresa minorista de zapatos online localizada en Las Vegas, está experimentando con una nueva manera de contratar potenciales trabajadores, con la cual pretende hacer que el proceso de contratación más ágil y eficaz. Zappos pretende contratar 450 personas a lo largo de 2014, pero dichas vacantes no se anunciarán ni en su propia web, ni en otras webs de empleo. Lo que la compañía pretende es que l@s candidat@s se unan a una red social interna llamada “Zappos Insider”, a través de la cual l@s aspirantes se relacionen, intercambien opiniones, establezcan contactos con los actuales empleados de Zappos, y sean capaces de demostrar que tienen ideas que le aporten valor y cambio a la empresa.

¿Por qué Zappos ha decidido cambiar la forma en la que realiza sus nuevas contrataciones? Recientemente, el director general de Zappos mostraba que durante 2013, la empresa recibió un total de 31.000 aplicaciones para sus vacantes. Sin embargo, “sólo” contrató a 465 personas, lo que representa un 1,5% del total de solicitantes. Con la implementación de esta red social, la empresa pretende que las siete personas que están en el departamento de selección de personal, en lugar de publicar ofertas de trabajo y evaluar las miles de propuestas recibidas, interactúen con l@s potenciales trabajador@s, evaluando sus competencias e intereses, y contactando con aquell@s que les parezcan más interesantes a medida que surgen oportunidades, bien de manera interna, o porque hayan sido identificadas por l@s propi@s candidat@s.

Puede que este sistema de contratación ayude a evitar que los currículos de los candidatos caigan en un agujero negro, pero también conlleva una serie de potenciales peligros. En primer lugar, estas nuevas redes sociales pueden representar una alternativa que probablemente sólo funcione en empresas que tienen grandes cantidades de solicitantes. En segundo lugar, hay que considerar la significativa inversión que en términos de dedicación requiere participar de forma activa en estas redes sociales, algo que tal vez no tod@s l@s candidat@s puedan ofrecer. Ello puede representar que la empresa no sea capaz de detectar a una gran cantidad de potenciales trabajadores que aporten valor o potencial de innovación. También es posible que el nuevo sistema reduzca la diversidad del grupo de solicitantes, incluyendo sólo aquellos que ya conocen bien la empresa. Tampoco está claro si l@s solicitantes seguirán comprometid@s con la empresa, y por ende, siguen participando y aportando ideas en su red social, si pasan los meses y no se abren nuevas oportunidades de trabajo.

Puede que las conclusiones que se derivan del anterior texto nos hagan reconsiderar la forma en la que nos relacionamos a la hora de encontrar trabajo (o de anunciarlo). Sin embargo, parece claro que las relaciones sociales, bien personales o a través de redes se presentan como un elemento esencial tanto para los trabajadores como para los empleadores. Tal vez el verano represente una buena oportunidad para relacionarnos con terceros, conocer sus realidades, sus necesidades, y poder encontrar nuevas o mejores salidas profesionales.

Uda on bat pasa eta irailera arte!!!

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Las multas y los accidentes de tráfico
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Asier Minondo | 10-06-2014 | 05:30| 2

Seguramente muchos de vosotros recordaréis que, allá por el año 2010, algunos agentes de la Guardia Civil realizaron una huelga de “bolígrafos caídos”, dejando de sancionar a los conductores que habían realizado alguna infracción. Esta huelga era una protesta por los recortes de salarios que el gobierno de Zapatero introdujo en el mes de mayo de 2010 para atajar el déficit público.

Ya en su momento, el director general de Tráfico mostró su preocupación por el efecto que la huelga de bolígrafos caídos podría tener sobre la seguridad vial. El argumento es sencillo: si hay muchas menos probabilidades de que se sancione a los conductores, aumenta el riesgo de que se conduzca más rápido, que se beba alguna copa antes de coger el volante, o que se hable más por el móvil mientras se conduce. Lógicamente, todas estas acciones aumentan el riesgo de que se produzca un accidente. Pero, ¿en qué cuantía? ¿en qué medida el temor a que nos sancionen aumenta la probabilidad de que respetemos las normas de tráfico y, con ello, se reduzca el riesgo de que ocurra un accidente?

Responder a estas preguntas no es sencillo. Una estrategia podría ser recoger datos sobre el número de accidentes de tráfico y el número de multas en una región, y analizar si un mayor número de multas está relacionado negativamente con el número de accidentes. Sin embargo, este análisis se enfrenta a lo que se conoce como un problema de simultaneidad. Es probable que las regiones que sufren un mayor número de accidentes de tráfico sean también las que destinen un mayor número de policías a controlar el tráfico y sean también las que impongan un mayor número de multas. En estas circunstancias, es difícil realizar estimaciones certeras. Para hacerlo, necesitamos, como en el caso de mi post anterior, un experimento natural.

El experimento natural que se ha utilizado para analizar la relación entre las multas y los accidentes de tráfico es un despido masivo de policías de tráfico que se produjo en el Estado de Oregón, Estados Unidos, en el año 2003. Debido a problemas de financiación, el gobierno estatal despidió al 35% de los policías de tráfico. A consecuencia de este despido, las multas de tráfico se redujeron alrededor del 37%. Sin embargo, la menor probabilidad de ser multado tuvo consecuencias muy graves sobre los accidentes de tráfico. Según las estimaciones realizadas por los profesores De Angelo y Hansen, los accidentes de tráfico mortales en Oregón se elevaron hasta un 26%.

Este estudio confirma que el riesgo de ser sancionados contribuye de forma muy significativa a que los conductores respeten las normas de tráfico. Aunque nos da mucha rabia pagar multas, cuando lo hagamos debemos recordar que son un instrumento muy poderoso para salvar vidas.

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¿El capital ha vuelto?
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Iñaki Erauskin | 03-06-2014 | 09:27| 0

 

@InakiErauskin

El Capital está de moda. Es “trending topic” por la obra de Thomas Piketty, “Capital in the Twenty-First Century”, traducido del francés al inglés recientemente. Comienza así:

“La distribución de la riqueza es uno de los temas más discutidos y controvertidos hoy día. Pero, ¿qué conocemos realmente sobre su evolución a largo plazo? ¿Conduce la dinámica de la acumulación privada de capital necesariamente a la concentración de la riqueza en unas pocas manos, como creyó Karl Marx en el siglo XIX? O, las fuerzas compensadoras del crecimiento, la competición y el progreso tecnológico conducen a un estado siguiente de desarrollo con menor desigualdad y mayor armonía entre las clases, como Simon Kuznets pensó en el siglo XX? ¿Qué conocemos realmente sobre cómo han evolucionado la riqueza desde el siglo XVIII y qué lecciones podemos extraer del conocimiento para el siglo en el que estamos?”

Es un libro de casi 700 páginas, un trabajo muy extenso sobre un tema crucial (pincha aquí para acceder a los datos). En un post anterior sobre el creciente peso del capital respecto a los salarios en el producto interior bruto (PIB) adelanté su mensaje: ¡el capital ha vuelto!.

La primera conclusión que señala Piketty es que uno debe estar atento a cualquier determinismo económico respecto a las desigualdades de la riqueza y la renta, dado que la historia de la distribución de la renta ha sido siempre profundamente política. No puede quedar restringido a una cuestión meramente económica.

Su segunda conclusión es que la dinámica de la distribución de la renta exhibe mecanismos muy robustos que empujan alternativamente hacia la convergencia (a través de la difusión de la tecnología y la inversión en formación y habilidades) y a la divergencia (por la falta de inversión en formación y por la acumulación y la concentración de la riqueza cuando el crecimiento es débil y el rendimiento del capital es alto). Piketty muestra dos patrones acerca de la importancia de cada uno de estos procesos divergentes. Ambos gráficos tienen “forma de U”, que mostrarían un período de desigualdad decreciente seguido de una desigualdad creciente.

El primer patrón que subraya es la existencia de una mayor desigualdad. El Gráfico 1 captura este resultado, que muestra cómo el decil superior de rentas recibió en torno a 45-50% de la renta en las décadas de 1910-1920, cayó al 30-35% a finales de los 40, se estabilizó en ese nivel durante 1950-1970 y volvió a elevarse hasta el 45-50% a comienzos de este siglo. Piketty atribuye este aumento reciente a que los directivos de alto nivel tienen el poder para fijar sus propias remuneraciones. En Europa este efecto sería menor.

 

Gráfico 1: La desigualdad de la renta en los Estados Unidos, 1910-2010.

Fuente: Thomas Piketty (2014). “Capital in the twenty first century”. (enlace)

 

El segundo patrón lo denomina la “fuerza fundamental para la divergencia”. Lo llama r>g, donde g es la tasa a la que crece el capital, r, que es superior a la tasa a la que crece el PIB, g. También lo denomina la “contradicción principal del capitalismo”. Es importante señalar que el capital incluye el valor total de la riqueza privada, en forma de activos no financieros, tales como la tierra, viviendas, edificios, maquinaria, infraestructuras; activos financieros, tales como los depósitos bancarios, fondos de inversión, bonos, acciones, fondos de pensiones, etc.; menos la deuda existente. El Gráfico 2 muestra el valor del capital dividido por la renta nacional anual (que es el PIB más las rentas y transferencias netas recibidas), para el período 1870-2010. Esta ratio indica el número de años de renta nacional al que equivale el valor del capital. Partiendo de un valor muy alto de 6 ó 7 a finales del siglo XIX, disminuye hasta 2-3 en el período de entreguerras y aumenta de forma regular desde mediados del siglo pasado y alcanza valores de 5 ó 6 años de renta nacional. Ello se debe principalmente, según Piketty, a que el crecimiento del PIB se ha ralentizado en el último período, lo que implica que la riqueza pasada adquiere una importancia desproporcionada.

 

Gráfico 2: La relación capital/renta en Europa, 1870-2010.

Fuente: Thomas Piketty (2014). “Capital in the twenty first century”. (enlace)

 

Conviene tener en cuenta que las conclusiones del trabajo reflejan básicamente la evolución de los países desarrollados, tales como los Estados Unidos, Japón, Alemania, Francia y Gran Bretaña, a pesar de que se busca extender estos resultados a los países en vías de desarrollo y emergentes.

Las críticas (numerosas) no han faltado. La más conocida ha venido probablemente de Chris Giles (Financial Times), que critica los resultados básicamente por las fuentes utilizadas y los supuestos empleados en el trabajo. Ha tenido la respuesta de Piketty en las mismas líneas en varios momentos (así como en su página web). Otro trabajo interesante es el de Per Krusell y Tony Smith, que argumentan que la predicción tan pesimista se basa en un supuesto muy extremo y no realista sobre el comportamiento del ahorro de las familias. Así, Krusell y Smith sugieren que la ratio capital-renta se elevaría muy modestamente cuando el crecimiento fuera reducido, de modo que la desigualdad tendría su origen en las instituciones educativas, el cambio técnico sesgador de habilidades, la globalización y la estructura de los mercado de capitales, entre otros “culpables”.

Como colofón de su trabajo, en la parte final, Piketty sugiere algunas medidas para evitar una excesiva desigualdad de la renta y la riqueza. Entre ellas señala un impuesto progresivo mundial sobre el capital, un impuesto progresivo sobre la renta y las herencias, etc.

El debate está servido …

@InakiErauskin

 

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¿Influye la estructura matrimonial en la actitud hacia las mujeres?
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Jon Mikel Zabala | 26-05-2014 | 22:39| 0

@jonmizabala

Este pasado Domingo 25 de Mayo se ha celebrado la ‘gran fiesta’ de la democracia, las elecciones Europeas, por lo que deseo que l@s lector@s estén teniendo una ‘apacible resaca’. Más allá de los resultados que hayan dejado las urnas, me gustaría abordar un aspecto que tuvo cierto impacto mediático y social unos días antes de la disputa de dichas elecciones. Me estoy refiriendo a las desafortunadas declaraciones que uno de los candidatos al parlamento Europeo realizó en uno de los debates electorales en relación a la supremacía intelectual de un género sobre el otro.

Todas las parejas y matrimonios cuentan con una cierta división del trabajo que trate de compatibilizar las demandas de la labor profesional de cada uno de sus miembros con las obligaciones familiares y de bienestar físico y social. En este sentido, se está logrando una cierta igualdad entre hombres y mujeres, aunque aún nos quede un largo camino por recorrer. El porcentaje de madres que trabajan sigue en aumento y las familias tienen una creciente dependencia de los ingresos de las mismas. Como resultado de estos cambios, los hombres tenemos cada vez más probabilidades de trabajar con y/o para mujeres.

La erradicación de la discriminación de género constituye una importante demanda social, por lo que muchas organizaciones están tratando de lograr una paridad en el lugar de trabajo que evite la existencia de diferencias en aspectos tales como la remuneración, promoción, contratación, despido u otras decisiones de empleo. En este contexto, es importante comprender las actitudes, creencias y comportamientos relacionados con el género, sobre todo cuando dichas actitudes pueden diferir significativamente entre el trabajo y el hogar. Sreedhari D. Desai, Dolly Chugh y Arthur P. Brief, investigadores de las universidades de North Carolina, New York y Utah respectivamente, se han preguntado recientemente si las actitudes, creencias y comportamientos de los hombres (heterosexuales) hacia las mujeres con o para las que trabajan pueden estar influidos por la estructura de su relación matrimonial.

Para ello realizaron cinco estudios en los cuales analizaron el comportamiento de un conjunto de hombres (norteamericanos y británicos) que tuvieran un contrato permanente. Los resultados derivados de dichos cinco estudios indicaron que la estructura del matrimonio tiene importantes implicaciones para las actitudes, creencias y comportamientos relacionados con el género en el lugar de trabajo. En primer lugar observaron que aquellos hombres casados con mujeres inactivas son más propensos a desfavorecer a (impedir el avance de) las mujeres en su lugar de trabajo que el promedio de los hombres casados. Sus resultados muestran que estos hombres: a) consideran la presencia de las mujeres en el lugar de trabajo de forma desfavorable; b) consideran que las organizaciones con mayor número de mujeres empleadas son menos efectivas; c) consideran que las organizaciones cuyas líderes son mujeres resultan poco atractivas; y d) tratan de impedir la promoción profesional de las mujeres cualificadas con más frecuencia que otros empleados varones y casados.

Los resultados de los cinco estudios realizados por Sreedhari D. Desai, Dolly Chugh y Arthur P. Brief también sugieren que los hombres cambiaron sus actitudes hacia las mujeres en el lugar de trabajo negativamente cuando pasaron de ser solteros a casarse (en aquellos casos en los que sus mujeres no están empleadas). Estos investigadores también se preguntaron si los hij@s cuyas madres son trabajadoras muestran unas actitudes más igualitarias que aquellos cuyas madres no trabajan, sin encontrar una relación positiva entre dichos aspectos. De igual modo, tampoco observaron influencia alguna en función de las creencias religiosas de la familia.

El hecho de que el estudio esté basado en las características de un conjunto de ciudadanos americanos y británicos hace que sus conclusiones no sean extrapolables a otros territorios. Tampoco es posible concluir si estos resultados seguirán siendo vigentes en la medida en que hay un número creciente de matrimonios con doble ingreso (el estudio se comenzó a realizar en 1996). Los autores observan por un lado que aquellos hombres que tienen menores ingresos que sus mujeres son más igualitarios. Por otro lado, los hombres especificados como igualitarios tienden a definir el “éxito” en términos de sus relaciones con su familia más que en relación a su contribución económica al hogar o a su visión para los negocios.

¿Y qué hay acerca de las actitudes de las mujeres trabajadores hacia los hombres? ¿Y hacia las propias mujeres? El estudio no aborda dichas preguntas, a pesar de que naturalmente las actitudes y estereotipos de las mujeres resulten también fundamentales a la hora de explicar los fenómenos observados por los investigadores mencionados con anterioridad.

En Euskadi, tal y como destaca el Instituto Vasco de la Mujer (Emakunde) en las cifras recogidas en el año 2012, en los hogares vascos aún perviven “poderosas inercias de género” (p. 148) que atascan el avance hacia la igualdad. Las evaluaciones realizadas por Emakunde abogan por la necesidad de situar la igualdad en la agenda política y social como uno de los factores más relevantes para favorecer su desarrollo.

Es muy probable que tanto a nivel social como institucional exista una cierta percepción de que las situaciones más notables de desigualdad ya han sido superadas, y que por tanto las actuaciones a favor de la igualdad no constituyen una necesidad de primer orden. Sin embargo, el estudio mencionado en este post y los resultados ofrecidos por Emakunde nos parecen reflejar dicho anhelo. Las elecciones se producen cada cuatro años y las prioridades políticas de cada partido se van alternando. Aspectos como la igualdad no deberían ser susceptibles de ser modificados por políticas de diferente signo, aunque la realidad, en este sentido también, parezca indicarnos justo lo contrario.

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¿Está acabando YouTube con la venta de discos?
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Asier Minondo | 20-05-2014 | 06:07| 0

Hace algún tiempo, en una reunión familiar, nos dedicamos a recordar canciones de otros tiempos. Lógicamente, para no perdernos con las letras y acertar con el tono, encendimos el ordenador y nos fuimos a YouTube a buscar las canciones. Creo que las encontramos todas, y además con una oferta amplia de intérpretes, versiones e incluso opciones para hacer karaoke.

Me imagino que muchos lectores se habrán encontrado en situaciones similares. ¿Que quiero oír lo último de Rihanna? Me voy a YouTube; ¿que quiero volver a cantar aquella de Sabina? Me voy a YouTube; ¿que mi madre quiere volver a tararear aquella canción de Paul Anka? Se la busco en YouTube. Además, lo bueno de YouTube es que puedo escuchar una canción todas las veces que quiera, y en cualquier sitio, siempre que tenga acceso a Internet.

Ante un acceso tan fácil y barato, parece lógico pensar que YouTube esté reduciendo muchísimo la venta de discos. Sin embargo, existe un contraargumento ante esta presunción. El acceso libre y gratuito a las canciones nos permite “probarlas” y así juzgar si nos gustan o no. Si después de escuchar una canción algunas veces nos gusta mucho, puede ser que decidamos comprarla para poderla escucharla en aquellos momentos donde no tengamos acceso a Internet. En este caso, la existencia de YouTube fomentaría la venta de discos. ¿Qué efecto será más importante? ¿El de sustitución: “No compro la canción porque la puedo escuchar en YouTube”? ¿o el de “promoción”: “como he podido “probar” la canción, sé que me gusta y la voy a comprar”?

Responder a esta pregunta no es nada fácil. La forma ideal de contestarla sería la siguiente: comparemos las ventas de discos en Gipuzkoa este mes con las ventas de discos que se habrían realizado en Gipuzkoa este mes si no hubiese YouTube. Lógicamente, como no nos podemos inventar una segunda Gipuzkoa sin YouTube es imposible realizar este experimento. En estos casos, los economistas recurrimos a lo que se conocen como experimentos naturales. Y esto es lo que han hecho los profesores Tobias Kretschmer y Christian Peukert en un trabajo muy interesante en el que analizan el efecto de YouTube sobre las ventas de discos y de canciones.

El experimento natural es el siguiente: por disputas entre lo equivalente a la Sociedad General de Autores en Alemania y YouTube relativos a los derechos de autor, YouTube no permite el visionado de un número importante de vídeos musicales en este país. En cambio, en muchos otros países no existen esos problemas y se pueden visionar los vídeos en YouTube. Los profesores Kretschmer y Peukert han comparado las compras en iTunes de las canciones cuyos vídeos no se pueden ver en YouTube en Alemania con las compras en iTunes de las mismas canciones en ocho países europeos y Estados Unidos en los que sí se pueden ver los vídeos. Si el efecto sustitución es más importante, las compras de canciones serán menores en los países en que se pueden ver los vídeos en YouTube que en Alemania. En cambio, si el efecto promoción es más importante, la compra de canciones será mayor en los países que sí pueden ver los vídeos que en Alemania. ¿Resultado? Que un efecto compensa el otro: es decir que el efecto negativo de la sustitución se compensa con el efecto positivo de poder “probar” las canciones.

He de reconocer que a mí me ha sorprendido mucho el resultado, ya que esperaba que el efecto sustitución fuese mucho más importante que el efecto de “probar”. Pero parece que no es así. Como sugieren Krestschmer y Peukert en el título de su trabajo, recordando un viejo éxito de The Buggles, “Video (did not) Killed the Radio Star”. Por cierto, puedes escuchar esta canción en YouTube.

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