Diario Vasco

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Dos grandes economistas en Donostia
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Asier Minondo | 23-06-2015 | 05:34| 0

El jueves y viernes de esta semana celebramos en el campus de Donostia de la Universidad de Deusto la XVI Conferencia de Economía Internacional, en cuya organización estamos participando los tres autores de este blog.

Para las sesiones plenarias de esta conferencia hemos invitado a dos grandes economistas: Pol Antràs y Keith Head. Quería dedicar este último post de la temporada, además de para hacer publicidad de la conferencia, para hablaros un poco del trabajo de estos economistas.

Pol Antràs nació en Barcelona hace 39 años, y actualmente es catedrático de economía de la Universidad de Harvard. El trabajo de Pol está muy relacionado con uno de los exponentes más claros de la globalización: la fragmentación del proceso de producción. Como explicábamos en un post hace algún tiempo, el proceso de producción de muchos bienes se reparte en la actualidad entre un gran número de países. Por ejemplo, la fabricación de un iPhone se fragmenta en diferentes países, como Alemania, China o Corea del Sur. Como explica Pol en su libro “Global Production”, que se publicará próximamente, cuando una empresa tiene que planificar su proceso de producción global tiene que tomar dos decisiones: en qué lugar se va a realizar cada parte del proceso de producción, y qué grado de control quiere ejercer sobre cada parte del proceso de producción. Los trabajos de Pol nos ofrecen respuestas a ambas preguntas.

Con relación a la primera: ¿dónde producir?, Pol pone de manifiesto que la mayor dificultad de hacer cumplir los contratos en las transacciones internacionales es un factor determinante en esta decisión. En concreto, muestra que, a igualdad de otros factores que pueden determinar la decisión de dónde subcontratar, como el coste de fabricación, los costes de transporte o las barreras arancelarias, las empresas subcontratan menos en aquellos países donde la seguridad jurídica es menor. Asimismo, sus estudios concluyen que la subcontratación es menor cuanto más específico es el producto para el cliente, por ejemplo una máquina hecha a medida, ya que en este tipo de bienes pueden existir más elementos que generen discrepancias entre el vendedor y el comprador y, por tanto, exacerben los problemas de los contratos internacionales.

¿Qué factores explican que una empresa quiera o no controlar una parte del proceso de producción? En diversos artículos, Pol explica que la decisión va a depender de las características de la etapa del proceso de producción. Si se trata de una etapa en la que se fabrica un input muy homogéneo, por ejemplo un tornillo, la empresa no tendrá mayores incentivos para controlar dicha etapa. Sin embargo, si la etapa involucra un proceso que es muy específico para la empresa, ésta tendrá más incentivos para controlarlo. Al tratarse de un input clave la empresa no quiere correr el riesgo de que cualquier desavenencia ponga en peligro el proceso de producción.

Keith Head, catedrático de economía de la Universidad de British Columbia, es el otro conferenciante que ha aceptado nuestra invitación a participar en la conferencia. De nacionalidad estadounidense (aunque nacido en Alemania en 1964), Keith se doctoró en economía en el Massachussets Institute of Technology, y su director de tesis fue el Premio Nobel de Economía, y famosísimo economista, Paul Krugman. Su tesis doctoral trató sobre la conveniencia o no de que los gobiernos utilicen la política industrial para favorecer el desarrollo de nuevos sectores.

En sus diferentes trabajos, Keith Head ha abordado diversos aspectos del comercio internacional. En primer lugar, ha analizado cuáles son los factores que determinan que una empresa abra una fábrica en un país y no en otro. A partir de estudios empíricos muy detallados, muestra que las decisiones de inversión extranjera directa se deben a la potencialidad del mercado de destino y la existencia de otras empresas que han realizado previamente inversiones en el país, las cuales ejercen una atracción sobre las nuevas empresas. Estas variables son muy importantes a la hora de diseñar políticas de atracción de inversiones extranjeras. En segundo lugar, si bien la teoría económica sugiere que las exportaciones y la inversión extranjera directa son formas alternativas de llegar a los clientes en los países extranjeros, Keith ha mostrado que ésto no es siempre así, y que en muchas ocasiones la inversión extranjera directa y las exportaciones son complementarias. Por último, Keith Head ha analizado las fuerzas que favorecen y frenan el proceso de globalización, y que recogí en un post anterior. Keith ha mostrado que las migraciones o que las relaciones coloniales favorecen el proceso de integración, mientras que la distancia o las diferencias culturales reducen notablemente la misma.

Es un honor para nosotros que Pol Antràs y Keith Head participen en nuestra conferencia. Seguro que nos ayudarán a entender mejor este mundo tan complejo en el que vivimos. Mila esker!

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Industria-jardueren garrantzia eta biztanleko BPG gure udalerrietan
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Iñaki Erauskin | 16-06-2015 | 10:11| 0

@InakiErauskin

 

Lehengo astean Eustatek jakin arazi zuen Zamudio, Olaberria eta Zierbena zirela Euskal Autonomi Erkidegoko (EAE) biztanleko Barne Produktu Gordin (BPG) handiena zuten udalerriak (ikus hemen prentsa-oharra). Bertan aipatzen da ere udalerri horietan industria-jarduerak direla nagusi.  Hiriburuetan Donostia da biztanleko BPG handiena duena (113, batez bestekoa 100 delarik), eta ondoren Gasteiz (105) eta Bilbo (101) datoz. Industria-jardueren garrantzia eta biztanleko BPG lotzea ez da berria. Nicholas Kaldor ekonomialari britainiarrak (baina Hungarian jaioak) “sortu” zuen ideia hori 1966. urtean eta horren inguruko ekarpenak Kaldorren legeak bezala ezagutzen dira.

Eustaten datuetara bagoaz aztertu dezakegu ea industria-jardueraren garrantzia eta biztanleko BPG erlazionatuta dauden. Horretarako EAEn 20.000 biztanletik gora dauden 18 udalerrientzat industria-jardueren BPG, BPG osoarekiko (ehunekotan) eta biztanleko BPGak hartzen ditut. 1.go Irudiak erakusten ditu datuak: Garbi ikusten da industria-jardueren BPG (ehunekotan) handiagoa duten udalerriek biztanleko BPG handiagoa dutela. Beraz, EAEko udalerrien kasua Kaldorren legea betetzea da. Dena den, xehetasun garrantzitsua kontuan hartu behar, prentsa-oharrak dioen bezala: “Datuak interpretatzerakoan, udal BPG eta udal-errenta bereizi behar dira. BPG ekoizpenari eta aberastasuna sortzeari dago uztartuta, eta ekoizpen-establezimendu garrantzitsuak dituzten udaletan jartzen du arreta. Errenta, aldiz, pertsonei eta haien bizilekuari dago lotuta.”
1.go Irudia. Industria-jardueren BPG (BPG osoarekiko ehunekoa) eta biztanleko BPG, 2012.

Iturria: Eustat eta neronek landua

 

Zergatik izan daiteke erlazio positibo hori? Kaldorrek industria-jardueren atzean ekoizkortasun handiagoa ikusten zuen beste sektoreetan baino, gehienbat eskalako ekonomia gorakorrak direla eta, antolakuntza hobeagoagatik, esperientziagatik, eta abar, tamaina handiagoarekin ekoiztean, kostu txikiagoan eta ekoizkortasun handiagoarekin ekoizteko ahalmena sortzen zelako. Ideia horren atzea, noski, aurrerakuntza teknologikoak leudeke, industria-jardueretan ezartzen direnak azkarrago, horrela hazkundea sustatuz.

Noski, zerbitzuak nagusi dira gizarte aurreratuetan (BPGaren bi heren, gutxi gorabehera), baina industriak, ikusten den bezala, badu zeresana oraindik …

 

 

@InakiErauskin

 

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¿Tienen impacto económico los grandes eventos deportivos?
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Jon Mikel Zabala | 05-06-2015 | 10:49| 0

@jonmizabala

Con la celebración de la final de copa entre el Athletic y el Barcelona y la final de la Liga de Campeones la temporada futbolística se da por concluida. Los acontecimientos deportivos, además de la tremenda expectación que despiertan entre los aficionados, tienen un número importante de implicaciones, sobre todo de naturaleza económica, debido a la necesidad de preparar una infraestructura adecuada, la necesidad de contar con una mayor cantidad de mano de obra para responder al incremento de turistas, el consumo, etc.

Hasta hace relativamente corto tiempo, la mayor parte de estos macro-acontecimientos deportivos tenían lugar en los países desarrollados. Sin embargo, con la llegada del siglo XXI, los países con unas economías menos desarrolladas han comenzado a albergar este tipo de eventos de manera creciente. Escándalos de corrupción aparte, en esta última década podemos contar la Euro 2004 en Portugal, los Juegos Olímpicos de 2008 en Pekín, la copa del mundo de Sudáfrica en 2010, Euro 2012 organizada de forma conjunto entre Polonia y Ucrania, y finalmente la copa del mundo de Brasil 2014.

A menudo, surgen dudas acerca del impacto económico que estos eventos tienen sobre las economías de los países organizadores así como su sostenibilidad en el tiempo. En este sentido, el Ministerio de Deporte y Turismo de Polonia ha llevado una evaluación del impacto económico que tuvo la Euro 2012 en su país, la cual se desarrolló en las ciudades de Gdańsk, Poznań, Varsovia y Wrocław.

La inversión total que requirieron el desarrollo de las instalaciones deportivas y de las infraestructuras ascendieron a 19.8 billones de € (5.2% del PIB polaco). La mayor parte de esta inversión (90%) se destinó a infraestructuras como carreteras, aeropuertos y red ferroviaria, mientras que el 10% restante fue a parar a partes iguales al desarrollo y mejora de los estadios y de los hoteles. La cantidad estimada de esta inversión proveniente de los fondos estructurales comunitarios fue de 6.7 billones de €. Según el gobierno polaco, estas inversiones en infraestructuras se hubieran ejecutado de igual manera aunque la Euro 2012 no hubiera tenido lugar en Polonia. Sin embargo, este hecho agilizó el ritmo de las obras además de traer una no desdeñable financiación externa, por lo que la Eurocopa actuó como catalizadora del gasto en inversión.

A pesar de que a priori esta mejora en las infraestructuras podría interpretarse de manera positiva, son varios los autores que se muestran críticos con el efecto de adicionalidad derivado de la Euro 2012. Despiney y Karpa (ver artículo aquí) han observado que el valor de los multiplicadores en las 4 ciudades se encuentra en un rango de 1,13 a 1,33. El hecho de que el valor del multiplicador sea de 1,13 nos viene a indicar que un incremento de 100 millones de € en el gasto público conllevaría unos ingresos asociados de 113 millones de €.

Para poder evaluar si el hecho de albergar la Eurocopa tuvo un impacto positivo sobre el PIB nacional y sobre la generación de empleo, los autores anteriores compararon si aquellas ciudades en las que se desarrolló la Eurocopa han tenido un mejor desempeño que aquellas en las que no se desarrolló, considerando para ello el período 2005-2012, de tal manera que es posible deducir los efectos ex-ante y ex-post. Sus resultados indican que el principal efecto positivo y estadísticamente significativo es el de la infraestructura vial (carreteras). Esta inversión en construcción de carreteras produjo un efecto positivo sobre la el PIB de estas ciudades de tal forma que un incremento adicional de 1% en la red de carreteras eleva el PIB en un 0,2%. Sin embargo, y de manera sorprendente, los autores encuentran que el efecto de los ferrocarriles sobre el PIB es negativo.

En el caso del empleo, las necesidades derivadas de la creciente inversión generaron un efecto positivo durante los años 2008-2012, pero sin embargo, una vez las infraestructuras se terminaron y la competición tocó su fin, el mercado de trabajo volvió a estabilizarse en los valores anteriores a 2007, por lo que el efecto de la Euro fue imperceptible.

Naturalmente, aún quedan por conocer los efectos a largo plazo que puedan tener dichas infraestructuras sobre la economía polaca. Sin embargo, si los ingresos generados no son capaz de cubrir unos costes cada vez mayores (no sólo los de construcción, sino también los de mantenimiento de dichas infraestructuras), el efecto de la Euro podría incluso ser negativo para la economía en su conjunto, como ya ocurriera en otros eventos como las olimpiadas de Atenas en 2004.

Sin lugar a dudas, Polonia se ha visto transformada como consecuencia de la Euro 2012, pero sin embargo, este efecto ‘visual’ no es observable en el plano económico. Como ya dijera el Gert Wagner, catedrático de la Universidad Politécnica de Berlín, al finalizar la copa del mundo en Alemania en 2006, este tipo de eventos resultan ser “una gran diversión, pero no un éxito económico”.

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El efecto económico a largo plazo de las misiones jesuitas
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Asier Minondo | 02-06-2015 | 05:20| 0

Seguro que al leer el título de este post muchos lectores habrán recordado la película La Misión, en la que Jeremy Irons, encarnando a un jesuita, establece una misión en una región habitada por los guaraníes. Me imagino que muchos de los lectores también recordarán a Robert de Niro, que en penitencia por haber matado a su hermano, escala descalzo una montaña arrastrando con él todas sus armas.

Hay una muy extensa literatura sobre las misiones de los jesuitas en la región guaraní, actualmente dividida en tres países (Argentina, Brasil y Paraguay). Sin embargo, no ha habido hasta la fecha ningún estudio que haya analizado cuál ha sido el efecto económico a largo plazo de estas misiones. Gracias al magnífico trabajo de Felipe Valencia Caicedo, de la Universidad Pompeu Fabra, ya tenemos evidencia sobre esta cuestión. El estudio compara el nivel de educativo y la renta de las personas que viven en la actualidad cerca del lugar en que se ubicaban las misiones jesuitas con la educación y la renta de las personas que viven más lejos del lugar en que se ubicaban las misiones. El profesor muestra que el nivel educativo y el ingreso de las personas que viven cerca de donde se ubicaban las misiones son más elevados. Asimismo, a partir de encuestas realizadas entre la población, el profesor concluye que las personas que viven cerca de donde se ubicaban las misiones tienen habilidades no-cognitivas más elevadas y un mayor grado de altruismo.

¿Qué relación puede existir entre unas misiones que se establecieron a partir de 1609, y que fueron disueltas con la expulsión de los jesuitas de Latinoamérica en 1767, y la educación y la renta en la actualidad? La respuesta tiene dos partes. La primera es la importancia que dieron los jesuitas a la educación y al aprendizaje de diferentes oficios en sus misiones. En las misiones se enseñaba a los niños, y a las niñas, a leer y escribir, y a realizar operaciones aritméticas básicas. Asimismo, se enseñaba a los adultos oficios como la albañilería, la carpintería y el bordado. Para contrastar la validez de este argumento el profesor Valencia Caicedo compara las misiones jesuitas con las misiones franciscanas, que ponían un menor acento en la educación. A diferencia de las misiones jesuitas, el estudio no encuentra ninguna relación entre la cercanía a las misiones franciscanas y un mayor nivel educativo y de renta. La segunda parte de la respuesta tiene que ver con el mecanismo que hace que persista el efecto de las misiones jesuitas tras más de 300 años desde su desaparición. El primer mecanismo es mediante el desempeño de oficios, como los señalados anteriormente, que generan una mayor renta que la actividad agrícola. En la medida en que los oficios se transmitan de padres a hijos, se produce un mecanismo para perpetuar el efecto positivo. El segundo mecanismo es la cultura. Si los padres transmiten a sus hijos valores como la importancia de acudir a una biblioteca, o de escribir un diario, se generan mecanismos que perpetúan el efecto positivo de la lectura o la escritura.

Las misiones jesuitas no son el único caso en el que observamos el efecto a largo plazo de un acontecimiento histórico. Por ejemplo, hace un par de años, expliqué en esta entrada el efecto negativo que había tenido la esclavitud sobre la confianza en las regiones africanas y el efecto que esa menor confianza tiene sobre el nivel de renta en la actualidad. Afortunadamente, en esta ocasión el efecto a largo plazo ha sido positivo.

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Aldi baterako kontratuen garrantzia berriro handitzen?
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Iñaki Erauskin | 26-05-2015 | 09:17| 0

@InakiErauskin

 

Nire aurreko postan azaldu nuen bai lanaldi partzialeko langileen eta azpienpleguaren garrantziak gora egin duela azken urteetan krisia dela eta. Baina zein da kontratu mugagabeak dituzten eta aldi baterako kontratuak dituzten langileen arteko egoera? 1.go Irudiak Europako Batasuneko (EB) herrialdeen egoera erakusten du. EBko langile guztien %13,8a aldi baterako kontratuarekin dago. Polonia (%26,8), Espainia (%23,2), Portugal (%21,5) eta Herbehereak (%20,3) dira aldi baterako kontratuak gehien erabiltzen dituzten herrialdeak. Beste aldean Lituania (%2,7) eta Errumania (%1,5) daude.

 

1.go Irudia. Aldi baterako kontratuekin enplegatutako personen proportzioa (2013), 15 eta 64 urte bitartean.

Iturria: Eurostat

 

Zein izan da bi kontratu mota horien arteko bilakaera gure inguruan? 1go Taulak oinarrizko datu batzuk ematen ditu hiruhileko jakin batzuetarako. Krisia baino lehen, 2007ko laugarren seihilekoan (2007-4), aldi baterako langileen proportzioa %30aren inguruan zegoen Espainian, Euskal Autonomi Erkidegoan (EAE) eta Nafarroan. Krisiak ehuneko hori murriztu du oso modu nabarmenean, 8 puntu portzentual inguruan, 2014ko lehenengo hiruhilabete arte (2014-1), eurak izan baitira lehenengo kaleratu direnak enpresetan. Orain errekuperazio bidean goazela, berriro ehuneko horiek gorantz hasi dira. Baina azken urtean zer gertatu da? Espainian 464.400 pertsona gehiago dago lanean 2015-1 hiruhilabetean 2014-1 hiruhilabetean baino. Langile horien kontratuen %62,38 aldi baterakoak dira. EAEn %57,45 izan dira. Aldiz, Nafarroan enplegua galdu da, sortu diren aldi baterako enpleguak (5.000) galdu diren kontratu mugagabekoak (-12.300) baino gutxiago izan direlako. Garbi dago, beraz, joera. Horra hor berriro ere Espainiako lan merkatuaren dualtasuna, aldi baterako langileen eta “finkoen” artean.

 

1.go Taula. Aldi baterako kontratuekin enplegatutako soldatapekoen proportzioa, hiruhileko jakinetan.

 

2007-4

2014-1

2015-1

Espainia

30,82%

23,13%

23,60%

EAE

28,94%

21,04%

21,84%

Nafarroa

27,57%

19,52%

22,64%

Iturria: INE.

 

Zer espero daiteke etorkizunean? Egoera hau areagotzea, eta horrek ez du lan merkaturako itxura ona hartzen. Krisiaren alderdi gogorrena eta mingarriena erakusten du …

 

 

@InakiErauskin

 

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¿Influye nuestra percepción de bienestar en nuestro voto?
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Jon Mikel Zabala | 13-05-2015 | 11:46| 0

@jonmizabala

Como el/la lector/a ya sabrá, este próximo fin de semana, además de celebrarse Eurovisión, también se celebran las elecciones locales y provinciales. Las calles de nuestros pueblos y ciudades vuelven a estar llenos de carteles solicitando el voto, y no precisamente el de Edurne. Durante este último año, hemos escuchado en multitud de ocasiones la necesidad de recuperar el estado del bienestar. Una de las medidas tradicionalmente empleadas para medir el bienestar de una sociedad es su producto interior bruto (PIB). Sin embargo, cada vez son más los países y organizaciones internacionales que están empezando a recoger la percepción subjetiva de bienestar (o felicidad), con el fin de medir el progreso de las sociedades.

En línea con el enfoque general sobre el PIB como la principal medida del nivel de bienestar, la gran mayoría de los trabajos empíricos sobre la influencia política de los ciudadanos ha examinado los vínculos entre el estado de la (macro)economía y la suerte electoral que hayan tenido los respectivos partidos políticos. Uno de los efectos más conocidos es que los votantes recompensan a los cargos públicos en las urnas en períodos de prosperidad y los penalizan durante las recesiones. Esta evidencia sugiere a los partidos de gobierno que es necesario garantizar una economía boyante para mantener su posición. Sin embargo, los resultados macroeconómicos dejan abierta la posibilidad de que se pasen por alto una amplia gama de áreas de formulación de políticas que son importantes para la calidad de vida de las personas.

Son numerosos los estudios que han relacionado estos índices de bienestar subjetivos con elementos tales como el ruido y la contaminación del aire, la salud, la educación, la cohesión social, la corrupción, la calidad de los servicios públicos o y los índices de criminalidad. Sin embargo, ¿puede nuestra percepción de bienestar influir sobre nuestro voto? Esta es la pregunta que ha tratado de responder George Ward, investigador de la London School of Economics en uno de sus artículos más recientes.

Para responder a la anterior pregunta, Ward ha recopilado el porcentaje total de votos obtenidos por los partidos que se presentaban a las elecciones en 15 países Europeos (Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Luxemburgo, Países Bajos, Portugal, España, Suecia y Reino Unido) entre 1973 y 2012. La muestra total consiste de 153 elecciones parlamentarias. Los datos sobre el nivel de satisfacción con la vida se extraen del Eurobarómetro, una encuesta llevada a cabo por la Comisión Europea dos veces al año. Las respuestas del Eurobarómetro fueron categorizadas a una escala de 1 a 4, donde 1 representa no estar en absoluto satisfecho con la vida que uno tiene y 4 significa estar muy satisfecho. Ward también estudia los posibles efectos que puedan tener en el voto variables macroeconómicas como el nivel del PIB, el desempleo y la inflación. Además de ello, el autor controla sus resultados por el número de partidos en el gobierno y el período de tiempo (en meses) entre elecciones.

Los resultados de su investigación revelan que la percepción de bienestar subjetiva del electorado explica más que cualquiera de los tres indicadores macroeconómicos (PIB, desempleo, inflación) de la varianza en el porcentaje de votos recibidos por los partidos electos. Concretamente, sus resultados sugieren que un cambio (entre dos elecciones) de una desviación estándar en la percepción subjetiva del bienestar se asocia a un 8.5% en el porcentaje de votos para la coalición gobernante. Por su parte, un cambio de una desviación estándar de la tasa de crecimiento económico (PIB) en un año electoral se asocia con un cambio del 4.5% de votos, mientras que un cambio de una desviación estándar en la tasa de desempleo es un factor predictivo de un cambio de 3.5 puntos porcentuales de votos.

Este sencillo modelo postula que los votantes deciden mantener al equipo de gobierno u optar por un cambio en su voto en función de su nivel de bienestar. Se observa así como la percepción subjetiva de bienestar actúa como una variable mediadora entre el desempeño económico (PIB) y el comportamiento electoral. El análisis proporciona por tanto una asociación positiva entre el bienestar de los votantes y su propensión a reelegir a los gobiernos establecidos.

¿Y en España qué? Si atendemos a los datos que nos proporciona el Eurobarómetro para el año 2014, podemos observar cómo la mayor parte de la población (aproximadamente el 53%) considera tener un nivel de bienestar más que aceptable (línea roja). El 18% de la población se muestra muy satisfecha (línea verde), el 23% no muy satisfecha (línea naranja), y sólo el 6& considerar no estar para nada satisfecho (línea amarilla).

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: Elaboración propia a partir de Eurobarómetro

(http://ec.europa.eu/public_opinion/cf/index_en.cfm)

¿Qué pasará este fin de semana? Si atendemos a los resultados de Ward y a los datos del Eurobarómetro… creo que la conclusión es bastante clara. El domingo veremos si la anterior predicción es real o si hay un vuelco electoral. Veremos La decisión está en sus manos y en sus cabezas. En caso de duda… consulte con su farmacéutico.

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Los salarios y las ciudades
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Asier Minondo | 12-05-2015 | 05:42| 0

Los salarios son superiores en las ciudades que en los municipios de menor población. Por ejemplo, en un trabajo reciente, De la Roca y Puga muestran que los salarios en Madrid, la ciudad con mayor población de España, son un 20% superiores a los de Valencia, la tercera ciudad más poblada; y un 46% superiores a los de Santiago de Compostela, ciudad que se encuentra en la mediana de población.

Una posible explicación de estas diferencias es que el coste de vida en las ciudades es superior al de otros municipios con menor población y, por tanto, los salarios tienen que compensar esas diferencias. Sin embargo, si las ciudades no aportasen ventajas en productividad, las empresas no se ubicarían en las mismas y elegirían municipios en que los salarios fuesen menores. Por tanto, si las empresas están dispuestas a pagar salarios más altos es porque estar ubicado en una ciudad genera ventajas en productividad que compensan los mayores salarios. ¿Cuáles son esas ventajas?

Una primera ventaja está relacionada con las infraestructuras. Éstas tienen un coste fijo muy alto y solamente se pueden financiar si el número de usuarios es lo suficientemente elevado. Por ejemplo, un aeropuerto, como se ha podido comprobar recientemente en España, solamente es viable si tiene un número suficiente de viajeros. En las ciudades el coste de las infraestructuras por habitante es menor, lo que les permite tener más infraestructuras. Las empresas son también más productivas en las ciudades porque es más fácil que encuentren proveedores adecuados y trabajadores con las competencias necesarias.

Además de estas razones, los salarios en las ciudades son más elevados por un efecto composición. En las ciudades el porcentaje de trabajadores cualificados es superior al de los municipios con menor población. Como el salario de los trabajadores cualificados es superior al de los trabajadores poco cualificados, las ciudades tienen un mayor salario medio. ¿Por qué son las ciudades especialmente atractivas para los trabajadores cualificados? Al igual que Messi es mejor jugador cuando se le rodea de buenos futbolistas, la productividad de los trabajadores cualificados es mayor cuando trabajan con otros trabajadores cualificados, o cuando están cerca de otros trabajadores cualificados. Esto se debe a que el conocimiento juega un papel muy importante en la productividad de los trabajadores más cualificados. Al trabajar con otros trabajadores cualificados se desarrollan ideas, conceptos y visiones que permiten generar nuevos productos y servicios. Por su parte, estar cerca de otros trabajadores cualificados permite tener acceso a nuevas ideas que aumenta el conocimiento y la productividad. Estos efectos generan un incentivo para que los trabajadores cualificados tiendan a agruparse geográficamente, lo cual explica su mayor presencia relativa en las ciudades.

El conocimiento, las ideas y la innovación tiene cada vez un mayor peso en nuestra economía. Por tanto, es razonable esperar que las ciudades sean cada vez más importantes en el futuro.

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El empleo a tiempo parcial y el subempleo
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Iñaki Erauskin | 26-05-2015 | 05:41| 0

@InakiErauskin

 

La crisis ha deteriorado enormemente el mercado laboral. Uno de los rasgos diferenciadores de esta crisis respecto a otras es su impacto sobre el trabajo a tiempo parcial, que se define como el empleo regular en el que la jornada de trabajo es sustancialmente menor que el normal. Para las estadísticas un empleo se considera a tiempo parcial cuando está asociado a menos de 30/35 horas semanales, según los países (para Eustat son 30 horas).

Según los últimos datos de Eurostat (pincha aquí), hay 44,1 millones de personas trabajando a tiempo parcial en la Unión Europea (UE). De ellas 9,8 millones están subempleadas, esto es, desearían trabajar más horas y están dispuestos a hacerlo. A su vez, la mayor parte de éstas son mujeres (67%). Hay países donde la mayoría de los subempleados a tiempo parcial desearían trabajar más horas y estarían dispuestos a hacerlo, tales como Grecia (72,1%), Chipre (65,9%) y España (57,3%), tal como refleja el Cuadro 1. En el otro extremo se hallan los Países Bajos (4,0%), Luxemburgo (10,5%) o Dinamarca (10,7%). En suma, las diferencias en el peso que tienen los trabajadores a tiempo parcial subempleados son enormes de unos países a otros (la media se halla en el 22,2%).

 

Cuadro 1. Subempleo y trabajo a tiempo parcial, 2014.

Fuente: Eurostat

 

Además, como muestra el Cuadro 1 también, el peso del trabajo a tiempo parcial dentro del empleo total varía enormemente de unos países a otros (véase la columna final). Resulta llamativo que los Países Bajos cuentan con el mayor porcentaje de trabajadores a tiempo parcial (50,5%) junto el menor porcentaje de subempleo (4,0%). En España es al revés: porcentaje de trabajo parcial por debajo de la media (15,9%) con porcentaje de subempleo mayor que la media (57,3%). Un fenómeno parecido parece ocurrir con el resto de los países. El Gráfico 1 representa en el eje de abscisas el porcentaje de trabajadores subempleados sobre el total de trabajadores a tiempo parcial y en el eje de ordenadas el porcentaje de trabajadores a tiempo parcial dentro de los trabajadores totales. Como se puede observar, parece existir una clara relación inversa entre negativa entre el peso del subempleo y el peso del empleo a tiempo parcial. En efecto, los países con mayor porcentaje de subempleo parecen estar asociados a países con un porcentaje menor de trabajadores a tiempo parcial. Es una relación un tanto sorprendente.

 

 Fuente: Eurostat y elaboración propia.

 

En el caso del País Vasco, la tasa de trabajadores a tiempo parcial se sitúa, según los últimos datos del primer trimestre de 2015, en el 13,6%. Resulta útil ver su evolución. En 2007 la tasa de parcialidad se hallaba en el 7,5%, en 2012 8,6% y en 2013 … ¡13,9%!. 

¿Sugiere el gráfico que hay que aumentar el peso de los trabajadores a tiempo parcial para reducir el subempleo? Es demasiado aventurado decirlo. No parece que sea la panacea. Además, hay una cuestión relacionada no muy mencionada sobre los trabajadores a tiempo parcial: su impacto sobre las pensiones de jubilación u otras. Sentencias recientes (pincha aquí) han fallado sobre la inconstitucionalidad de las normativas de jubilación existentes desde 1994. Y es que a los trabajadores a tiempo parcial se les aplica un doble prorrateo respecto a los trabajadores a tiempo completo, sobre la cuantía de la pensión y sobre el período de cotización, dando lugar a una discriminación indirecta por razón de sexo (la sentencia señala que el 79% de los trabajadores a tiempo parcial son mujeres) y vulnerando el artículo 14 de la Constitución. En efecto, Doña María Soneira Fraga (nacida en 1931) solicitó una pensión de jubilación en 1999, pero le fue denegada por no llegar al período mínimo de cotización de 15 años. Ella había trabajado más de 18 años (1981-1999), pero durante 1988-1999 había trabajado el 18,4% de la jornada (4 horas semanales). Por ello, en su caso, se señala que “la demandante tendría que trabajar 100 años para acreditar la carencia mínima necesaria de 15 años que le diera acceso a una pensión de jubilación de 112,93 euros al mes”. Un disparate. Esta sentencia obligó al Gobierno a cambiar la ley, pero la discriminación, aunque atenuada, persiste, con lo que los incentivos para trabajar a tiempo parcial no son altos.

Lo que parece muy claro es que, además de crear más y mejor empleo, hay que reducir el subempleo, dando así más oportunidades a los trabajadores a tiempo parcial, junto con una mejor cobertura legal. Además, hay que reducir la temporalidad de los contratos (este tema es para otro día). Veremos qué nos depara la recuperación de la actividad económica …   

 

@InakiErauskin

 

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¿Trajo la democracia en España una mayor redistribución de la renta?
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Jon Mikel Zabala | 27-04-2015 | 12:56| 0

@jonmizabala

Estamos en plena época electoral. Los partidos políticos están centrados en la elaboración de sus programas y las tertulias radiofónicas y televisivas están “al pil pil” buscando las bondades de unos y las cosquillas de los otros. En este sentido, uno de los temas que más atención despierta entre la ciudadanía es el de los impuestos.

¿Se recaudan los impuestos de una manera justa, de tal manera que los que mayor renta tienen más pagan proporcionalmente? Francisco Alvira Martín y José García López, recogiendo los datos recopilados por el Centro de Investigaciones Sociológicas, han concluido que aproximadamente el 80% de los ciudadanos españoles responde que no a esta pregunta. Es decir, los españoles no parecen creer que su sistema impositivo sea progresivo, contrariamente a lo que se proclamó como objetivo durante la transición política y se sigue manteniendo en la actualidad. ¿Fue esto así?

Sara Torregrosa Hetland, del Departmento de Historia Económica de la Universidad de Barcelona, ha abordado esta pregunta en detalle en su último artículo, publicado en el European Review of Economic History (puedes ver el artículo aquí). En el mismo, la autora investiga la incidencia de los impuestos en España antes y después de la democracia (1960-1990). La autora justifica la relevancia del estudio debido a la interpretación histórica que se hace a menudo de la transición española a la democracia. Durante los años estudiados, en España tuvieron lugar cambios políticos fundamentales. Después de cuarenta años, la dictadura dio paso al parlamentarismo y a la democracia. En 1977 se inició una amplia reforma fiscal, que tuvo entre sus objetivos principales la mejora de la equidad, introduciéndose explícitamente la progresividad y la redistribución de la renta incluso en la Constitución. Con esta reforma tributaria se pretendía hacer converger al país con sus vecinos europeos y llevarlo hacia una progresividad fiscal.

La principal conclusión a la que llega la autora es que la regresividad no fue erradicada del sistema fiscal, aunque sí fue atenuada. Tras hacer un amplio recorrido por las reformas que han tenido lugar en el sistema fiscal español desde 1845, la autora demuestra cómo el sistema de impuestos fue regresivo en la década de 1970, poniendo más carga fiscal sobre las clases de ingresos más bajos, y continuó siéndolo veinte años más tarde, aunque en menor medida. El artículo evidencia que el tipo impositivo medio era mucho más alto para los ciudadanos con niveles de ingresos más bajos que para aquellos con ingresos más altos. La falta de progresividad fiscal general contradice el discurso político sobre los objetivos y los efectos de la reforma fiscal predominante durante estas décadas. El sistema fiscal exacerbó por lo tanto la desigualdad de ingresos, efectuando una redistribución inversa.

Afortunadamente, el régimen fiscal ha cambiado notablemente en España desde 1990, y los índices de igualdad también han variado. A partir de la investigación realizada por Piketty de la distribución a largo plazo de los ingresos más altos, una serie de estudios ha construido un conjunto de series de datos que representan el porcentaje que representan sobre el total de la riqueza nacional los ingresos de aquellas personas con rentas más altas. Como se puede observar en la Figura 1, en España, el conjunto que personalizan el 1% de las rentas más altas (línea azul) representa un poco más del 8% de la renta nacional. En este caso, el nivel medio de renta de este 1% ascendería a 141059€ en Euros de 2012. Por su parte, las personas con el 5% de ingresos más altos (línea roja) representan cerca del 22% de la renta total nacional (su nivel medio de renta ascendería a 72585€), mientras que finalmente, las personas con el 10% de ingresos más altos (línea verde) representan aproximadamente el 32% de la renta total nacional (su nivel medio de renta ascendería a 54744€).

Figura 1.- % sobre el total de la renta nacional de las personas con rentas más altas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: The world top incomes database – http://topincomes.parisschoolofeconomics.eu/#Country:Spain

Como nos comentaba nuestro compañero @InakiErauskin en un post previo (puedes leerlo aquí), el Fondo Monetario Internacional publicó un trabajo sobre redistribución, desigualdad y crecimiento, en el que se observaban los niveles de desigualdad existentes en base a los coeficientes GINI (un coeficiente Gini de 0 equivaldría a una igualdad completa en los niveles de renta, mientras que un coeficiente de 100 conllevaría una desigualdad completa). Como se puede observar en la Figura 2, si comparamos la evolución española con las de los países nórdicos por ejemplo (bien conocidos por la homogeneidad de sus sociedades), los niveles de desigualdad en España han sufrido importantes variaciones, lo cual coincide con el análisis realizado por Sara Torregrosa Hetland.

Figura 2.- Coeficientes GINI de desigualdad.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fuente: The Standardized World Income Inequality Database – http://myweb.uiowa.edu/fsolt/swiid/swiid.html

Como el/la lector/a ya sabrá, estamos inmersos en la presentación de la declaración de la renta del año 2014. Es el momento de acordarnos de nuestro nivel de renta, de los ingresos anuales, del tipo impositivo que se nos va a aplicar, y de alegrarnos o enojarnos en función de si la declaración nos sale a cobrar o a pagar. Así pues, quisiera recordar a Martín Lutero, ya que nos queda el consuelo de que al menos, “el pensamiento está libre de impuestos”.

Puedes seguirme en Twitter: @jonmizabala

Referencias

Alvira Martín, F. and García López, J. (2005) Los límites de los efectos redistributivos de la política tributaria. En Ruiz Huerta, J. (ed.) Políticas Públicas y distribución de la renta. Bilbao: Fundación BBVA, pp. 757-796.

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El efecto psicológico del clima en la compra de coches
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Asier Minondo | 21-04-2015 | 05:28| 0

El coche es un claro ejemplo de un bien que utilizamos (consumimos) durante un largo periodo de tiempo. Como los coches no son baratos, dedicamos bastante tiempo a pensar, una vez determinado nuestro presupuesto,  qué modelo de coche responde mejor a nuestras necesidades y gustos. Es decir, realizamos una compra racional.

Pues no. En un estudio realizado por los profesores Busse, Pope, Pope y Silva-Risso, y publicado recientemente en el Quarterly Journal of Economics, se analiza la relación entre la climatología en el día en el que se compra el coche y el modelo de coche que se compra. Su muestra cuenta con más de 40 millones de transacciones de compra de coches, tanto nuevos como de segunda mano, que se realizaron en los Estados Unidos entre el 1 de enero de 2001 y el 31 de diciembre de 2008. Los autores concluyen que si el día de la compra la temperatura es alrededor de 6 grados superior a la media de esa época del año, se produce un incremento del 2,7% en la compra de coches descapotables. Por contra, si se ha producido una tormenta de nieve que ha dejado un espesor de al menos 25 cm., la venta de coches con tracción a las cuatro ruedas se incrementa en un 6% durante las siguientes tres semanas.

¿Cómo se explica este comportamiento irracional? ¿Si el coche lo vamos a utilizar durante mucho tiempo, por qué influye la climatología en el día de la compra a la hora de elegir el modelo? Los psicólogos nos ofrecen dos explicaciones. La primera es el sesgo en la proyección. Si hoy, un día en el que hace más calor de lo normal, valoro mucho tener un coche descapotable, tenderé a sobrevalorar la satisfacción que obtendré de un coche descapotable en el futuro, incluso en condiciones climatológicas peores. La segunda explicación es la de prominencia o rasgo sobresaliente. En un día de calor nos fijamos mucho más en aquellas características del coche que nos permiten reducir la sensación de calor que en otras características que son importantes en otras climatologías. Así, debido al sesgo de proyección como a la prominencia, tenderemos a elegir coches descapotables cuando sube la temperatura y coches con tracción a las cuatro ruedas cuando ha nevado.

Moraleja: si vas a comprar un coche, no te acerques al concesionario si ha subido mucho la temperatura o si ha nevado. Si no, quizá te arrepientas (en el futuro).

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