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'Ocho apellidos catalanes', Elejalde saca a flote una película a la deriva
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Asier Manrique | 04-12-2015 | 12:59

OCHO APELLIDOS CATALANES

Título original: Ocho apellidos catalanes

Año: 2015

Duración: 99 minutos

País: España

Director: Emilio Martínez-Lázaro

Guion: Borja Cobeaga y Diego San José

Música: Roque Baños

Reparto: Dani Rovira, Clara Lago, Karra Elejalde, Carmen Machi, Berto Romero, Belén Cuesta, Rosa María Sardà, Alfonso Sánchez, Alberto Rodríguez y Agustín Jiménez

Productora: TeleCinco Cinema

Género: Comedia / Romántico

Lee también el post sobre Ocho apellidos vascos.

Las alarmas de Koldo se encienden cuando se entera de que su hija Amaia, tras romper con Rafa, se ha enamorado de un catalán. Decide entonces poner rumbo a Sevilla para convencer a Rafa de que lo acompañe a Cataluña para rescatar a Amaia de los brazos del joven y de su ambiente. (FilmAffinity)

Cuando el chicle se estira innecesariamente ocurre que se rompe. Ocho apellidos vascos fue un buen ejemplo de película sencilla, sin pretensiones, que caló hondo en los espectadores, pero esta segunda parte deja un tufo demasiado obvio de querer repetir el éxito pasado y no alcanzar el resultado esperado.

‘Ocho apellidos catalanes’ divierte, decir lo contrario sería mentir, pero reduce mucho las dosis de risas y humor de su predecesora, es posible que el listón estuviera demasiado alto. El tema catalán no resulta tan cómico como lo fue el choque cultural entre vascos y andaluces, y las nuevas incorporaciones, excepto Rosa María Sardà, no aportan demasiado a la causa.

Sardà deja en un segundo plano a Belén Cuesta, con un personaje demasiado secundario, y Berto Romero, excesivamente sobreactuado, lo suyo no es actuar, sin llegar a resultar creíble en ningún momento.

Respecto a los que repiten, es Clara Lago la que sigue renqueando con su personaje, es la menos cómica del cuarteto, la única que no conecta con el espectador. Dani Rovira, algo menos inspirado que en Ocho apellidos vascos, en cambio, vuelve a provocar la carcajada general de la sala de cine. Lo mismo ocurre con Carmen Machi, que se mueve como pez en el agua como Merche/Anne/Carme, haciendo un gran tándem con Rovira y Elejalde, así como con Sardà.

Pero si hay alguien que se lleva por delante a todos los demás miembros del reparto es Karra Elejalde. El actor vasco saca provecho al personaje que le toca interpretar, y que probablemente sea el personaje por el que le conocerá el gran público. Elejalde es el absoluto protagonista de la media hora inicial, pero no pierde la arrolladora fuerza de Koldo en el resto del metraje. Gran acierto de Cobeaga y San José el dar mayor peso al personaje de Koldo, el más creíble y auténtico de todos los personajes de esta saga.

En ‘Ocho apellidos catalanes’ queda patente que el espectador ha cogido cariño a 4 personajes. Los elementos nuevos no despiertan la simpatía de Rovira, Machi, Elejalde y Lago. El error recae en las prisas por seguir explotando a la gallina de los huevos de oro, pero parece que esta gallina sigue dando alegrías, al menos en taquilla. Tras una media hora inicial antológica, especialmente por Elejalde, el guion de Cobeaga y San José pasa a una hora de chistes y situaciones forzadas que no se hunde más gracias a Elejalde, Machi y Sardà. Finalmente asistiremos a un epílogo en el tono inicial del filme, que vuelve a ser de lo mejor gracias al señor Elejalde.

Como película es mucho peor que la primera, pero sigue cumpliendo su único propósito, hacer reír, aunque este propósito lo cumple con más dificultad en esta ocasión. Si la fórmula de ‘Ocho apellidos’ vuelve a funcionar, como parece que ya lo está haciendo, seguro que tendremos tercera parte, pero eso lo dirá el tiempo.

Lo mejor: Karra Elejalde y la primera media hora apoteósica.

Lo peor: Berto Romero, Clara Lago y la colección de situaciones forzadas que construyen esta entrega.

Sobre el autor Asier Manrique
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