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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

Fariña: ‘O que teño que facer para non ter que ir ó mar’

Es curioso que la temporada en que las operadoras implantadas en nuestro país han hecho una apuesta importante por la ficción original con la presencia de importantes directores cinematográficos en proyectos muy ambiciosos, finalmente haya sido ‘Fariña’ una serie de una cadena generalista como Antena 3 y creada por veteranos guionistas televisivos la que se haya llevado el gato al agua del reconocimiento de la crítica y una gran acogida popular.

La conjunción astral en forma de una serie de acontecimientos externos que pusieron el universo de la serie en todos los titulares periodísticos fue el pilar de apoyo que necesitaba su estreno para captar la atención inicial del público, porque luego ya se han encargado ellos mismos de mantenerlo, con una serie perfectamente homologable con las mejores series europeas que todos admiramos.

Su inminente estreno mundial en Netflix puede ser un auténtico bombazo al nivel del que ha tenido ‘La Casa de Papel’, porque estoy seguro que van a seguir una estrategia de venta del ‘Narcos’ español, para ligar con uno de sus grandes éxitos. Además en este caso  cuentan con la ventaja de haber tenido más tiempo para pulir los últimos episodios de la serie, donde las prisas brutales por su emisión hicieron que el nivel de calidad bajara respecto a la primorosa primera mitad de ‘Fariña’ que no dudo en catalogar de lo mejor que se ha hecho en la ficción española, como les vamos a argumentar seguidamente.

farinaFicha: Fariña 10 episodios. 65 min   Feb 2018-May 2018. Cadena:  Antena 3 ( E)

Sinopsis: La historia basada en hechos reales de la evolución de los clanes de contrabandistas que operaban con lanchas rápidas en las Rías Bajas gallegas en la década de los ochenta, desde sus inicios con el contrabando de tabaco hasta su entrada en el trafico de estupefacientes a gran escala.

El hilo conductor es el personaje de Sito Miñanco, un pescador que pasó de ser un hábil conductor de planeadoras entre las bateas de la ría, a uno de los capos mundiales de la droga, en una carrera criminal digna de Al Capone o Pablo Escobar.

El inicio:La productora española de origen gallego Bambú, creada por el matrimonio formado por Teresa Fernández-Valdes y Ramón Campos se ha convertido en los últimos éxitos en una verdadera factoría de series que tienen una gran acogida con el público, con ejemplos como ‘Gran Hotel’, ‘Velvet’ o ‘Las Chicas del Cable’.

Una característica a destacar es su capacidad para adaptarse a todo tipo de clientes y encargos, pero casi siempre especializados en el terreno del melodrama romántico de época. La inquietud de sus dos creadores les hacía adentrarse en otros géneros más allá del que estaban encasillados pero los resultados no acompañaron como fue el caso de ‘Refugiados’ fallida hasta la médula.

teresa-fernandez-valdes-y-ramon-campos-bambu_gallery_aEsas inquietudes por abrir nuevos territorios no empezaron a dar sus frutos hasta que curiosamente volvieron a sus raíces gallegas para realizar el docudrama de ‘El Caso Asunta’ sobre el trágico suceso del asesinato de una niña en Santiago de Compostela.

Siempre habían deseado hacer una serie sobre las historias de narcotraficantes que asolaron Galicia en los años ochenta y que forman parte de sus memorias de juventud, pero no fue hasta la publicación en 2015 del libro ‘Fariña’ del periodista Nacho Carretero que no vieron el enfoque adecuado para desarrollar uno de sus sueños como guionistas y gallegos.

Bambú compró los derechos de la novela para su adaptación como serie y empezó a trabajar con Ramón Campos al frente acompañado de su mano derecha Gema R. Neira y dos guionistas tan avezados y experimentados como Cristóbal Garrido y Diego Sotelo. Su objetivo siempre fue dotar de una estructura narrativa y dramática a los hechos periodísticos que contaba Nacho Carretero ( foto) en su libro, rellenando los huecos entre esos sucesos para darle la continuidad estructural necesaria a la historia.

Nacho carretero autor del libro FARINADe ahí viene la opción de utilizar la figura de Sito Miñanco para mostrar el auge y la caída del clan de contrabandistas, como la argamasa para unir todo lo que iban a explicar.

No les fue fácil su venta a las cadenas, porque éstas consideraban que el tema tan local y tan gallego iba a carecer del atractivo suficiente para un público generalista, pero finalmente Antena3 les dio un voto de confianza encargándoles esa miniserie de diez capítulos para emitir inicialmente en otoño de 2018.

La casualidad quiso que en Febrero una juez decidiera secuestrar el libro de Nacho Carretero, en base a una denuncia del alcalde de O’Grove que se consideraba difamado por el libro. Este hecho puso al libro y a su autor en todos los titulares de prensa, radio y televisión, con una publicidad  que no se puede pagar con dinero.

Antena3 no dudó ni un momento en aprovechar esas circunstancias y decidió estrenar esa misma semana el primer capítulo de la serie a modo de evento especial, aún a sabiendas que el resto de los capítulos no estaban terminados al estar en fase de posproducción, con esa previsión de su estreno otoñal.

El estreno fue todo un éxito de audiencias y de crítica, por lo que tanto la cadena como la productora tomaron la arriesgada decisión de emitirlos todos a continuación para no perder ese viento favorable, aunque supusiera acabar los capítulos a una velocidad relámpago para emitirlos con periodicidad semanal, casi recién salidos del horno de Bambú.

La cabecera de la serie es toda una declaración de intenciones con esa frase ‘O que teño que facer para non ter que ir ó mar’ o ‘Lo que tengo que hacer para no tener que salir al mar’ que he decidido poner como titular del artículo como descripción perfecta de la coartada interna que interiorizaban esas personas para justificar sus actos, en una gran interpretación de Iván Ferreiro, el que fue líder de los Piratas.

La trama: “Fariña” es una descripción pormenorizada de la turbulenta década de los ochenta en las rías gallegas, pero empezando por una escena que describe el final de la historia con la implementación de la operación Nécora por parte del juez Baltasar Garzon que descabezó a los clanes que controlaban todo el contrabando de las rías.

Este recurso es una forma hábil de poner un horizonte fijo y final para las personas que desconozcan la historia real de ese grupo, lo que les permite volver al punto al partida en 1980 para explicar todo desde sus inicios.

La serie sigue la estructura de un episodio por año real, lo que implica una velocidad de crucero bastante elevada para irnos mostrando la evolución de todos los clanes familiares que controlan el negocio.

Sito Miñanco es un joven pescador que va trampeando con las descargas de tabaco gracias a su gran habilidad como piloto que podemos comprobar en una de las primeras escenas de la serie.

Su ambición pronto le hace intentar subir en el escalafón de las familias para intentar codearse con los jefes , una cooperativa cerrada y muy conservadora, como muestra el vídeo en el que se presenta al capo de la cooperativa, Terito, en busca de una oportunidad para jugar en esa primera división del contrabando.

‘Fariña’ mezcla personajes reales, como son los jefes de los principales clanes familiares o el propio juez Garzón con otros ficticios introducidos con fines exclusivamente narrativos, como algunos de los capos secundarios y sobre todo el antagonista principal de Miñanco, el sargento de la Guardia Civil Dario Castro que es una mezcla de diversos policías claves en la investigación real.

La serie tiene dos mitades claramente diferenciadas por dos hechos que cambiaron para siempre la fisonomía de las Rías Bajas, el paso del contrabando de tabaco a hachís y cocaína y la aparición casi simultanea de delitos de sangre, relacionados con el mayor riesgo de traficar con drogas.

Los primeros cinco capítulos nos muestran ese crecimiento latente de las ganas de los más jóvenes con Sito Miñanco al frente, de ganar mucho más dinero con la droga que con el tabaco, lo que les llevaba a graves enfrentamientos con la vieja guardia que se conformaba con el estatus quo que tenían, ilustradas con escenas como la siguiente.

La primera mitad tiene un tono mucho más costumbrista mostrándonos la profunda integración de todos los capos gallegos en el tejido local de sus pueblos, convirtiéndose en la principal fuerte de riqueza para muchos de sus habitantes, como seres venerados e idolatrados por sus convecinos mientras el tabaco era el motor de la ria, como pueden ver en el siguiente vídeo de presentación de los principales jefes de la mafia gallega.

Esto permite incluso desarrollar anécdotas divertidas como la aparición repentina de enormes fajos de billetes tras una gran tormenta, por la rotura de un escondrijo donde los tenían ocultos.

El punto de inflexión de la serie y de la relación con sus convecinos viene dado por su entrada en el mercado de la cocaína, gracias a unos contactos colombianos que no se van a andar con chiquitas si las cosas salen más. Eso les obliga a ser tan creativos como aprovechar una procesión en barcos para hacer sus descargas en una de las escenas más bonitas de la serie , donde el realizador principal de la serie, Carlos Sedes, demuestra su gran hacer.


La segunda mitad tiene un tono más oscuro debido a las decisiones que han tomado que van a tener graves consecuencias a todos los niveles, empezando por el desprecio de sus convecinos, cuando se disparan las muertes por sobredosis entre los jóvenes enganchados a las sustancias que transportaban sus otrora amigos. Al aumentar la sangre y las muertes empieza a incrementarse la presión policial, hasta llegar al desenlace que vimos en la primera escena.

‘Fariña’ me ha encantado en su primera mitad con una descripción primorosa de una sociedad en crisis que ve en la pequeña delincuencia su única salida. No intenta hacernos empatizar con los clanes familiares sino presentarlos con todos sus defectos y esa necesidad de ser respetados y temidos por sus convecinos, huyendo de mostrarlos como ‘Robin Hoods’ de la ria, porque no dudaban en ser brutales y despiadados si se veían amenazados.

No dudan en señalar la connivencia con las autoridades tanto políticas como policiales y judiciales, pero sobre todo consigue a la perfección alcanzar la clave del éxito de las series de este tipo, que es presentar una historia local que tenga un atractivo mundial y ‘Fariña’ lo consigue en su primera mitad.

La segunda mitad baja algo el nivel, sobre todo al entrar en terrenos de series de mafiosos más trillados, con peleas fraternales, traiciones o enfrentamientos con la policía que avanzan a una velocidad demasiado elevada con un relato más atropellado que en su primera parte y con los personajes femeninos mucho más desdibujados, debido a esa presencia secundaria casi siempre supeditada a los hombres de su clan.

Tengo la sensación de que la velocidad de posproducción para tener los capítulos preparados ha influido bastante en el resultado final de esta segunda parte, a la que le ha faltado ese control de calidad que le dan los sucesivos visionados para pulir defectos, como timbres que suenan segundos antes de tocar la puerta y ese tipo de detalles que denotan esa increíble prisa por acabar la serie, que seguramente serán subsanados en la versión para Netflix.

Personalmente debo reconocer que hacía tiempo que no disfrutaba tanto con una serie española como lo he hecho con ‘Fariña’ empezando por esa aroma gallego que desprende por todos sus poros, desde el acento y las expresiones propias de la zona, pasando por un gran elenco de actores y actrices gallegos apenas conocidos fuera de su región y acabando por una historia adictiva como la droga que transportan.

Los actores: Un enorme acierto de sus creadores ha sido la elección consciente de actores y actrices gallegos apenas conocidos fuera de esa comunidad y del ámbito de TVG, para dar un mayor veracidad a unos personajes de los que muchas personas teníamos una imagen más o menos predefinida por verlos en las noticias televisivas durante los juicios de sus casos, pero poca cosa más.

La opción de caracterizarlos de una forma muy similar a los personajes reales, ha sido excelente ya que ha permitido que viéramos a su personaje sin estar mediatizados por la fama del actor o actriz que le encarnaba, con todo el mundo al servicio de la historia y de la trama

Cabe destacar el enorme trabajo de Javier Rey en el papel principal de Sito Miñanco, mimetizándose por completo con un personaje complejo que es el hilo conductor de la serie y con la suficiente distancia para impedirnos empatizar demasiado con semejante delincuente, pero mostrando su lado humano que también lo tenía, en un trabajo muy fino por parte del actor coruñés.

reyLa carrera de Rey ha estado trufada de muchos papeles secundarios en series como ‘Isabel’ y ‘La Chica del Ayer’, pero sobre todo por sus trabajos en las series de su paisano Ramón Campos ( ambos nacidos en Noia), con el que ha trabajado en ‘Hispania’. ‘Velvet’ y ahora en este papel que puede definir su carrera posterior.

El actor más popular del reparto a nivel nacional es Tristán Ulloa debido a su participación en series tan populares como ‘El Comisario’ o posteriormente ‘Gran Reserva’ o ‘El Tiempo entre Costuras’ ademas de atesorar una interesante carrera cinematográfica.

ulloaUlloa interpreta de una manera muy convincente al sargento Dario Castro, un atormentado guardia civil que es una mezcla de diversos policías que investigaron el caso, lo que ha levantado las protestas de las personas más puntillosas que consideraban que fue la policía nacional la que llevó el peso de la investigación, sin entender que es una ficción donde se pueden tomar ciertas licencias. Ulloa consigue interpretar al ‘bueno’ de la serie con un tono de antihéroe que da mucha riqueza a su personaje.

Carlos Blanco es toda una institución en la radio y televisión gallegas donde ha realizado casi toda su carrera tanto como actor como de presentador de programas de variedades y concursos, destacando en la serie gallega ‘Mareas Vivas’

oubinaBlanco se mete literalmente en la piel del irascible Laureano Oubiña, uno de los principales capos gallegos, con una interpretación llena de matices y trufada de expresiones gallegas que le van a dar una popularidad a nivel nacional que se merece tras una larguísima carrera.

El mejor ejemplo del ‘star system’ local gallego es Antonio Duran ‘Morris’ un actor al que desconocía por completo, pero que me consta que cuando pasea por cualquier ciudad gallega es como ver a Paul Newman en olor de masas, tal es el cariño que le tiene el público de su comunidad tras sus longevos papeles en dos grandes éxitos como  ‘Pratos Combinados’ y ‘Padre Casares’.

charlinesMorris esta excepcional como Manuel Charlin, el patriarca y líder del poderoso clan de los Charlines, que por razones logísticas vio reducidos sus seis hijos reales a tres en el guión de la miniserie. Su capacidad para poner a todo el mundo, amigo o enemigo, firme con sus expresiones de ira contenida o desatada ha sido uno de los principales placeres de la serie y me ha descubierto a un actor como la copa de un pino.

Otro aspecto destacable es la gran profundidad del reparto trufado de ilustres secundarios curtidos en la cantera de las series gallegas que por pequeño que haya sido su personaje lo han defendido como si fuera la gran oportunidad de su vida, con una enorme complicidad entre todos ellos, como consecuencia del hecho de que se conocen desde siempre.

mafiosos

El final:
‘Fariña’ está planteada en principio como una serie cerrada y finiquitada. Pero a mí no me importaría ver secuelas basadas en personajes secundarios de la serie como las historias del juez Beigbeder ( un patricio Antonio Mourelos) en Cantabria, de Colombo ( grande Monti Castinheiras) abriendo un casino en las islas Cíes o de Pilar Charlin (magnífica Isabel Naviera) de consejera en una empresa del IBEX 35, por lo que si la serie tiene el éxito que se merece al llegar a Netflix, ya lo he dejado por escrito para los posibles derechos de autor.

Poco más que añadir excepto recomendarles ‘Fariña’ una de las mejores series de la historia de la televisión española, por lo menos desde mi personal e intransferible punto de vista.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino

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Antonio Duran 'Morris', Carlos Blanco, Fariña, Javier Rey, Ramón Campos, Teresa Fernández-Valdes, Tristan Ulloa