>

Blogs

Cecilia Casado

A partir de los 50

“Dolce far niente” a mi manera

Se acaba el mes de Agosto y para muchos, las vacaciones. Quedan apenas tres días para terminar de cumplir los planes elaborados con tanta ansia antes de volver a la rutina que mata; que no mata en absoluto, pero que nos hemos convencido de que sí, de que es lo peor de lo peor hablando de formas de vida vulgares tirando a infames.

Ayer mismo me encontré en la calle con una vecina que me comentó –sin yo preguntarle nada- que habían adelantado la fecha de vuelta del tórrido recorrido por la costa mediterránea ya que su santo marido necesita descansar antes de reincorporarse al yugo laboral del día 1. Se me ocurrió sugerirle que por qué no habían empezado por ahí, por quedarse tan ricamente en casita viendo cómo se desgañitaban los demás. No sé qué me dijo que sonó a algo así como “no te enteras” así que le dije que tenía prisa por ir a comprar unas gambas de Huelva que ese es un corte que me gusta mucho utilizar porque todo el mundo lo encaja muy mal.

Los italianos inventaron en el siglo XVIII una cosa llamada “dolce far niente” que todo el mundo sabe de qué va, pero que pocos se jactan de llevar a cabo porque parece que eres bobo si no aprovechas hasta el último suspiro (de agotamiento) los días de ocio pagados por la empresa que te tiene esclvizado en nómina…

Ya sé que juego con ventaja porque para mí todos los días son víspera de fiesta y no siento la presión social de “hacer vacaciones”, como no sea ausentarme de mí misma de vez en cuando y de mis manías vitales.

Gracias a que busco la sombra para que no se me reblandezcan los sesos, tengo a veces fogonazos de genialidad que no comprendo cómo no se le ha ocurrido a nadie patentarlos o incluirlos en un manual de supervivencia. Se trata, ni más ni menos, de dejarse llevar por los más primigenios instintos del animal que todos llevamos escondido en la faltriquera social. Nada que no lleven practicando los leones o los perros salvajes del Kalahari o los pingüinos del cono sur desde mucho antes de que les grabaran los del National Geographic.

Me despierto y tengo ganas de comer, pues como, sin más tarea que ir a “cazar” la comida al frigorífico o al colmado de la esquina. Después de comer, a reposar la digestión. Si me da sueño, duermo un rato más. Luego, ya satisfecha, oteo el horizonte para ver de dónde viene el aire. Si está frío me quedo cerca de una fuente de calor y hago tiempo hasta la siguiente hora de la comida mirando las musarañas, como hace mi perrilla. O leo un libro, que es una gran ventaja sobre otro tipo de animales. El ritual se repite un par de veces al día acabando para todos por igual: durmiendo el mayor número de horas del tirón al fondo de la caverna más acogedora.

El sol marca las pautas para todo ser vivo desde hace miles de años. En origen, así fue. Luego, ya se encargó el ser humano de establecer horarios de verano e invierno, inventar meridianos y paralelos, dibujar mapas y confundirlas con el territorio y separar a los ricos de los pobres.

Mientras tanto, termina Agosto y yo –no- hago nada. Que también tiene lo suyo, no vayáis a creer.

Felices los felices.

LaAlquimista

Te invito a visitar mi página en Facebook.

https://www.facebook.com/apartirdelos50/

Por si alguien desea contactar:

apartirdeloscincuenta@gmail.com

 

Filosofía de Vida y Reflexiones. Lo que muchos pensamos dicho en voz alta

Sobre el autor

Hay vida después de los 50, doy fe. Incluso hay VIDA con mayúsculas. Aún queda tiempo para desaprender viejas lecciones y aprender otras nuevas; cambiar de piel o reinventarse, dejarse consumir y RENACER. Que cada cual elija su opción. Hablar de los problemas cotidianos sin tabú alguno es la enseña de este blog; con la colaboración de todos seguiremos creciendo.


agosto 2025
MTWTFSS
    123
45678910
11121314151617
18192021222324
25262728293031