El largo y cálido verano, según Mr. Schnabel (I) | El jukebox

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Alberto Moyano

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El largo y cálido verano, según Mr. Schnabel (I)

Alberto Moyano

Siete días después de que el pijama de Julian Schnabel y el edificio
Tabacalera establecieran un fructífero diálogo artístico, más de 3.000
visitantes han desfilado por la exposición ‘Summer’ que acoge el
edificio donostiarra, para averiguar cuánto de cierto hay en aquella
sentencia del crítico: «Schnabel es a la pintura lo que Silvester
Stallone al cine».
1) La duda estaba en si sería pijama o pareo. Fue pijama y esta prenda
nos convocó a dar la medida de nuestro provincianismo. Fieles a nuestro
carácter, acudimos a la cita y levantamos acta por un delito de
presunta falta de respeto. Peor hubiera sido el pareo: el pijama, al
menos, despeja la dudas sobre si llevará algo debajo.
2) Las pinturas de Schnabel han hecho síntesis con la antigua fábrica
de tabacos. Los artistas e intelectuales sienten irrefrenable
fascinación por los grandes edificios industriales en los que
trabajadores por centenas se deslomaron durante décadas. Esta
fascinación es directamente proporcional al precio de la mansión que
habita el citado espíritu sensible. Así las cosas, Schnabel ruge de
pasión desde su exclusiva villa de Igeldo.
3) Se cumplen diez años de la primera aproximación de la obra del
neyorquino al País Vasco. Fue en la exposición inaugural del Guggenheim
bilbaíno y en aquel entonces, los cuadros de dimensiones incomparables
creados a base de pintura y vajilla reventada contra el lienzo parecían
una respuesta decorativa al horror al vacío de los nuevos ricos
gringos. Ahora, el misterio se antoja más sencillo: todo éxito es fruto
de un malentendido.
(Continuará)


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