'Primer', o cómo quedarte con cara de idiota | El fotograma

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Asier Manrique

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'Primer', o cómo quedarte con cara de idiota

PRIMER

Título original: Primer

Año: 2004

Duración: 78 minutos

País: Estados Unidos

Director: Shane Carruth

Guion: Shane Carruth

Música: Shane Carruth

Fotografía: Shane Carruth y Anand Upadhyaya

Reparto: David Sullivan, Shane Carruth, Casey Gooden, Carrie Crawford, Anand Upadhyaya y Samantha Thomson

Productora: Shane Carruth

Género: Ciencia ficción / Thriller

Cuatro hombres trabajan en un garaje construyendo aparatos altamente complejos. En parte por accidente y en parte por su pericia, descubren un mecanismo dotado de poderes que les permite conseguir casi todo lo que quieran. Se trata de un hallazgo que podría cambiar el mundo, pero que pondrá a prueba las relaciones entre sus inventores… (FilmAffinity)

El cine, igual que cualquier otra expresión cultural, es un medio para transmitir emociones. Algunas de ellas no somos capaces de explicarlas con la razón, como cuando una canción nos hace llorar o una foto nos llena de rabia, con el cine pasa igual. Pero toda expresión artística debe partir de una premisa, el espectador/lector/oyente debe comprender el mensaje para que esa emoción sea real, aunque después no sea capaz de explicar cuál es el mensaje, pero en el fondo debe entenderlo.

Con ‘Primer’, película aplaudidísima en el Festival de Sundance, ocurre que al espectador se le pide que vea la película en reiteradas ocasiones para llegar a comprender bien el mensaje, eso si lo llega a hacer en algún momento. Se trata de una película montada con saltos en el tiempo, al estilo de ‘Memento’, la obra maestra de Christopher Nolan. Además de una forma de narración compleja nos encontramos con un guion planteado en unos términos no asequibles para el gran público, términos de ingenierías muy avanzadas.

El error del filme no es tanto el emplear terminología compleja, es de agradecer que haya películas que no reduzcan todo ese conocimiento a la mínima expresión como en otras cintas, pero todo en su medida. Shane Carruth, su director, guionista, músico, productor y protagonista, se olvida de que la gran mayoría de la población no tiene nociones de ciencia de un nivel tan avanzado, por lo que la sola visión del filme se convierte en un esfuerzo por parte del espectador para descifrar su guion y tratar de comprender el mensaje.

El otro error, que tampoco es tal, es el de la narración con saltos temporales. Existen espectadores que todavía se pierden con los flashbacks, aunque no son la mayoría. El cine de ciencia ficción, especialmente, nos ha acostumbrado a narraciones con saltos en el tiempo, por ejemplo la antes mencionada ‘Memento’ o la más reciente ‘X-Men: días del futuro pasado’. El problema de esta forma de contar historias es que el espectador tiene que tener elementos para seguir la historia e ir construyéndola por sí mismo, nexos de unión que ayuden a montar el puzzle que plantea el director.

En ‘Memento’ el espectador tarda en situarse en el filme, pero comprende la diferencia entre las escenas en blanco y negro (que avanzan en orden lineal) y las escenas en color (que avanzan en orden inverso), Nolan va dejando migas de pan para que la historia pueda ser seguida y cuando llegue el final del filme podamos ver el puzzle terminado. En ‘Primer’ no ocurre eso. La narración es de por sí compleja, aunque estemos acostumbrados a películas de este tipo, pero si a eso unimos que las escenas parecen totalmente inconexas entre ellas el puzzle no estará terminado jamás, porque seremos incapaces de montarlo.

Podemos añadir un tercer error, y es el poco carisma de sus protagonistas. Ninguno de los personajes que aparecen en la cinta llaman la atención, difícilmente podemos sentirnos identificados con ellos. Si alguno de los personajes nos hiciera sentir algo que no fuera indiferencia, nos ayudaría también a montar las piezas del rompecabezas, pero en esto también fracasa la cinta.

‘Primer’ no es novedosa en ningún sentido, porque no ha inventado nada, pero consigue algo que pocas películas me han provocado, la sensación de quedarme con cara de idiota después de los 78 minutos que dura la película, la sensación de no haber entendido nada y la de haber perdido algo más de una hora de mi vida en esto. No soy un cerebrito, no tengo conocimientos de ingeniería, ni de ciencias avanzadas, pero comprendo otras películas del género que tampoco tratan de tomar al espectador por idiota, pero lo de este filme va más allá.

Resumiría ‘Primer’ como una película hecha con un presupuesto ínfimo (7.000 dólares), con mucha imaginación, con demasiadas ganas de llamar la atención, centrada en que el continente sea llamativo por sí mismo (montaje) y que deja un contenido pobre (guion) oculto tras los fuegos de artificio de la técnica. Es una película que requiere de muchos visionados para empezar a entender algo, no es novedad que hay películas que a la segunda o tercera vez que las vemos captamos detalles o elementos que se nos escaparon a la primera, pero el grueso del mensaje, la idea, la comprendimos la primera vez que la vimos.

Guarda demasiadas similitudes con Evolution, presentada en el último Festival de San Sebastián y que se llevó el premio especial del jurado.

Lo mejor: ejemplo de que se puede hacer cine, aunque sea este, con un presupuesto casi inexistente, 7.000 dólares. Esta es la razón de la puntuación de la cinta.

Lo peor: exige al espectador demasiado para que el conjunto llegue a funcionar.

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