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Asier Manrique

El fotograma

‘Los chicos del coro’: niños olvidados, perdidos

Los chicos del coroLOS CHICOS DEL CORO

Título original: Les Choristes

Año: 2004

Duración: 95 minutos

País: Francia

DirecciónChristophe Barratier

GuionChristophe Barratier y Philippe Lopes-Curval

MúsicaBruno Coulais y Christophe Barratier

FotografíaCarlo Varini y Dominique Gentil

RepartoGérard Jugnot, François Berléand, Jean-Baptiste Maunier, Jacques Perrin,Kad Merad, Maxence Perrin, Paul Chariéras, Marie Bunel, Jean-Paul Bonnaire y Grégory Gatignol

ProductoraGalatée Films / Pathé Renn Productions / France 2 Cinema / Novo Arturo Films / Centre National de la Cinématographie (CNC) / Vega Film / Canal+

Género: Drama / Comedia

Sinopsis: En 1948 Clément Mathieu, profesor de música desempleado, acepta un puesto como profesor vigilante en un internado de reeducación de menores. El sistema represivo aplicado por el director conmociona a Mathieu. Enseñándoles música y canto coral a estos niños tan difíciles, Mathieu transformará sus vidas cotidianas. (FilmAffinity)

‘Los chicos del coro’ no es una película novedosa. Hemos visto mil veces esta fórmula de niños problemáticos que gracias a un maestro adecuado consiguen encauzarse. ‘Merlí’El club de los poetas muertos, sin el factor de niños problemáticos, son un ejemplo de ello. El indomable Will Hunting podría ser también ejemplo, aunque a su manera.

El verdadero fuerte de esta película, uno de los mayores éxitos del cine francés del siglo XXI, está en su aspecto más humano. ‘Los chicos del coro’ conquista al espectador gracias a la buena construcción de sus personajes. Así como también nos conquista por no ser condescendiente con ninguno de sus protagonistas, ni con el espectador. Nos cuenta una historia donde sus personajes se equivocan, cometen errores, fracasan. No pinta una realidad de color de rosa donde todos los personajes acaban siendo felices. Esta no es una feel-good movie americana, es cine francés. Ellos son de otra manera.

‘Los chicos del coro’ arranca cuando Clément Mathieu, profesor de música en paro, llega como profesor vigilante a un estricto internado de menores. Sus métodos chocarán rápidamente con el represivo sistema que allí se aplica. Pronto pondrá en marcha una novedosa idea, hacer que los niños aprendan música y canten en un coro.

Los chicos del coro

A todo lo demás nos podemos adelantar como espectadores desde el minuto uno. Sabemos que Mathieu no se encontrará con facilidades en su camino. Que de la clandestinidad del coro en la habitación de los chicos habrá que pasar a un perfil más público. Que no todos los menores accederán a participar en el coro como si nada. Que el chico problemático de la clase resultará ser esencial en este proyecto. Que algo romperá la armonía del grupo para después unir sus lazos más fuertemente. Y que al final habrá algo que haga girar la historia.

¿Es predecible ‘Los chicos del coro’? Sí. Mucho. Muchísimo. Pero da exactamente lo mismo por lo enormemente placentera que resulta de ver. Es una película que se consume con asombrosa facilidad. Aunque sea una peliculita alegre más. Aunque no pase a la historia como mejor película. La experiencia de ver ‘Los chicos del coro’ va más allá.

Comentaba antes que esta no es una feel-good movie americana, es cine francés. El matiz es muy importante en este caso. Si estuviéramos en una película de Hollywood ni los personajes, ni las aristas de la historia, estarían tan bien tratados. Se trataría de una película para hacernos sentir bien y ya está. En cambio, Christophe Barratier nos plantea una historia mucho más compleja desde el punto de vista humano, con personajes mejor armados.

Los niños problemáticos son problemáticos porque son así, no porque deban convencernos de que son problemáticos. Hacen bromas y juegos, no dejan de ser niños, pero no siempre miden las consecuencias de sus bromas. Aunque hay un buen fondo en todos ellos, no siempre sus acciones van en la buena dirección. Ninguno de ellos resulta forzado.

La elección del casting de nuevo nos remite a lo europea que es la película. Los actores no son necesariamente estrellas de cine, los jóvenes no tenían apenas experiencia previa, mientras que los adultos sí tienen trayectoria pero no son actores de primera fila. Todos los intérpretes que están en este filme lo están porque encajan en el perfil del personaje, no por una cuestión de taquilla.

En su previsibilidad, hasta la banda sonora subraya el mensaje de la película, cómo no. Así, canciones como ‘Caresse sur l’océan’‘Vois sur ton chemin’ nos hablan de gente solitaria, de gente olvidada. Como reza ‘Vois sur ton chemin’ “Ve sobre tu camino. A los niños perdidos, olvidados, dales la mano para encaminarlos”. Porque al final, ‘Los chicos del coro’ no escapa de ser una película donde un profesor reconduce a un grupo de alumnos con problemas, en este caso gracias a la música.

Mención especial merece el final. El momento entre Mathieu y Pepinot, el personaje más entrañable, que cierra todo el círculo de la película de una manera magistral. Alguno podrá pensar de ella, como de la película, que es facilona y tramposa, lacrimógena en exceso. Pero ese brevísimo diálogo y la cara del chico merecen la hora y media previa.

Lo mejor: Todo, será que soy facilón.

Lo peor: Nada.

Los chicos del coro

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