En honor a una madre | La psicóloga en casa

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Belén Casado Mendiluce

La psicóloga en casa

En honor a una madre

Muchas veces pensé en este momento

en que te escribiera una carta.

Y ya entonces imaginándome tu ausencia

se me llenaban los ojos de lágrimas.

 

He llorado tu enfermedad

porque sentía cercana tu muerte,

pero cuando falleciste me invadió una tranquilidad

que serenó mi rostro y mi espíritu.

 

No te he perdido y me acuerdo de cuando me decías

que cuando te fueras estaríamos siempre juntas.

Siento tristeza por no volverte a ver

pero tu presencia permanece dentro de mi.

 

Contemplé tu cuerpo inerte

un cuerpo muerto que yo acariciaba y besaba

a modo de despedida,

pero tú ya no estabas ahí;

habias dejado una cáscara vacía

y tu presencia había ido a otro lugar.

 

No te he perdido, madre mía,

sólo has abandonado un cuerpo deteriorado

para ir a otra dimensión de la Conciencia

en la que vives plena y realizada.

 

La muerte no tiene la última palabra,

no cierra un capítulo de nuestras vidas,

no impone un manto de silencio y vacío

sobre nuestra vida.

 

En vida, al final, me sentí en paz contigo.

No tenía nada que reprocharte y

sólo me acordaba de los buenos momentos entre nosotras.

Era algo tan natural que no requería esfuerzo de mi parte.

 

No es un autoengaño de mi mente,

porque mi memoria recuerda nítidamente etapas difíciles

en las que no nos encontrábamos

porque íbamos por caminos diferentes.

 

Pero, al final, mi amor prevalecía hacía ti

y sólo quería decirte lo mucho que te quería

y escuchar de tus labios lo que me querías tú.

Sentir nuestros mutuos abrazos.

 

No me despido de ti, amatxo querida,

te tengo siempre, te quiero por siempre.

 

Caminamos…Belén Casado Mendiluce

belencasadomendiluce@gmail.com

www.psicologiapersonalizante.com

 

 

 

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Sobre el autor

Soy Licenciada en Psicología y desarrollo mi trabajo en una consulta privada. Mi vocación desde joven ha sido la psicología, y a través de ella he buscado comprender a los demás y a mí misma. Desde ese trabajo interior, intento que lo que transmito sea un reflejo de aquello en lo que creo y que me sirve a mi. Me siento siempre en búsqueda, abierta a aprender de todo aquello que me haga crecer como persona. Y creo que lo que se vive como vocación no es sólo patrimonio mío sino que puede servir a los demás.


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