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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

Anne with an E : La serie ideal para ver en familia estas Navidades

Se acercan las fiestas navideñas y una de las consultas más recurrentes que suelo tener en estas fechas es sobre las series que se puedan compartir con toda la familia durante estos días. Este año el problema se resuelve fácilmente con la gran ‘Anne with an E’ una nueva adaptación del famoso libro ‘Ana de las Tejas Verdes’ todo un clásico de la literatura juvenil

La historia de la soñadora Anne, una huérfana que es acogida por dos hermanos solterones en una granja de la preciosa Isla de Príncipe Eduardo al este del Canadá, les va a dejar un sentimiento de placidez y bienestar al acompañarla en sus historias adolescentes, donde se van combinando con gran traza elementos de comedia y drama.

‘Anne with an E’ acaba de finalizar su recorrido tras ser cancelada al finalizar su 3T. Esta última entrega será estrenada en España a través de Netflix el 3 de Enero, pero pueden ver las dos primeras que ya se encuentran disponibles en dicho servicio y disfrutarlas por las razones que les voy a analizar a continuación.

Ficha: Anne With an E 27 ep 45 min . Mar 2017- Nov 2019. Idioma: Ingles /español. Cadena: CBC(Can)/ Netflix (E)

Sinopsis :
A finales del siglo XIX, la pareja de hermanos sesentones y solterones formada por Matthew y Marilla Cuthbert deciden adoptar un chico de un orfanato cercano, para que les ayude en las tareas de su granja que se encuentra situada a las afueras de Avonlea en la isla de Príncipe Eduardo.

Cuando Matthew se dirige a la estación para recoger al chico, se encuentra para su sorpresa que le han enviado a una chica, Anne, parlanchina y entusiasmada por tener una familia que la acoja. Ese cambio no convence en absoluto a los Cuthbert que se plantean seriamente su devolución al orfanato debido a algunos malentendidos y problemas de adaptación. Todo ello se irá solventando con el tiempo para acabar formando todos una gran familia.

El inicio: Miranda de Pencier es una importante productora canadiense que en su juventud había sido actriz, apareciendo como Josie en la primera adaptación televisiva del conocido libro ‘Ana de las Tejas Verdes’ escrito por Lucy Maud Montgomery.

Dicha adaptación realizada en 1985 tuvo un enorme éxito en todo el mundo, incluyendo a nuestro país y ocupó siempre un lugar muy importante en la vida de Miranda de Pencier ( der) , por lo que hace tres años consideró que ya era hora de hacer una nueva versión de esa historia imperecedera pero intentando adaptarla con algunos temas más actuales.

Con esa idea en la cabeza contactó con una buena amiga canadiense, la guionista Moira Wallet-Beckett ( izq) con la que había colaborado en alguna ocasión y que  consideraba que podía ser la persona perfecta para esa tarea.

Moira Walley-Beckett había tenido una curiosa trayectoria, ya que empezó como bailarina y luego pasó a ser actriz, para posteriormente reconvertirse en una escritora que deambulaba por series de poca monta, hasta que vio la 1T de Breaking Bad y se enamoró completamente de la serie, tanto es así que se obsesionó con trabajar en ella, llegando a escribir un capitulo ficticio de la serie para pedir trabajo en ella.

Tras diversas vicisitudes, ese guión le llegó a Vince Gilligan que se quedó estupefacto, ante una guionista que quería tanto a su serie ( todavía pendiente de renovación para la 2T, por sus bajísimas audiencias) como para escribir una gran historia sobre ella y la contrató siempre que renovaran la serie y el resto ya es historia.

Entró en el escalafón mas bajo de los guionistas y salió por la puerta grande a hombros del Emmy que ganó al mejor guión por el que muchos ya han catalogado como uno de los mejores episodios de la historia de la televisión “Ozymandias”.

Posteriormente creó la interesante miniserie ‘Flesh & Bone’ sobre el mundo del ballet profesional y accedió encantada a ese desafío que le proponía su amiga Miranda  de Pencier.

Moira Walley-Beckett tuvo muy claro desde el principio que no quería hacer una adaptación canónica del libro inicial, pero manteniendo los rasgos generales y los momentos mas recordados por todos los lectores.  Añadió  nuevos personajes al universo de Avonlea, para introducir de forma sutil temas mucho más actuales como el racismo, el feminismo o el trato a la comunidad india, buscando adaptar el clásico con una perspectiva más actual.

Walley-Beckett escribió un piloto de noventa minutos que rápidamente recibió el encargo de una 1T por parte de la cadena pública canadiense CBC , para unirse Netflix en cuanto se enteró que estaba el proyecto en marcha.

Su estreno coincidió con el final del largo invierno canadiense y pronto se convirtió en una verdadera sensación a nivel nacional, arrasando en todos los grandes premios de la televisión canadiense, en sus dos primeras temporadas (la tercera se acaba de emitir) gracias a trailers como el siguiente.

La trama: ‘Anne with an E’ tiene una historia que en su fase inicial sigue a grandes rasgos el libro original, para irse separando y creando su propio universo derivado de los tres personajes principales que son los que se mantienen más inalterables de toda la historia.

Su tramo inicial se centra en la formación de ese extraño núcleo familiar formado por dos hermanos solterones sesentones y una chica que no habían pedido ni que en principio les iba a servir para sus propósitos iniciales.

Ese conocimiento y esa fase de adaptación inicial, nos permite conocer en profundidad a esos tres personajes principales, sentando las bases donde todos van a aprender de todos y lo que es más importante se van a convertir en mejores personas por esa savia renovada que entra en su vida, con la alegría que deja ver su cabecera con la gran canción ‘Ahead by a Century’ del grupo canadiense Tragically Hip

La primera barrera que derriba ‘Anne with an E’ es la de presentar a los huérfanos como unas personas desgraciadas y que les espera una vida de delincuencia al no haber sido criados en una familia y  tener que sobrevivir a los margenes del sistema. Desde el momento que conocemos a Anne todos esos prejuicios se derrumban de forma instantánea, ya que es una chica alegre y jovial que busca que alguien la quiera acoger en su familia, a cambio de darles todo el amor y cariño que les pueda proporcionar.

Su entusiasmo desbordado y su imaginación febril y soñadora van a ser los motores que van a sacar de su resignada rutina a esos dos hermanos que estaban resignados a ver pasar el tren de la vida por delante y solo se tenían el uno al otro para hacerse compañía, devolviéndoles las ganas de hacer cosas nuevas y sobre todo de vivir.

En paralelo tenemos las historias de Anne con los chicos y chicas de su pueblo que también la acogen como una especie de apestada por su condición de huérfana pero a los que va conquistando poco a poco, hasta convertirse en una más del grupo, que en el fondo es lo que más ansiaba en su vida, ser aceptada social y familiarmente.

Con trece años empieza a descubrir sentimientos que desconocía, en especial hacia Gilbert, un educado y apuesto chico de su clase, al que conoce de forma fortuita en el bosque en la siguiente escena, donde la defiende del abusón local.


El frente escolar y el frente familiar son los dos ejes que desarrollan las historias de ‘Anne with an E’ que suelen desarrollar conflictos y malentendidos de baja intensidad que suelen crecer un poco descontrolados por esa intensidad emocional habitual de los adolescentes para acabar volviendo siempre las aguas a su cauce, con algún mensaje aprendido durante ese camino.

Tiene una gran habilidad para combinar los aspectos más ligeros como las travesuras o chiquilladas de Anne y sus amigas, con momentos más dramáticos que casi siempre tienen que ver con el pasado de Anne en el orfanato, que se presentan a través de flashbacks, como los del siguiente vídeo

Tras tener la serie aposentada y multipremiada en su 1T,  su creadora decidió subir la apuesta, introduciendo un importante personaje de color, Bash, que le permitía hablar del núcleo segregado e insalubre que se llamaba ‘The Bog’ a las afueras de Charlottetown, la capital de la isla e introducir la realidad de la población negra canadiense a finales del S XIX.

Ese riesgo creativo lo asumió también en la 3T con la introducción de una trama de plena actualidad, como fue la creación de escuelas reformatorios para niños indios en las que eran adoctrinados para abandonar sus costumbres ancestrales y adoptar las señas de identidad occidentales, una historia tenebrosa que ha explotado recientemente.

Un gran acierto de la serie es mostrarnos mostrarnos con todo lujo de detalles la vida a finales del S XIX, en esa comunidad rural de la remota isla de Príncipe Eduardo, donde se han rodado algunos de los exteriores de la serie. En cambio las escenas interiores se han rodado en  las cercanías de Toronto,  por una mayor comodidad presupuestaria y de rodaje, como explican en el siguiente corte:

Esa ambientación pasa por una primorosa elección del vestuario de la joven Anne y sus compañeras de clase, como muestran a continuación.

‘Anne with an E’ es una gran serie empezando por su fabuloso reparto, con tres grandes protagonistas donde brilla con luz propia la jovencísima Amybeth MacNulty, la verdadera revelación de la serie como la luminosa y soñadora Anne que se carga la serie a sus espaldas con una naturalidad y un desparpajo impropios de una actriz debutante.

Esa alternancia bien combinada de momentos ligeros y dramáticos hace que la serie no sea demasiado edulcorada pero tampoco un dramón de mucho cuidado, por lo que he valorado mucho esa capacidad de divertirnos con sus historias y malentendidos y preocuparnos por los momentos de tensión y problemas de la joven huérfana.

Debo remarcar que no es el tipo de serie que me suele entusiasmar o que vaya a recomendar de forma alegre, pero en este caso los prejuicios están para dejarlos de lado, como  uno de los mejores ejemplos de ‘feel good televisión’, o traducido castizamente, unas historias que nos dan buen rollo, y que por desgracia no abundan tanto en la televisión actual.

Los actores:

No fue nada fácil la elección de una actriz joven para dar a la alocada y soñadora Anne Shirley, por ello su creadora Moira Walley-Beckett, hizo un casting abierto en todos los continentes, en busca de la chica perfecta para ese personaje, de la que iba a depender el éxito de la serie.

Un día les llegó una cinta desde un pueblecito irlandés de la remota región del Donegal, enviada por Amybeth McNulty una actriz aficionada hija de padre irlandés y madre canadiense que llamó poderosamente la atención de los productores, tanto por el desparpajo que mostraba en la pantalla, como por su propio físico que encajaba a la perfección con su idea de Anne.

En este punto hay que remarcar que la elección de actores y actrices jóvenes suele seguir otros parámetros que las de adultos, ya que prefieren buscar a jóvenes que de forma natural encajen con el personaje y sean más o menos como ellos, en lugar de hacerles actuar demasiado lo que suele redundar en la perdida de naturalidad.

La joven pelirroja McNulty está impresionante en su debut televisivo y se transmuta a la perfección en el personaje de Anne  y no cabe duda que ha sido la gran responsable del enorme éxito mundial de la serie. Su naturalidad se comprueba en  el siguiente vídeo que la propia actriz ha grabado mientras rodaba la serie y donde  podemos intuir que va a ser complicado  saber donde acaba Amybeth y donde empieza Anne, un personaje que le ha dado el premio a la mejor actriz canadiense dos años seguidos.

Otra decisión muy inteligente de los productores fue arropar a la debutante con grandes y curtidos interpretes que pudieran arroparla y hacerle de mentores frente a la cámara, como es el caso de la siempre fabulosa Geraldine James que borda el papel de la adusta Marilla, una mujer solterona y algo amargada que se ha resignado a vivir sin amor ni cariño y que de repente ve como la entrada de Anne en su vida, le devuelve las ganas de vivir en todas las facetas de la misma.

Solo una actriz como James puede conseguir el registro necesario para mostrar esa amargura interior y mostrar sutilmente  esa entrada de un poco de luz en su vida.

Geraldine James es una de las grandes damas de la escena teatral británica, lo que le valió en 2003 ser condecorada por la reina Isabel por sus contribuciones a las artes escénicas. Sus escasas incursiones televisivas han sido de lo más brillantes como su deslumbrante papel  en ‘La Joya de la Corona’ una de las mejores series británicas de la historia y su participación en películas como ‘Ghandi’ o ‘Sherlock Holmes’. Estos últimos años ha encontrado acomodo en la televisión en series como ‘Utopia’ , ‘Black Work’ o mas recientemente como la reina Mary en la película de ‘Downton Abbey’.

Debo reconocer mi desconocimiento absoluto sobre el veterano actor canadiense R.H. Thompson que encarna a Matthew el taciturno hermano de Marilla, cuya única preocupación en la vida es dirigir y cuidar su granja, a pesar de que con el paso de los años, esa carga le está provocando graves consecuencias físicas, lo que sirve para establecer la premisa inicial de la serie.

La razón de que apenas me sonará, es que R.H.Thomson ha pasado casi toda su vida dedicado al teatro, con escasas incursiones televisivas y casi siempre en miniseries con personajes históricos que nunca llegaron a nuestras pantallas.

Su Matthew es impresionante, como solo un gran actor con base teatral puede conseguir, al ver en Anne, la hija que nunca pudo tener de forma natural y a la que intenta proporcionarle todo el cariño que ha ido acumulando durante toda su vida, siendo cautivado por la joven, mucho antes que su hermana que tardó algo más en aceptarla, ganando estos dos años, el  premio al mejor actor secundario en Canada, por su gran interpretación.

Final:
Al principio de la 3T, los responsables de la cadena pública canadiense estaban encantados con la respuesta del público y sobre todo por todos los premios canadienses que ganaban y llegaron a afirmar que íbamos a disfrutar muchos años con las historias de Anne, como hacía prever el trailer de esa temporada.

Todo se torció cuando a mediados de octubre, la cadena pública canadiense CBC anunció que dejaba de coproducir series con Netflix, por considerar que ese acuerdo era lesivo para los intereses de la industria canadiense, al perder visibilidad mundial, al ser fagocitados como originales de Netflix, con un acuerdo comercial que favorecía mucho más al gigante mundial que a la CBC.

Una de las razones principales era que Netflix no tenía las mismas regulaciones que los productores locales, al estar exenta del impuesto de ventas o incluso de la aportación obligatoria de un 5% de sus ingresos al Canada Media Fund para apoyar la creación de nuevas series.

La primera baja de ese anuncio fue ‘Anne with an E’, una coproducción entre ambas corporaciones, que fue cancelada tras emitir su último capítulo a finales de Noviembre, con gran pesadumbre para todos sus seguidores, al ser imposible de rescatar la serie en solitario por cualquiera  de los dos coproductores, por las durísimas clausulas contractuales  de penalización en ese tipo de acuerdos.

De todas formas, parece ser que a su creadora le avisaron de esa posibilidad con tiempo y cerró esa tercera temporada de una forma brillante, abriendo un posible nuevo capítulo en la vida de Anne, que nunca veremos pero cerrando con una gran elegancia y brillante la etapa juvenil de su granja en Avonlea, culminando su recorrido como  miembro de pleno derecho de la familia Cuthbert.

Epílogo:
‘Anne with an E’ es la serie ideal para ver en familia durante estas Navidades, como un perfecto digestivo tras las opíparas comidas navideñas y que con toda seguridad les va a permitir rememorar ese mismo fenómeno que disfrutaba con su familia cuando eran pequeños y comentaban todas las cosas televisivas con sus seres queridos mientras disfrutaban del visionado conjunto.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino