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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

Star Trek. The Next Generation: el renacimiento televisivo de la franquicia

Hace un mes aproximadamente empezamos una serie de artículos para ir analizando las diferentes series que han ido conformando la franquicia de Star Trek, a lo largo de casi medio siglo. Hoy es el turno de la segunda serie ‘Star Trek. The Next Generation’ que significó el resurgimiento de la misma y dio pie a numerosas secuelas que han conformado gran parte del universo ‘trekkie’ actual.

Debo confesarles que siempre ha sido mi preferida de entre todas las entregas porque me pillo en la edad justa para disfrutarla y recordarla durante el resto de mi vida, mientras que el resto o me pillaron demasiado joven o demasiado resabiado con las reglas creadas por Gene Rodenberry.

Mi opinión viene revalidada por la creación de personajes muy importantes en ese universo empezando por el capitán Picard, que acaba de ser resucitado para una nueva serie como protagonista y siguiendo por memorables personajes como Data o el teniente LaForge, con unos distintivos rasgos visuales que siguen siendo recordados por las nuevas generaciones, como les vamos a analizar a continuación.

Ficha: Star Trek. The Next Generation 178 episodios ( 7T) Sep 1987- May 1994  Cadena: Sindicación (USA)- Autonómicas ( Tv3) (E)

Sinopsis: En un futuro situado un siglo por delante de la época original donde se desarrollaba el original ‘Star Trek’, nos encontramos en pleno siglo XXIV y se centra en la tripulación de la nave USS-Enterprise D, una evolución del Enterprise original del capitán Kirk.

La situación geopolítica ha cambiado en lo que hace referencia a sus relaciones con los Klingons, con los que han firmado una frágil alianza interestelar lo que tiene como consecuencia que tengan tripulaciones mixtas con ambas razas a bordo. Su misión sigue siendo explorar los confines de la galaxia, para descubrir nuevas civilizaciones y culturas descubriendo nuevo enemigos como los Cardasianos y sobre todo los Borg, todo ello bajo la dirección del capitán Jean-Luc Picard, probablemente el mando más admirado de la flota estelar.

El inicio: El enorme éxito inesperado de las reposiciones de los capítulos originales de ‘Star Trek’ abrieron el apetito de la productora Paramount que le pedía insistentemente a Gene Rodenberry, una nueva serie televisiva basada en ese universo, en especial tras el gran éxito que tuvieron sus entregas cinematográficas con todo el reparto original.

Rodenberry (der) se resistió durante casi quince años a resucitar a la nave Enterprise, pero finalmente accedió con la única condición de hacer una serie completamente nueva con otros personajes e historias, por lo que decidió situarla un siglo en el futuro para evitar cualquier correlación directa con la serie original.

Para crear la serie llamó a viejos amigos guionistas de la serie original, empezando por la gran escritora D.C Fontana, pero su mejor decisión fue fichar a un vicepresidente de la productora Paramount, Rick Berman ( izq) , para compartir la producción ejecutiva de la serie tras despedir a su primera opción, ante el beneplácito de la productora, por tener a uno de los suyos dentro del equipo

Los inicios de la serie fueron turbulentos al decidir la productora Paramount, que tras ser rechazada por todas las cadenas, la serie se iba a vender por el método de sindicación, aprovechando el enorme interés de las cadenas independientes que seguían emitiendo la serie original y que les permitían el acceso a casi todos los mercados importantes. Esta fórmula tenía la ventaja de no estar hipotecados a las exigencias y las notas de las cadenas generalistas y más en una serie de ciencia-ficción que no es un genero de los más populares entre el gran público.

Parte de esa estrategia pasaba por hacer un piloto de dos horas para enganchar a la gente y a las cadenas con esa larga duración, para poder presentar la premisa y a  todos los personajes. Rodenberry se opuso desde el principio, prefiriendo hacer un piloto de duración normal.

Finalmente acabó sucumbiendo a los deseos de la productora, con la suerte que la historia que añadió para rellenar el metraje de ‘Encuentro en Fairpoint’ implicaba a un nuevo personaje Q, que finalmente fue de lo más interesante de ese episodio y se convirtió en uno de los recurrentes favoritos del público, hasta el episodio final de la serie.

Las promociones iniciales no dudaban en aprovechar el tirón de la serie original y de las películas estrenadas para llamar la atención del gran público con trailers como el siguiente.

El estreno arrasó en audiencias, a pesar de ser emitido por una amalgama de emisoras independientes y afiliadas rebeldes de las generalistas, que fueron claramente derrotadas por el estreno sorpresa de 1987, ante el estupor de todos los analistas, ante un hecho nunca visto antes en televisión.

La trama: ‘The Next Generation’ sigue a pies juntillas la ideología espacial de Gene Rodenberry, con una tripulación unida y sin fisuras, evitando todos los conflictos internos entre ellos como si fueran un trainera con todos remando a la vez.

Al ser un reparto bastante grande, el piloto de dos horas nos permite ir conociendo a todos los miembros de la nueva tripulación del Enterprise, empezando por su capitán Jean Luc Picard, su fiel segundo el Comandante Riker y el tercero en la cadena de mando un androide llamado Data, que nos da la perspectiva no humana de la tripulación, de una forma similar a la del teniente Spock, en la serie original.

El resto de los personajes tenían sus respectivas áreas de mando, el teniente Geordie LaForge, como el jefe de ingeniería, en medicina estaba la doctora Beverly Crusher con su hijo adolescente Wesley un genio en ciernes. En el apartado de seguridad teníamos a la teniente Tasha Yar y al klingon Worf, cerrando el equipo una asesora telepática y con poderes mentales Deanna Troi.

La larga cabecera de la serie se deleita en mostrarnos a todo el reparto con una mezcla del tema escrito para la película ‘Star Trek’ por el gran Jerry Goldsmith con elementos del tema original de Alexander Courage.

Todos forman un equipo compacto y conjuntado pero deben empezar a demostrarlo cuando se encuentran en el episodio piloto con el pintoresco personaje Q, un ser sobrenatural, que decide poner a prueba a la humanidad para decidir si es digna de sobrevivir o debe ser extinguida, un buen dilema para empezar la serie.

La primera temporada tuvo un desarrollo bastante complicado por el férreo control que Gene Rodenberry quiso establecer en todos los aspectos de los guiones para adherirlos a su filosofía de evitar los conflictos internos, lo que provocó numerosas batallas con sus veteranos guionistas de la serie original, que consideraban demasiado restrictivas esas reglas veinte años después.

El resultado fue un desfile continuo de guionistas durante esa 1T que iban entrando y saliendo, lo que derivó en una serie de capítulos independientes sin apenas ligazón entre ellos y que servían para ir desarrollando los personajes de forma individual sin demasiadas interacciones entre ellos.

Esa temporada inicial sirvió principalmente para plantar elementos que posteriormente se convertirían en claves durante todo el recorrido de ‘The Next Generation’ como la holocubierta, los romulanos o los Borg, pero las historias caían en el error de hacer unos planteamientos muy elaborados para resolverlos de un plumazo, casi siempre por obra y magia de una idea genial del joven Wesley.

La corrección del rumbo se realizó a finales de la 1T, con la entrada de nuevos guionistas mucho más jóvenes y con mas ganas de contribuir a las historias de Gene Rodenberry, ampliando ese universo, en lugar de recurrir al reciclaje de historias originales.

Una de las claves fue la incorporación de un joven Ronald D. Moore ( Battlestar Galactica, Outlander) que se convirtió en el verdadero puntal de las tramas con los klingons y los romulanos bajo la experta dirección primero del showrunner Maurice Hurley y sobre todo a partir de la 3T de Michael Piller, que es cuando la serie empezó a desarrollar todo su potencial.

Gran parte del cambio se debió al desarrollo de arcos de diferentes capítulos, con muchas más posibilidades narrativas que la misión semanal independiente de su entrega inicial, con el asentamiento de los romulanos como uno de sus principales enemigos, con este interesante despliegue de efectos especiales.

A diferencia de otras series, cada temporada mejoraba a la anterior, en especial con la entrada del que considero el mejor enemigo de la flota especial, los Borg que al jugar a apoderarse de las mentes humanas como partes de un gran núcleo al estilo ‘Matrix’,  creaban un enorme desasosiego entre el público por esa robotización humana como la que pueden ver en el siguiente vídeo, que alcanzaba a miembros de la tripulación de la serie.

Mi único problema con ‘The Next Generation’ era cuando dedicaban algún episodio completo o partes significativas del mismo a la cubierta holográfica, donde podían hacer lo que les diera la gana, recreando cualquier época pasada, lo que seguramente complacería mucho a los actores para poder lucirse en otros registros, pero que en mi caso me parecían un relleno de metraje digno del rincón del vago de los guionistas.

Un ejemplo del abuso de esta cubierta holográfica lo tienen en el siguiente corte, con una extraña pareja haciendo de Sherlock Holmes y el Dr Watson, en la 2T de la serie.

Ya he comentado que a pesar de mi alergia holográfica, ‘The Next Generation’ es mi favorita de entre todas las de la franquicia, porque fue con la que mejor conecté con todos los personajes en su pase por la televisión catalana TV3, que es como llegó por primera vez a nuestro país. De forma inexplicable solo emitieron las seis primeras temporadas, dejando inédita la última, hasta su recuperación por otras cadenas como la 1 o las  temáticas en este siglo.

Picard siempre me ha parecido un personaje fabuloso y muy bien rodeado por una tripulación que lo complementa en todas sus decisiones.  A esa calidad podemos añadir  la enjundia de los enemigos a los que se enfrentaban y las apariciones a salto de mata de personajes como ‘Q’ o un hermano gemelo malvado de Data, ‘Lore’,  que eran capaces de darle un cierto toque de humor a esas solemnes misiones espaciales.

Su emisión diaria en TV3 era una de las citas ineludibles de mi grabadora VHS, para disfrutarla cuando llegaba a mi casa, en una época en la que estuve enzarzado en plena preparación de los JJOO de Barcelona, por lo que le tengo un especial cariño, por convertirse en un gran método de distracción tras las tensiones laborales, algo que no he conseguido reproducir con el resto de series de la franquicia, como iré desgranando en posteriores entregas.

Sus aires ochenteros no han envejecido muy bien, en especial en lo referente a los efectos especiales que lógicamente palidecen frente a lo que estamos acostumbrados a ver en la actualidad en cualquier serie de medio pelo, pero sin embargo los personajes y los conflictos estelares han conservado todas sus esencias de una forma realmente encomiable.

Los actores: La imagen de ‘The Next Generation’ siempre ha sido y siempre será la de Patrick Stewart como el capitán Jean Luc Picard. Tras nacer y crecer en una pobre población de Yorkshire al norte de Inglaterra, encontró su vocación teatral que lo llevo a ser uno de los principales actores shakesperianos en la década de los setenta y ochenta, mientras aparecía en series como ‘Yo Claudio’.

Una lectura teatral a mediados de los años ochenta en la universidad de UCLA, dejó tan boquiabierto a uno de los productores iniciales de la serie que convenció a Gene Rodenberry que habían encontrado a su protagonista Picard, para sorpresa de Patrick Stewart que desconocía la existencia incluso de la serie original.

Al principio dudó mucho en aceptar porque no le veía mucho futuro a la ciencia-ficción, pero firmó el contrato porque le iba a permitir ganar bastante dinero en un corto espacio de tiempo, ya que no pensaba que tuviera éxito y fuera a ser renovada, lo que le iba a permitir volver a Londres a sus tablas teatrales.

Sus planes no salieron como había previsto, pero el resultado final fue mucho mejor del esperado, al convertirse en un verdadero icono televisivo de los que pasan a los anales de la historia, gracias a la enorme interpretación de Patrick Stewart, tanto a nivel de presencia como de declamación con su poderosa voz como parte mas distintiva de su personajes.

Tras la serie saltó al cine con otro gran personaje como el profesor Xavier en la saga de X-Men, lo que alternaba con memorables actuaciones en los teatros clásicos londinenses. Últimamente protagonizó una serie raruna como ‘Blunt Talk’ pero su vuelta a su personaje mas recordado como ‘Star Trek. Picard’ es una excelente noticia para todos sus admiradores.

Los siguientes en la cadena de mando del Enterprise eran el comandante Riker, interpretado por Jonathan Frakes ( der) y el teniente Data, interpretado por Brent Spiner ( izq) , mas visceral el primero y completamente analítico el segundo, por lo que complementaban perfectamente a su capitán en el proceso de la toma de decisiones.

Frakes era el actor que menos me convencía de todo el reparto, al tener un personaje siempre a la sombra del brillante capitán y con escasas oportunidades de lucimiento, sin que el actor hiciera mucho por destacar, como si estuviera muy cómodo de numero dos y disfrutando de las clases gratuitas de interpretación que le daba Patrick Stewart en cada escena.

La carrera como actor de Jonathan Frakes se puede resumir fácilmente por el papel del comandante Riker, del que ha ido viviendo toda su vida, lo que compaginaba con hacer voces de animación, pero su principal área de trabajo ha sido pasarse a la dirección tanto de algunas películas posteriores de la franquicia como sobre todo de innumerables episodios televisivos, incluyendo algunos de la nueva  ‘Star Trek, Picard’

Por el contrario Brent Spiner estaba absolutamente brillante como el androide Data, un personaje analítico que con su ingenuidad en captar ironías y sarcasmos pronto se convirtió en uno de los pilares de la serie, en especial cuando empezó a desarrollar sus propias tramas con hermanos gemelos malvados y padres villanos, lo que le permitía lucirse sin la gruesa capa de maquillaje que debía llevar como Data.

Su carrera ha quedado marcada por su personaje de Data, hasta el nivel de salir como él mismo, en un memorable episodio de ‘The Big Bang Theory’ una serie donde la admiración por los personajes de ‘The Next Generation’ era total y absoluta. Últimamente le he visto en ‘Outcast’ y saldrá en la nueva versión de ‘Penny Dreadful, City of Angels’ pero sin la pintura en su cara siempre me cuesta reconocerlo.

Michael Dorn (izq) era un actor apenas conocido por un personaje recurrente en la serie motera ‘ChiPS’ cuando fue elegido para embutirse en la piel del klingon de a bordo Worf, un personaje bastante interesante al tener unas reacciones viscerales y violentas cuando la sangre klingon le brotaba. Chocaba con el racionalismo humano de sus compañeros, ademas de ponerle en situaciones comprometidas en los conflictos con su raza klingon.

Tras finalizar ‘The Next Generation’ fue traspasado a la nueva franquicia ‘Deep Space Nine’ y  las películas. Lo cierto es que es de los actores menos reconocibles fuera de su papel debido al gran maquillaje  que llevaba encima y ha acabado especializándose en hacer voces de animación como muchos de sus compañeros.

El actor mas conocido del reparto inicial era indudablemente LeVar Burton al haber interpretado al mítico joven rebelde Kunta Kinte en el bombazo que fue ‘Raíces’. Su cambio de registro fue enorme para interpretar al ingeniero ciego Geordie LaForge, pero que podía ver a su manera mediante un sofisticado dispositivo que lleva en forma de gafas.

Burton es inmensamente popular entre todos los niños estadounidenses, no solo por esos dos papeles sino por presentar durante 23 años el programa educacional de la cadena publica PBS ‘Reading Rainbows’ en el que animaba a los niños a leer libros, con doce Emmys en su poder  por su papel como narrador y creador de esa gran serie divulgativa de la lectura.

La misoginia de Gene Rodenberry relegaba a los personajes femeninos a papeles secundarios lejos del lucimiento de los masculinos, pero por lo menos en esta segunda entrega creó a tres mujeres profesionales fuertes e interesantes, sin hacerlas pasear con minifaldas (excepto una) como en el añejo ‘Star Trek’ .

De izquierda a derecha tenemos a Gates McFadden como la doctora Crusher, Marina Sirtis como la asesora mental Deana Troy y Denise Crosby como la jefa de seguridad Tasha Yar, que por los menos daba un cierto toque femenino a la cadena de mando masculina del Enterprise.

Excepto en el caso de Sirtis, las otras dos actrices tuvieron graves problemas en la producción, que desembocaron en la sorprendente salida de Crosby al final de la 1T, harta de que su personaje fuera una especie de florero en la sala de mando, sin nada sustancioso que hacer, en lo que fue la primera muerte de un personaje fijo en el universo Rodenberry para conmoción de todos los fans.

La nieta del insigne cantante Bing Crosby se arrepintió posteriormente de esa decisión y accedió a volver en diversas ocasiones a la serie, ya sea en flashbacks o en personajes relacionados con Tasha Yar. Su carrera posterior tampoco ha sido para tirar cohetes pero va apareciendo en papeles recurrentes en series como ‘Ray Donovan’ o ‘Suits’

Parecidos problemas tuvo Gates McFadden que fue despedida al final de la 1T, por su mutua animadversión con el showrunner Maurice Hurley, siendo sustituida por Diana Muldaur en la 2T. El cambio no convenció a nadie por lo que una de las primeras decisiones del nuevo showrunner Michael Piller fue traer de vuelta a McFadden, en lugar de fichar a una tercera doctora en tres años, permaneciendo en la serie hasta el final.

Su carrera se define exclusivamente por este personaje que era un buen apoyo para tramas secundarias pero sin robar protagonismo a los hombres de la tripulación, a pesar de ser fichada inicialmente como un potencial interés amoroso de Picard, al ser viuda y con un hijo.

La británica Marina Sirtis se había trasladado a vivir a California en busca de mejores oportunidades de trabajo, pero sin conseguir nada de provecho, hasta que cuando su visa estaba a punto de expirar, le dieron el papel de la asesora telépata medio humana-medio betazoide Deana Troy. Era  la principal consejera del capitán Picard para tratar con razas alienigenas y la evolución de su traje y sus escotes fueron el mejor ejemplo de la evolución de la serie en lo referente a las mujeres de a bordo.

Por último mencionar a Will Wheaton, probablemente el más popular actor de la serie tras Patrick Stewart, a la que llegó tras revelarse en la película ‘Cuenta Conmigo’. En la actualidad es conocido gracias a sus numerosas apariciones autoparodiándose en la popular ‘The Big Bang Theory’ como némesis particular del protagonista Sheldon Cooper.

Wheaton interpretaba al hijo genio de la doctora, Wesley que en la primera temporada era el recurso habitual para salir de los atolladeros en que se metían con alguna de sus ideas geniales, que siempre salvaba a la tripulación en el último segundo.

Posteriormente con la evolución del resto de los personajes, fue perdiendo protagonismo hasta salir de la serie tras la 4T, aunque solía aparecer de vez en cuando con la excusa de ver a su madre doctora en el Enterprise.

Final : Los contratos iniciales de los actores eran para ocho temporadas, pero el enorme éxito de ‘The Next Generation’ que subía en audiencias a cada temporada hizo que la productora Paramount cambiara de estrategia para ascender a la tripulación de la serie a realizar las nuevas películas de la saga cinematográfica sustituyendo a la tripulación original del capitán Kirk y Spock, mientras que la parte televisiva funcionaba a la perfección con su secuela ‘Deep Space Nine’ .

De esta forma decidieron que la séptima temporada iba a ser la final televisiva para proseguir sus aventuras en el cine, como anunciaron en el trailer de esa última temporada.

Con tiempo se dedicaron a cerrar muchas de las historias parciales de los personajes de la nave tanto principales como secundarios, para hacer un memorable último episodio ‘All Good Things…’ que es uno de los mejores finales en series de la historia, al cerrar el circulo del episodio piloto con la presencia de ‘Q’ que se dispone a examinar de nuevo a la humanidad, como hizo en el capítulo inicial.

El episodio estaba repleto de guiños y convenció plenamente a los fieles seguidores de la serie, con la ventaja de que solo era un hasta luego, teniendo en cuenta el trasvase cinematográfico de sus personajes.

Su legado sigue presente como seguiremos analizando en posteriores entregas de este análisis en profundidad que le estamos haciendo a la saga televisiva más importante de la historia.

Esperamos sus opiniones y comentarios, aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino