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Lorenzo Mejino

Series para gourmets

When We rise: una propuesta militante que no acaba de cuajar

Los colectivos que han sido marginados y perseguidos durante muchos años con todo tipo de excusas y razones legales y sociales, tienen una enorme necesidad de poder expresar públicamente sus historias y problemas en todo tipo de formatos literarios y audiovisuales. En ese contexto se ha realizado ‘When We Rise’ una historia muy concentrada de la lucha por los derechos civiles del colectivo LGTB  estadounidense, durante los últimos cincuenta años, escrita desde una posición militante y crítica con el establishment oficial, por toda la discriminación que han sufrido sus miembros.

Toda la rabia contenida en la escritura de la historia la hace una verdadera serie militante en favor de los derechos del colectivo LGTB, pero eso no impide que desde el punto de vista narrativo, la serie no haya encontrado en ningún momento el tono exacto para convertirse en algo mucho más grande de lo que prometía con su ambición inicial.

El verdadero valor de la importancia de las series militantes y comprometidas con cualquier aspecto social, sea el que sea, es que su mensaje llegue y cale en las personas ajenas a ese colectivo.

Desgraciadamente ese es el problema que ha tenido ‘When We Rise’ al quedarse como algo que proporciona más munición a los ya convencidos, pero sin atraer al resto de espectadores, como demuestra el escaso eco que tuvo, incluso en el campo de las nominaciones a unos premios que suelen ser campo abonado para este tipo de historias como demostró la genial ‘Ángeles en América’.

Ficha: When We Rise 8 episodios 45 m Feb 2017- Mar 2017 ABC (USA) – HBO (E)

Sinopsis:  ‘When we rise’ es una ficción que narra la evolución de la lucha por conseguir la igualdad de los derechos civiles en los EEUU a partir de las historias de cuatro personajes reales pertenecientes a diferentes ámbitos que confluyeron en este medio siglo de luchas del colectivo LGTB para intentar acabar con todo de discriminación y odio a nivel legal y social.

La historia empieza en 1969, con el punto de partida que representaron los disturbios entre la policía y los parroquianos gays del bar Stonewall en el corazón de Manhattan. Ese momento representa el inicio del movimiento para los derechos del colectivo y lo seguiremos con tres personajes reales, hasta nuestros días.

El inicio:

Dustin Lance Black es un guionista que siempre ha estado muy comprometido con denunciar la discriminación del colectivo gay, desde su complicada infancia y juventud al crecer en un ambiente mormón, que no es precisamente el mejor entorno para una persona homosexual.

Gracias a su conocimiento de los mormones, consiguió su primer trabajo en la sala de guionistas de la polígámica serie mormona ‘Big Love’ que simultaneó con la escritura de un guión cinematográfico sobre la figura de Harvey Milk, el primer gay elegido por votación para un cargo público en los EEUU. La película fue dirigida por Gus Van Sant y le valió el Oscar al mejor guión con apenas 34 años.

Con ese respaldo de la industria siguiendo escribiendo y dirigiendo películas socialmente comprometidas como ‘8’ o ‘J.Edgar’ hasta que hace cinco años decidió emprender su proyecto más personal, como era explicar la historia del movimiento LGTB, pero dirigida al gran público y para ser emitido en una cadena generalista.

Su base fueron las memorias de Cleve Jones, un personaje secundario en su película ‘Milk’ que utilizó para guionizar la trama, uniéndola a otras experiencias personales de miembros destacados del colectivo como Ken Jones o Roma Guy.

No le costó involucrar a su buen amigo Gus Van Sant en el proyecto ni tampoco  convencer a la cadena ABC, de apostar por este formato de miniserie en forma de evento especial, que iba a ser emitida en cuatro noches consecutivas a dos episodios por noche.

De hecho la intención tanto de su creador como de la cadena ABC era hacer un ‘Raíces’ pero con la historia de los derechos LGTB, de forma similar a la historia de la esclavitud que narraba la novela de Alex Haley y que había tenido un remake con bastante éxito en 2006.

‘When We Rise’ fue ámpliamente promocionada durante varios meses, antes de su estreno a finales de Febrero de 2017, con trailers como el siguiente.

La serie tuvo mejores críticas que audiencias que apenas sobrepasaron a los dos millones de espectadores, lo que dejó bastante decepcionado a su creador Dustin Lance Black al no conseguir ese objetivo de concienciar a las familias más conservadoras que ven la tele generalista, porque básicamente se negaron a verla.

Una anécdota personal que puedo añadir es que he tenido la suerte de conocer y hablar en diversas ocasiones con su creador, Dustin Lance Black, debido a su longeva relación de pareja con el saltador olímpico británico Tom Daley, con el que tengo una magnífica relación profesional desde hace diez años. He sido ‘speaker’ en muchas competiciones internacionales de saltos y por ello he acabado estableciendo una cierta amistad por nuestras continuas coincidencias al borde de la piscina, en especial cuando le anunciaba como medallista.

En una fiesta posterior a uno de estos campeonatos, me presentó a su novio Dustin Lance Black ( reconozco que no sabía quién era en ese momento, aunque había visto la película ‘Milk’) y con la excusa de conocer cosas de Barcelona, estuvimos hablando un buen rato. Posteriormente he ido coincidiendo en otros eventos deportivos, cuando sigue a su marido y lo cierto es que se acuerda de mí y siempre charlamos un ratito al vernos, aunque nunca de temas creativos ni televisivos.

La trama:

‘When We Rise’ se centra en esas tres personas que empezaron ajenas al movimiento LGTB pero que llegaron al mismo a través de diferentes cauces como el pacifismo en el caso de Cleve, el estamento militar y la igualdad racial para Ken Jones o el feminismo radical para el caso de Roma Guy.

Con estos orígenes tan diversos, su creador  intentaba mostrar la necesidad de integración total en la lucha por los derechos de toda la gente discriminada de esos colectivos, denunciando la separación en islas estancas para defender sus propios intereses, lo que solo proporcionaba pugnas internas entre gays y lesbianas o conflictos que todavía colean como entre algunos colectivos feministas y transexuales.

La visión de su creador Dustin Lance Black es mostrar de forma casi documental esas luchas de casi cincuenta años, dividiendo la historia en cuatro partes, con dos grupos de actores para interpretar a los cuatro personajes principales de jóvenes y de adultos.

Esas luchas se producen a diferentes niveles y van evolucionando desde los movimientos y manifestaciones callejeras de los años setenta, a auténticas cruzadas legales con los mejores abogados acudiendo hasta el Tribunal Supremo si hace falta, para conseguir reivindicar sus derechos a nivel de igualdad constitucional.

El primer capítulo doble nos muestra las historias de los cuatro protagonistas desde sus orígenes, con una atención especial a Cleve Jones, un joven de Arizona, que debe huir de su casa, para evitar que su padre le obligue a realizar uno de esos siniestros tratamientos de corrección de las desviaciones sexuales, que incluían todo tipo de torturas como electrochoques, como muestra el siguiente corte.

De una forma similar conocemos la historia del marinero negro Ken Jones, destinado en un buque de guerra en el Vietnam y su necesidad absoluta de ocultar su relación con un compañero de barco, ante la absoluta prohibición de ese tipo de prácticas en la Marina. Asqueado de esa necesidad de esconder sus sentimientos y tocado por una tragedia personal decide unirse a un movimiento de defensa de la igualdad racial en San Francisco, y de allí pasar al movimiento LGTB solo fue un paso.

El colectivo del lesbianismo es cubierto por la historia de Roma Guy y su pareja Diane Jones, una relación de larga distancia y recorrido que se inició en una misión humanitaria africana, para retomarla en San Francisco.

Al hacer un viaje de tantos años, uno de los momentos claves de la historia del movimiento LGTB fue su lucha contra el SIDA, en especial para quitarse el estigma inicial de que era una enfermedad para castigar a los gays especialmente, lo que no aceleraba precisamente la investigación para paliar o curar los devastadores efectos que tuvo en las últimas décadas del siglo XX.

En el siguiente corte pueden ver un ejemplo de la gravedad que tuvo el tema.

‘When we rise’ es una serie muy ambiciosa en su planteamiento, pero comete un error estratégico al intentar abarcar demasiadas cosas en un periodo demasiado amplio por lo que no logra profundizar en ninguna de ellas.

Esboza rápidamente los conflictos concretos de cada época, en tramas paralelas de los personajes principales y se los ventila de un plumazo en apenas tres o cuatro escenas, sin darle tiempo al espectador para entender el contexto histórico en que se han desarrollado si no lo conoce previamente.

Su estructura me recordaba a las grandes miniseries de los años setenta como ‘Raíces’ o ‘Centennial’ que estaban plagadas de enormes cameos de populares actores de dos o tres frases y con unos protagonistas que iban cambiando a medida que iban creciendo, pero eran historias ficcionadas y sin paralelismos con la vida real, por lo que el entretenimiento primaba sobre la rigurosidad histórica.

En este caso, la gravedad e importancia del tema impide cualquier frivolidad, pero con un tratamiento tan acelerado es imposible para el espectador medio hacerse una idea de cada problema concreto que han tenido que lidiar de forma específica, como hacia la magnífica ‘Ángeles en América’ exclusivamente con el SIDA o incluso ‘The Deuce’ con sus tramas homosexuales setenteras.

La voluntad y la honradez en su planteamiento no la pongo en duda en ningún momento, pero a medida que pasaban los episodios la acumulación de hitos históricos apenas desarrollados producía el efecto contrario, convirtiéndose en una especie de ‘Reader’s Digest’ audiovisual del movimiento LGTB, lo que no deja de ser una gran oportunidad perdida para llegar al gran público.

Los actores:
El reparto es muy amplio debido al gran recorrido temporal que tiene la serie, pero que se divide claramente en dos partes, cambiando a los actores principales a partir del quinto episodio que es cuando entran los nombres más conocidos y llamativos para el público.

La pareja central inicial de activistas estaba interpretada por Emily Skeggs y Austin P. McKinley como Roma Guy y el narrador principal Cleve Jones.

Ambos jóvenes actores provienen de los teatros de Broadway y cumplen correctamente con sus papeles más importantes hasta el momento, pero sin deslumbrar debido a la dificultad de desarrollar unos personajes con esos enormes saltos temporales de varios años por episodio, bastante más intensa Emily Skeggs que su compañero. Lo extraño es que ninguno de los dos haya hecho nada importante en los últimos tres años, con el trampolín que les podía suponer esta miniserie que por ahora no han aprovechado.

El tercer personaje en importancia es el marinero Ken Jones, interpretado de joven por Jonathan Majors, un debutante al que el papel le vino enorme en todo momento y fue el principal problema a nivel de interpretación de toda la serie, en especial comparado con su alter ego adulto.

Majors no se pudo sacudir en ningún momento la cara de sorpresa por haber obtenido su primer papel importante, pero espero que se haya asentado en el oficio puesto que va a protagonizar una de los estrenos mas interesantes a priori ‘ Lovecraft Country’ un producción de J,J. Abrams y Jordan Peele, escrita por la gran guionista Misha Green (Underground).

En el quinto episodio tenemos cambio completo de reparto, entrando en liza las grandes estrellas con nombres de izquierda a derecha como el maravilloso Michael K, Williams como Ken Jones, el australiano Guy Pearce, como Cleve Jones y la pareja que forman dos grandes actrices Mary Louise Parker y Rachel Griffiths como Diana Jones y Roma Guy respectivamente. La quinta persona en la foto de las estrellas es la actriz transexual de origen filipino, Ivory Aquino, que interpreta a la activista transexual Connie Chung

Todos están a un magnifico nivel, pero ver a Michael K, Williams, el mítico Omar Little de ‘The Wire’ , siempre es un verdadero placer, elevando a su personaje muy por encima de su joven antecesor.

Epílogo:

En esta ocasión nos hemos desplazado a un pasado muy reciente para hablarles de ‘When We Rise’ una serie que les puede interesar más como documento histórico de las raíces y la evolución del movimiento LGTB, que como producto de entretenimiento puro y duro. Lo pueden comprobar en la filial española de HBO, que la ha promocionado con el siguiente vídeo

Si desean exponer sus opiniones y comentarios, lo pueden hacer aquí o en nuestra cuenta de twitter (@lmejino). Hasta la próxima

Lorenzo Mejino